10 Razones por las que Dios permite las Tormentas

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En el sur de Texas y específicamente en Houston estamos viviendo una de las catástrofes naturales más grandes en la historia: el huracán Harvey. Llevo más de diecisiete años en Houston y he pasado aquí por 5 inundaciones y 3 huracanes. Por mucho, en la opinión de eminentes meteorólogos, este evento pasará a la historia como una de las inundaciones más devastadoras en la historia de los Estados Unidos: un evento que sucede, estadísticamente, cada 1000 años, o posiblemente mucho más. El veredicto sigue abierto.

Por otra parte soy cristiano…

Es aquí donde muchos podrían preguntar: ¿Por qué Dios permite estas tragedias?

Este es un tema por demás complejo. La pregunta es simple, pero la respuesta es inmensamente complicada. Por eso mismo, pasé más de seis meses en un curso de 21 lecciones explicando por qué Dios permite el mal.

Pero esta vez no quiero responder detalladamente a esta pregunta (como dije, eso ya lo he hecho). Lo que quiero hacer notar es algo que sería más que obvio si ustedes estuviesen aquí en Houston, en medio de lo que dejó atrás el huracán. Y si sí están aquí en Houston, no me dejarán mentir. Quiero explicar algunos de los beneficios que he visto a raíz de esta tremenda tragedia:

  1. Por medio de esta tormenta, he visto a la Iglesia de Cristo brillar y dar luz a aquellos sin esperanza. En particular, mi iglesia, Champion Forest Baptist Church, se dio inmediatamente a la tarea de organizar voluntarios y víctimas para labores de reconstrucción. Las tragedias son oportunidades para que la iglesia sea las manos y los pies de Cristo. Eso es exactamente lo que he visto.
  2. Por medio de estas tragedia, he visto el nombre de Dios y el evangelio ser proclamando en las noticias, medios masivos de comunicación y media social como nunca antes. Fotos de gente orando, videos de víctimas en los noticieros dando gracias a Dios por sus vidas aunque perdieron sus posesiones materiales. La gente de fe y el mundo cristiano en Houston ha hecho notable su confianza en Dios en medio de esto.
  3. Estos eventos masivos nos recuerdan que nuestras vidas son limitadas y frágiles y que necesitamos confiar en un poder superior a nosotros. El huracán no respetó clase social, edad, raza, o religión. Destruyó lo que encontró a su paso. Cuando contemplamos nuestra propia finitud y reflexionamos en esto, la reacción natural es buscar refugiarnos en Dios. Debemos escuchar ese instinto. Dios lo puso ahí. La alternativa de rebelarnos contra él no nos lleva a nada.
  4. El ver sufrir a la gente hace nacer en nosotros un sentido de empatía e incluso de amor hacia los demás. Hay más amor donde reina el sufrimiento porque el amor es el único mecanismo que tenemos para contrarrestar el sufrimiento. Cuando sufro, los brazos de mi esposa son medicina a mi alma. Esto mismo he visto en todo Houston: gente desconocida amándose unos a otros, justo como el Señor Jesús lo mandó.
  5. Harvey nos hace ver que el bien y el mal son reales. El sufrimiento experimentado es real pero también el apoyo y amor de la comunidad han sido palpables y reales. El hecho que el bien y el mal no son algo relativo sino universales a la experiencia humana es evidencia de la existencia de Dios: si existe el mal existe el bien. Si existe el bien debe haber un fundamento para tal bondad fuera de la experiencia humana. Dios es el fundamento y la explicación de valores morales en el mundo. Por lo tanto, Dios existe.
  6. El sufrimiento nos recuerda que este mundo está caído y deseamos un mundo mejor. El huracán y otras tragedias nos hacen ver que hay algo mal en éste mundo. Que las cosas no deberían ser así. Y esto es precisamente lo que dice el cristianismo. Tenemos un deseo de algo mejor y nos sentimos insatisfechos en este mundo. Esto mismo decía C.S. Lewis:

    “Si encontramos en este mundo deseos que nada pueden satisfacer, la mejor explicación entonces es que fuimos creados para otro mundo”. Creo que Lewis tiene razón.

  7. Las tragedias nos hacen ver que la vida es valiosa. Nos hace ver que los humanos tenemos valor intrínseco y que una vida humana es algo precioso. Algo que es interesante notar es que, las autoridades están dando prioridad a las vidas humanas por sobre las mascotas en sus labores de rescate. Esto nos hace ver que el ser humano naturalmente sabe que somos más importantes que los animales. El cristianismo explica esto: somos hechos a imagen de Dios. Los animales no. Sin embargo, incluso los no-creyentes se dan cuenta de esto.
  8. Harvey nos motiva a cuidar el ambiente. Relacionado con el punto anterior: el que las mascotas sean menos importantes que el hombre no significa que no sean importantes del todo. He visto rescates de muchísimas mascotas y parte de las labores de alivio incluyen ocuparse de las mascotas y animales que también han sufrido por el desastre. Las tragedias naturales nos hacen mejores mayordomos de la tierra que Dios nos dio para cuidar.
  9. Un fenómeno normal que surge luego de sufrir estas tragedias se da en dos partes: para los que perdieron sus casas, puede venir un sentimiento de injusticia cuando ven que sus vecinos no han sido afectados. Para los que no fueron afectados, puede venir un sentimiento de culpa al ver a otros sufrir. Pero precisamente estos sentimientos apuntan a la existencia de Dios. TODOS tenemos un deseo de justicia y de ser saciados. Queremos que las cosas que están mal sean remediadas. Eso es precisamente lo que el cristianismo otorga: finalmente, Dios hará justicia y el mundo será transformado.
  10. Por último: las tragedias son una oportunidad de glorificar a Dios y vencer al enemigo. Esto lo he visto muchas veces. Cuando Job lo perdió todo, lo único que tuvo que hacer para humillar a Satanás delante de Dios fue mantenerse fiel a Él. Lo mismo sucede con nosotros: Tu gran momento en la vida no es cuando Dios se te revela en toda su gloria. Tu gran momento no es cuando todos tus planes se logran. Tu gran momento no es cuando encuentras al hombre o la mujer de tus sueños, o cuando obtienes el puesto que querías en la empresa, o cuando tienes la cuenta de banco llena de dinero. Te diré cuál es tu gran momento: Tu gran momento es cuando tus amigos te han abandonado, cuando sientes que no te quedan fuerzas para seguir adelante, cuando pierdes el trabajo, cuando pierdes al ser que más amas en el mundo, cuando llega la enfermedad, cuando se ha inundado tu hogar, cuando sientes que Dios te ha abandonado y a pesar de todo esto, ¡sigues amando a Dios! ¡ESE, ES TU GRAN MOMENTO¡

Para los que preguntan: ¿Dónde está Dios en medio de esta tragedia? La respuesta debería ser obvia:

Dios está ahí, presente, en forma de miles y miles de creyentes siendo los pies y las manos de Cristo, dando amor, consuelo y reconstruyendo.

Tú y yo somos el instrumento de Dios para aliviar el dolor de un mundo que lo necesita desesperadamente. Es así como la gente ve el evangelio en acción.

Te dejo con un ejemplo vivo de esto: mi pastor, el Dr. David Fleming, habló el domingo de la importancia de mantenernos confiando en Dios en medio de la tormenta. El lunes siguiente, se inundó su casa. Él siempre recibe un versículo de la biblia de manera automática de su “Bible App”. Este es al pasaje que le llegó el lunes temprano:

“Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren” (2 Cor. 1:3-4).

Luego dijo:

“A pesar de que la planta baja de nuestra casa se inundó a las 3:00 AM, pudimos dormir con paz en nuestros corazones…aquí en nuestro corazón hay paz; perfecta paz…”

Este es el tipo de paz que sólo Jesús puede dar, aun en medio de la tormenta.

Creo que Dios permite el mal, los huracanes, las tormentas, las inundaciones y el sufrimiento porque es ahí donde sale lo mejor de la imagen de Dios en nosotros  y la forma más fácil en que aprendemos a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Es cuando estamos de espaldas tirados en el piso que podemos ver hacia el cielo con más claridad.
Es difícil poner lo que he expresado aquí en palabras. Tal vez algunas imágenes hagan un mejor trabajo:

 

 

 

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3 thoughts on “10 Razones por las que Dios permite las Tormentas

  1. Querido hermano Chris, es en las tormentas en donde vemos la misericordia de Dios y nos fortalecemos en él. Leí su post porque en mi hogar atravesamos la enfermedad de mi abuelo y está siendo una situación muy difícil. Pero hay paz en mi corazón, pues su alma ha confesado a Cristo, sin embargo, hay cansancio físico y espiritual en mis demás familiares. Oro cada día para que Dios cumpla su voluntad en mi familia, sé que la enfermedad de mi abuelo tiene un propósito dónde Dios será grandemente glorificado.
    Cómo me alejé de las redes sociales -he dejado el vicio del celular-, he estado desinformada de sus posts y estoy tan sorprendida de este fenómeno. Oro por su vida, su hogar, su iglesia y su gente. Dios Padre, Rey Soberano bendiga y fortalezca sus vidas.
    -Hexibel Zapata

  2. ¿Qué opinas con respecto al argumento de que Dios permite las tormentas como un castigo divino a causa del pecado?

    • Hola Freddy,
      En realidad opino lo mismo que Jesús. A Él se le hizo una pregunta similar en cuanto a maldad humana pero también a accidentes naturales:

      Luk 13:1 En esa misma ocasión había allí algunos que le contaron acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con la de sus sacrificios.
      Luk 13:2 Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque sufrieron esto?
      Luk 13:3 Os digo que no; al contrario, si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.
      Luk 13:4 ¿O pensáis que aquellos dieciocho, sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, eran más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalén?
      Luk 13:5 Os digo que no; al contrario, si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.

      Ahora, esto no quiere decir que cada tormenta es resultado del pecado. Finalmente las tormentas ayudan a moderar las temperaturas del mundo, a circular nutrientes en las corrientes marinas, etc. Los accidentes son parte del mundo natural, y el libre albedrío humano requiere de un mundo donde hay regularidad para que nuestras acciones tengan significado. Vivimos en un mundo de causa-efecto. Pero la causa no necesariamente es el pecado. Lo que si sabemos es que la muerte, de cualquier tipo, tuvo su origen en el pecado. La gran lección cósmica, y lo que estamos aprendiendo en este mundo es a odiar el pecado.

      Esto lo cubro a mucho detalle en las lecciones del problema del mal: http://veritasfidei.org/estudio-porque-dios-permite-el-mal/

      Un saludo afectuoso y gracias por la pregunta!
      CD

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