Revisión de Libro. El Problema del Dolor. C S Lewis. Por Priscila Fonseca


Revisión de Libro. El Problema del Dolor. C S Lewis.

Por Priscila Fonseca

Es impresionante cómo alguien tan culto puede ser a la vez alguien tan humilde. Estamos acostumbrados a asociar la inteligencia con la frialdad que cuando leemos textos profundos, nos imaginamos a un autor distante y arrogante. Afortunadamente, no es el caso de grandes hombres de Dios, entre ellos, Clive Staples Lewis.

Hay algo en sus letras que siempre son amigables pero hay que leerlas despacio y con cuidado para no perderse en su profundidad, así que no se sientan mal si han tenido que leer más de dos o tres veces el mismo párrafo. A mí me pasa siempre que leo a Lewis, y esto es porque a veces creemos que tenemos el concepto claro de una palabra tan corta como lo es la palabra “dolor” y nos encontramos en una maraña de implicaciones que van más allá de nuestro concepto inicial de dicha palabra. Bienvenidos al mundo de Lewis.

“El Problema del Dolor” es un pequeño libro lleno de enormes cuestionamientos que han pasado por la mente no solo del cristiano, sino de toda persona que se jacte de estar viva: ¿Qué es el dolor y por qué lo permite Dios? El enigma del dolor como fenómeno vital, real y misterioso es el capítulo introductorio de este interesante libro.

Para entender el problema del dolor, Lewis nos introduce con una pequeña porción de lo que él consideraba ser una respuesta elocuente mientras fue un incrédulo, a la pregunta “¿Por qué no creo en Dios?” para después regalarnos poco más de 150 páginas explicándonos por qué el dolor es parte de su creencia en Él.

Difícilmente encontramos testimonios que nos digan cuán grande es Dios aún cuando se vive en medio del dolor, así que entender realmente el problema del dolor se vuelve un tema crucial y Lewis nos empapa con la introducción al concepto de lo numinoso – un sentimiento de sobrecogimiento ante lo divino-.

Una vez entendido este concepto, pasamos al tema de la omnipotencia divina y cómo suele ser atacada con un argumento del no creyente, que seguramente todos hemos escuchado alguna vez y que en resumen dice así:

“Si Dios existiera, no permitiría el mal”.

Pues bien, en este capítulo encontramos una gran apologética para responder esa pregunta. La verdad es que la existencia del mal no niega la existencia de Dios y éstas páginas serán de gran ayuda para contestar a ese argumento utilizando nuestra condición de  autoconciencia y de libertad.

De aquí, pasaremos a la bondad divina. Maravilloso cómo hila el tema de la omnipotencia a la bondad divina y de ahí nos lleva en espiral de pecado (me recuerda a Romanos 1) por la maldad humana, la caída, el dolor hasta el infierno y de nuevo subimos hasta el tema del cielo (sigo identificada con Romanos, en este caso, capítulo 8).

Pero, regresemos al tema de la bondad de Dios.

“Si Dios es amor, entonces es, por definición, algo más que mera condescendencia.”

Estos capítulos nos harán entender el concepto del amor divino y cómo nosotros somos el objeto de ese amor. Me parece una excelente idea que para tocar el tema del dolor, primero dejemos en claro que Dios nos ama y cómo ejerce ese amor a través de todos Sus atributos y características, así que estos primeros capítulos son de gran beneficio para la comprensión del resto del libro y sus temas oscuros.

De esos temas, he aquí el primero: la maldad humana. Vamos a iniciar una lectura, como me gusta llamarlas, exhortativa; porque siempre hay un espejo que tarde o temprano nos va a reflejar. Lewis nos ayudará a identificar ciertas ilusiones que son creadas por nuestra costumbre de negar parte de la responsabilidad que tenemos cuando nos negamos a obedecer a Dios. Vamos a leer sobre la caída humana y cómo nos sigue representando en muchas situaciones, vamos a pasar al tema del infierno y de cómo nos encantaría, al igual que a Lewis, que fuera removido de las Escrituras, pero como él mismo lo dice, hay demasiadas pruebas del infierno como para poder ignorarlo.

Lo interesante aquí, es que entre estos capítulos oscuros, además de las lecciones por aprender, hay un tratado del dolor que es bueno poder identificar.

Para las personas con sentimientos profundos hacia los animales, un tema que siempre nos remueve el corazón, es el dolor de estos seres. Me parece también que es un tema que pocas veces es tomado en cuenta en libros cristianos, pero es un tema que a todos nos conmueve. ¿Cuántas veces nos hemos preguntado sobre esto? Cabe resaltar el análisis que hace nuestro autor para abordar el tema del dolor animal y que podamos comprender que todo es parte de una naturaleza caída. Sutilmente aborda el tema de la ausencia de almas en los animales y de ahí parte para el estudio de este capítulo.

Terminamos la lectura del dolor con la llegada al cielo.

Lewis cierra su libro con un capítulo sobre cómo debemos hablar del cielo con orgullo, no con vergüenza ni con miedo a ser tildados de locos, lunáticos o soñadores. Así que el libro termina con un capítulo que motiva. Después de letras y letras desmenuzando el dolor, nos regala un cierre que convoca a la esperanza de la vida eterna.

 

 

 

Respondiendo: “No hay hechos históricos de Jesús”


Respondiendo: “No hay hechos históricos de Jesús”

Por Chris Du-Pond

Después de un debate reciente con mi amigo, el apologista Santiago Alarcón, el historiador argentino Walter Burriguini emitió la siguiente declaración:

“Los apologistas cristianos desinforman a sus seguidores cuando les enseñan que hay evidencias históricas sobre la resurrección de Jesús, ya que no hay ni un historiador serio (ni siquiera uno cristiano) que piense eso….de otro modos las estarían usando. Y eso no está pasando”.

Más aún, durante una conversación posterior en redes sociales (con un servidor), afirmó que los Cuatro Evangelios están, históricamente, al mismo nivel que las novelas de Harry Potter.

Finalmente, aseguró:

“No hay testimonios oculares directos de una persona de carne y hueso llamada Jesus Nazareth que vivió en el siglo I. Así que ni siquiera sabemos si hay ‘hechos de Jesús’ para estudiar y por eso ningún historiador se toma en serio el tema”.

Al citar al Dr. Gary Habermas, Burriguini aseguró:

“Gary Habermas es un teólogo y apologista… La “historia mínima” de Habermas es un plagio de la “microhistoria” de Carlo Ginzburg… Los historiadores serios tienen criterios para validar una fuente. Y los apologistas como Habermas no las respetan y por eso no publican sus especulaciones en revistas históricas especializadas ni las exponen en congresos de historia. Quedaría como un bufón”.

Dado que algunas de estas declaraciones fueron pronunciadas directamente contra el Dr. Habermas y sus credenciales, me tomé la libertad de escribirle para darle la oportunidad de responder. La siguiente publicación fue amablemente cotejada por el Dr. Habermas para mayor precisión, sin embargo, cualquier falla en el documento (si aplica) es de mi exclusiva responsabilidad. Sin embargo, he intentado ser objetivo, preciso y veraz.

Ahora, respondamos algunas de las afirmaciones del Sr. Burriguini en orden:

Afirmación:

“No hay testimonios oculares directos de una persona de carne y hueso llamada Jesus Nazareth que vivió en el siglo I. Así que ni siquiera sabemos si hay ‘hechos de Jesús’ para estudiar y por eso ningún historiador se toma en serio el tema”.

Respuesta:

Si este es el caso, ¿debemos creer seriamente que Alejandro Magno –y muchos otros personajes históricos del pasado antiguo—no existieron ya que no hay testimonios oculares directos de una persona de carne y hueso? Esta afirmación muestra que el Sr. Burriguini está completamente fuera de contacto con el método histórico y la historiografía antigua. Hay muchos otros métodos historiográficos (aparte del testimonio ocular directo) para establecer la historicidad de un personaje o evento. Parece que Burriguini los ignora. Cosa muy extraña viniendo de un historiador.

Afirmación:

“Los apologistas cristianos desinforman a sus seguidores cuando les enseñan que hay evidencias históricas sobre la resurrección de Jesús, ya que no hay ni un historiador serio (ni siquiera uno cristiano) que piense eso….de otro modos las estarían usando. Y eso no está pasando”.

Respuesta:

La respuesta a esto es simple. Todo lo que tenemos que hacer es establecer un argumento histórico a favor de la resurrección de Jesús que use al menos un dato histórico que al menos un historiador “serio” respalde. Ya tenemos eso del Dr. Gary Habermas y tengo una síntesis de su argumento de los hechos mínimos aquí. Dado que Burriguini rechaza a prácticamente todos los eruditos bíblicos (aunque muchos son ateos y agnósticos), centrémonos en algunos historiadores con credenciales impecables.

1) J. K. Elliott. Elliott, un agnóstico, tiene doctorados de Oxford y Leeds. Ha publicado acerca de Crítica Textual y Escritos Apócrifos además de numerosos artículos históricos en una de las revistas históricas más prestigiosas de la Gran Bretaña: History Today. En el Volumen 29, Elliott admite que los discípulos de Jesús tuvieron experiencias que interpretaron como apariciones de Jesús resucitado. Esto no prueba la resurrección. Simplemente afirma el hecho histórico de que los discípulos creían sinceramente en la resurrección. Sería muy sorprendente y confuso de parte de los editores de History Today si han permitido que un individuo sin credenciales como historiador escriba 10 artículos en una prestigiosa revista histórica secular. Fuente: https://www.historytoday.com/author/jk-elliott

2) El Dr. Michael Grant fue un erudito entrenado en Cambridge en materia de historia clásica grecorromana. Su traducción de los Anales de Tácito es una de sus mejores obras hasta nuestros días. Escribió más de 70 obras históricas que abarcan temas como la acuñación de moneda romana, la erupción del Monte Vesubio y los Evangelios. En su revisión histórica de los Evangelios (Jesus: An Historian’s Review of the Gospels), concluye lo siguiente acerca de Jesús: 1) murió por crucifixión, 2) sus discípulos creyeron haber visto a Jesús vivo después de su crucifixión, 3) los discípulos fueron transformados de cobardes a embajadores de la fe cristiana, 4) la proclamación de la fe cristiana ocurrió muy temprano después de la muerte de Jesús, 5) Santiago (hermano de Jesús) y Pablo (un perseguidor de cristianos) se convirtieron al cristianismo poco después de la muerte de Jesús. Además, Grant afirmó que la tumba vacía de Jesús se puede demostrar a través del método histórico.

3) Geza Vermes fue historiador y erudito Judío de la Universidad de Oxford, especialista en historia judía y los Rollos del Mar Muerto de Qumrán. Vermes declaró que “sabemos más acerca de Jesús que casi cualquier otro judío del primer siglo”. Vermes incluso admitió que la tumba de Jesús se encontró vacía (Jesus the Jew) y ofreció refutaciones a las explicaciones naturalistas de la resurrección. Es más que obvio que Vermes, como historiador, creía que Jesús existió y que hubo hechos históricos acerca de su vida.

4) Paul Barnett es un respetado historiador clasicista. Hizo su tesis doctoral sobre la interacción entre el Nuevo Testamento y la historia judía del primer siglo. Barnett acepta los mismos cinco hechos históricos antes mencionados sobre Jesús, al igual que Michael Grant. Además, Paul Barnett concede:

“La comparación cuidadosa de los textos de Marcos y Juan indica que ninguno de estos Evangelios depende del otro. Sin embargo, tienen una serie de incidentes en común: por ejemplo. . . el entierro de Jesús en la tumba de José de Arimatea”.1

5) El Dr. Paul L. Maier es Profesor Emérito de Historia Antigua en Western Michigan University y autor de obras académicas y populares. Sus novelas incluyen dos documentales históricos: Poncio Pilato y Las llamas de Roma. Sus obras de no ficción incluyen In the Fullness of Time, un libro que correlaciona lo sagrado con la evidencia secular del mundo antiguo que afecta a Jesús y al cristianismo primitivo; Josephus: The Essential Works, una nueva traducción/comentario sobre los escritos del historiador judío del primer siglo; y Eusebio: La historia de la iglesia. Más de cinco millones de libros de Maier están ahora impresos en veinte idiomas, así como más de 250 artículos académicos y reseñas en revistas profesionales. Paul Maier también acepta los mismos cinco hechos acerca Jesús al igual que Barnett y Grant.

Podríamos agregar muchos, y quiero decir, muchos más historiadores con credenciales impecables a esta lista. Debo agregar que la mayoría de estos son académicos no-cristianos. Finalmente, importa muy poco lo que piense la gente—incluyendo el Sr. Burriguini—acerca de las credenciales de estos individuos. La gente leyendo este escrito es inteligente y puede verificar los datos y las credenciales por sí misma. Esto muestra lo muy desconectado que está Burriguini del núcleo de los estudios históricos de Jesús en la academia. Por si fuera poco, aquí presentamos una lista de académicos (disponible en los escritos y libros públicos del Dr. Habermas) que constituye una pequeña muestra de su investigación de unas 3400 fuentes históricas que afirman los mismos cinco hechos mínimos antes mencionados.

Estos hechos, por sí mismos, no prueban la resurrección, pero sí constituyen los bloques y el fundamento del argumento de los hechos mínimos que establece la resurrección como la mejor explicación de tales datos, ya que las explicaciones naturalistas alternativas fracasan miserablemente. Cabe señalar que estos hechos mínimos son aceptados por la gran mayoría (alrededor del 90%) de los eruditos (incluidos ateos, agnósticos, judíos y otros). Del mismo modo, la mayoría de estos mismos estudiosos también rechazan las explicaciones naturalistas de la resurrección porque, históricamente, no explican los hechos.

Con los datos anteriores bien establecidos, las afirmaciones del Sr. Burriguini resultan ser simplemente falsas y/o mal informadas. Descartar eruditos acreditados solo porque su área de estudio toca la historia religiosa comete la falacia genética y es indicativa de grandes prejuicios contra los documentos históricos de origen cristiano, sólo por ser eso: escritos de cristianos.

Ahora, sobre su afirmación de que los Cuatro Evangelios están, históricamente, al mismo nivel que las novelas de Harry Potter. Esto es sumamente sorprendente de un supuesto historiador serio. Los cinco historiadores postulados anteriormente –y cientos más— ciertamente  creen que los evangelios contienen datos históricos acerca de la vida y la muerte de Jesús y sus seguidores. Hay numerosas publicaciones históricas serias que frecuentemente comentan sobre Jesús.

Permítanme citar a algunos pocos eruditos no cristianos acerca de esto:

“La muerte de Jesús, como consecuencia de la crucifixión es indiscutible”. Gert Lüdemann

“Que Jesús fue crucificado es tan seguro como cualquier cosa histórica pueda ser.” J. D. Crossan

“La pasión de Jesús es parte de la historia”. Geza Vermes

La muerte de Jesús por crucifixión es “ciertamente histórica”. Pinchas Lapide

“El hecho más sólido sobre la vida de Jesús es su muerte: fue ejecutado por el prefecto romano Pilatos, en o alrededor de la Pascua, a la manera en que  Roma reservaba especialmente para los insurgentes políticos, a saber, la crucifixión”. Paula Fredriksen

“Uno de los hechos más ciertos de la historia es que Jesús fue crucificado por orden del prefecto romano de Judea, Poncio Pilato.” Bart Ehrman

Es interesante que Ehrman ha enumerado 15 fuentes históricas antiguas independientes dentro de los primeros 100 años de la vida de Jesús. Por el contrario, Alejandro Magno cuenta con la grandiosa cantidad de CERO fuentes antiguas dentro de los primeros 100 años de su vida. Ehrman no es amigo del cristianismo y se considera ateo. Simplemente está siendo honesto con los datos históricos.

Ahora, permítanme decir algo sobre el Dr. Gary Habermas, no solo porque lo considero un amigo sino también como mi ex-profesor en la Universidad de Biola.

El Sr. Burriguini aseguró:

“Gary Habermas es un teólogo y apologista… La “historia mínima” de Habermas es un plagio de la “microhistoria” de Carlo Ginzburg… Los historiadores serios tienen criterios para validar una fuente. Y los apologistas como Habermas no las respetan y por eso no publican sus especulaciones en revistas históricas especializadas ni las exponen en congresos de historia. Quedaría como un bufón”.

Lo que el Sr. Burriguini parece ignorar, es que, temas relacionados con la historia de la religión, cuestiones históricas de Jesús, e incluso temas relacionados con milagros son discutidos frecuentemente en revistas históricas seculares. Por ejemplo, la revista secular de habla inglesa más importante, sí, ¡la más importante! en el área más teórica de la historia, History and Theory, dedicó un tomo completo a la cuestión de los milagros: un tomo completo más aparte unos pocos artículos aislados en otros tomos. Usted puede ver ejemplos de estos artículos aquí, aquí, aquí y aquí. Esta es una revista completamente secular, muy respetable, que discutió la cuestión histórica de los milagros en más de un tomo.

En cuanto a la acusación de que el Dr. Habermas plagió los “hechos mínimos” de Carlo Ginzburg:

El afirmar que el argumento de los hechos mínimos fue plagiado de la “microhistoria” de Carlo Ginzburg indica el nivel tan superficial de la crítica de Burriguini. Ginzburg no escribió absolutamente nada parecido a este tema, ni tampoco la microhistoria se especializa en temas religiosos, y tampoco es plagio cuando ¡no hay nada que plagiar, para empezar!

Finalmente, sobre la insinuación de que el Dr. Habermas no es un verdadero historiador:

Para obtener su doctorado (Ph.D.) Habermas tuvo que satisfacer los requisitos del Departamento de Historia de la Universidad Estatal de Michigan (no un seminario). Además, uno de los historiadores (no cristiano) del cuerpo docente de MSU sirvió en el comité de su disertación.

Ahora, para poner esto en su perspectiva correcta: El Dr. Habermas es reconocido mundialmente como erudito, historiador, filósofo y una autoridad en la cuestión del Jesús histórico. Sus numerosos libros y publicaciones son testimonio de su erudición y credenciales. Las declaraciones del Sr. Burriguini no son más que eso: afirmaciones vacías y ataques personales enfocados a evitar el meollo del asunto: la evidencia real.

Me pregunto por qué hay centenares de académicos y eruditos interesados en la vida de Jesús como un asunto meramente histórico y ningún erudito interesado en Harry Potter como personaje histórico. Si Jesús de Nazaret y Harry Potter se encuentran al mismo nivel, como afirma el Sr. Burriguini, desafío al Sr. Burriguini a explicar por qué, históricamente, los académicos están interesados en uno y no en el otro. Esperaremos muy pacientemente su respuesta.

 

© Copyright 2018 por Chris Du-Pond.  Se otorga permiso para compartir y hacer referencia a este documento en su totalidad sin modificaciones, con referencias otorgadas, sin fines de lucro.
  1. Paul Barnett, Jesus and the Logic of History (Grand Rapids, Mich.:Eerdmans, 1997), 104–5.

Respuestas Cortas 30: “Cómo pudo Moisés escribir el Génesis si aun no existía la escritura hebrea?”


Respuestas Cortas 30: “Cómo pudo Moisés escribir el Génesis si aun no existía la escritura hebrea?”

Como cristianos creemos (al menos la mayoría) que Moisés escribió el Génesis.

Pregunta de apologética del Antiguo Testamento:

Sabemos como hecho histórico que los primeros fragmentos de escritura hebrea nos llegan por el año 1000 a.C. (durante la época del rey David).

Por otra parte, Moisés vivió unos 500-600 años antes que David.

¿Cómo es posible, entonces, que Moisés escribiese el Génesis si el lenguaje hebreo escrito no existía aún?

Respuesta:

Por Escrito, ver este estudio a partir de la página 9.

Por video:

Respuestas Cortas 29: “Cómo reconcilias el monergismo con el libre albedrío libertariano?”

Respuestas Cortas 29: “Cómo reconcilias el monergismo con el libre albedrío libertariano?”

Pregunta de Darwin Magallanes:

PREGUNTA: ¿Cómo se reconcilia el monergismo y el libre albedrío libertariano? ¿Si eres tú el que escoge libremente a Dios en un mundo que Dios actualizó, dónde queda la obra del Espíritu Santo?

RESPUESTA:

Darwin,

Creo que el problema está en tu definición de Libre albedrio libertariano.

La doctrina que afirma que uno puede escoger a Dios es una herejía llamada pelagianismo. La Biblia enseña claramente que Dios hace la obra salvadora en nosotros.

Libre albedrío libertariano implica 2 cosas:

1) Implica que la fuente última de tus acciones eres tú mismo y no un agente externo.

2) Implica que puedes tomar decisiones consistentes con tu naturaleza.

Libre albedrio libertariano NO SIGNIFICA que tienes libertad de escoger a Dios o que puedes escoger hacer el bien. Quiere decir que eres libre de escoger conforme a tu naturaleza y que nadie mas escoge en tu lugar. Y si eres totalmente depravado puedes escoger un rango de opciones que van desde 1) no hacer nada hasta 2) hacer el mal absoluto. Ese es el rango.

La obra del Espíritu Santo reside en que–por medio de Él–Dios nos imparte de gracia y nos salva unilateralmente, al menos que actuemos en nuestra maldad.

Una analogía sería como una persona que ha caído en un pozo profundo y ha quedado inconsciente. Alguien se percata, baja al pozo para salvale, le amarra una soga a la cintura, sale del pozo y empieza a jalar al accidentado–aun inconsciente–poco a poco para sacarle del hoyo. En este caso, si el accidentado no hace nada, se salva. Pero si decide tomar acción, lo único que podrá hacer es forcejear y luchar contra su salvador y así permanecer en el hoyo. El mérito de la salvación cae en quien jala la cuerda. Es culpa del accidentado si lucha en contra del esfuerzo del salvador y permanece en el hoyo.

Saludos!

CD 

La Doctrina de la Predestinación de Luis de Molina


La Doctrina de la Predestinación de Luis de Molina

Por Kirk MacGregor
Traducción de Allan Sánchez

 

Este artículo fue presentado en la 67ª Reunión Anual de la Sociedad Teológica Evangélica el 17 de noviembre de 2015.

Este artículo emplea trabajos actualmente no traducidos de Molina, especialmente el libro siete de la Concordia, para delinear su doctrina de la predestinación, mostrando en el proceso sus principales diferencias con la doctrina de Arminio de la predestinación (con la que a menudo se confunde). Como Calvino, Molina interpretó Romanos 9 como la enseñanza de la predestinación soberana de Dios de cada individuo para salvación o condenación. No menos que para Calvino, Molina estaba preocupado por realzar la soberanía de Dios. Sin embargo, Molina afirmó que un Dios que puede infaliblemente lograr la salvación o condenación de cada individuo sin comprometer su libertad libertariana era más soberano que un Dios que sólo puede lograr sus destinos eternos si carecen de libertad libertariana y si él, a su vez, predispone sus voluntades atadas a sus fines predestinados.

Molina definió la predestinación como aquel segmento de la providencia de Dios perteneciente a la vida eterna. [1] Al formular su doctrina de la predestinación, Molina intentó reconciliar tres conjuntos de textos bíblicos—pasajes que afirman la soberana predestinación individual, pasajes que afirman la libertad libertariana humana, y pasajes que afirman la voluntad salvífica universal de Dios. Molina interpretó cada conjunto de textos literal y directamente, de acuerdo con su significado al pie de la letra. Cabe señalar que Molina no encontró ninguna contradicción entre estos conjuntos de textos. A pesar de que es desconcertante para muchas personas, cómo los tres conjuntos pueden ser simultáneamente verdad, sin embargo, Molina señaló que no hay inconsistencia lógica entre ellos. Tampoco puede haber ninguna inconsistencia lógica entre ellos, porque todos ellos son la Palabra inerrante de Dios. [2] Por lo tanto Molina rechazó firmemente cualquier estrategia interpretativa que leyera los textos que afirman la predestinación individual a través de los lentes de los textos que afirman la libertad libertariana más la voluntad salvífica divina (así como Molina sentía que Arminio había hecho) o cualquier estrategia interpretativa que leyera los textos que afirman la libertad libertariana más la voluntad salvífica divina a través de los lentes de los textos que afirman la predestinación individual (así como Molina sentía que Calvino había hecho). Mientras que uno debe utilizar una exégesis sólida para determinar lo que enseña cada conjunto, Molina creía que la forma de conciliar estos tres conjuntos de textos no era exegética sino filosófica. En otras palabras, la exégesis sólida de cada conjunto nos deja sólo con tres piezas de rompecabezas no contradictorias que no encajan. Como parte de amar a Dios con todas nuestras mentes, Molina insistió en que usemos la reflexión filosófica para detectar el rompecabezas más grande en el que encajan las tres piezas. Molina intentó evitar lo que él consideraba como dos intentos filosóficos fallidos para detectar el rompecabezas: basando la predestinación en la presciencia, la cual Dios eligió a aquellos a los que antes conoció que creerían libremente en Cristo; y hacer de la predestinación un don arbitrario de Dios ajeno a su presciencia.

Veamos primero la exégesis de Molina de los textos escriturales pertinentes y luego volvemos a su análisis filosófico de la predestinación basado en el conocimiento medio.

Exégesis de Molina

             Molina creyó que Romanos 9, Éxodo 33:19, Malaquías 1:2-3, 2 Timoteo 2:20, Efesios 1:4-5, Efesios 1:11, Ezequiel 11:19-20, Ezequiel 36:26-27, Romanos 8:29-30, y 1 Pedro 1:1-2 constituían el conjunto de textos que afirmaban la soberana predestinación individual de Dios. En otras palabras, Molina afirmó que estos textos enseñan que, para cada individuo, Dios ha escogido libremente desde antes de la fundación del mundo si ese individuo sería salvo (elegido) o condenado (reprobado). Esto fue demostrado de manera concluyente para Molina por varios versos en Romanos 9. Molina afirmó que el ejemplo de Jacob y Esaú en Romanos 9:11-13 se refería estrictamente a esos dos individuos, de tal manera que Jacob y Esaú no eran, como Arminio decía, representantes de dos grupos diferentes. [3] En Romanos 9:15 (una cita paulina de Éxodo 33:19), “Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca,” Molina llamó la atención sobre el hecho de que los pronombres “del que/al que” son singulares en lugar de plurales, indicando así la elección misericordiosa y compasiva de Dios de individuos específicos. [4] Que Dios no sólo elige, sino también reprueba individuos específicos, Molina lo encontró claro en Romanos 9:18, “Así que del que quiere tiene misericordia, y al que quiere endurece”. Nuevamente, Molina argumentó que esta conclusión estaba garantizada por el uso de pronombres singulares del verso para “del que/al que” en lugar de pronombres plurales. [5] Un individuo específico que Dios reprobó, o endureció, fue el faraón, como descrito en Romanos 9:17. [6] Que algunos están predestinados a la salvación y otros reprobados a la destrucción se hizo aún más evidente para Molina en Romanos 9:13 (una cita paulina de Malaquías 1:2-3), Romanos 9:20-23, y su paralelo en 2 Timoteo 2:20. A la posible objeción de que Romanos 9:20-23 (paralelo a 2 Timoteo 2:20) enseña la predestinación corporativa porque se refiere a dos grupos (los vasos de ira/deshonra y los vasos de la misericordia/honra), Molina respondió que el contexto de la predestinación individual a lo largo de Romanos 9 y que conduce a los versículos 20-23 requiere que estos versículos significan que Dios eligió a los individuos específicos para la elección y la reprobación los cuales formaron los dos grupos. [7]

La naturaleza eterna de la predestinación de Dios fue confirmada para Molina por Efesios 1:4-5, “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad”. Antes de que Dios creara el mundo, y por lo tanto antes que comenzara el tiempo, Dios predestinó, según su placer y voluntad, varios individuos para ser sus hijos adoptados, santos y sin culpa en y a través de Cristo. [8] Molina insistió en que, debido a los efectos de la Caída, nadie puede venir a Cristo por sus propios medios. [9] Más bien, para que alguien venga a Cristo, Dios primero debe dar a ese individuo un corazón nuevo, suave y un nuevo espíritu para reemplazar el viejo corazón de piedra y el espíritu muerto forjado por la Caída. Por lo tanto, la gracia previa dada por el Espíritu Santo, que Molina llamó gracia preveniente, gracia suficiente, o gracia que hace clemente, es necesaria para que alguien reciba a Cristo. Tal gracia atrae a la gente a seguir a Cristo. [10] Molina afirmó que esta era la conclusión ineludible de Ezequiel 36:26-27. [11] Como resultado, Molina sostuvo que es “necesario para nuestra conversión” que “Dios agite y mueva nuestra facultad de elección con la ayuda de la gracia sobreviniente”. [12]

Molina entonces llegó a Romanos 8:29-30 y 1 Pedro 1:1-2, dos textos que históricamente se habían utilizado para enseñar que la predestinación se basó en la presciencia de Dios de quien libremente depositaría su fe en Cristo. Esto fue porque Romanos 8:29 (“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo”) coloca la presciencia lógicamente antes de la predestinación, y 1 Pedro 1:1-2 (“Elegidos según la presciencia de Dios Padre”) hace que algún tipo de presciencia sea un factor en la elección. Mientras afirmaba estas claras observaciones, Molina rechazó la inferencia de estas observaciones a la interpretación histórica de los textos en dos frentes.

Primero, Molina declaró que la interpretación histórica es descartada por el contexto más amplio de la Escritura, especialmente los datos en Romanos 9. Porque si nuestra libre creencia en Cristo es la razón por la cual Dios nos predestinó, entonces somos nosotros quienes, de hecho, nos predestinamos por nuestra fe en lugar de que Dios nos predestine. Forzamos la mano de Dios en predestinarnos al realizar el acto espiritualmente meritorio de poner la fe en Cristo. Por el contrario, el reprobado fuerza la mano de Dios en reprobarse al negarse a poner fe en Cristo. En tal caso, ninguno de los elegidos podría haber sido reprobado o viceversa; la elección y la reprobación llegan a ser por las elecciones de los seres humanos en lugar de las de Dios. Todo esto, afirmó Molina, es directamente contradictorio con Romanos 9, y la Escritura no puede contradecir la Escritura. [13] Por lo tanto, Molina preguntó retóricamente “Si la causa de la predestinación puede atribuirse a la parte del predestinado [los elegidos]” y “si la causa de la reprobación puede atribuirse a la parte del reprobado”. [14] Él respondió a ambas preguntas decididamente en negativo, alegando que cualquier respuesta positiva equivalía a seguir “los errores de Orígenes y Pelagio”. [15] Sobre la base de la declaración paulina, “Porque cuando aún los mellizos no habían nacido, y no habían hecho nada, ni bueno ni malo, para que el propósito de Dios conforme a su elección permaneciera, no por las obras, sino por aquel que llama… A Jacob ame, pero a Esaú aborrecí.” (Romanos 9:11-13), Molina declaró que “la fe prevista no puede ser el fundamento de la justificación o la predestinación” [16], ya que afirmar de otra manera socavaría la implicación al pie de la letra de que el decreto de Dios para elegir a Jacob y reprobar a Esaú no tomó en cuenta ningún bien futuro o actos malos de su parte, tales como la creencia o la incredulidad. De este modo, Molina dedujo que Dios elige a las personas “con su santo llamamiento, no conforme a nuestras obras, sino conforme a su propósito y gracia que nos fue dada en Cristo Jesús”. [17] Del mismo modo, la persona reprobada “no es reprobada por los pecados previstos, y verdaderamente no tiene ni la causa ni el motivo de reprobación dentro de él”. [18] Dado que “el efecto total de la predestinación… depende sólo de la libre voluntad de Dios” [19], Dios podría haber predestinado a “cualquiera de los elegidos a haber sido realmente reprobados” y a cualquiera “de los reprobados a haber sido verdaderamente elegidos”. [20] En consecuencia, Molina era un firme creyente en la elección incondicional, sosteniendo que Dios elige puramente de acuerdo a su placer, sin considerar ninguna fe prevista o buenas obras y reprueba sin tener en cuenta cualquier incredulidad o pecados previstos. [21]

En segundo lugar, Molina argumentó que la interpretación histórica de Romanos 8:29-30 y 1 Pedro 1:1-2 entendía anacrónicamente los términos “preconoció” y “presciencia” a la luz de las distinciones filosóficas patrísticas y medievales que eran desconocidas y por lo tanto ajenas a la intención de Pablo y Pedro. Según Molina, escritores bíblicos como Pablo y Pedro no diferenciaron entre las especies de la presciencia de Dios, sino que simplemente clasificó todos los casos de presciencia bajo el término “preconocimiento” y sus derivados. [22] Sin embargo, los pensadores patrísticos y medievales sólo entendieron el conocimiento libre (el conocimiento posvolicional de Dios del futuro) como constitución de la presciencia en el sentido filosófico. En consecuencia, la mayoría de los exegetas patrísticos y medievales leen el “conocimiento del futuro” en los términos “preconocí” y “presciencia” en Romanos 8:29-30 y 1 Pedro 1:1-2. Pero Pablo y Pedro podrían haber denotado tan fácilmente el conocimiento natural (el conocimiento prevolicional de Dios de todas las verdades posibles) o el conocimiento medio (el conocimiento prevolicional de Dios de todas las verdades contrafácticas) por estos términos como podrían haber denotado el conocimiento libre, porque no distinguían entre estos tres tipos de conocimiento. Así que toda esa sólida exégesis de Romanos 8:29-30 y 1 Pedro 1:1-2 puede establecer que algunas especies de presciencia (conocimiento natural, medio o libre) es lógicamente anterior a la predestinación y que algunas especies de presciencia son un factor en la elección. [23] Puesto que Romanos 9 descarta la posibilidad del conocimiento libre (ya que esto nos convertiría en los determinantes de nuestra elección o reprobación), el principio de comparar la Escritura con la Escritura nos deja ya sea con conocimiento natural o conocimiento medio como el referente preciso de Romanos 8:29 y 1 Pedro 1:1-2. Aquí, sostuvo Molina, el análisis filosófico debe integrarse con la hermenéutica para discernir la respuesta. [24] En el caso de ambos textos, Molina creía que el conocimiento natural era eliminado por el reductio ad absurdum. Pues Dios entiende en su conocimiento natural que es lógicamente posible que alguien sea salvo. Pero si, en el caso de Romanos 8:29, Dios predestinó a aquellos a quienes él sabía que podrían simplemente ser salvos y si, en el caso de 1 Pedro 1:1-2, Dios eligió a aquellos que él sabía que simplemente podrían ser salvos, entonces todos estarían predestinados a la salvación. Pero el universalismo es negado explícitamente a través de la Escritura, incluyendo Romanos 9, que presentan a Esaú, Faraón, y los vasos de ira como eternamente condenados. Por proceso de eliminación, entonces, la presciencia descrita en Romanos 8:29-30 y 1 Pedro 1:1-2 debe ser el conocimiento medio. [25] Por lo tanto, de alguna manera, Dios predestinó y eligió a aquellos que él sabía que serían salvos bajo diversas circunstancias de su elección.

Molina tenía conocimiento de otras dos interpretaciones de la presciencia descritas en estos textos, una de las cuales rechazaba y la otra de las que creía implicaba su propia interpretación. La interpretación rechazada supuso que el preconocimiento era sinónimo de predestinación, una visión que primero propuso Agustín y, en los tiempos de Molina, adelantada por Calvino. [26] Por lo tanto, Dios sabe por adelantado qué personas serán salvas porque hace que esas personas sean salvas, dándoles una gracia irresistible que es lógicamente imposible que se opongan. Consciente de las intenciones de su voluntad y de su omnipotencia, Dios preconoce que todas sus intenciones serán cumplidas. Molina acusó a esta interpretación de contradecir un conjunto de más de veinte textos bíblicos, incluyendo Génesis 4:6-7 y Ezequiel 18:30-32, afirmando que los seres humanos poseen libertad libertariana después de la caída. La clave para Molina era Deuteronomio 30:11-19, donde Moisés exhortó a los israelitas antes de entrar en la Tierra Prometida:

Este mandamiento que yo te ordeno hoy no es muy difícil para ti, ni está fuera de tu alcance. No está en el cielo, para que digas: “¿Quién subirá por nosotros al cielo para traérnoslo y hacérnoslo oír a fin de que lo guardemos?” Ni está más allá del mar, para que digas: “¿Quién cruzará el mar por nosotros para traérnoslo y para hacérnoslo oír, a fin de que lo guardemos?” Pues la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la guardes. Mira, yo he puesto hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal; pues te ordeno hoy amar al Señor tu Dios, andar en sus caminos y guardar sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y te multipliques, a fin de que el Señor tu Dios te bendiga en la tierra que vas a entrar para poseerla. Pero si tu corazón se desvía y no escuchas, sino que te dejas arrastrar y te postras ante otros dioses y los sirves, yo os declaro hoy que ciertamente pereceréis. No prolongaréis vuestros días en la tierra adonde tú vas, cruzando el Jordán para entrar en ella y poseerla. Al cielo y a la tierra pongo hoy como testigos contra vosotros de que he puesto ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tu descendencia.

Pero Dios haciendo que ciertas personas sean salvas destruye su libertad libertariana: “Porque si, al no tener idea de lo que la libre elección creada iba a hacer en su libertad, Dios por la libre determinación eterna de Su voluntad y por Su influencia lo determina a todo lo que Él quiere, y si, mientras permanezca esa determinación e influencia divina, la libre elección no puede hacer otra cosa que aquella a la que está tan determinada, entonces no veo en qué sentido permanece genuinamente libre de esforzarse por lo que quiere”. [28] Debido a la libertad libertariana, es lógicamente imposible que Dios haga que cualquier ser humano sea salvo. Esta consecuencia llevó a Molina a negar que la gracia previa o preveniente es irresistible. Más bien, la gracia preveniente restaura a las personas su facultad mental de elegir el bien espiritual (una facultad que había sido eviscerada en la Caída) y así provee a las personas de su libertad libertariana. Además, atrae a la gente a poner su fe en Cristo. [29] Significativamente, puesto que el mencionado conjunto de textos escriturales atestigua que todos los seres humanos poseen la libertad libertariana (incluso los israelitas que cometieron idolatría), le siguió a Molina que Dios le da a todos los humanos gracia preveniente. Pues no podrían poseer la libertad libertariana sin ella. [30] Por lo tanto, Molina afirmó que la predestinación de Dios no es su decisión de dar a algunas personas la gracia previa irresistible y retenerla de los demás (porque todos reciben gracia previa, y no es irresistible), pero debe ser su decisión de hacer otra cosa al elegir incondicionalmente ciertas personas para ser elegidas y otras para ser reprobadas. [31]

Originalmente propuesto por Bernard de Clairvaux, la interpretación que Molina sentía implicaba la suya propia era que la presciencia descrita en Romanos 8:29-30 y 1 Pedro 1:1-2 equivalía al conocimiento relacional previo de Dios de las personas a las que él predestinaría. [32] Porque si Dios tuviera un conocimiento relacional previo de las personas a las que predestinaría antes de que esas personas existieran, ese conocimiento relacional técnicamente sería de sus esencias individuales, que existían como ideas en la mente de Dios. Y el conocimiento relacional completo de la esencia individual de alguien abarcaría saber todo lo que la esencia individual, si es instanciada, haría libremente bajo cualquier circunstancia. [33] Así, Molina sostuvo que el conocimiento relacional completo no excluye, sino más bien implica un conocimiento fáctico completo. [34] Así que Dios conoce la esencia individual de cada individuo posible tan íntimamente que sabe en qué condiciones ellos se salvarían o no libremente, y es este conocimiento previo, contrafáctico, que está relacionado con los textos bajo consideración.

Además de los conjuntos de textos que afirman la predestinación individual y la libertad libertariana, Molina identificó 1 Timoteo 2:4, 2 Pedro 3:9, Ezequiel 18:23-32, Ezequiel 33:11 y Apocalipsis 3:20 como el conjunto de textos que enseñan la voluntad salvífica universal de Dios, o el deseo absoluto de Dios de que cada persona que crea reciba su salvación. [35] Con los datos bíblicos sobre la mesa, Molina ahora se volvió al análisis filosófico para la tarea de revelar el rompecabezas más grande en el que encajan los datos.

Un Análisis Filosófico de la Predestinación Basado en el Conocimiento Medio.

 Cualquier individuo que escogiera libremente abrazar la oferta de salvación de Dios en el mundo que Dios elige es, por lo tanto, predestinado a la salvación y también elegido por Dios, aún cuando Dios pudiera haber elegido un mundo igualmente bueno en el cual ese mismo individuo elegiría libremente rechazar la oferta de salvación de Dios o un mundo igualmente bueno en el que ese mismo individuo no existiría. Cualquier individuo que escogiera libremente rechazar la oferta de salvación de Dios en el mundo que Dios elige es reprobado por Dios, aún cuando Dios podría haber escogido un mundo igualmente bueno en el cual ese mismo individuo elegiría libremente abrazar la oferta de salvación de Dios o un mundo diferente igualmente bueno en el cual ese mismo individuo no existiría. [43] Por eso Molina afirmó que podríamos finalmente entender por qué Pablo insistió que, en la predestinación, no hay injusticia con Dios:

“¿Qué diremos entonces? ¿Qué hay injusticia en Dios? ¡De ningún modo!… Me dirás entonces: ¿Por qué, pues, todavía reprocha Dios? Porque ¿quién resiste a su voluntad? Al contrario, ¿quién eres tú, oh hombre, que le contestas a Dios?” (Rom. 9:14, 19-20).

Dios no puede contradecirse al elegir a algunas personas y reprobar a otras, ya que todos los mundos factibles disponibles para él en esta etapa son igualmente buenos, y Dios eligiendo a algunos y reprobando a otros es simplemente la consecuencia lógicamente inevitable de su elección de crear un mundo en absoluto.

Aquí vemos que la doctrina de Molina de la predestinación reconcilia probablemente la discrepancia aparentemente más nudosa dentro del conjunto de textos que afirman la predestinación individual. Esta es la supuesta discrepancia entre Romanos 8:29-30 y 1 Pedro 1:1-2, que afirman que la predestinación concuerda con el conocimiento previo de Dios sobre las respuestas criaturales libres a la gracia preveniente, y Romanos 9, que afirma que la predestinación no se basa en el conocimiento previo de Dios de las respuestas criaturales libres a la gracia preveniente. Molina señaló que no hay ninguna contradicción lógica entre estas dos afirmaciones. La predestinación literalmente va de acuerdo o está de acuerdo con el conocimiento previo de Dios de las respuestas criaturales libres a la gracia preveniente, ya que cualquiera que acepte libremente la gracia de Dios en el mundo factible que Dios elige crear es elegido y cualquiera que rechace libremente la gracia de Dios en el mundo factible que Dios elige crear es reprobado. Para expresar el mismo sentimiento de manera negativa, nadie que acepte libremente la gracia de Dios en el mundo factible que Dios elige es reprobado y nadie que rechace libremente la gracia de Dios en el mundo factible que Dios elige es elegido. [44] Así que hay plena conformidad o acuerdo entre la predestinación y el conocimiento previo de Dios sobre las respuestas criaturales libres. Sin embargo, la predestinación no se basa en el conocimiento previo de Dios de las respuestas criaturales libres a la gracia preveniente. Cuando Romanos 9:11-13 dice que

“porque cuando aún los mellizos no habían nacido, y no habían hecho nada, ni bueno ni malo, para que el propósito de Dios conforme a su elección permaneciera, no por las obras, sino por aquel que llama… A Jacob ame, pero a Esaú aborrecí”,

sólo afirma que la elección no se basa en el conocimiento previo de sus acciones. No afirma que Dios carezca de conocimiento previo de sus acciones, y parece que nadie que afirma una comprensión tradicional de la omnisciencia de Dios (como lo hacen los calvinistas) podría negar que Dios tiene conocimiento previo de sus acciones. Así que, mientras que Dios tiene conocimiento previo de lo que Jacob, Esaú y todas las otras criaturas harían libremente en cualquier mundo factible, su predestinación no se basa en este conocimiento. No toma en cuenta este conocimiento. La predestinación de Dios de Jacob a la salvación y Esaú a la condenación se basa puramente en su elección soberana para actualizar un mundo factible donde Jacob es elegido y Esaú reprobado (es decir, donde Jacob acepta libremente su gracia y Esaú rechaza libremente la gracia de Dios) en lugar de un mundo factible donde Esaú es elegido y Jacob reprobado (es decir, donde Esaú acepta libremente su gracia y Jacob rechaza libremente la gracia de Dios) o un mundo factible donde Jacob es elegido y Esaú no existe, Esaú es elegido y Jacob no existe, o ni Jacob ni Esaú existen. Todos estos mundos están dentro del poder de Dios para crear. Por lo tanto nada (tal como el conocimiento previo de los actos criaturales) influye en la elección de Dios de un mundo sobre los otros, y la elección se basa puramente en el buen placer de Dios. [45] Dado que esta elección predestinaria no está de algún modo basada en cómo cualquier persona en ese mundo respondería a su gracia, la doctrina de Molina de la predestinación defiende la doctrina de la elección incondicional.

Un Resumen de la Predestinación Molinista

La doctrina de Molina de la predestinación puede ser encapsulada de la siguiente manera. Molina no veía a ningún individuo posible, creado a la imagen de Dios, tan malo como para despreciar libremente la gracia de Dios en todas las circunstancias imaginables. Por otra parte, Molina no veía a ningún individuo posible, sumido en el pecado, suficientemente bueno para que abrazara libremente la gracia de Dios en todas las circunstancias concebibles. Por consiguiente, la posesión de conocimiento medio por parte de Dios lógicamente antes de tomar cualquier decisión sobre el mundo, incluyendo quién sería salvo o perdido, proporciona la clave para la soberana predestinación individual de Dios. Para cualquier individuo posible, Dios puede escoger elegir a ese individuo creando un mundo de circunstancias de preservación de la libertad en las cuales Dios ya sabe que él/ella voluntariamente abrazaría su gracia. Y Dios puede escoger no hacer ese individuo en absoluto creando un mundo diferente, igualmente bueno de circunstancias de preservación de la libertad donde el individuo no existe. Esta elección entre reprobación, elección y no existencia está incondicionada por nada en el individuo, sino que depende exclusivamente de la voluntad soberana de Dios. [46]

Al acoplar el conocimiento medio con la hipótesis de que Dios podría soberanamente actualizar para cualquier individuo posible un estado de cosas en el que esa persona fue salvada libremente, perdida libremente o inexistente, donde la elección no depende en absoluto del individuo posible sino únicamente del buen placer de Dios, me parece que Molina reconcilia ingeniosamente la plena soberanía divina, la libertad humana libertariana y la voluntad salvífica divina universal sin socavar el significado al pie de la letra de ninguna de estas doctrinas o textos bíblicos que las apoyan. La doctrina de Molina tiene por tanto el poder de servir como un acercamiento genuino entre las doctrinas calvinistas y arminianas de la predestinación.

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[1] Molina, Concordia, 7.23.1/2.1.1, 8; Craig, Divine Foreknowledge and Human Freedom, 241.

[2] Ibid., 5.19.6.1.19; 7.23.4/5.1.6.25.

[3] Ibid., 7.23.4/5.4.1, 22-3.

[4] Ibid., 7.23.4/5.4.2, 24. La observación de Molina se aplica igualmente al griego original de Romanos 9:15, el cual usa el singular ὅν en lugar del plural ὅντινα.

[5] Ibid., 7.23.4/5.4.2. Sobre exactamente las mismas bases lingüísticas como Romanos 9:15 (ὅν en lugar de ὅντινα), el argumento de Molina también se aplica al griego original de Romanos 9:18.

[6] Ibid.

[7] Ibid., 7.23.4/5.1.6.4.

[8] Ibid., 7.23.1/2.1.2; 7.23.1/2.2.4; 7.23.4/5.1.8.25; 7.23.4/5.1.11.12.

[9] Por lo tanto, Molina rechazó vigorosamente la afirmación del teólogo dominicano Domingo de Soto (1494–1560) y el teólogo franciscano Andreas de Vega (d. 1560) que sólo el libre albedrío humano sin la ayuda especial de la gracia preveniente era suficiente para el arrepentimiento y la creencia (Concordia, 3.13.13.39.1-8).

[10] Molina, Concordia, 2.14.13.35.8.

[11] Ibid., 7.23.4/5.1.6.15.

[12] Molina, Foreknowledge, 4.14.13.53.1.8.

[13] Molina, Concordia, 7.23.4/5.1.2.3-4.

[14] “Utrum ex parte praedestinati detur causa praedestinationis….Utrum ex parte reprobi detur causa

reprobationis” (Molina, Concordia, 7.23.4/5.1.1; 7.23.4/5.4.1).

[15] “erroribus . . . Origenis et Pelagii” (Molina, Concordia, 7.23.4/5.1.2.1).

[16] “fides praevisa non sit ratio iustificationis ac praedestinationis” (Molina, Concordia, 7.23.4/5.1.2).

[17] “Vocavit nos vocatione sua sancta, non secundum opera nostra, sed secundum propositum suum et

gratiam quae data est nobis in Christo Iesu” (Molina, Concordia, 7.23.4/5.1.2.1).

[18] “Ergo reprobatio non est propter peccata praevisa atque adeo nec causam nec rationem ex parte reprobi habet” (Molina, Concordia, 7.23.4/5.4.1).

[19] “totius effectus praedestinationis…ex sola libera Dei voluntate pendeat” (Molina, Concordia,

7.23.4/5.1.2).

[20] “illi electi…hi vero reprobi fuerint…illi reprobi…hi vero electi fuerint” (Molina, Concordia,

7.23.4/5.1.2.4).

[21] MacGregor, Molinist-Anabaptist Systematic Theology, 66-8.

[22] Molina, Concordia, 7.23.4/5.1.11.36.

[23] Ibid., 7.23.4/5.1.3.9.

[24] Ibid., 7.23.4/5.1.8.25.

[25] Ibid., 7.23.4/5.1.3.9; 7.23.4/5.1.11.38.

[26] Augustine, De Spiritu et Littera, 7; idem, De Gestis Pelagii, 7; idem, De Correptione et Gratia, 23;

Calvin, Institutes, 3.22.8-10.

[27] Craig, “Middle-Knowledge View,” 135.

[28] Molina, Foreknowledge, 4.14.13.50.9.

[29] Molina, Concordia, 3.14.13.40.2-17.

[30] Ibid., 3.14.13.40.18-27.

[31] Ibid., 7.23.1/2.1.5, 8.

[32] Bernard of Clairvaux, Sermones super Cantica Conticorum, 21.7; cf. idem, De gratia et libero arbitrio, 14.51; idem, De gradibus humilitatis et superbiae, 10.36.

[33] Molina, Commentaria, 15.1.2.4; 16.3.1.

[34] Molina, Concordia, 7.23.4/5.1.11.18.

[35] Ibid., 1.14.13.23.2.7-8; 7.23.4/5.1.8.8, 6.

[36] Ibid., 7.23.4/5.1.6.23.

[37] Ibid., 7.23.4/5.7.1.1.

[38] Ibid., 1.14.13.12.6; 3.14.13.40.13.

[39] Ibid., 7.23.4/5.1.4.13; 7.23.4/5.1.11.41; idem, Foreknowledge, 4.14.13.49.9.

[40] Craig, “No Other Name,” 184. Otros prominentes molinistas que se suscriben a la condenación transmundial incluyen Thomas Flint (Providence, 119), Paul Copan (“True for You, But Not for Me”: Overcoming Objections to Christian Faith [rev. ed.; Bloomington, MN: Bethany House, 2009] 212), y Bruce Little (Creation-Order Theodicy, 154-5). La noción de condenación transmundial se basa en la idea de Alvin Plantinga de la depravación transmundial, según la cual hay ciertas personas posibles que producirían el mal moral en cada mundo factible en el cual existen (Nature of Necessity, 186-8).

[41] Craig, Divine Foreknowledge and Future Contingents, 204.

[42] Molina, Concordia, 7.23.4/5.1.11.7.

[43] Ibid., 7.23.4/5.1.11.8-16.

[44] Ibid., 7.23.4/5.1.2.9, 7.23.4/5.4.24.

[45] Ibid., 7.23.4/5.1.11.8-16.

[46] Ibid., 7.23.4/5.1.11.7. Como bien dice Craig, “Puesto que Dios elige crear cualquier mundo que Él desee sin respecto a cómo una persona dada respondería a Su gracia, la predestinación es inmerecida y gratuita” (Divine Foreknowledge and Future Contingents, 206).

Molinismo

Revisión de Libro. El Despertar de la Gracia de Charles R. Swindoll Por Priscila Fonseca

Revisión de Libro. El Despertar de la Gracia de Charles R. Swindoll

Por Priscila Fonseca

Imagina tus pies descalzos pisando la frescura de un sedoso césped, inhala fuertemente el olor a lluvia de la noche anterior, da unos pasos y tu vista se llena de la luz que se cuela entre unos prominentes árboles. A unos pasos de distancia hay un riachuelo que con solo escucharlo te brinda una emocionante tranquilidad.

          Ahora, estira tus brazos hacia delante y toca firmemente la jaula en la que estás encerrado.

          ¿Te sorprendió? Así se siente la gracia cuando es atrapada por el legalismo. Podemos estar en presencia de lo más sublime que existe, pero si lo vemos solo a través de barrotes, lo único que sentiremos será la pesada carga de la obligación por querer salir y disfrutar de la libertad que esa gracia nos ofrece.

          Las páginas de este libro nos ayudarán a comprender mejor la importancia de ser libres en Cristo.

          En esta ocasión, el auto lo conduce Charles R. Swindoll y, el primer letrero de la carretera dice que vamos hacia la libertad.

“Nuestras almas no fueron creadas para vivir en jaulas de temor que nos restringen de las alegrías de la libertad”.

Es importante saber que la línea del legalismo puede parecer muy delgada, pero en realidad es bastante visible y este libro nos ayudará a poder verlo antes de tropezar. Es un peligro que podemos seguir viendo en varias de nuestras iglesias, el legalismo no se quedó solo en aquellos fariseos que ansiaban la muerte de Jesús; sigue muy vigente en nuestra sociedad y es nuestra responsabilidad poder detectar los legalismos que quieren sentar base en nuestro reformado cristianismo.

          En su primer capítulo ya nos da una advertencia: Una herejía anda suelta. ¡Qué impactante! ¿Ahora mismo? ¿Aquí? Sí hermanos, nosotros mismos podemos tener ciertas actitudes legalistas y no estar al tanto de ellas. Creo que nos vamos a poder ver reflejados, aunque sea en un grado mínimo, en algún tipo de legalismo y es bueno poder corregirlo. Estamos a tiempo y eso se rompe solamente con la gracia.

         Lo voy a repetir para que lo podamos asimilar tranquilamente: El legalismo se rompe con la gracia.  

          Romanos 5:20 nos dice “donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia”. ¡Qué grandioso! La gracia superó al pecado, lo venció y, de esa manera, trajo esperanza. (pg.30)

          Para poder entender el versículo anterior, Swindoll nos regala algunos capítulos donde, para empezar, nos define qué es la gracia, cómo se obtiene, y los riesgos que conlleva malinterpretarla. Y, creo que desde aquí podemos partir con seguridad por el resto del camino. Es un viaje agradable, aunque eventualmente nos toparemos con exhortaciones en cada capítulo, nuestro conductor sabe guiarnos en amor hacia la corrección del camino.

          Cristo nos hizo libres, y libres permaneceremos, ya que amarlo y obedecerlo no son sinónimos de atadura ni de actos necesarios que se van tachando de una lista de deberes. No, la libertad nos la da esa gracia, que además de ser inmerecida, nos es gratuita. Así que, no malgastemos la vida en  legalismos.

          Si a la mitad del camino seguimos con duda de lo que es la libertad y de cómo se aplica de manera sana y santa, Swindoll, con esa paciencia que le caracteriza en cada uno de sus libros, nos da una explicación más detallada. Lo asimilo como si hiciéramos una pausa en la carretera, y nuestro conductor nos extendiera la mano para salir del coche y nos guiara a un mirador; donde podemos contemplar con calma el paisaje por el cual estamos viajando. Es una vista bella.

          Retomamos el camino y la oscuridad nos ha alcanzado, hay un poco de neblina y no permite ver muy bien el camino; así que con precaución nos adentramos a tres de las herramientas del legalismo que lo ayudan a penetrar hasta el corazón de una persona o de una iglesia. Esto ocasiona no solo la contaminación de la gracia, sino la división de una congregación, la carga inevitable de la culpa y la necesidad de aferrarse a los méritos humanos para alcanzar un elogio del Padre que nunca va a llegar de esa manera. ¡Qué peligroso camino!

          Al fin, empieza a aclararse el camino. Los siguientes capítulos nos acercan al destino final, son destellos de luz que alumbran los consejos que Swindoll nos da para detectar el legalismo, para erradicarlo y para aplicar la gracia en nosotros, en nuestras iglesias, en nuestros ministerios.

          Antes de bajarnos del auto y despedirnos, Swindoll, nuestro fabuloso conductor nos da un souvenir: un par de capítulos para compartir la gracia con los demás. De poco sirve retener la gracia para nosotros mismos, tenemos que guiar a los demás, ayudarlos a encontrarla, a caminar con ellos y ahora ser nosotros los conductores que los lleven de manera segura hacia la libertad del amor de Dios, manifestado en esta sublime, gratuita e inmerecida: GRACIA.

          Estimado lector, si al terminar de leer este libro te has sentido agobiado, ya sea por algo que viste reflejado en ti, o por el hermano al que has identificado como legalista, te animo a que te prepares una taza de café, te relajes y leas con toda la calma posible el repaso que viene al final del libro. Te traerá esperanza y solución para abandonar confiadamente esos legalismos y vivir de lleno en libertad. Ahora ve, disfruta y comparte la Palabra de Dios, pues es verdad y es vida eterna.

          Hemos llegado, bienvenidos al Despertar de la Gracia. Dios les bendiga.