¿Cómo deberían pensar los cristianos acerca de la justicia social?

¿Cómo deberían pensar los cristianos acerca de la justicia social?

Por Sean McDowell, Ph.D.

SeanMcDowell.org


Esta es una de las entrevistas más importantes que he publicado últimamente. Y no puedo pensar en nadie más calificado que mi amigo y colega Thaddeus Williams. Autor de Reflect: Becoming Yourself by Mirroring the Greatest Person In History. Por favor, considere estas ideas y comparta este blog con algún amigo.

SEAN MCDOWELLEn los últimos años nuestra civilización se ha enfocado significativamente en la “justicia social” en el mundo cristiano. ¿En qué consiste el llamado bíblico a la justicia?

THADDEUS WILLIAMS: Si tomamos la Biblia en serio, la justicia debería ser algo importantísimo para nosotros. Dios no sugiere, sino que ordena que “hagamos justicia y rectitud, y librar de la mano del opresor a quien ha sido despojado” (Jeremías 22: 3). Jesús declaró su misión de “proclamar buenas nuevas a los pobres… libertad para los cautivos y dar vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos” (Lucas 4:18, citando Isaías 61:1,2). “Busca la justicia” (Isaías 1:17) es un toque de clarín de las Escrituras, y aquellos que ensordecen sus oídos a ese llamado simplemente no están viviendo de acuerdo con la Biblia.

MCDOWELL¿En qué momentos de la historia de la iglesia has visto esta justicia social brillar?

WILLIAMS: Hay una larga y bella cadena de cristianos que vivieron el llamado bíblico a la justicia. La iglesia primitiva proclamó el Evangelio de una manera que subvirtió el racismo mutuo entre los judíos del siglo I, los samaritanos y los gentiles. Trajeron la reconciliación y una comunidad real donde había habido hostilidad y división durante siglos.

Cuando los romanos tiraban a sus llamados bebés “manchados” como basura, a menudo simplemente porque eran niñas, nuestros antiguos hermanos y hermanas fueron a esos vertederos humanos, rescataron y criaron a los indeseables de la sociedad como sus propios hijos e hijas preciados. Sabían que Dios los había rescatado y los habían adoptado, por lo que hicieron lo mismo hasta que los basureros humanos desaparecieron.

Cuando una plaga asoló al Imperio Romano, la mayoría de las personas corrieron a las colinas lejos de los enfermos y moribundos. Fueron cristianos contraculturales quienes corrieron a las cabeceras de los plagados (la mayoría de ellos no cristianos que no respetaron la ética cristiana, sexual o de otro tipo) para tratarlos con dignidad, enfermarse y morir junto con ellos. (¡Vea el contraste con la respuesta de la iglesia a la crisis del SIDA en la década de 1980!) Luego tenemos en los Estados Unidos a Wilberforce, John Newton y la secta Clapham en el Reino Unido, junto con Fredrick Douglas, Harriet Tubman y otros. Sus propias experiencias de redención del pecado los inspiraron a abolir la trata de esclavos deshumanizante. Cristianos como Charles Octavius ​​Boothe y Dietrich Bonhoeffer usaron la buena teología para combatir la supremacía blanca (nazismo). Puede que no se refleje en  los titulares de los noticieros de hoy, pero esta larga tradición de justicia bíblicamente propulsada continúa hoy en todo el mundo.

MCDOWELLSi queremos seguir llevando adelante esa tradición de justicia bíblica, ¿deberíamos sumarnos al actual movimiento de “justicia social”?

WILLIAMS: Esta es una pregunta enormemente importante. Aquí todo se reduce a lo que queramos decir con “justicia social”. Todos deberíamos buscar un mundo purgado para siempre del racismo, donde la justicia prevalezca y la avaricia y la tiranía sean reemplazadas permanentemente por la compasión y el amor. Pero tenemos que ser exigentes. No todos los movimientos que agitan la pancarta de la justicia social promueven el tipo de justicia y shalom que la Biblia nos llama a buscar.

El problema no está en la búsqueda de justicia. El problema es lo que sucede cuando esa búsqueda se lleva a cabo desde un marco que no es compatible con la Biblia. Y este es un problema muy real, porque a la medida en que inconscientemente permitimos que las suposiciones no bíblicas de la cosmovisión del mundo moldeen nuestro enfoque de la justicia es la medida en la que estaremos dañando inadvertidamente a las mismas personas a las que buscamos ayudar.

Tomemos como ejemplo el marxismo. Este se jactaba de ser el campeón de la justicia y compasión. Cuando que una cosmovisión bíblica construyó orfanatos y hospitales para ayudar a los marginados y quebrantados, el marxismo nos dio los campos de muerte del Khmer Rouge. Donde el Evangelio condujo a la abolición de los basureros humanos del Imperio Romano y trajo a la comunidad no deseada a una comunidad amorosa, el marxismo respaldó la terminación sistemática de lo indeseado de la sociedad. Donde el cristianismo bíblico liberó a los esclavos, el marxismo envió millones a los gulags. Donde el cristianismo inspiró a la fundación de universidades como los Oxfords y Cambridges para buscar conocimiento para la gloria de Dios, el marxismo inspiró la vigilancia del pensamiento. Donde Jesús transformó tensiones raciales profundas en una comunidad nueva, hermosa y reconciliada, el marxismo ayudó a engendrar la política de identidad y toda la división, sospecha y estereotipos raciales que la acompañan.

Por lo tanto, no debemos suponer que un movimiento promueve la justicia simplemente porque así lo dice. A lo largo de la historia de la iglesia, muchos con grandes intenciones adoptaron ideologías que pretendían promover la justicia cristiana, pero enmascararon incompatibilidades profundas con las Escrituras y perjudicaron a millones.

MCDOWELL¿De qué manera crees que algunos de los movimientos actuales de justicia social provienen de “un marco que no es compatible con la Biblia” usando tus propios términos?

WILLIAMS: Buena pregunta. Hay muchas ideologías que inspiran gran parte de lo que hoy se llama “justicia social”: el neomarxismo, la teoría de la carrera crítica, el deconstruccionismo posmoderno, la teoría crítica queer y la ideología de género, para nombrar algunas. Permítanme ofrecer tres maneras de discernir entre estas versiones ideológicas de la justicia bíblica:

  1. Si una perspectiva de la justicia social culpa a todos los males de la sociedad a factores externos de opresión mientras ignoramos la idea de que nuestro propio corazón está lleno de maldad y depravación moral (Eclesiastés 9: 3), entonces no es justicia bíblica. Una cosmovisión bíblica ve el mal no solo en los “sistemas”, donde debemos buscar justicia, sino también dentro de los corazones retorcidos de aquellos que hacen que esos sistemas sean injustos. Debido a que el mal reside en cada corazón humano, todo el activismo externo en el mundo no traerá una justicia duradera si minimizamos nuestra necesidad de la obra regeneradora e infundidora de amor de Dios a través del Evangelio.
  2. Si una visión de la justicia deconstruye las relaciones en términos de “luchas de poder” y argumenta que todas esas jerarquías son malvadas y deben ser abolidas en nombre de la “igualdad”, entonces no es la justicia bíblica. Una cosmovisión bíblica se opone totalmente al abuso pecaminoso del poder, pero ve muchas jerarquías, como por ejemplo, el padre-hijo, el rabino-discípulo, los ancianos-congregación, las relaciones profesor-alumno, como parte del buen diseño de Dios para el florecimiento humano.
  3. Si una visión de justicia interpreta toda la verdad, la razón y la lógica como meras construcciones de la clase opresiva, si nos anima a descartar el punto de vista de alguien sobre la base de su tono de piel o género, entonces no es justicia bíblica. El Mandamiento Supremo llama a las personas de todas las etnias y géneros a amar a Dios con toda nuestra mente, lo cual incluye las partes lógicas, razonables y de búsqueda de la verdad de nuestras mentes dadas por Dios. Una mente que ama al Padre evalúa ideas basadas en su fidelidad bíblica, valor de verdad y evidencia, no la identidad grupal de quienes la articulan.

MCDOWELL: ¿Qué hay del discipulado? ¿Ves diferencias en las formas en que la Biblia y los movimientos contemporáneos en justicia social buscan moldear nuestro carácter?

WILLIAMS: Definitivamente. Hay muchas diferencias. Aquí hay tres:

  1. Si una visión de la justicia fomenta la indignación hacia las personas-grupos como un motivador para el activismo social, entonces no es justicia bíblica. Una cosmovisión bíblica nos llama a vencer el mal con el bien, amar a nuestros enemigos y orar por aquellos que nos persiguen.
  2. Si una visión de la justicia divide a las personas en identidades grupales, generando un espíritu de sospecha mutua, hostilidad, temor, etiquetado, ofensa y preocupación por los sentimientos subjetivos de uno, entonces no es la justicia bíblica. Una cosmovisión bíblica defiende un tipo de amor unificador que “no se ofende fácilmente” y nos ofrece el fruto del Espíritu como el gozo, la paz, la paciencia, la amabilidad, la bondad, la gentileza y el autocontrol.
  3. Si una visión de la justicia busca la modificación del comportamiento, a menudo a través de la intimidación, los códigos del habla y la reeducación ideológica, entonces no es justicia bíblica. Una cosmovisión bíblica busca la transformación del carácter no a través de la coerción política, sino a través del poder del Espíritu Santo, el discipulado de la familia y la iglesia local.

MCDOWELL: ¿Alguna reflexión final sobre las diferencias entre las tendencias actuales y la justicia bíblica y por qué es importante?

WILLIAMS: Claro. Hay muchas otras diferencias de las que podríamos hablar, como si la familia es un sistema de opresión a ser abolido o una hermoso ejemplo de Jesús y su relación con la Iglesia, si nuestros cuerpos y biología tienen un significado y valor intrínsecos, cómo deberíamos defender los derechos de los no nacidos vulnerables y de las mujeres explotadas por la industria del aborto, ya sea que lo que llamamos libertad sexual sea en realidad una forma de esclavitud, y más. Pero permíteme dejar a tus lectores con una o dos diferencias más importantes a considerar:

  1. Si una perspectiva de la justicia enseña que el telos humano (es decir, nuestro propósito y significado último) es definido por la criatura, y que cualquiera que desafíe nuestro telos autodefinido es un opresor, entonces no es justicia bíblica. Una cosmovisión bíblica enseña que nuestro telos está definido por el Creador y el rehusarnos pecaminosamente a vivir fuera de ese telos definido por Dios nos trae opresión a nosotros mismos y a quienes nos rodean. La verdadera autenticidad y la libertad no provienen de definirte a ti mismo y “seguir tu corazón”, sino de dejar que Dios te defina y al seguir Su corazón.
  2. Si una perspectiva de justicia social considera que cuando una cultura toma prestado de otra cultura se está incurriendo en un acto opresivo de “apropiación cultural”, entonces no es justicia bíblica. Una cosmovisión bíblica nos llama a ser embajadores transculturales de Cristo, imitando a Pablo, que se apropió de la cultura grecorromana en el Areópago, y se convirtió en “todas las cosas para todos los hombres” por el bien del Evangelio. Pablo espoleó una gran reconciliación entre grupos opuestos porque predicó las buenas nuevas en las que nuestra identidad nueva “en Cristo” es nuestra identidad más profunda.

Un modelo de “guerra cultural” se ha apoderado de nuestra cultura. Veo mucha más esperanza en la visión bíblica de que Jesús destruyó el muro de hostilidad entre judíos y gentiles para hacer para sí “un solo hombre”, uniendo personas de toda tribu de lengua y nación y hacerlos embajadores de la reconciliación. La familia y la reconciliación, no la guerra entre grupos, es el modelo de justicia de la Biblia. La iglesia necesita intensificar y vivir eso de una manera obvia e irresistible, para mostrar al mundo observador la bella alternativa a la destrucción mutua.

Si realmente nos importa la justicia—y debería importarnos a todos los que tomamos la Biblia en serio—entonces no deberíamos estar de acuerdo con las ideologías que prometen liberación y paz y solo traen más esclavitud y lucha. En cambio, debemos amar a los oprimidos (¡y amar al Dios que ama al oprimido!) Llevando a cabo la hermosa y bíblica tradición de justicia de los Wilberforces y Tubmans y Boots de la historia.


Sean McDowell, Ph.D. es profesor de apologética cristiana en la Universidad de Biola, autor de best-sellers, orador popular, profesor de secundaria de medio tiempo y becario residente de Summit Ministries, California. Síguelo en Twitter: @sean_mcdowell y su blog: seanmcdowell.org.

Thaddeus Williams, Ph.D. es profesor de Teología en la Universidad de Biola. Él es el autor de REFLECT: Becoming Yourself al reflejar a la persona más grandiosa de la historia (Weaver, 2017) “A New Theocracy” y “Beyond Capes and Cowbells”. Blogger frecuente en www.thegoodbookblog.com. Síguelo en Twitter: @thaddeuswill.

Blog usado con permiso del autor. Copyright, todos los derechos reservados.

Escrito original.

POR QUÉ LAS HIJAS NECESITAN DE UN PADRE

Por qué las Hijas Necesitan de un Padre

Por: Dr. Meg Meeker

Hombres, les necesitamos. Nosotras—madres, hijas y hermanas—necesitamos de su ayuda para criar mujeres jóvenes sanas. Necesitamos cada onza de valentía e ingenio masculino que posean porque el papá, más que nadie, influye profundamente en el rumbo de la vida de una hija.

Después de más de veinte años de atender hijas—y de repartir antibióticos, antidepresivos y estimulantes para las niñas que se han pasado la vida sin el amor de un papá—sé cuán importantes son los hombres en las vidas de sus hijas. He escuchado hora tras hora a jóvenes mujeres que describen cómo vomitan en los baños en la escuela para mantener su peso y figura. He escuchado a niñas de catorce años decirme que tienen que acceder a actos sexuales que las indignan para mantener a sus novios contentos. He visto a chicas dejar equipos de tenis universitarios, abandonar la escuela, y mutilarse el cuerpo con iniciales o tatuajes de personajes del “jet set” y la farándula, todo para ver si su papá lo notaría.

Papá, más que nadie en el mundo, tú marcas e influyes en la vida de tu hija.

Y he observado cómo las hijas se comportan con su padre. Cuando entras en su habitación, ellas cambian. Todo acerca de ellas cambia: sus ojos, su boca, sus gestos, su lenguaje corporal. Las hijas nunca son indiferentes a la presencia de su padre. Posiblemente den a sus madres por sentado, pero a ti no. Cuando te ven se iluminan—o lloran. Te observan intensamente. Meditan en tus palabras. Anhelan tu atención, y esperan de tu tiempo desesperadamente—o con frustración. Necesitan ese gesto de aprobación, ese guiño de ánimo, o simplemente tu contacto visual para saber que les importas y que estás dispuesto a ayudarlas.

Cuando ella está en tu compañía, se esfuerza aún más por sobresalir. Cuando la instruyes, aprende más rápido. Cuando la guías, obtiene confianza.

Si tan solo pudieras dimensionar cuán profunda influencia ejerces en la vida de tu hija, quedarías abrumado.

Ni los novios, ni los hermanos y ni siquiera los esposos pueden moldear su carácter en la misma medida que tú. Tú vas a influir profundamente en su vida porque ella te da una autoridad que no le otorga a ningún otro hombre.

Muchos papás (particularmente de chicas adolescentes) asumen que tendrán poca influencia en sus hijas—ciertamente menos influencia que la cultura pop de las amigas de sus hijas. También piensan que sus hijas necesitan discernir las cuestiones de la vida por sí mismas. Pero tu hija encara un mundo radicalmente diferente al que tu conociste: es menos amigable, moralmente pútrido, e incluso simplemente peligroso. Después de los seis años, es difícil encontrar ropa de “niña”. Muchos vestidos están diseñados para hacerla lucir como una adolecente seductora de trece o catorce años. Entrará a la pubertad antes que las niñas de la generación anterior (y los muchachos estarán observando cómo empieza a madurar físicamente incluso a partir de los nueve años). Ella habrá visto escenas provocativas e incluso de índole sexual en revistas y en televisión antes de llegar a los 10 años de edad, estés de acuerdo o no. Aprenderá acerca del SIDA en primaria y posiblemente también cómo se transmite.

El padre es la barrera entre las hijas y este mundo tóxico.

Si estás leyendo esto, eres un padre motivado, sensible y afectuoso. Eres un buen hombre, pero probablemente estés agotado. Para ti, hay buenas noticias y malas noticias.

La gran noticia es que para experimentar una vida más rica y criar a una hija fabulosa, no necesitas cambiar tu papel. Solo necesitas acentuar las fortalezas de tu papel como padre. Tienes todo lo que necesitas para mejorar la relación con tu hija.

Aquí están las malas noticias. Necesitas parar en seco, abrir más los ojos y darte cuenta a qué se enfrenta tu hija hoy, mañana y dentro de diez años. Es difícil y es aterrador, pero así son las cosas. Si bien quieres que el mundo sea tierno y amable con ella, la verdad es que es cruel más allá de la imaginación—incluso antes de que sea adolescente. Aunque no participe en cosas malévolas, están a su alrededor: promiscuidad sexual, abuso de alcohol, lenguaje vulgar, drogas ilegales y niños y hombres depredadores que solo quieren robarle.

No pienses que no puedes luchar contra sus “contemporáneos” o el poder de la cultura pop. Exactamente lo opuesto es verdad. Sí, la música, las películas y las revistas, son de enorme influencia y dan forma a lo que las niñas piensan de sí mismas, qué ropa usan, e incluso las calificaciones que obtienen. Pero su influencia no se acerca ni por mucho a la influencia de un padre. Se ha investigado mucho sobre esto, y el padre siempre resulta ser la influencia #1. Los efectos de padres cariñosos y afectuosos en la vida de sus hijas se pueden medir en niñas de todas las edades.

Cuando estás con ella, ya sea que coman juntos y hagan la tarea o incluso cuando solo estás presente sin hablar, la calidad y la estabilidad de su vida—y verás que también la tuya—mejoran  inmensurablemente. Incluso si piensas que los dos operan en diferentes frecuencias, incluso si te preocupa que el tiempo pasado con ella no muestre resultados medibles, incluso si dudas que tenga un impacto importante en ella, el hecho clínico es que le estás dando a tu hija el más grande de los regalos.

Tu hija verá este tiempo invertido contigo de manera muy diferente a como tú lo ves. Con el pasar de los años, en etapas erráticas y en la simple y sencilla vida cotidiana, ella absorberá tu influencia. Ella observará cada movimiento que tú hagas. Posiblemente ella no entienda por qué estás feliz o enojado, o afectuoso, pero serás el hombre más importante de su vida, para siempre.

Cuando tenga veinticinco, ella medirá mentalmente a su novio o su esposo contra ti. Cuando tenga treinta y cinco, el número de hijos que tenga se verá afectado por su vida contigo. La ropa que use será un reflejo de algo acerca de ti. Aun cuando tenga setenta y cinco, la forma en que enfrente el futuro dependerá de un distante recuerdo del tiempo que pasaron juntos. Sea para bien o para mal, las horas y años que pases con ella—o que no pases con ella—cambian su vida por siempre.

¡Vamos hombres!¡Nosotras, sus hijas, los necesitamos!

Extracto de 33 The Series vol. 6: A Man and His Fatherhood de Dr. Meg Meeker

Traducción de Chris Du-Pond

 

La Relación Entre la Ley Mosaica y los Cristianos Modernos

La Relación Entre la Ley Mosaica y los Cristianos Modernos

Chris Du-Pond, M.A.

Introducción

El nacimiento de mi primera hija sigue plasmado en mi mente de forma muy vívida. Cuando mi esposa y yo regresamos a casa con nuestro bebé recién nacido, la realidad nos cayó como cubeta de agua helada: esta niña necesitará de atención, educación, orientación e instrucción. Pero esta instrucción tiene un objetivo específico: ayudar al niño a convertirse en un adulto independiente, productivo y moral.

La niñez es un proceso de preparación y los padres son instructores para el niño con un alcance y enfoque limitado en el tiempo. En este documento, argumentaré que la relación padre-hijo sirve como modelo de lo que la Ley Mosaica es para el cristiano moderno: una institución y guía importante pero temporal para el pueblo de Dios, reemplazada por una mejor y completa designación: la gracia impartida por la regla de amor en Cristo. Esta postura ha sido etiquetada como “enfoque redentor-histórico del tema Ley-Evangelio” por teólogos modernos.[1]

Los escépticos a menudo acusan a los cristianos de “escoger” qué pasajes deciden seguir literalmente en la Biblia y cuáles no. Esto es especialmente cierto en temas como el juzgar la homosexualidad como pecado y por otro lado ignorar otros mandamientos claros, como observar el sábado o abstenerse de ciertos alimentos. Este documento también explica por qué los cristianos siguen algunos preceptos del Antiguo Testamento (AT) no otros.[2]

¿QUÉ ES LA LEY MOSAICA?

La historia de la Biblia es la historia de la revelación de Dios para salvar a una humanidad perdida y malévola. El papel de la Ley Mosaica (LM) debe entenderse dentro de este contexto. ¿Qué propósito logró la LM en la historia redentora del hombre? ¿Qué nos revela acerca de Dios y la humanidad? ¿Debe ser la LM una institución permanente? ¿Por qué los primeros cristianos dejaron de guardar el sábado y en su lugar conmemoraron el “Día del Señor”? Responder a tales preguntas correctamente es la clave para entender el papel de la LM en la práctica cristiana de hoy.

Por medio del estudio profundo de este tema he llegado a concordar con las conclusiones del Dr. D. A. Carson[3] en las siguientes áreas:

(1) No existe tal cosa como la ‘Teología de Transferencia’ o ‘Sabbatarianismo’ (esta es la idea de que el domingo es la versión “cristiana” del Sabbath y que debe ser conmemorado como lo prescribe el cuarto mandamiento) en el Nuevo Testamento (NT).

(2) El guardar el Sabbath no se presenta en el AT como una norma a seguir universalmente desde la creación y para la posteridad.

(3) La distinción entre la ley moral/civil/ceremonial puede ser útil para explicar estos conceptos y tiene valor apologético pero ni Cristo ni los apóstoles sostuvieron tal distinción.

(4) El guardar el “Día del Señor” surgió históricamente en la iglesia en el siglo primero.

¿Qué es entonces el Sabbath/LM?

La LM es el medio por el cual el Dios del Universo revela su carácter, propósito, y parte de su naturaleza a la humanidad a fin de cumplir su promesa de “bendecir a todas las naciones” en su plan redentor.

Para el pueblo judío, guardar el día de reposo y la LM era una forma de imitar a Dios y de mantenerse separados—ser santos—para Dios y para cumplir la orden:

“Sed santos porque yo soy santo”.

El “reposo” del trabajo rutinario el—SABBATH—es un espejo o un reflejo o una alusión hacia el futuro que nos recuerda al descanso eterno en el Señor que nos espera por medio de la redención. Esta faceta de la LM es una buena noticia para la humanidad, como resume Pablo en Gálatas 3:8,

“Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones'”.

Pero la LM también es una mala noticia para la humanidad, porque la LM es imposible de cumplir como que Pablo bien lo explica un par de versículos más adelante en Gálatas: “Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas”.

La bondad de la LM reside en que separa y distingue al pueblo de Dios de otras naciones paganas, revela el carácter de Dios, sus poderosas obras (liberación de Egipto) y señala el descanso eterno escatológico esperado a través del “Día del Señor” en la muerte y resurrección de Cristo. Hoy podemos continuar estudiando la LM como un medio para comprender el carácter y la voluntad de Dios, pero no como una ética eternamente normativa.

La ley, sin embargo, tiene vigencia hoy en la medida en que enseña principios sobre Dios y lo que él espera de nosotros. Albert H. Baylis explica precisamente esto en su obra De la Creación a la Cruz.[4] Baylis enumera varios principios derivados de ciertos mandamientos específicos en la LM.

(1) Ser fieles y honestos en nuestras relaciones interpersonales—como se enseña en cuestiones de justicia como lo es el uso de escalas de medición balanceadas con honestidad (Lev. 19:35), y apiadarse de los pobres (Lev. 19:9). La ley muestra también una profunda preocupación por la “integridad de la persona”.

(2) El respeto a la sangre como una representación de la vida dada por Dios. Leyes que prohíben comer sangre (Lev. 17:13), expiación por el pecado con sangre, el derramar sangre de una asesino como forma de justicia retributiva, todas estas caen bajo este principio.

(3) Abstenerse de adorar ídolos: las naciones alrededor de Israel adoraban a otros dioses y practicaban el sacrificio humano. La LM fue, por lo tanto, una apología (defensa) en contra del culto falso en medio del paganismo común de aquél tiempo. Este principio se manifiesta en la condenación de los adivinos, los médiums, los tatuajes y las laceraciones, los rituales sexuales, el sacrificio de niños e incluso el corte de las esquinas de la barba y el cabello (Levítico 19: 26-31).[5]

(4) El reconocimiento de que la tierra le pertenece al Señor: El año Sabático se conmemoraba para reconocer el señorío de YHWH por sobre toda la tierra. El hombre es un mayordomo de la creación y no el propietario (Lev 25:1-24).

(5) Reflexiones de YHWH como el Dios Creador: al ofrendar las primicias de la tierra, guardar el Sabbath, evitar mezclar fibras de tela distinta en la ropa (reflexionando sobre la distinción entre especies y clases en la creación de Dios) y otras leyes, el pueblo judío reconoció y respetó a Dios como el Señor y Creador ya que “en seis días hizo el SEÑOR los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y que descansó el séptimo día (Ex. 20:11)”.

Lo que también debería ser evidente es que los estándares impuestos por la ley son completamente imposibles de cumplir. Mientras que el Antiguo Testamento parecería conceder el perdón de pecados al guardar la ley, el hombre rápidamente se dio cuenta de que la ley es imposible de cumplir, lo cual más bien termina “multiplicando” el pecado como Pablo escribe más tarde en Romanos 5:20.

También podemos concluir de un estudio exegético del NT que la LM enseña ciertos principios vinculantes. Primero, revisaremos la perspectiva de Jesús sobre la LM seguida por la de Pablo y otros escritores del NT; sin embargo, las conclusiones ya pueden hacerse evidentes. Una vez más, Baylis proporciona una perspectiva aclaratoria sobre el propósito de la Ley mosaica:

Aunque estas leyes nos parecen complicadas e imprácticas en la vida diaria, en realidad sirvieron para un propósito positivo. Al mantenerlas, Israel demostraría su distinción. Los estándares beneficiosos así como el rico significado simbólico continuarían comunicando su privilegio como posesión preciada de Dios (Deuteronomio 4: 6-8). Al enfocarnos meramente en una gran cantidad de mandamientos individuales, se nos pierde el verdadero énfasis en la relación con Dios. La clave siempre ha sido: “Si ustedes Me aman, guardarán Mis mandamientos” (Juan 14:15).[6]

JESUS Y EL SABBATH/LM

Como hemos estudiado en la sección anterior, la LM y el Sabbath funcionaron como manifestaciones externas de lo que Dios realmente desea de los humanos: el amor y la santidad. Estos se manifiestan en obediencia, respeto, honor y en una alineación general de la voluntad humana con la voluntad de Dios. Es por eso que Jesús tuvo un desdén tan enérgico contra las manifestaciones externas, legalistas y farisaicas de la ley: porque corrompían con el verdadero significado de la ley y tornaban a los mandamientos de Dios en una receta externa y mecánica con el fin obtener justicia—algo para lo que nunca fue diseñada.

Jesús usa un lenguaje colorido para describir esta actitud: dijo que “filtran un mosquito pero se tragan un camello”,[7] que son “guías ciegos”, “hipócritas”, “sepulcros blanqueados” llenos de “huesos y toda inmundicia”, “serpientes”, “generación de víboras” destinada al infierno.[8]

Para Jesús, guardar el Sabbath sin amor era sacrílego. Jesús siempre estuvo más preocupado por el corazón, por la fe verdadera, y por la devoción interna, que por la “limpieza” externa.

Jesús y sus discípulos fueron acusados de violar el Sabbath en múltiples ocasiones;[9] sin embargo, el problema reside en la interpretación y el significado del Sabbath para Jesús versus lo que significaba para los fariseos. Jesús no estaba trabajando para obtener ganancias económicas, sino haciendo buenas obras para el beneficio del hombre (Mateo 2:27). Los fariseos, en cambio, convirtieron la Ley en un ritual externo desprovisto de significado espiritual. En resumen, lo usan incorrectamente para “ganar puntos” con Dios y obtener su favor; algo para lo que las obras de la Ley son totalmente inadecuadas. Jesús entendió esto a diferencia de la mayoría de sus contemporáneos.

Más importante aún, Jesús es el cumplimiento de la ley, el foco de la ley, el fin de la ley y el legislador encarnado, como también concluiremos del estudio de los escritos de Pablo. En el análisis final, Jesús personificó la actitud requerida en Proverbios 21:3, “Hacer lo correcto y justo es más aceptable para Jehová que el sacrificio”, y Oseas 6:6, “Deseo misericordia, no sacrificio, y reconocimiento de Dios en vez de holocaustos”. Ahora bien, esto no quiere decir que Jesús tenía a la LM en baja estima o que él no lo practicaba. De hecho, en Mateo 5 Jesús parece acentuar e incluso posiblemente radicalizar el significado de la ley: “Oísteis que fue dicho… mas yo os digo…” De mayor importancia, en el v.17 Jesús dice que vino a “cumplir” la ley y los profetas, y no para “abolirla”.

En círculos teológicos se debate vigorosamente el significado de lo que Jesús quiso decir en este pasaje y, si somos honestos al respecto, es difícil derivar algo concluyente ya que muchas preguntas permanecen sin respuesta si se analizan aisladamente de la teología paulina. Sin embargo, la lectura más natural de Mateo 5:17 parece indicar que Jesús es la revelación completa de la profecía del AT y también proporciona un significado completo de la LM, porque él es la fuente de ella.

El sistema de sacrificios es una sombra de la crucifixión y la resurrección. Jesús no reemplaza la ley del Antiguo Testamento, sino que completa su significado y cumple sus estrictos requisitos en lugar de la humanidad. La redención a través del sacrificio de Cristo es, por lo tanto, la pieza que falta en el rompecabezas de la LM. Esta perspectiva parece ser consistente con la teología paulina. Creo que Douglas Moo tiene toda la razón cuando afirma que “la ley debe ser vista a la luz de su cumplimiento por Jesús”[10] con el amor como su pieza central.[11]

PABLO Y LA LEY/SABBATH

En sus escritos, Pablo parece concluir de manera bastante decisiva que, si bien la LM es transitoria, está respaldada por principios permanentes que siguen vigentes en la actualidad. Además, la LM funge como guía temporal, guardián o custodio: Pablo usa el término “paidagogos” en Gálatas 3:25. La función de un “paidagogos” en la antigüedad era la de servir como institutriz a los niños pequeños y proporcionar algunas reglas básicas, orientación y restricciones hasta que el niño fuese lo suficientemente maduro.

En tal momento, los “paidagogos” dejan de ser necesarios. El hecho de que el custodio ya no sea necesario no significa que sea inútil, de poca importancia, o que no haya tenido un propósito vital; al contrario, el guardián era necesario “hasta que Cristo venga, para que seamos justificados por la fe”. “Pero ahora que ha llegado la fe [por Cristo], ya no estamos bajo un guardián” (Gálatas 3:24). -25). Insistir en la continuidad de la LM sería como tener a nuestro hijo adulto bajo la supervisión constante de una niñera de por vida—usando la analogía de Pablo.

Al igual que Jesús, Pablo también tuvo sus escaramuzas con los fariseos y judaizantes de su tiempo. Vistas de manera aislada, sus respuestas sobre el uso de la LM pueden parecer contradictorias. Por un lado, Pablo dice que la LM es “santa, justa y buena”,[12] pero luego también afirma que vivir bajo la Ley es vivir bajo una “maldición”. Pero Pablo de ninguna manera cae en una contradicción o aboga por una perspectiva relativista. Pablo está describiendo aspectos distintos, a menudo complementarios, de la LM. En una de sus cartas finales a su hijo espiritual, Timoteo, Pablo escribe que “la ley es buena, si uno la usa legalmente”. Jesús y Pablo tuvieron el mismo problema con los fariseos: un uso “ilegal” de la ley.

Entonces, ¿en qué sentido fue buena la ley y en qué sentido fue una maldición? Como hemos explicado en secciones anteriores, la LM es un reflejo de un Dios justo, amoroso y misericordioso; pero lidiar con un Dios perfecto tiene la desventaja de resaltar el pecado. La humanidad es como una mancha oscura en el centro de un gran manto blanco. La ley no hace que la humanidad sea perversa; simplemente elimina cualquier distracción a su alrededor para que se vea claramente la triste realidad. La realidad del pecado mantiene a los humanos “cautivos” hasta que seamos “liberados de la ley” (Romanos 7: 6) porque por medio de la ley nadie será justificado. Esta es la razón por la cual a Pedro—en Hechos 10—se le da una visión que indica que las leyes de pureza/impureza deben ser anuladas ya que no constituyen una barrera para que los gentiles sean salvos. También es por eso que en Hechos 15—el concilio de Jerusalén con los apóstoles—concluyen que no se impondrá ninguna ley a los gentiles, ya que constituye un yugo que “ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar”.

Es digno de mención que los apóstoles no hicieron uso de la división de la LM en ceremonial/civil/moral. Esto tiene sentido ya que incluso Pablo afirmó que, si decidimos vivir bajo la ley (como sugirieron los fariseos), debemos guardarla toda (Gálatas 5:3). Luego en los siguientes versículos, hace una observación aclaratoria:

“Si decides seguir esta ruta y vivir bajo la ley, no solo debes conservarla toda, sino que te has alejado de la gracia, porque la circuncisión no cuenta para nada, pero solo la fe a través del amor”.[13]

Esto resalta el papel temporal de la LM y el principio subyacente que la sustenta: el amor. Ser eximido de guardar la LM significa vivir bajo el Espíritu, bajo la regla del amor (Gálatas 5:18), que se puede resumir como “bajo la ley de Cristo”[14] ya que “en Cristo”, toda la LM concluye en su cumplimiento. Esto implica que el seguidor de Cristo es una “nueva creación” (Gal 6:15) sin necesidad de ser circuncidado. El pueblo de Dios ya no se identifica con un símbolo carnal, sino con un signo espiritual.

Un aspecto importante del argumento de Pablo acerca de no estar “bajo la ley”[15] es que no puede significar ser “legalista” en la aplicación de la ley (dentro del ámbito cristiano) ya que el término “bajo la ley” no se usa para comparar a creyentes/cristianos con judíos sino que se usa para comparar a gentiles (no creyentes) “fuera de la ley” (ver v.21) con los judíos que vivían “bajo la ley”. Aquí Pablo quiere decir que él mismo, como cristiano, no está “bajo la ley”, sino que voluntariamente se somete a la LM para ganar a los judíos (los que están “bajo la ley”).[16] ¡Pero no estar “bajo la ley” tampoco es sinónimo con vivir en la anarquía! Pablo insiste en que hay principios morales inamovibles e imperativos, tales como amarse unos a otros (Gálatas 5: 13ff) y manifestar el fruto del Espíritu—amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza—los cuales se sostienen más allá de la ley (v. 23). Esta interpretación de no estar “bajo la ley” encaja naturalmente con los temas usados por Pablo en Romanos 6-8, tales como la libertad de la esclavitud del antiguo pacto.[17]

Para Pablo, el punto clave es que todos son culpables ante Dios: los judíos con la LM y los gentiles sin ella. Si la LM no puede salvar a la humanidad de su maldad, entonces debe ser una provisión intencional pero temporal de parte de Dios. Esa provisión se cumple en la cruz del Calvario y en la resurrección de Jesús estableciendo una mejor ley, una ley permanente, una ley perfecta, la regla de Cristo: la regla del amor.

LA LM/SABBATH EN EL LIBRO DE HEBREOS

Las perspectivas de Jesús y Pablo sobre la ley también coinciden de manera concluyente con otras escrituras del Nuevo Testamento para hacer un argumento hermético sobre la discontinuidad de la LM. El autor de Hebreos parece destruir de tajo la idea de que la LM debe de mantenerse hoy vigente. Vale la pena citar este pasaje en su totalidad:

Pues ya que la Ley sólo tiene la sombra de los bienes futuros y no la forma (imagen) misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que ellos ofrecen continuamente año tras año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera, ¿no habrían cesado de ofrecerse, ya que los adoradores, una vez purificados, no tendrían ya más conciencia de pecado? Pero en esos sacrificios hay un recordatorio de pecados año tras año. Porque es imposible que la sangre de toros y de machos cabríos quite los pecados. Por lo cual, al entrar Cristo en el mundo, dice: “SACRIFICIO Y OFRENDA NO HAS QUERIDO, PERO UN CUERPO HAS PREPARADO PARA MI; EN HOLOCAUSTOS Y sacrificios POR EL PECADO NO TE HAS COMPLACIDO. ENTONCES DIJE: ‘AQUI ESTOY, YO HE VENIDO (EN EL ROLLO DEL LIBRO ESTA ESCRITO DE MI) PARA HACER, OH DIOS, TU VOLUNTAD'”. Habiendo dicho anteriormente: “SACRIFICIOS Y OFRENDAS Y HOLOCAUSTOS, Y sacrificios POR EL PECADO NO HAS QUERIDO, NI en ellos TU TE HAS COMPLACIDO” (los cuales se ofrecen según la Ley), entonces dijo: “HE AQUI, YO HE VENIDO PARA HACER TU VOLUNTAD.” El quita lo primero para establecer lo segundo. Por esa voluntad hemos sido santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo ofrecida una vez para siempre.[18]

Hay varios puntos que podemos concluir de este maravilloso pasaje para cobrar claridad a favor de nuestro argumento principal:

(1) la LM no era más que una “sombra” de algo mejor;

(2) la LM resaltó el pecado, más no lo eliminó—ni tampoco el conocimiento ni la conciencia del mismo—y nunca fue concebida como tal. Dios sabía que no podríamos guardar la Ley;

(3) El sacrificio de Cristo “elimina el primero” (los sacrificios y las ofrendas de la LM) “para establecer el segundo” (la obediencia a la voluntad de Dios). Para que la voluntad moral y espiritual de Dios se establezca sobre su pueblo, la LM debe ser abolida. Esta voluntad moral y espiritual se cumple en un sacrificio único por medio de Cristo para alcanzar la santidad para el pueblo de Dios. El trabajo del sacerdote en el Antiguo Testamento fue un ejercicio inútil que termina con un sacrificio final, perfecto y afectivo en la cruz una vez y “para siempre” (v. 14). De esta manera, lo que fue profetizado por Jer. 31:33 se cumple:

“Porque éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días,” declara el SEÑOR. “Pondré Mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré’, luego agrega ‘perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado'”.

CONCLUSIÓN

El cristiano de hoy no es una criatura sin ley, sino una nueva creación en Cristo con la regla del amor escrita en su corazón. La LM, como una maestra gentil pero firme, guió al pueblo de Dios, resaltó su pecaminosidad y presagia una ley mejor, aún por venir. El carácter de Dios no cambia y la LM es un reflejo del carácter de Dios. La base de la LM es un conjunto de principios inmutables, anclados en la naturaleza de Dios, relevantes para siempre. Pablo resumió la actitud que debemos tener como cristianos con respecto a la LM en Filipenses 3:8-11:

“Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por El lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo, y ser hallado en El, no teniendo mi propia justicia derivada de la Ley, sino la que es por la fe en Cristo (el Mesías), la justicia que procede de Dios sobre la base de la fe, y conocerlo a El, el poder de Su resurrección y la participación en Sus padecimientos, llegando a ser como El en Su muerte, a fin de llegar a la resurrección de entre los muertos”.

La promesa de Dios a Abraham fue bendecir a todas las naciones a través de él. ¿Qué bendición fue esa? El plan de Dios para la humanidad siempre ha sido que reine con él para siempre. La fe en Cristo es el medio que Dios dispuso para poder ser incluido en Su Reino. Con esta perspectiva en mente, Pablo consideró todo lo demás como pérdida y entendió que la justicia depende de la fe en Cristo y no de la ley. Es a través de la muerte y resurrección de Cristo que nos reconciliamos con el Padre independientemente de la ley. Los cristianos de hoy pueden ver recordar a la ley de la misma forma en que un niño recuerda la instrucción amorosa de una maestra que nos inició en el camino correcto de la rectitud, un camino que termina en los brazos de nuestro amoroso Señor Jesucristo. Donde termina la ley, Cristo comienza.


[1] Ver Wayne G. Stickland, et. al., Five Views of Law and Gospel (Grand Rapids, MI: Zondervan, 1996), 401.

[2] Como apologistas, a veces es más fácil proporcionar una alternativa plausible a este tipo de reto. Como tal, a veces uso el argumento de la ley ceremonial / civil / moral con escépticos incluso aunque yo mismo no me adscribo este punto de vista. Lo hago porque proporciona una respuesta alterna sólida y es fácil de explicar a un lego.

[3] D. A. Carson, From Sabbath to Lord’s Day: A Biblical, Historical and Theological Investigation (Eugene, OR: Wipf & Stock, 2000), 16.

[4] Albert H. Baylis, From Creation to the Cross: Understanding the First Half of the Bible (Grand Rapids, MI: Zondervan, 1996), 1618, Kindle.

[5] Ibid.

[6] Ibid., 1635-1656. Kindle.

[7] Esto es particularmente ofensivo para un judío ya que ni el mosquito ni el camello son animales “limpios” en la Ley Mosaica”.

[8] Ver Mateo 23.

[9] Ver Lucas 6:1-5, Juan 5:5-8.

[10] Five Views of Law and Gospel, 353.

[11] En Mat. 22:36-39, A Jesús le preguntaron sobre el mandamiento más importante. El amor es parte del núcleo de su respuesta: “Maestro, ¿cuál es el primer mandamiento en la Ley? Y él le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el gran y primer mandamiento. Y un segundo es así: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas.”

[12] Ver Rom. 7:12

[13] Paráfrasis de los versos 3-4.

[14] Gal. 6:2.

[15] Ver 1 Cor. 9:20 en donde “bajo la ley” aparece 4 veces.

[16] Para un análisis detallado de 1 Cor. 9 ver Five Views of Law and Gospel, 363.

[17] Especialmente Rom. 6:1-11; 15-23; 7:4-6; 8:9.

[18] Hebreos 10:1ff (NBLH)

EL AMOR ES UNA FALACIA – Introducción a las falacias informales

El amor es una falacia – Introducción a las falacias informales

Por Max Schulman (Traducción de Ana María Vicuña. Edición Chris Du-Pond)  

Interesante, divertida y educativa historia que muestra errores informales del pensamiento y lógica informal.

NOTA INTRODUCTORIA
“El amor es una falacia” (Love is a Fallacy) es un relato de ficción tomado de la popular novela “Los muchos amores de Dobie Gillis” de Max Schulman.
La historia ofrece una encantadora, aunque extrema, ilustración de cómo los razonamientos falaces pueden afectar nuestra vida cotidiana y nos recuerda, también, las limitaciones del razonamiento lógico. Escrita en los comienzos de la década del 50, puede percibirse en ella algunas resonancias del machismo típico de la época.

“EL AMOR ES UNA FALACIA”

Yo era un tipo frío y lógico. Agudo -calculador, perspicaz, certero y astuto- todo eso era yo. Mi cerebro era tan poderoso como un dínamo, tan preciso como las balanzas de un químico, tan penetrante como el bisturí de un médico. Y – ¡piensen en esto!- apenas tenía 18 años.

No sucede a menudo que alguien tan joven tenga un intelecto titánico. Vean, por ejemplo, a Petey Bellows, mi compañero de cuarto en la universidad. La misma edad, el mismo origen social, pero torpe como una larva. Un tipo bastante agradable, pero cabeza hueca. Un tipo emocional. Inestable. Impresionable. Y lo peor de todo, esclavo de la moda.
Opino que las modas son la verdadera negación de la razón. Ser barrido y arrastrado por cada nueva locura que llega, rendirse a la idiotez sólo porque todos los demás lo hacen – esto, para mí, es el pináculo de la irracionalidad. Sin embargo, no lo era para Petey.
Una tarde encontré a Petey tirado en su cama con una expresión tal de desesperación en su cara, que inmediatamente diagnostiqué apendicitis. “No te muevas”, le dije. “No tomes ningún laxante. Llamaré un médico”.
– “Mapache”, murmuro con voz ronca.
– “¿Mapache?” pregunté, deteniéndome en mi carrera.
– “Quiero un abrigo de mapache”, se lamentó Petey.

Me di cuenta de que su problema no era físico, sino mental. “¿Por qué quieres un abrigo de mapache?”
– “Debí haberlo sabido”, grito, golpeándose las sienes. “Debí haber sabido que volverían cuando el Charleston volvió. Como un estúpido gasté todo mi dinero en textos de estudio y ahora no puedo comprarme un abrigo de mapache.”
– “Quieres decir”, dije incrédulamente, “¿que la gente realmente está usando abrigos de mapache de nuevo?”.
– “Todos los grandes hombres del campus los usan. ¿Dónde has estado tú?
– “En la biblioteca”, dije, nombrando un lugar no frecuentado por los grandes hombres del campus.

Petey saltó de la cama y se paseó por el cuarto. “¡Debo hacerme de un abrigo de mapache!”, dijo apasionadamente. “¡Lo Necesito!”.
– “Pero, ¿por qué, Petey? Míralo desde una perspectiva racional. Los abrigos de mapache son insalubres. Echan pelos. Huelen mal. Pesan demasiado. Son desagradables al ver. Son…”
– “Tu no entiendes”, me interrumpió con impaciencia. “Es lo que hay que hacer. ¿No quieres estar a la vanguardia de la moda?”
– “No”, respondí con toda sinceridad.
– “Bueno, yo sí”, declaró. “Daría cualquier cosa por un abrigo de mapache. ¡Cualquier cosa!

Mi cerebro, ese instrumento de precisión, comenzó a funcionar a toda máquina. “¿Cualquier cosa?”, Pregunte mirándolo escrutadoramente.
– “Cualquier cosa”, respondió en vibrantes tonos.
Golpeé mi barbilla pensativamente. Sucede que yo sabía cómo obtener un abrigo de mapache. Mi padre había tenido uno en su época de estudiante. Ahora estaba en un baúl en el ático de mi casa. También sucede que Petey tenía algo que yo quería. No la tenía exactamente, pero tenía primer derecho sobre ello. Me refiero a su chica, Polly Espy.
Por mucho tiempo yo le había echado el ojo a Polly Espy. Permítaseme enfatizar que mi deseo por esta joven no era de naturaleza emocional. Ella era, por cierto, una chica que me excitaba las emociones, pero yo no era alguien que fuera a dejar que mi corazón gobernara sobre mi cabeza. Yo quería a Polly por una razón astutamente calculada, enteramente cerebral.
Yo era un estudiante de primer año de leyes. En pocos años saldría a practicar la abogacía y estaba bien consciente de contar con el tipo adecuado de esposa para promover la carrera de un abogado. Los abogados exitosos que yo había observado estaban, casi sin excepción, casados con mujeres hermosas, gráciles e inteligentes. Con una sola omisión, Polly llenaba estas características perfectamente.
Era hermosa. No era aun de proporciones perfectas, pero yo estaba seguro de que el tiempo supliría la falta. Ella ya tenía todos los atributos necesarios para lograrlo.
Era grácil. Por grácil quiero decir llena de gracia. Tenía una distinción al caminar, una libertad de movimiento, un equilibrio, que claramente indicaba la mejor educación. En la mesa sus modales eran exquisitos. Yo la había visto en el restaurante de la esquina del campus comiendo la especialidad de la casa- un sándwich que consistía en trozos de carne asada, salsa, nueces picadas y una gran porción de chucrut- sin ni siquiera humedecerse los dedos.
Inteligente no era. De hecho se orientaba en la dirección opuesta. Pero yo pensaba que bajo mi tutela y guía se pondría más despierta. En todo caso, valía la pena hacer el intento. Después de todo, es más fácil hacer inteligente a una hermosa niña tonta que hacer hermosa a una fea niña inteligente.
– “Petey”, le dije, “¿estás enamorado de Polly Espy?”.
– “Pienso que es una chica atractiva”, contesto, “pero no sé si llamarlo amor. ¿Por qué?”.
– “¿Tienes”, le pregunte, “algún tipo de arreglo formal con ella? Me refiero a sí estás saliendo con ella o algo por el estilo.
– “No. Nos vemos bastante, pero ambos tenemos otras citas. ¿Por qué?
– ¿“Existe”, pregunte, “otro hombre por el cual ella sienta algún cariño particular?”
– “No que yo sepa. ¿Por qué?”.
– “En otras palabras”, dije con satisfacción, “si tu estuvieras fuera del cuadro, el campo estaría libre. ¿No es así?”
– “Supongo que sí. Pero, ¿Qué estas tramando?”
– “Nada, nada”, dije inocentemente, y saque mi maleta del closet.
– “Oye”, me dijo, agarrándome del brazo con gran desesperación, “cuando estés en tu casa, ¿no podrías conseguir algo de dinero con tu viejo?, ¿podrías?, ¿Y prestármela para que yo pueda comprarme un abrigo mapache?”
– “Puedo hacer algo mejor que eso”, dije haciéndole un misterioso guiño y cerré mi maleta y me fui.

– “ ¡Mira!” le dije a Petey cuando volví el lunes en la mañana, y abrí de golpe la maleta dejando ver el grande, peludo y deportivo objeto que mi padre había usado en su Stutz Beercat en 1925.
– “¡Por Santo Toledo!”, Grito Petey reverentemente. Hundió sus manos en el abrigo de mapache y luego hundió su cara y repitió “¡por Santo Toledo!” Quince o veinte veces.
– “¿Lo quieres?”, Le pregunté.
– “¡Claro que sí!” Gritó apretando la grasienta piel contra su cuerpo. Luego una mirada prudente apareció en sus ojos: “¿qué quieres a cambio?”
– “A tu chica”, dije sin escatimar palabras.
– “¿Polly?” Dijo en un horrorizado suspiro, “¿quieres a Polly?”
– “así es”

Lanzó el abrigo lejos y dijo resueltamente: “¡jamás!” Yo me encogí de hombres. “okey” le dije, “si no quieres estar a la moda, es asunto tuyo.”
Me senté en una silla y me hice el que leía un libro, pero con el rabillo del ojo me mantuve vigilante observando a Petey. El tipo estaba destrozado. Primero miró el abrigo, con la expresión de un hambriento ante la vitrina de una pastelería.
Después se dio vuelta y levanto la barbilla resueltamente. Luego, volvió a mirar el abrigo, aun con mayor deseo reflejado en su rostro. Luego se dio vuelta, pero no con tanta resolución esta vez. Finalmente, ya no dio vuelta la cara, sino que se quedó mirando fijamente el abrigo, enloquecido por el deseo.
– “No es que yo estuviera enamorado de Polly”, dijo con voz ronca. “o que estuviera saliendo con ella, o algo por el estilo”
– “Es cierto” murmure.
– ¿Qué es Polly para mí o para ella?”
– “Nada” respondí yo.
– “Ha sido solo una relación casual –solo unas pocas risas, eso es todo”
– “Pruébate el abrigo”, dije.

Acepto. El abrigo sobresalía por arriba de sus orejas y caía hasta abajo, hasta la punta de sus zapatos. Se veía como una montaña de mapaches muertos. “Me queda estupendo”, dijo feliz. Me levante de mi silla. “¿Es un trato?”, Pregunté, extendiéndole la mano. Trago saliva. “Es un trato”, dijo, apretando mi mano.

Tuve mi primera cita con Polly la tarde siguiente. Fue una especie de examen. Yo quería averiguar cuanto tendría que trabajar para lograr que su mente llegara al nivel que yo requería. Primero la llevé a comer. “Fue una comida deli”, dijo cuando salimos del restaurante. Después la lleve al cine. “Fue una película sensa”, dijo al salir del teatro. Y luego la lleve a casa. “Lo pase súper”, dijo al despedirse.
Volví a mi cuarto con el corazón apesadumbrado. Había subestimado gravemente la magnitud de mi tarea. La falta de información de esta niña era espeluznante y tampoco bastaría simplemente con proporcionarle información. Primero había que enseñarle a pensar. Este parecía un proyecto de no escasas dimensiones, y al principio estuve tentado en devolvérsela a Petey. Pero luego empecé a pensar en sus abundantes encantos físicos y en el modo como entraba a una habitación y el modo como manejaba el cuchillo y el tenedor, y decidí hacer un esfuerzo.
Procedí en esto, como en todas las cosas, sistemáticamente. Le di un curso de lógica, de modo que tenía todos los datos en la punta de mis dedos.
– “Polly”, le dije, cuando la pase a buscar en nuestra siguiente cita, “esta noche iremos a caminar y conversaremos”
– ¡Oh, fantástico!, dijo. Una cosa debo decir de esta niña, es difícil encontrar otra tan fácil de agradar.

Nos fuimos al parque, el lugar de citas del campus, y nos sentamos bajo un añoso roble. Ella me miró expectante y preguntó: “¿de qué vamos a conversar?”
– “De lógica”.
Lo pensó por un momento y decidió que le agradaba la idea.
– “¡sensa!”, Dijo.
– “La lógica”, dije yo, aclarando mi garganta, “es la ciencia del pensamiento. Antes que podamos pensar correctamente, debemos aprender primero a reconocer las falacias más comunes de la lógica. Nos ocuparemos de ellas esta noche”.
– “¡Bravo!” gritó aplaudiendo con anticipado placer.
Yo sentí encogérseme el corazón, pero continúe valientemente.
– “Primero” dije, “examinemos la falacia “Dicto Simpliciter”.
– “¡De todos modos!” rogó Polly batiendo sus pestañas con entusiasmo
– “Dicto Simpliciter es un argumento basado en una generalización no limitada. Por ejemplo, “el ejercicio es bueno. Por lo tanto, todos deberían hacer ejercicio.”
– “Estoy de acuerdo”, dijo Polly con entusiasmo. “Me refiero a que el ejercicio es maravilloso. Quiero decir que mantiene el cuerpo en forma y todo
– “ Polly” le dije amablemente, “el argumento es una falacia. “El ejercicio es bueno” es una generalización no limitada. Por ejemplo, si sufres de una enfermedad al corazón, el ejercicio es malo para ti, no bueno. A muchas personas sus médicos les ordenan no hacer ejercicios. Es necesario limitar la generalización diciendo que el ejercicio es generalmente bueno o que el ejercicio es bueno para la mayoría de la gente. De lo contrario, estarás cometiendo Dicto Simpliciter. ¿Te das cuenta?
– “No” confesó. “Pero es súper. ¡Haz más!”
– “Sería mejor si dejaras de tironearme la manga” dije y cuando desistió continúe: “A continuación, tomemos la falacia llamada “generalización apresurada “. Escucha atentamente: tú no sabes hablar francés. Por lo tanto, debo concluir que nadie en la universidad de Minessota sabe hablar francés.”
– “¿De veras?” dijo Polly, incrédula, “¿nadie?”
Oculté mi desesperación. “Polly”, es una falacia. La conclusión es demasiado apresurada. Hay muy pocas instancias para apoyar tal conclusión.”
– “¿Conoces más falacias?” Pregunto ansiosamente. “¡Esto es más entretenido que ir a bailar!”

Luche con una ola de desesperación. No estaba llegando a ninguna parte con esta niña, absolutamente a ninguna parte. Sin embargo, si hay alguien persistente, ese soy yo. Así que continúe: “ahora nos corresponde “post hoc.” Escucha esto: “no llevemos a Bill a nuestro picnic; cada vez que salimos con él, llueve.”
– “Conozco a alguien igual”, exclamó. “Es una chica de mi pueblo, Eula Becker se llama. Nunca falla. Cada vez que la llevamos a un picnic…”
– “Polly” la interrumpí, cortante. “Es una falacia. Eula Becker no es causa de que llueva. No tiene ninguna relación con la lluvia. Si le hechas la culpa a Eula Becker, eres culpable de Post Hoc.”
– “No lo volveré a hacer”, prometió contrita. “¿Estás enojado conmigo?”
– “No, Polly, no estoy enojado” suspiré.
– “Entonces, cuéntame más falacias”
– “Bueno” dije. “veamos Premisas contradictorias”
– “Sí. Veámoslas”, dijo guiñando sus ojos con placer. Yo fruncí el entrecejo, pero seguí adelante. “Aquí tienes un ejemplo de premisas contradictorias: si Dios puede hacerlo todo, ¿puede hacer una piedra tan pesada que El mismo no sea capaz de levantar?”
– “Por supuesto que sí”, respondió.
– “Pero si puede hacerlo todo, puede levantar la piedra” dije.
– “Si”, dijo pensativa. “bueno, entonces supongo que no puede hacer la piedra”
– “Pero Él puede hacerlo todo”, le recordé. Se rascó su preciosa y vacía cabeza. “Estoy tan confundida” admitió.
– “Por supuesto que lo estás. Porque cuando las premisas de un argumento son contradictorias entre sí, no puede haber argumento. Si existe una fuerza irresistible, entonces no puede existir un objeto inamovible. Si existe un objeto inamovible, entonces no puede existir una fuerza irresistible. ¿Entiendes?”
– “Cuéntame más de este tema tan agudo”, dijo ansiosamente.

Consulté mi reloj. “Pienso que basta por esta noche. Te llevaré a casa ahora y tú repasarás todas las cosas que aprendiste. Tendremos otra sesión mañana por la noche.”
La fui a dejar a los dormitorios de las niñas, donde me aseguro que había tenido una noche perfectamente sensa y me fui malhumorado a mi cuarto. Petey estaba roncando en su cama con el abrigo de mapache arrollado a sus pies como una gran bestia peluda. Por un momento consideré la posibilidad de despertarlo y decirle que podía tener a su chica de vuelta. Me parecía evidentemente que mi proyecto estaba fatalmente destinado al fracaso. La chica simplemente tenía una cabeza a prueba de lógica.
Pero después lo reconsidere. Ya había perdido una noche. Podría perder otra. ¿Quién sabe? A lo mejor, en alguna parte, en el extinto cráter de su cabeza algunas pocas brasas aún ardían en silencio. Tal vez, de alguna manera, yo podía hacerles salir llamas. Admito que no era un prospecto forjado con esperanza, pero decidí hacer un último intento.
Sentados bajo el roble, la noche siguiente, le dije: “nuestra primera falacia de esta noche se llama “ad misericordiam” Ella tembló de gusto.
– “Escucha atentamente” dije, “un hombre solicita un trabajo. Cuando el patrón le pregunta cuáles son sus méritos, replica que tiene esposa y seis hijos en casa, que la esposa es inválida sin remedio, los niños no tienen qué comer, ni qué ropa ponerse, ni zapatos en sus pies. No hay camas en la casa, ni carbón en la despensa y el invierno está llegando”
Una lagrima rodó por casa una de las rosadas mejillas de Polly.
– “¡Oh! Esto es terrible”, gimoteó.
– “ Si, es terrible” acepté, pero no es un argumento. El hombre nunca respondió la pregunta del patrón sobre sus méritos. En vez de eso, apelo a la piedad del patrón. Cometió la falacia “ad misericordiam, “¿comprendes?”
– “¿Tienes un pañuelo?”, Dijo entre sollozos.

Yo le pasé un pañuelo y trate de evitar gritar, mientras ella se enjuagaba los ojos. “Ahora”, dije, en un tono cuidadosamente calculado, “discutiremos la “falsa analogía”. He aquí un ejemplo: a los estudiantes se les debería permitir consultar sus textos de estudio durante los exámenes. Después de todo, los cirujanos tienen rayos X para guiarlos durante una operación, los abogados tienen escritos para guiarlos durante un juicio y los carpinteros tienen planos para guiarlos cuando construyen una casa. Entonces, ¿por qué los estudiantes no pueden mirar sus textos durante los exámenes?”

– “¡Fantástico!” dijo con entusiasmo. “Es la idea más sensa que he escuchado en años”.
– “Polly”, le dije exhausto, “el argumento es pésimo. Los doctores, los abogados y los carpinteros no están dando exámenes para probar cuanto han aprendido, pero los estudiantes, sí. Las situaciones son completamente diferentes y no puedes establecer una analogía entre ellas.”
– “De todos modos, creo que es una buena idea” dijo Polly.
– “Tonterías” murmure. Pero, resueltamente continúe avanzando. “Ahora examinaremos la “hipótesis contraria a los hechos.”
– “Suena exquisita” respondió Polly.
– “Escucha: si Madame Curie no hubiera dejado por casualidad una placa fotográfica en un cajón junto a un trozo de pecblenda, el mundo actual no conocería el radio.”
– “Verdad, verdad” exclamó Polly asintiendo con la cabeza. “¿Viste la película? Me fascinó. Ese Walter Pidgeon es un sueño. Quiero decir que me trastorna.
– “Si te puedes olvidar del señor Pidgeon por un momento”, dije con frialdad, “me gustaría hacerte notar que esa afirmación es una falacia. Tal vez Madame Curie habría descubierto el radio en una fecha posterior o tal vez otra persona lo habría descubierto. Un montón de cosas podrían haber pasado, tal vez. No puedes empezar con una hipótesis que no es verdadera y luego deducir alguna conclusión que sea sostenible a partir de ella.”
– “Deberían hacer más películas con Walter Pigdeon” dijo Polly. “Ya casi no lo puedo ver nunca.”

Una oportunidad más, decidí. Pero sería la última. Hay un límite para la resistencia humana. “La próxima falacia se llama “envenenar el pozo”, anuncie.
– “¡Qué amor!” gorjeó.
– “Dos hombres están participando en un debate. El primero se levanta y dice: “mi opositor es un conocido mentiroso. Ustedes no pueden creer una sola palabra de lo que va a decir…” ahora Polly, piensa. Piensa bien. ¿Qué está mal?”.
La observe con atención mientras su linda frente se arrugaba en un esfuerzo de concentración. De pronto, un leve resplandor de inteligencia –el primero que yo veía- se asomó a sus ojos. “¡No es justo!”, Exclamo con indignación. “No es justo en lo más mínimo. ¿Qué oportunidad tiene el segundo hombre si el primero lo llama mentiroso, incluso antes de que empiece a hablar?”
– “¡Correcto!” grité, saltando de felicidad. “Ciento por ciento correcto. No es justo. El primer hombre ha “envenenado el pozo “antes que cualquier persona pudiera beber de él. Ha imposibilitado la defensa de su oponente antes que se haya podido siquiera empezar. Polly, estoy orgulloso de ti”. 
– “Mm” murmuró, enrojeciendo de placer.
Ya vez querida, que estas cosas no son tan difíciles. Todo lo que tienes que hacer es concentrarte. Pensar -examinar- evaluar. Veamos, revisemos todo lo que hemos aprendido.
– “Estoy lista”, dijo ella, haciendo un grácil movimiento en el aire con su mano invitándome a disparar.

Fortalecido al constatar que Polly no era totalmente estúpida, empecé un largo y paciente repaso de todo lo que le había enseñado. Una y otra, y otra vez, le cite las instancias, le indique las faltas, martillando sin descanso. Era como cavar un túnel. Al principio, todo era trabajo, sudor y oscuridad. No tenía idea de cuando alcanzaría la luz, o siquiera si la alcanzaría. Pero yo persistía. Machacaba, arañaba, raspaba y finalmente fui recompensado. Vi una grieta de luz que luego se hizo más grande y el sol se derramo por ella haciendo brillar todo.
Cinco agotadoras noches tomó este trabajo, pero valió la pena. Había logrado convertir a Polly en una persona lógica, le había enseñado a pensar. Mi trabajo había terminado. Por fin ella era digna de mí. Ahora ella era una esposa adecuada para mí, la anfitriona adecuada para mis muchas mansiones, la perfecta madre para mis acaudalados hijos.
No se debe pensar que yo no sentía amor por esta niña. Muy por el contrario. Tal como Pigmalion amaba a la mujer perfecta que había modelado, así amaba yo a la mía. Había llegado el momento de cambiar nuestra relación de académica a romántica.
– “Polly” le dije la próxima vez que nos sentamos bajo nuestro roble, “esta noche no vamos a hablar de falacias”. 
– “¡Qué pena!” dijo ella, desilusionada.
– “Querida” le dije, obsequiándole mi mejor sonrisa, “ya hemos pasado juntos cinco noches. Nos hemos llevado espléndidamente bien. Es evidente que estamos hechos el uno para el otro.”
– “Generalización apresurada” exclamó ella. “¿Cómo puedes afirmar que estamos hechos el uno para el otro sobre la base de solo cinco citas?”

Reí para mis adentros con placer. La querida niña había aprendido bien su lección. “Querida” dije, acariciando su mano con pequeños golpecitos tolerantes, “cinco citas es mas que suficiente. Después de todo, no es necesario comerse la torta entera para saber que está buena.”
– “Falsa analogía” respondió Polly prontamente. “Yo no soy una torta, soy una chica.” Sonreí para mis adentros con un poco menos de placer. La querida niña había aprendido su lección tal vez demasiado bien. Entonces decidí cambiar la táctica. Obviamente el mejor abordaje era una simple, firme y directa declaración de amor. Me detuve un momento mientras mi potente cerebro elegía las palabras adecuadas. Entonces comencé:
– “Polly, te amo. Tu representas todo el mundo para mí, y la luna y las estrellas y todas las constelaciones del espacio exterior. Por favor, querida mía, di que aceptaras ser mi novia. Si no lo haces, mi vida carecerá de sentido. Languideceré, me rehusare a comer y vagare por la faz de la tierra como un viejo casco de barco tambaleante y con ojos vacíos.”
Listo pensé, cruzando mis brazos. Esto debería lograrlo.
– “Ad misericordiam” dijo Polly.
Rechiné los dientes. Yo no era Pigmaleon, sino Frankestein. Había creado un monstruo y este me tenía agarrado del cuello. Desesperadamente luche contra la ola de pánico que me inundaba. A toda costa tenía que mantener la calma.
– “Bien Polly” dije, esforzándome por sonreír, “realmente aprendiste tus falacias”
– “¡Por supuesto que sí!” dijo con un vigoroso movimiento de cabeza.
– “¿Y quién te las enseñó, Polly?”
– “Tú fuiste.”
– “Correcto. Por lo tanto, me debes algo, ¿no es cierto, querida? Si yo no hubiera aparecido, tu nunca habrías aprendido nada acerca de las falacias.”
– “Hipótesis contraria a los hechos, replicó Polly al instante.
Sacudí con violencia el sudor de mi frente.
– “Polly” gruñí, “no debes tomar estas cosas tan literalmente. Quiero decir que esto es solo materia de clases y tú sabes que las cosas que se aprenden en la escuela no tienen nada que ver con la vida.”
– “ Dicto simpliciter” dijo ella, levantando burlonamente su dedo hacia mí.
Esa fue la gota que rebalso el vaso. ¿Será mi novia o no?.”
– “No”
– “¿Por qué no?
– “Porque esta tarde le prometí a Petey Bellow que sería la novia de él.”
Caí hacia atrás abrumado por la infamia de Petey. Después que me prometió, que hizo un trato conmigo, que me dio la mano. “¡Que rata!” chillé pateando el pasto. “No puedes irte con él, Polly. Es un mentiroso. Un tramposo. Es una rata”. 
– “Envenenar el pozo” dijo Polly. “Y deja de gritar. Creo que gritar debe ser una falacia también.”

Con un enorme esfuerzo de voluntad module mi voz y dije: “muy bien. Eres una persona lógica. Miremos las cosas lógicamente. ¿Cómo pudiste escoger a Petey Bellow en lugar de escogerme a mí? Mírame: soy un estudiante brillante, un gran intelectual, un hombre con el futuro asegurado. Mira a Petey: una cabeza confusa, un atado de nervios, un tipo que nunca sabrá donde obtendrá su próxima comida. ¿Podrías darme una razón lógica por la cual deberías convertirte en la novia de Petey Bellow?”
– “por supuesto que puedo” dijo Polly. “Tiene un abrigo de mapache.”

Fin.

Saludos.

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EL DESTINO DE LOS APÓSTOLES: Parte 7. El Apóstol Santiago

EL DESTINO DE LOS APÓSTOLES: Parte 7. El Apóstol Santiago


Santiago, el hermano de Jesús es, lamentablemente, una persona casi olvidada en el pasado—esto incluye, tristemente, a cristianos también. Parecería que el Nuevo Testamento les da más importancia a otros personajes e incluso a mujeres como María.

Parte de la confusión tiene que ver con su nombre, ya que en ocasiones se le llama Santiago y en otras, Jacobo. Este escrito se refiere aquí a Santiago (Jacobo), el mayor de los hermanos de Jesús. Sabemos que era el hermano mayor porque se le menciona primero en la lista de hermanos de Jesús (Marcos 6:3), hecho confirmado aún más por un documento de principios del siglo segundo llamado El Evangelio a los Hebreos, preservado por Jerónimo, en donde a Santiago se le menciona como “mi hermano”. Ya que Pablo se refiere a las esposas de los hermanos de Jesús, es muy probable que Santiago fuese casado (1 Cor. 9:5).

Sabemos también que era una Apóstol 1 ya que Pablo lo menciona y lo conoció en persona:

“Pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo (Santiago), el hermano del Señor” (Gal. 1:19, NBLH).

Aunque en la Escritura nunca se le llama “el Justo”, consistentemente se le llama así en la tradición cristiana, es decir, como alguien extremadamente piadoso. Éste título se puede ver en el Evangelio de Tomás 12, en el Evangelio a los Hebreos y otras tradiciones menos antiguas.

Aunque estos escritos son apócrifos y frecuentemente contienen información no histórica, también contienen algunas pepitas de oro histórico que se pueden filtrar con el método historiográfico. Es así que podemos concluir que el término de “el Justo” es posiblemente histórico.

Santiago también es mencionado en la lista a los que aparece Jesús resucitado (1 Cor. 15:7), es uno de los “pilares” o “columnas” en el liderazgo de la iglesia en Jerusalén (Gal. 2:9) y preside en el concilio en Jerusalén relatado en Hechos 15 indicando su prominencia entre los hermanos y apóstoles. No hay duda entre los eruditos de que Santiago fue líder en la iglesia en Jerusalén. Lo único en tela de juicio es cuándo llego a ser preeminente en este papel.

La mayoría de los teólogos y estudiosos coinciden en que los hermanos de Jesús (incluyendo a Santiago) no creían en Jesús en su ministerio terrenal antes de la resurrección (ver Marcos 3:20-35, 6:2-4; Juan 7:3-5; 19:25-27) aunque esto no es unánime. Eminentemente, Richard Bauckham afirma que es más probable que Santiago ya hubiese sido parte del círculo íntimo de Jesús antes de su crucifixión.

Sin embargo, Juan 7:5 parece ser concluyente en que los hermanos de Jesús eran escépticos:

“Porque ni aun Sus hermanos creían en El”.

Es posible concluir, como hecho histórico, que, en algún momento de su vida, Santiago cambió de parecer en cuanto a la identidad y rol de su hermano Jesús, siendo primero escéptico y posteriormente convirtiéndose en apóstol y líder en la iglesia en Jerusalén. Esto es notable y es usado por el Dr. Gary Habermas como uno de los hechos mínimos a favor de la resurrección de Jesús.

EL MARTIRIO DE SANTIAGO

Evidencia Bíblica

No contamos con escritos dentro del Nuevo Testamento que mencionen la muerte de Santiago directamente aunque la misma Carta de Santiago se ha postulado ocasionalmente como argumento a favor de su martirio:

“Han condenado y dado muerte al justo. Él no les hace resistencia” (Santiago 5:6).

Según algunos estudiosos como Painter, esto es una referencia auto-biográfica de su muerte. Painter considera que la epístola es pseudoepigráfica y escrita después de la muerte de Santiago. Sin embargo, otros han argumentado que el contexto inmediato de este pasaje no se presta necesariamente a tal interpretación. Por lo tanto, es necesario analizar evidencia externa del martirio de Santiago.

Evidencia Externa

FLAVIO JOSEFO

El historiador Flavio Josefo nos proporciona el recuento más antiguo de la muerte de Santiago en su obra, Antigüedades de Los Judíos 20.197-203 en un pasaje generalmente sin controversia:

“Informado el César de la muerte de Festo, envió a Albino como procurador de Judea. El rey privó del pontificado a José, y lo concedió a Anán, hijo de Anán. Según se dice, Anán el mayor fué un hombre de muchísima suerte; tuvo cinco hijos, y dió la casualidad de que los cinco obtuvieran el pontificado, siendo el primero que por mucho tiempo disfrutó de esta dignidad. Tal caso no se dió anteriormente con ningún otro pontífice. El joven Anán que, como dijimos, recibió el pontificado, era hombre de carácter severo y notable valor. Pertenecía a la secta de los saduceos que comparados con los demás judíos son inflexibles en sus puntos de vista, como antes indicamos. Siendo Anán de este carácter, aprovechándose de la oportunidad, pues Festo había fallecido y Albino todavía estaba en camino, reunió el sanedrín. Llamó a juicio al hermano de Jesús que se llamó Cristo; su nombre era Jacobo, y con él hizo comparecer a varios otros. Los acusó de ser infractores a la ley y los condenó a ser apedreados 1. Pero los habitantes de la ciudad, más moderados y afectos a la ley, se indignaron. A escondidas enviaron mensajeros al rey, pidiéndole que por carta exhortara a Anán a que, en adelante, no hiciera tales cosas, pues lo realizado no estaba bien. Algunos de ellos fueron a encontrar a Albino, que venía de Alejandría; le pidieron que no permitiera que Anán, sin su consentimiento, convocara al sanedrín. Albino, convencido, envió una carta a Anán, en la cual lleno de indignación le anunciaba que tomaría venganza con él. Luego el rey Agripa, habiéndole quitado el pontificado, que ejerció durante tres meses, puso en su lugar a Jesús hijo de Damneo.”

Eusebio también recuenta este suceso de forma similar a Josefo.2 Estas dos fuentes constituyen un fundamento histórico  a favor de la existencia de Santiago, indicando que fue un cristiano bien conocido e influyente en Jerusalén y establecen su muerte a manos de líderes religiosos. El mismo Josefo había sido fariseo seis años antes y estaría en buena posición de saber los detalles alrededor de estos eventos.

Otro recuento similar nos viene por medio de Hegesipo (mediados a finales del siglo II) en su libro 5 de la obra llamada Hypomnemata. Este recuento es significativamente distinto al de Josefo. En Josefo, Santiago es un personaje secundario. En Hegesipo el punto focal es la piedad de Santiago y su martirio. Hegesipo también agrega que Santiago fue lanzado desde la altura del templo y golpeado a muerte mientras que Josefo afirma que fue apedreado. Los estudiosos difieren considerablemente en cuanto a la confiabilidad del texto de Hegesipo lo que nos debe dar pauta a favor de la cautela en aceptar todo lo que escribe. En cuanto a esto, F. F. Bruce afirma:

Si se eliminan los elementos no históricos de este pasaje, se puede concluir que el sumo sacerdote y sus colegas alarmados por el crecimiento del mesianismo militante, que amenazaba de enredar a la nación con los poderes romanos, exigieron que Santiago fuera disuadido de su afirmación de que Jesús de Nazareth era el Mesías. Éste se niega con la consecuencia de ser condenado a muerte.3

De manera similar, Clemente de Alejandría menciona la muerte de Santiago. Aunque éste no menciona su muerte por lapidación, sí menciona que fue lanzado de un pináculo, lo cual es uno de los pasos en la lapidación judía. Sin embargo, el recuento de Clemente es demasiado similar y es muy probable que la fuente original de Clemente sea el mismo Hegesipo, haciendo de Clemente, posiblemente, una fuente no independiente.

Otros escritos que mencionan la muerte de Santiago incluyen El Primer Apocalipsis de Santiago (texto gnóstico del siglo tercero), El Segundo Apocalipsis de Santiago (otro texto gnóstico anterior al año 400 d.C. de fecha dudosa), las obras pseudoepigráficas llamadas Pseudoclementinas (dos novelas—Reconocimientos y Homilias—dirigidas a Santiago el Justo) escitas entre el siglo tercero y cuarto.

Aunque los recuentos difieren en los detalles, persiste un núcleo histórico claro: tres de las narrativas de martirio sitúan a Santiago en el templo, un gran número de espectadores, la defensa de Santiago de las enseñanzas de Jesús que ultimadamente son rechazadas por las autoridades judías quienes deciden matarlo, y su caída. Las Pseudoclementinas añaden el detalle de que Santiago sufrió persecución por proclamar el mensaje de Jesús.

CONCLUSIÓNES

Dada la evidencia histórica, la referencia de Josefo así como otras fuentes cristianas y gnósticas, no hay mayor duda de que Santiago murió ejecutado en el 62 d.C. Más aún, es posible argumentar exitosamente que el cargo contra Santiago fue el de blasfemia (similar a las razones por las que Jesús fue ejecutado). Esto sería consistente con Josefo (ejecutado por violar la ley) y con las demás fuentes.4

Según el detallado análisis—que aquí nos hemos limitado a sintetizar—McDowell concluye lo siguiente con respecto a Santiago de acuerdo a esta escala:

  1. Santiago murió por lapidación—Hecho Histórico con Certeza casi Absoluta (9-10).
  2. Santiago murió como mártir cristiano— Hecho histórico con Alta Certeza (8).
  3. Santiago fue lanzado de una alta estructura en el templo—Muy Probable (7).
  1. En otro apartado ya he hablado de los apóstoles modernos y de los requisitos del apostolado. Aparte de los 12, Santiago y Pablo fueron apóstoles porque cumplían con tales requisitos. Ver http://veritasfidei.org/1536/
  2. Eusebio, Historia Eclesiástica, 2.23.21-24
  3. F.F. Bruce, Peter, James and John: Studies in Non-Pauline Christianity (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1979), 116. Mi Traducción.
  4. Para mayores detalles ver McDowell, Martirio, 130-131.