Como Abandoné el Budismo

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Por Alex Guerra

Para entender el cómo pasé de practicar una forma de Budismo al Cristianismo, primero hay que responder a la pregunta sobre qué fue lo que me llevó a practicar el budismo inicialmente. En especial viniendo de un pueblo pequeño donde más del 90% de la comunidad es católica y la influencia de ideologías y religiones del oriente es nula. Estamos a finales de los 90s, en algún lugar de México. Recién había terminado mi carrera, casado y una pequeña recién nacida conformaban mi familia.

Siempre fui una persona curiosa, y aunque no era devoto católico creía en Dios, Jesús y el Espíritu Santo. Técnicamente era un Católico de domingo e iba a misa muy de vez en cuando o dicho de otra manera cuando había una boda o algún funeral.

Técnicamente era un Católico de domingo

Recién empezaba mi vida profesional al norte de México cuando al año, me cortaron el contrato. Para hacer durar los ahorros (que se reducían a poco menos que nada) mande a mi esposa e hija a casa de nuestros padres en otra ciudad y yo me quedé buscando trabajo. Para ese entonces, tenía la curiosidad de buscar al Señor, no en la iglesia Católica sino en las iglesias Cristianas. Nunca estuve todo de acuerdo con el culto a lo santos o la manera en que se celebraba la misa y estaba convencido de que había algo que no estaba bien en la iglesia Católica. Así que comencé a asistir a una de las iglesias Cristianas en la ciudad, no recuerdo su denominación pero sí que era de asistencia numerosa.

Los primeros domingos que asistí me sentí bienvenido, comenzaba a formar parte de algo. Incluso comencé a reunirme con el pastor y su equipo. Hacía preguntas y me contestaban. Estaban dispuestos a enseñar y yo dispuesto a aprender. Sin embargo se enteraron de que me quedé sin trabajo, de que había mandado a mí esposa lejos y de que en poco tiempo no tendría para pagar la renta. Se enteraron que ya no trabajaba de ingeniero y que sobrevivía como obrero en una maquiladora. Y vino el desencanto. Dejaron de invitarme a sus reuniones entre semana, primero una llamada que se había cancelado la reunión; luego simplemente dejaron de invitarme. Durante los servicios dominicales los saludos se volvieron forzados e incluso hubo quienes simplemente me veían y caminaba de largo; incluso en la tiendas cuando nos topábamos de frente. Me hicieron sentir un paria. Me da gusto que mi esposa no vivió eso. Decepción, tal vez yo no estaba elegido para ser salvo.

Me encontré sin trabajo, mi familia lejos, a punto de perder donde quedarme y rechazado por la comunidad cristiana. Esto fue una vivencia que desafortunadamente generalizó toda mi perspectiva de los cristianos.

Me encontré sin trabajo, mi familia lejos, a punto de perder donde quedarme y rechazado por la comunidad cristiana. Esto fue una vivencia que desafortunadamente generalizó toda mi perspectiva de los cristianos.

Pero ¿por qué el budismo? ¿por qué no seguir a los Testigos de Jehová o a los Mormones? ¿Por qué no quedarme en la Iglesia Católica? Creo que en ese momento había quedado desencantado de toda la base Judeo-Cristiana, o todo aquello que implicaba un “paso de Fe”.

El Budismo puede ser visto como una Religión o como una filosofía de vida, puede ser practicado en comunidad o en solitario. Además el Budismo se basa en algo más que la fe: Se fundamenta en la experiencia. No creen en la violencia y ven valor en toda vida sintiente. Consideran que todos tenemos en el corazón la semilla para hacer el bien. El concepto del bien y el mal es muy simple, si haces mal este se te regresa, si actúas bien este se te regresa, la ley del karma: lo que hagas, recibes.

Yo buscaba equilibrio en esos momentos de mi vida, en otras palabras “seguir el camino medio”, o dicho de otra manera: si estiras la cuerda de la lira de más esta se reventará, si la estiras de menos no sonará. Debía de haber un camino intermedio.

Fue esa ilusión de estabilidad lo que me hizo estudiar la doctrina Budista, y así fue como aprendí las cuatro nobles verdades, el noble camino óctuple, los cinco preceptos y los tres tesoros.

Conforme la internet se hacía más accesible, tenía acceso a más textos y libros escritos por maestros budistas de mayor experiencia.

Lo que más me gustaba de practicar una forma de budismo era que no le rezaba a ninguna deidad, tampoco esperaba alcanzar la iluminación; solo quería una vida en paz, en compañía de mi familia.

La Fe se volvió algo que tenía que ser probada mediante la experiencia o mediante evidencia. La meditación era la manera de afinar el cerebro, la herramienta por excelencia.

De todo eso ya hace unos 13 o 14 años; Encontré un trabajo estable, tuvimos otra nena, deje el trabajo estable por otro mejor pagado, se acabó el trabajo mejor pagado y me contrate en otro con mal sueldo que eventualmente se convirtió en un buen sueldo al sur de México.

Ahí mi esposa acepto a Jesús y comenzó a congregarse. La “paz y estabilidad” que había alcanzado estaba a punto de ser retada, y por quien menos esperaba. Mi esposa respetaba mi punto de vista al respecto, y no me insistía el ir a la iglesia, pero no tardó mucho antes de que mis hijas hicieron la pregunta sobre porque su padre no iba con ellos a la Iglesia.

Como budista debía apoyar a mi pareja en su religión cualquiera que fuera, pero siendo honestos, comencé ir para llevar las cosas en paz. Eso sí, con cierto recelo.

Hay un texto Budista, conocido como Sutra de los Kalamas. De todos los textos budistas este es por decirlo de alguna manera mi favorito. En resumen dice,

“No creas nada ni por fe, ni por evidencia ni por popularidad del maestro, ni porque está de moda, ni por nada, simplemente NO CREAS, hasta que lo experimentes en carne propia, lo vivas tú mismo y encuentres si es bueno o no”.

Muy similar al Discurso del Método de René Descartes.

Así que comencé a acompañar a mi esposa al servicio, y al principio me pasaba leyendo la biblia para no aburrirme, sería la 3ª ocasión que leía el libro, igual como lo hice con el libro del Mormón y el Corán. Como cultura general.

Pero finalmente termine por seguir la prédica y relacionarla en la biblia; Y terminé buscando si el texto escrito en la Palabra “conducía al beneficio y la felicidad” (como lo demandaba el budismo).

Comencé a encontrar sentido en la Palabra. Hacía preguntas y encontraba respuestas.

Comencé a encontrar sentido en la Palabra. Hacía preguntas y encontraba respuestas.

Deje el Budismo por completo el día que leí el discurso de Pablo en el areópago (Hechos 17). Deje de buscar respuestas: estas estaban ahí y las que no encontraba llegarían a su tiempo.  No hubo nada sobrenatural, no hubo fuegos artificiales, no hubo ángeles bajando del cielo. Simplemente fue como si Jesús hubiera pasado casualmente por ahí y me dijese “Deja eso y sigue por este lado”.

Después de cerca de quince años, finalmente, había aceptado a Jesús en mi vida. Claro que no estuve solo, mi esposa tuvo mucho que ver, ya sea con sus oraciones o con sus preguntas. Así mismo, un matrimonio cristiano, compañeros de la universidad también contribuyeron mucho a mi conversión, en especial por hacerme entender que no iba a la iglesia por la gente que la administraba sino por Él.

Un par de años después nos mudamos de nuevo a un nuevo trabajo, esta vez en Houston, Texas. Luego de establecernos y buscar donde congregarnos, llegamos a una gran iglesia en la esquina de Strack Rd y Stuebner Airline. Fue en esta casa donde finalmente me bautice.

Eso si, no dejo de examinarlo todo, y retener lo bueno (1 Tes 5:21), pero esta vez, con la Biblia en la mano y el Señor en mi corazón.

En retrospectiva, decir que el budismo me acerco a Dios es erróneo. Más bien el Señor fue el que me acerco a Él porque como dice Pablo el no esta lejos de cada uno de nosotros (Hechos 17:27). Y no me siento orgulloso de haberle dado la espalda, por decirlo de alguna manera, cuando Él siempre estuvo ahí. Pero soy humano, y la verdad aun soy construcción en proceso.

Me gustaría poder decir que desde que recibí al Señor todo ha ido cuesta arriba. Que sigo viviendo en Houston y que puedo seguir asistiendo a Champion Forest, que formo parte de sus grupos de vida (estudios), y que solo he cosechado éxitos en el trabajo. Pero la verdad es totalmente diferente. Lo único que no cambia es que sé que no estoy solo y puedo decir con certeza que,

En el día que temo, yo en Él confío. (Sal. 56:3)


 

Imagen del Brighton Pavillion con Avalokitesvara/Chenrezig. Cortesía de Tony B Tony Bowall. Uso con permiso sin fines de lucro.

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