La Destrucción de Los Cananeos: ¿Genocidio Divino?

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Dr. Clay Jones. Universidad de Biola – Artículo Original

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Richard Dawkins y otros de los llamados “nuevos ateos” han etiquetado la orden de Dios de destruir a los cananeos con palabras como “limpieza étnica” y “genocidio”.[1] Con aires de justa indignación, Dawkins opina que el Dios del Antiguo Testamento es el “personaje más desagradable de todas las historias de ficción”.[2] Pero ¿fue la destrucción de los cananeos un ejemplo de genocidio por parte de Dios? Si usted piensa que los cananeos merecían morir por su profunda depravación Dawkins se daría a la tarea de compararle con el Talibán.[3] Pero un vistazo cercano a varios factores claves nos ayudaran a explicar las razones que tuvo Dios para destruir a los cananeos y revelar como nuestra propia maldad y pecado demuestran nuestra incapacidad para juzgar este acto correctamente.

El hecho de que los ateos sean incapaces de juzgar asuntos espirituales ha llevado a algunos cristianos a preguntarse porqué es que necesitamos contestarles del todo, especialmente si carecen de fundamento moral y epistemológico objetivo para sustentar sus acusaciones. Más aún, la mayoría de los ateos no acostumbran condenar las mismas prácticas que Dios condena, por ejemplo, idolatría, adulterio, y homosexualidad. Predeciblemente, sus valores chocan con lo que Dios aborrece.

En cuanto a la destrucción de los cananeos, a los ateos les gusta explotar el hecho de que los cristianos condenan el genocidio. Su razonamiento va por estas líneas:

(1) los cristianos condenan el genocidio.

(2) El mandato por parte de Yahweh (Dios) de matar a los cananeos fue un acto de genocidio divino.

(3) Por lo tanto, los cristianos deberían condenar a Yahweh por mandar un genocidio.

Pero aquí la segunda premisa es falsa. Como veremos, existe amplia evidencia para demostrar que Dios tuvo razones de peso para ordenar a Israel la eliminación de los cananeos. En Levítico 18 y otros pasajes, por ejemplo, la Biblia revela que Dios castigó a los cananeos debido a graves y específicas abominaciones. También, es claro que esto no constituyó la destrucción sistemática de una raza por parte de Dios, sino solo la eliminación de aquellos que vivían en un área geográfica específicamente delimitada (Josué 1:4). Las tribus cananeas, especialmente los hititas, excedían grandemente las fronteras a las que se le designo a Israel a conquistar. Y, como veremos, Dios castigó a Israel cuando cometieron los mismos pecados, por lo tanto, lo que sucedió a los cananeos no fue genocidio sino la aplicación de la pena capital.

Esto, por cierto, no fue un mero castigo. Dios tuvo el propósito de revelar Sus estándares de justicia a una humanidad corrupta, y escogió a Israel de entre las naciones para exhibir los requerimientos para tener una relación con El (Deut. 4:5-8). Antes de redimir a la humanidad, Dios necesito demostrar sin ambigüedad de que exactamente los estaba redimiendo: de una maldad descarada y sin restricciones que resultó en una existencia inútil, vacía, y cruel. Dios sabe los que es mejor para la humanidad, pero permitió a sus creaturas libres rebelarse y descubrir por si mismos que El tiene la razón. 

Dios sabe los que es mejor para la humanidad, pero permitió a sus creaturas libres rebelarse y descubrir por si mismos que El tiene la razón.

Si Jesus hubiera muerto para redimir a la humanidad sin antes comprender la profundidad de su depravación, entonces la gente se preguntaría ¿para que murió Jesus? ¿Para que moriría Jesus si la gente es básicamente buena? Dios espero para redimir a la humanidad hasta que fueron, como dice el grupo musical “2 Live Crew”, “tan malévolos como se puede ser”.

LOS CANANEOS FUERON PERVERSOS

La Biblia es muy explícita en cuanto a los pecados de los cananeos: idolatría, incesto, adulterio, sacrificio de niños, homosexualidad y bestialismo (sexo con animales). Mucho de lo que sigue es francamente duro, pero si nos rehusamos a ver, ¿podremos en verdad comprender las razones que tuvo Dios para juzgarlos?

Idolatría: Los cananeos adoraban a otros dioses, lo cual es frecuentemente denunciado por el Antiguo Testamento y comparado con palos de madera y piedra hechos por manos humanas “que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen” (Deut. 4:28). Yahweh ridiculiza a estos dioses/ídolos hechos a mano que no pueden hablar y tienen que ser portados pues no pueden caminar (Jer. 1:16; 8”2-5).

Los cananeos sabían bien del Dios de Israel en el Antiguo Testamento y su revelación, y no perdieron la oportunidad de distorsionar la imagen del Dios Todopoderoso representándolo más bien como un viejito castrado al que le gusta jugar con su propia orina y excremento.[4]

Dawkins se queja de que “la ira monumental de Dios cuando su pueblo escogido coquetea con otros dioses rivales parece más bien como celos sexuales de la peor clase”.[5] Pero qué pasaría si la esposa de Dawkins se fugarse con un desconocido y empezara a hablar mal de él usando los mismos términos. ¿Toleraría Dawkins esa caracterización de su persona y la catalogaría simplemente de “celos sexuales de la peor clase?”

La idolatría corrompe nuestra capacidad de amar lo que Dios ama. Consecuentemente, amamos lo que El aborrece, y odiamos lo que El ama. La historia cananea de incesto, adulterio, sacrificio de niños, homosexualidad, y bestialismo fluyen de la línea de su idolatría. La tragedia de esta historia es que no solo es la idolatría una ofensa contra Yahweh, sino que falla en proveer un final feliz a las comunidades humanas.

Incesto. Al igual que el panteón de dioses del Antiguo Medio Oriente, el grupo de dioses cananeos practicaban el incesto en su mitología.

Al igual que el panteón de dioses del Antiguo Medio Oriente, el grupo de dioses cananeos practicaban el incesto en su mitología.

Baal tenía relaciones sexuales con su madre Asherah,[6] con su hermana Anat, y su hija Pidray,[7] y nada de esto es representado por los cananeos con tono condenatorio o prohibido.

Aunque las leyes cananeas antiguas requerían la pena de muerte o destierro para la mayoría de los tipos de incesto, después del siglo 14 A.C., las penalidades fueron reducidas a no más que una multa.[8] En el contexto del antiguo medio oriente, cabe mencionar que para los egipcios—como lo relata un libro de sueños—el tener relaciones sexuales con tu mama o tu hija era considerado de buen augurio.[9]

Adulterio. La religión cananea, al igual que todas las del antiguo medio oriente, era una religión de fertilidad que promovía el sexo en los templos. Inanna/Ishtar, también conocida como la Reina de los Cielos, “se consideraba como la mujer entre los dioses, matrona del erotismo y sensualidad, amor conyugal al igual que el adulterio, de novias y prostitutas, travestis y pederastas”.[10] Como escribe el profesor Martti Nissinen de la Universidad de Helsinki: “El contacto sexual con una persona cuya vida entera ha sido dedicada a la diosa equivalía a unirse con la diosa en persona”.[11]

Los cananeos incluso rehicieron la imagen del Dios de la Biblia—al que llamaban El—a su imagen y lo representaban ceremonialmente como teniendo relaciones sexuales con dos mujeres (o diosas). La ceremonia terminaba con dos indicaciones: “A repetirse cinco veces por la compañía y los cantores de la asamblea”.[12] En cuanto a esto, John Gray comenta, “Podemos bien suponer que esta actividad de ‘El’ era sacramentalmente experimentada por la comunidad en las orgías sexuales del culto de fertilidad que los profetas hebreos vehementemente denunciaron”.[13]

Sacrificio de Niños. Moloc era una deidad cananea del inframundo[14] representado como un ídolo erguido con cabeza de toro y cuerpo humano en cuyas entrañas se encendía un fuego ardiente y en cuyos brazos estrechados se depositaba un niño para ser quemado vivo.[15] Kleitarchos reportó que “conforme las flamas que quemaban al niño rodeaban su cuerpo, las extremidades de encogían y su boca parecía formar una mueca como si se estuviera riendo, hasta que se encogía los suficiente para caer dentro de la marmita”.[16]

Homosexualidad. Ningún texto del antiguo medio oriente condena la homosexualidad. Adicionalmente, algunos manuscritos antiguos hablan de “muchachitos fiesteros y gente que festejaba cambiando su sexualidad para hacer a la diosa Ishtar una reverencia”.[17]

Recordemos también que el problema de los cananeos en la ciudad de Sodoma no era simplemente de sexo consensual entre adultos: los hombres de Sodoma, tanto jóvenes como adultos, intentaron violar a los visitantes (Gen. 19:5).

Bestialismo. Probablemente la cúspide de la depravación sexual es el sexo con animales. La ley hitita 199 afirma que, “Si alguien tiene relaciones sexuales con un cerdo o un perro, será puesto a muerte. Si un hombre tiene relaciones con un caballo o una mula, no hay castigo”.[18] Al igual que con el incesto, la pena por tener sexo con animales se incrementó cerca del siglo catorce A.C.[19]

No debe sorprendernos que el bestialismo ocurriese entre los cananeos, ya que en la literatura mitológica, sus dioses lo practicaban.

No debe sorprendernos que el bestialismo ocurriese entre los cananeos, ya que en la literatura mitológica, sus dioses lo practicaban. Del poema épico cananeo “El Ciclo de Baal” leemos, “El poderoso Baal escucha / Hace el amor con una vaquilla en la pradera / Una vaca en el campo del Reino de la Muerte. / Se acuesta con ella setenta y siete veces / Monta ochenta veces ocho / [Ella concibe] y le da un hijo”.[20]

No existía prohibición absoluta contra el bestialismo en el antiguo medio oriente.[21] En un libro egipcio de sueños era de mala suerte que una mujer tuviera sueños eróticos con su marido pero era de buen agüero si soñaba en tener relaciones con un mandril, lobo, o carnero.[22] En resumen, sus fantasías sexuales incluían todo lo que se mueve y respira.

Esto explica porque Yahweh, en ciertas ciudades, condena a muerte a todo lo que respira. Si tuvieron sexo con todo tipo de ganado y animal domestico sobre el que pudieran echar mano, y en verdad que lo hicieron, entonces todos esos animales tenían que morir. Dawkins se queja de que “agrega insulto sobre insulto el que las pobres bestias hayan tenido que morir también”.[23] Pero Dawkins no se detiene a reflexionar que a nadie le gustaría tener animales acostumbrados a tener sexo con los humanos.[24] Más aun, esto posiblemente explica las razones por las cuales Dios utiliza un diluvio para destruir lo que Dawkins llama los “inocentes animales” en los días de Noé.[25] Si los humanos, antes del diluvio, tenían sexo con todo animal imaginable, aunque no era la culpa del animal, habría sido dañino el permitir a estos animales ser parte del plan de Dios para el reinicio de la sociedad.

ISRAEL SEDUCIDO Y COROMPIDO

La respuesta de Israel al pecado cananeo es una parábola de cómo su propio pecado les llevó a imitar el pecado de los cananeos y por lo tanto hacerse merecedores del juicio de Dios sobre ellos. Dios no muestra favoritismo. Israel fue advertido a no permitir a los cananeos vivir en sus tierras, sino que fuesen destruidos (Exodo 23:33; Deut. 20:16-18), o de lo contrario los israelitas aprenderían la idolatría cananea (Éxodo 34:15-16). De no ser destruidos, entonces la tierra los “vomitaría”  al igual que a los cananeos (Num. 33:56; Lev. 18:28; Deut 4:23–29, 8:19–20).

Pero en vez de obedecer, los israelitas adoraron a los dioses cananeos e “hicieron lo malo” (Jueces. 10:6; 1 Reyes 14:22; 2 Reyes 17:10). Tuvieron “sodomitas de cultos paganos” (1 Reyes 14:24), cometieron actos de “lascivia”, adulterio e incesto (Jer. 5:7; 29:23; Oseas. 4:13–14; Ez. 22:10–11; Amos 2:7), y aun el mismo Salomón irguió un altar a Moloc (1 Reyes 11:5, 7-8). Pero en lugar de arrepentirse cuando las cosas se pusieron mal, concluyeron que sus males se debían a que no habían quemado incienso a la “Reina del Cielo” Inanna/Ishtar (jer. 44.18). Por lo tanto, Dios dice que Israel se volvió para Él como “Sodoma” (Jer. 23:14). En resumen, Israel fue canaanizada.

Aunque los profetas de Dios advirtieron al reino del norte (usualmente referido como Israel o Samaria) de su eventual perdición/juicio, no se arrepintieron, y en el 722 A.C. el rey de asiria mató o deportó a la mayor parte de ellos, y repobló la tierra con gente conquistada de otras naciones. De manera similar, las tribus del sur (usualmente referidas como Judá) fueron deportadas cuando Nabucodonosor destruyó Jerusalén en el 586 A.C. Justamente de la misma forma en que Dios había demostrado su conocimiento acerca de quien se arrepentiría en las ciudades de Sodoma y Gomorra, antes de destruir Jerusalén le dijo a Jeremías que si pudiese encontrar a un solo justo en Jerusalén El perdonaría a toda la ciudad (Jer. 5:1).

La historia no termina aquí. En Lucas 20 Jesus les relata a los judíos la parábola de los labradores malvados. El amo de la viña manda a sus siervos a los labradores a quienes arrendó un viñedo, pero los siervos son maltratados por los labradores. Así que el amo envía a su propio hijo pero los labradores no solo lo maltratan sino que lo matan. Jesus luego advierte “¿Qué, pues, les hará el señor de la viña? Vendrá y destruirá a estos labradores, y dará su viña a otros”. Y así, en el año 70 D.C., cuarenta años después de la crucifixión de Jesus, Tito, el Emperador Romano destruye Jerusalén. El historiador judío—Flavio Josefo—registra que los judíos en Jerusalén “fueron flagelados, y posteriormente atormentados con todo tipo de torturas, antes de morir, para ser luego crucificados frente al muro de la cuidad…Así pues los soldados, con odio e ira tomaron a los judíos, los clavaron, uno después de otro, y después de otro, en cruces, a modo de burla, y su número era tan grande que faltaron las cruces para los cuerpos”.[26] Tito entonces renombró la región Palestina y por casi 1,900 años no se encontró el nombre de “Israel” en el mapa.

Lo que Dios mando a Israel hacer a los cananeos no fue genocidio—fue la pena capital. En ambos Testamentos vemos que Dios detesta el pecado y eventualmente ejerce su justicia.

Lo que Dios mando a Israel hacer a los cananeos no fue genocidio—fue la pena capital. En ambos Testamentos vemos que Dios detesta el pecado y eventualmente ejerce su justicia.

DIOS SABE QUIEN SE ARREPENTIRÁ

¿Pudo acaso haber algún cananeo justo, especialmente en vista del pecado penetrante, seductivo, y corrosivo de los cananeos? Abraham hizo exactamente la misma pregunta en Génesis 18 acerca de la destrucción de las dos ciudades cananeas—Sodoma y Gomorra: “¿De veras vas a exterminar al justo junto con el malvado?… ¡Lejos de ti el hacer tal cosa! ¿Matar al justo junto con el malvado, y que ambos sean tratados de la misma manera? ¡Jamás hagas tal cosa! Tú, que eres el Juez de toda la tierra, ¿no harás justicia?”[27] Ultimadamente el Señor accede a perdonar ambas ciudades si tan solo diez justos pueden ser encontrados.

Pero cuando llegan los ángeles, los hombres de la ciudad tratan de abusar de ellos y no solo Lot no encuentra a nadie que se arrepienta, el mismo Lot demora tanto que los ángeles prácticamente tienen que jalar a Lot y su familia de los brazos para abandonar la ciudad. Después de esto, las hijas de Lot lo embriagan para tener relaciones sexuales con él y aun Dawkins, en un sorpresivo momento de claridad moral, escribe, “Si esta familia disfuncional era lo mejor que Sodoma podía ofrecer en cuestión moral, algunos podrían sentir cierta simpatía con Dios y su fuego/azufre judicial.”[28]

Muchos escépticos se quejan de que hubo niños que murieron en la destrucción de Sodoma y Gomorra. Tal queja normalmente viene con una premisa enmascarada: Dios no debió haberlos dejado morir porque entonces no tendrían la oportunidad de rechazar el pecado cananeo. Curiosamente esto simplemente se relaciona con la conversación anterior entre Abraham y Dios. Dios sabe quién o quién no se va a arrepentir de su pecado y si Él concluye que los niños habrían sido corrompidos de la misma manera entonces está en su derecho de instituir la pena capital.

Más aun, dada la evidencia del pecado cananeo, no es difícil imaginar que aun muchos niños jóvenes ya habrían aprendido los modos de los cananeos. Por lo tanto, si Dios quería deshacerse de su corrupción, entonces habría querido evitar que crecieran imitando a los padres con los que tuvieron lazos estrechos. ¡Imagine la rebelión de estos niños en su adolescencia! ¿Aun los más pequeños, al crecer empezarían a preguntar, “¿Que fue lo que hicieron mis padres que ameritó que los eliminaran?” Esto es triste, y simplemente apunta hacia las terribles consecuencias del pecado. Los padres pueden corromper a sus hijos fácilmente.[29]

¿Pero, en primer lugar, porque tomar con seriedad estas quejas de los escépticos acerca de los niños cananeos? ¿Qué no suenan huecas estas objeciones de los nuevos ateos dado a que frecuentemente son ellos los que están a la vanguardia defendiendo los derechos de las mujeres a succionar, desmembrar, o escaldar a muerte sus bebes, aun no nacidos, en cualquier momento y con cualquier pretexto?

¿O tal vez el escéptico está más bien preocupado por si los cristianos piensan que la destrucción de los cananeos les da licencia a matar al pecador? La respuesta es: ¡claro que no! Ya no vivimos en una teocracia, y como Pablo nos dice en 2 Corintios 10:4-5, no peleamos “con las armas del mundo,” sino que “destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios” (NVI). En otras palabras, hoy en día batallamos con las armas de la oración y en el dominio de ideas.

NUESTRO PECADO Y LAS AFIRMACIONES DE LOS NUEVOS ATEOS

Los nuevos ateos ejemplifican inmaculadamente lo que la Biblia ha proclamando desde el inicio: el pecado corrompe nuestra autoridad para juzgar justamente;

 lo que pensamos que es un justo dictamen contra Dios Todopoderoso termina siendo nada más que una furiosa diatriba de un corazón lleno de pecado.

Consideremos un ejemplo básico acerca de la manera en que las racionalizaciones de los nuevos ateos se asemejan a la propensión del pecado cananeo y en efecto son simplemente racionalizaciones del corrupto corazón humano. En cuanto al deseo sexual, Dawkins pregunta por qué es que los Cristianos están tan “obsesionados” con las “inclinaciones sexuales privadas” de la gente.[30] El aparentemente no obsesionado Christopher Hitchens considera que “los peligros de la represión sexual” sean tan severos que la llama, una de las “cuatro objeciones irreductibles de la fe.”[31] Dawkins y Hitchens no solo están promoviendo un tipo de libertinaje sexual. Ellos insisten que Dios y los cristianos en efecto son venenosos y deben ser diligentemente resistidos y vencidos. En un reciente debate con el Dr. William Lane Craig, Hitchens exhortó a la audiencia cristiana a “emanciparse de la idea de un dictador celestial y a tomar el primer paso hacia la libertad.”[32]

Aunque Dawkins de ninguna manera promueve el sexo con animales, ratifica y aprueba al ateo y especialista en ética de Princeton, Peter Singer como un “elocuente abogado” por nuestra necesidad de volvernos “post-especie-istas.”[33] Según Singer, el afirmar que una especie de animal es mejor que otra (especie-simo) tiene graves consecuencias porque, después de todo, “Nosotros somos animales…Esto no quiere decir que el sexo entre especies sea normal, o natural—lo que sea que esas palabras frecuentemente mal usadas signifiquen—pero implica que deja de ser una ofensa a nuestro estatus y dignidad como seres humanos”.[34]

El problema con los nuevos ateos y sus quejas de genocidio divino es más bien simple: Dios odia el pecado, pero los nuevos ateos no lo odian.[35]

El problema con los nuevos ateos y sus quejas de genocidio divino es más bien simple: Dios odia el pecado, pero los nuevos ateos no lo odian.

 Como consecuencia, ¡se quejan de Dios! Así que no nos engañemos: finalmente no hay suficiente explicación para los illuminati (o “brillantes”, como algunos de los nuevos ateos gustan llamarse) a considerar los mandatos de Dios como justos.[36] Pero nuestro trabajo como cristianos es el de proclamar sin ambigüedad, especialmente a las fortalezas levantadas contra el conocimiento de Dios, que el ser humano es profundamente corrupto, que la paga del pecado es muerte, y que al confiar en el sacrificio de Cristo podemos ser salvos de la ira venidera, disfrutar de la resurrección de vida, y ultimadamente reinar con El por siempre y para siempre.

Amen!

 

[1] Richard Dawkins, The God Delusion (Boston: Houghton Mifflin, 2006), 247.

[2] Ibid., 31.

[3] Ibid., 246.

[4] Ver Ulf Oldenburg, The Conflict between El and Ba‘al in Canaanite Religion (Leiden, Netherlands: E. J. Brill, 1969), 172.

[5] Dawkins, 243.

[6] Ver: “El, Ashertu and the Storm-god,” trans. Albrecht Goetze, ed. James B. Pritchard, The Ancient Near East: Supplementary Texts and Pictures Relating to the Old Testament (Princeton, N.J.: Princeton University, 1969), 519.

[7] W. F. Albright, Yahweh and the Gods of Canaan: A Historical Analysis of Two Contrasting Faiths (Winona Lake, IN: Eisenbrauns, 1968), 145.

[8] Harry A. Hoffner, Jr., “Incest, Sodomy and Bestiality in the Ancient Near East,” in Orient and Occident: Essays Presented to Cyrus H. Gordon on the Occasion of His Sixty-fifth Birthday, ed. Harry A. Hoffner, Jr. (Neukirchen Vluyn, Germany: Neukirchener Verlag, 1973), 82.

[9] Ver el Papiro Chester Beatty III recto (BM10683) desde 1175 BC como se referencia en Lise Manniche, Sexual Life in Ancient Egypt (London: Routledge, 1987), 100.

[10] Gwendolyn Leick, Sex and Eroticism in Mesopotamian Literature (New York: Routledge, 1994), 57.

[11] Martti Nissinen, Homoeroticism in the Biblical World: A Historical Perspective, trans. Kirsi Stjerna (Minneapolis: Fortress, 1998), 33.

[12] John Gray, The Legacy of Canaan (Leiden, Netherlands: E. J. Brill, 1965), 101–2.

[13] Ibid., 101.

[14] John Day, Molech: A God of Human Sacrifice in the Old Testament (Cambridge: Cambridge University, 1989), 62.

[15] Shelby Brown, Late Carthaginian Child Sacrifice and Sacrificial Monuments in Their Mediterranean Context (Sheffield, England: Sheffield Academic, 1991), 14.

[16] Kleitarchos, Scholia on Plato’s Republic 337A as quoted in Day, 87.

[17] Stephanie Dalley, “Erra and Ishum IV,” Myths from Mesopotamia (Oxford: Oxford University, 1989), 305.

[18] Hoffner, 82. HL §§ 187–88, 199.

[19] Ibid., 85.

[20] Mark S. Smith, trans. Ugaritic Narrative Poetry, ed. Simon B. Parker (Atlanta: Society of Biblical Literature, 1997), 148.

[21] Hoffner, 82.

[22] Manniche, 102.

[23] Dawkins, 248.

[24] Para un ejemplo de lo vergonzoso y peligroso que esto puede ser, ver Robert M. Yerkes, “The Mind of the Gorilla: Part III. Memory,” Comparative Psychology Monographs 5, 2 (1928): 68–69.

[25] Dawkins, 237–38.

[26]  Flavius Josephus, The Works of Flavius Josephus, trans. William Whiston (Hartford, CN: S. S. Scranton, 1905), WORDsearch CROSS e-book, 822.

[27]  Genesis 18:23–25 NVI.

[28]  Dawkins, 240.

[29]  Aunque no hay ninguna escritura definitiva que diga que todos los niños son salvos, muchos cristianos piensan que así es el caso basándose en Mateo 19:14. Y si todos los niños son salvos, entonces un niño cananeo se beneficiaria de estar vivo en un mejor lugar, lejos de corrupción.

[30]  Dawkins, 238.

[31]  Christopher Hitchens, God Is Not Great: How Religion Poisons Everything (Boston: Twelve Books, 2007), 4.

[32]  El debate entre Craig y Hitchens ocurrió el 4 de Abril, 2009 en la Universidad de Biola. La cita es de Gail Patches, “The Great Debate: Craig, Hitchens ask ‘Does God Exist?’” Whittier Daily News, April 5, 2009, A1, A4.

[33]  Dawkins, 271.

[34]  Peter Singer “Heavy Petting: Review of Midas Dekkers, ‘Dearest Pet: On Bestiality’ (London, 2000),” Nerve.com, 2001, http://www.nerve.com/opinions/singer/heavypetting/main.asp. Accesado 5 November 2008.

[35]  Triste y frecuentemente, nosotros tampoco.

[36]  Dawkins, 338..

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