¿Por qué Mandó Dios Eliminar a los Madianitas?

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Recientemente se me pidió contestar a un pasaje en Números 31 en dónde Dios manda eliminar a los Madianitas.

Un cristiano, ¿Cómo responde, entiende, e interpreta Números 31:17-18?

En este escrito responderé al pasaje, pero, veremos también porque el ateo-escéptico no tiene fundamentos para condenar ninguna acción como inmoral, incluyendo una masacre. ¡Precisamente de lo que se queja!

El escéptico plantea el siguiente problema, citando el pasaje de Números 31:17-18:

“Amigo creyente de Dios bíblico y que consideras a la biblia como palabra de Dios, mira la siguiente imagen y pregúntate:

(Por cierto, la imagen muestra lo que es, aparentemente, una mujer del medio oriente llorando frente a cinco niños aparentemente muertos. No sabemos nada de la foto o del contexto. Simplemente es usada para apelar a las emociones: una falacia y no un argumento).

¿Por qué si lo hace el pueblo de Dios por visto bueno de Dios y orden de él, la acción está bien o buscas justificarla de alguna manera? Y ¿Por qué si lo hacen los árabes lo condenas tajantemente? ¿No deberías condenar a todo por igual? ¿Por qué darle privilegios a la biblia? ¿Sólo porque creciste pensando que es un libro divino?”

El pasaje citado por el escéptico es el siguiente:

(Números 31:17, 18) Y ahora, maten a todo varón entre los pequeñuelos, y maten a toda mujer que haya tenido coito con hombre acostándose con varón. 18 Y conserven vivas para ustedes a todas las pequeñuelas entre las mujeres que no hayan conocido el acto de acostarse con varón.

El primer problema que hay en el argumento de arriba es la Traducción de la Biblia que se cita. La traducción es la Traducción del Nuevo mundo de los Testigos de Jehová que fue hecha por neófitos en hebreo y griego, y se reconoce en el mundo Bíblico como una traducción no confiable, incluso por estudiosos no creyentes.

Esto no es tan importante. Simplemente nos dice que el escéptico no es alguien que ha estudiado las escrituras seriamente o que posiblemente pertenece a los testigos de Jehová. Cualquiera que sea el caso, proseguiremos a contestar las objeciones usando un texto más confiable y reciente (Traducción NBLH):

Num 31:17  “Ahora pues, maten a todo varón entre los niños, y maten a toda mujer que haya conocido varón acostándose con él. “Pero a todas las jóvenes que no hayan conocido varón acostándose con él, las dejarán con vida para ustedes.

Notemos también que un pasatiempo favorito de los escépticos es el de sacar pasajes de contexto. Así, en estos 2 versículos aislados de Números, lo único que se menciona es una orden de matar a mujeres y niños. Al escéptico no le importa el contexto, solo le importa hacer un dictamen contra Dios—quien ha dado la orden—pero de ninguna manera se nos explican las razones. Esto es muy común. Lo que deduzco aquí es que la persona no está buscando entender el texto con honestidad sino el de justificar su desdén contra un Dios en el que no cree y una Biblia que considera un libro humano.

Comencemos de lo general a lo particular. En la cosmovisión cristiana, la historia de la Biblia es la historia de cómo Dios crea una humanidad con libre albedrío, con capacidad de amar (por cierto, sin libre albedrío no hay tampoco capacidad de amar a nada ni a nadie). Una de las premisas escondidas del escéptico es que Dios tiene la obligación de asegurar el bienestar físico de sus mascotas humanas y protegerlos de absolutamente todo sufrimiento. Esto es un error. El Dr. William Lane Craig así aclara este punto:

“Una razón por la cual el problema del mal es algo tan confuso es porque tendemos a pensar que la meta máxima del ser humano es el de ser feliz en este mundo. Pero en la perspectiva cristiana esto es falso. La meta del hombre no es la felicidad sino el conocimiento de Dios–que finalmente trae una verdadera y duradera realización. Hay muchos males que suceden en el mundo que parecen no tener sentido en cuanto a producir felicidad, pero es posible que tengan justificación en llevarnos a conocer más a Dios. El sufrimiento nos hace codependientes de Dios”.

Por otra parte, el propósito máximo del hombre—en el contexto cristiano—puede resumirse del Catecismo de Westminister: “¿Cual es el propósito máximo del Hombre? La famosa respuesta es:

“Glorificar a Dios y disfrutarlo por siempre”.

Pero para la sociedad relativista moderna, parece ser que el propósito máximo del hombre es “el alcanzar mis propios intereses y disfrutar de la vida el tiempo que me quede”. O si para el individuo postmoderno, Dios existe, entonces dirían que “el propósito de Dios es el de darme la máxima comodidad y bienestar posible en este mundo”.

Por otra parte, la forma en que Dios revela su plan de salvación de la humanidad es por medio del pueblo Judío. Este pueblo no era superior ni en raza ni en moralidad a los otros, pero es el que Dios escogió. ¿Con qué propósito? Con el de salvar a la humanidad de su propia corrupción por medio del Sacrificio de Jesús. Ahora, los escépticos aquí posiblemente dirían: “Yo no creo en Cristo, fue un simple hombre”. ¿Qué evidencia hay de que Jesús fue hijo de Dios, que hizo milagros y que Resucitó? Y aquí invito al amable lector a leer este libro gratis del Dr. Gary Habermas con el detalle de este punto.

Si al escéptico esto no le parece, ¡que pena! Pero lo que estoy haciendo aquí es explicar la razón de la orden de Dios de exterminar a los madianitas desde el punto de vista Cristiano y porque tal orden está justificada vista de un plano superior .

El plan de salvación de la humanidad se puede entender en dos partes: en la primera parte, Dios prepara a un pueblo, se revela, revela su carácter, y su deseo de relacionarse  afectivamente con el hombre, y por medio de este pueblo, viene el complimiento de “bendecir a todas las naciones” que bien se conoce como el tema central de la relación y promesa de Dios a Abraham:

“Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente” ( Gen. 26:4)

En la segunda parte de este plan de salvación (es decir, el cumplimiento de Gen. 26:4), Jesús se encarna, se revela al hombre, y lleva en sí el castigo merecido por el hombre. El hombre, entonces, puede obtener perdón aceptando el sacrificio de Jesús como pago suficiente.

Y aquí viene el punto central. Si el pueblo Judío se hubiese corrompido con las abominaciones de los cananeos—que como ha argumentado el Dr. Clay Jones en este escrito (ver “La Destrucción de Los Cananeos: ¿Genocidio Divino?” —que incluían el sacrificio de niños, bestialismo, idolatría, incesto, adulterio, etc.—entonces TODO el plan de salvación a la humanidad se hubiese venido abajo.

Sin un Israel aislado del baalismo y las religiones cananeas, no habría venido Jesús. Sin Jesús no hay resurrección. Sin resurrección, no hay vida eterna ni esperanza alguna para la humanidad. Pero esto al escéptico no le importa. Citando al Dr. Clay Jones de la Universidad de Biola:

“Richard Dawkins y otros de los llamados “nuevos ateos” han etiquetado la orden de Dios de destruir a los cananeos con palabras como “limpieza étnica” y “genocidio”. Con aires de justa indignación, Dawkins opina que el Dios del Antiguo Testamento es el “personaje más desagradable de todas las historias de ficción”. Pero ¿fue la destrucción de los cananeos un ejemplo de genocidio por parte de Dios? Si usted piensa que los cananeos merecían morir por su profunda depravación Dawkins se daría a la tarea de compararle con el Talibán. Pero un vistazo cercano a varios factores claves nos ayudaran a explicar las razones que tuvo Dios para destruir a los cananeos y revelar como nuestra propia maldad y pecado demuestran nuestra incapacidad para juzgar este acto correctamente. Ver el documento completo aqui.

El hecho de que los ateos sean incapaces de juzgar asuntos espirituales ha llevado a algunos cristianos a preguntarse porqué es que necesitamos contestarles del todo, especialmente si carecen de fundamento moral y epistemológico objetivo para sustentar sus acusaciones.

Pero respondamos: ¿Por qué manda Dios eliminar a los Madianitas en este caso?

RESPUESTA 1:  Dios es Autor y dador de la vida. Para el creyente, la muerte no es más que un cambio en el plano de existencia dado que el alma humana continúa existiendo después de la muerte física. Dios no comete mal alguno en tomar la vida que él mismo creó, y si tiene razones suficientes está en su prerogativa tomar la vida de quien desee. Dios no tiene la obligación de sostener la vida de nadie. Sin embargo, como veremos, aun sin estas razones, Dios tuvo otras razones suficientes. Por cierto, si el escéptico quiere negar la existencia del alma, entonces también tendrá que dejar de ser libre pensador, como argumenta este video de mi amigo Tim Stratton: https://www.youtube.com/watch?v=fhQW4t4GVl0

RESPUESTA 2: Dios mandó la exterminación de los Madianitas como juicio por medio de la pena capital porque conspiraron para seducir a los Israelitas a fornicar y a la idolatría en el incidente de Baal-peor relatado en Números 25:1-9. Los madianitas, al igual que los cananeos se habían infectado con las religiones cananeas. Debido a ese incidente (mezclarse con naciones paganas), Dios Juzga a Israel y de todo esto mueren 24,000 israelitas. El pasaje de Números 31 es una secuela de Números 25. Dios mismo comanda el Juicio a los Madianitas (Números 31:3) enviando una armada de 12,000 hombres. El ataque resultó en la derrota de los cinco reyes de Madián. Balaam, el profeta que había instigado a la apostasía relatada en Números 25, también pierde la vida en el incidente.
Este acontecimiento efectivamente eliminó la confraternización de los Israelitas con el baalismo cananeo. El propósito de Dios no fue de genocidio o limpieza étnica, sino el de mantener puras las líneas genéticas que traerían a fruición a Jesús y por consiguiente, la posibilidad de vida eterna a una humanidad caída. El juicio contra los Madianitas fue un muy lamentable mal necesario. Un ejercicio de cirugía para quitar un cáncer de en medio de Israel para evitar una contaminación aún mayor con consecuencias desastrosas.

Termino con una cita del Dr. Clay Jones:

El problema con los nuevos ateos, los escépticos y sus objeciones de “genocidio divino” contra Dios es más bien simple: Dios odia el pecado, pero los nuevos ateos no lo odian. Como consecuencia, ¡se quejan de Dios! Así que no nos engañemos: finalmente no hay suficiente explicación para los illuminati (o “brillantes”, como algunos de los nuevos ateos gustan llamarse) a considerar los mandatos de Dios como justos. Pero nuestro trabajo como cristianos es el de proclamar sin ambigüedad, especialmente a las fortalezas levantadas contra el conocimiento de Dios, que el ser humano es profundamente corrupto, que la paga del pecado es muerte, y que al confiar en el sacrificio de Cristo podemos ser salvos de la ira venidera, disfrutar de la resurrección de vida, y ultimadamente reinar con Él por siempre y para siempre.”

 

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