¿Había Acaso Algún Cananeo Inocente?


¿Había Acaso Algún Cananeo Inocente?

Por Dr. Clay Jones. Universidad de Biola

En mi último escrito, expresé que Dios ordenó la pena capital de los habitantes de la tierra que Dios le había dado a Israel porque eran culpables de profunda depravación y violencia. Los cananeos escucharon del avance milagroso de los israelitas y sabían que el Dios de Israel los estaba ayudando, pero algunos optaron por pelear en lugar de huir. Como la ramera cananea, Rahab, les dijo a los espías de Israel que habían entrado en Jericó:

“Sé que el SEÑOR os ha dado la tierra, y que el terror vuestro ha caído sobre nosotros, y que todos los habitantes de la tierra se han acobardado ante vosotros. Porque hemos oído cómo el SEÑOR secó el agua del mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y de lo que hicisteis a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a quienes destruisteis por completo.   Y cuando lo oímos, se acobardó nuestro corazón, no quedando ya valor en hombre alguno por causa de vosotros; porque el SEÑOR vuestro Dios, Él es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra. “(Josué 2: 9-11).

Por lo tanto, aquellos que fueron sensibles a la advertencia del Señor tuvieron la oportunidad de huir, pero muchos se quedaron. Los escépticos se opondrán, sin embargo, que ciertamente debe haber habido algunos cananeos adultos inocentes.

La respuesta a eso es simple: ¡no había ningún inocente cananeo adulto!

La idea de que había algunos cananeos inocentes viviendo en esa área se basa en la presunción de que seguramente no todos habrían cometido estos actos, pero eso es meramente una afirmación sin respaldo y sin evidencia.

Abraham y Sodoma y Gomorra

Dios sabe quién se arrepentirá o no y las ciudades cananeas de Sodoma y Gomorra sirven como una ilustración asombrosa. El Señor le dice a Abraham que la protesta contra Sodoma y Gomorra “es verdaderamente grande, y su pecado es sumamente grave”. Después de que el Señor dijo esto, fue obvio para Abraham que el Señor destruiría esas ciudades, Abraham le preguntó:

¿Vas a destruir a los justos con los malvados? ¿Qué pasa si hay cincuenta personas justas en la ciudad? ¿Realmente los destruirás y no perdonarás el lugar por el bien de las cincuenta personas justas en él? Lejos de ti hacer tal cosa: matar a los justos con los malvados, tratar a los justos y los malvados por igual. ¡Lejos de ti! ¿No hará bien el Juez de toda la tierra?

Note la súplica de Abraham: “¡Lejos de ti hacer tal cosa, matar al justo con el malvado!” En otras palabras, Abraham está preocupado precisamente por el tema de la justicia de Dios. Abraham está preocupado precisamente por lo que los escépticos lamentan. ¿Cómo responde el Señor? Entonces el Señor acepta salvar ambas ciudades si hay cincuenta personas justas.

Abraham luego le pidió al Señor que perdonara a las ciudades por cuarenta y cinco personas justas, y el Señor estuvo de acuerdo. Luego le bajó a cuarenta, luego a treinta, luego a veinte, y finalmente le pidió al Señor que perdonara a ambas ciudades si sólo había diez personas justas. ¡Sospecho que cuando Abraham dijo “diez” estaba casi seguro de que habría al menos diez personas justas en esas ciudades! Después de todo, su sobrino Lot, su esposa y sus dos hijas ya son cuatro personas. Todo lo que necesitaban hacer fue encontrar a otros seis para salvar a ambas ciudades. Y el Señor responde “Por el bien de los diez, no lo destruiré”. No puedo enfatizar suficiente el significado de esto. Abraham hace exactamente la misma pregunta que muchos preguntan: ¿es justo que Dios mate al inocente?

En Génesis 19 aprendemos que después de la conversación de Abraham con el Señor, dos ángeles llegan a Sodoma y se quedan en la casa de Lot, pero esa noche, los hombres de la ciudad, “jóvenes y viejos”, rodean la casa y demandan que Lot envíe a los ángeles fuera para que puedan tener sexo con ellos. Imagina el horror de ese momento. Los hombres quieren violar a los invitados de Lot y cuando se niega a enviarlos, amenazan con hacerle algo peor. Incluso después de que los ángeles los ciegan, “se cansaron de buscar a tientas la puerta” (v.11).

A la mañana siguiente, a pesar de que la noche antes muchas personas en esa ciudad habían sido cegadas, Lot no puede encontrar a nadie dispuesto a irse. Además, a pesar de que los hombres de la ciudad intentaron violar a sus invitados, Lot es reacio a partir. Pero el Señor fue misericordioso con Lot, así que los ángeles “tomaron a Lot, su esposa y sus dos hijas de la mano y los sacaron de la ciudad”.

¿Y qué sucede una vez que Lot y sus hijas salen de la ciudad? Las hijas de Lot lo emborrachan y tienen relaciones sexuales con él para tener hijos con su padre. Incluso Richard Dawkins, en un sorprendente momento de claridad moral, escribe:

“Si esta familia disfuncional era lo mejor que Sodoma tenía para ofrecer en cuestión moral, algunos podrían comenzar a sentir cierta simpatía con Dios y su azufre judicial”. 1

Francamente, No sé cómo Dios podría dejarnos más claro a los humanos que Él sabe quién se arrepentirá y quién no y que todos eran malvados. Realmente, eso está bastante claro, ¿Cierto? ¿Necesitamos que este pasaje esté en parpadeantes luces rojas de neón en nuestras Biblias para entender su significado?

El mal que sedujo a la gente de Sodoma y Gomorra tal vez sorprendió a Abraham y puede sorprendernos a nosotros, pero no sorprendió a Dios. Ciertamente, aprendemos varias cosas de este pasaje. Uno, Sodoma y Gomorra fueron completamente depravados. Dos, Dios conoce los corazones y, por lo tanto, sabe quién se arrepentirá y quién no . Tres, Dios habría perdonado a las ciudades enteras si eso significaba que un puñado de justos no morirían. Cuatro, Dios estuvo dispuesto a dar testimonio de la maldad de Sodoma y Gomorra para que no se le pudiera acusar de matar a los justos con los injustos. Y cinco, cuando Dios destruyó estas ciudades, solo mató a los injustos.

Jeremías y Jerusalén

¡Y no es sólo este pasaje! Vemos un recuento similar en Jeremías. El Señor advirtió a Israel que si permitían que los cananeos vivieran, serían seducidos por su pecado y entonces Dios haría lo mismo con Israel. Bien, sabemos que sucedió, y entonces el Señor envió profetas para advertirles que se arrepientan, sin éxito. Entonces el Señor dijo en Jeremías 5:1-2:

“Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora, e informaos; buscad en sus plazas, a ver si halláis algún hombre, si hay quien haga justicia, que busque la verdad, y yo la perdonaré. Pues aunque digan: “Vive el SEÑOR”, de cierto juran falsamente”.

Luego, en los versículos 3-5, Jeremías informa que buscó, pero que no pudo encontrar a nadie que se arrepintiera. Entonces en el v. 6 él concluye:

“Por tanto los herirá el león de la selva, el lobo de los desiertos los destruirá; un leopardo acecha sus ciudades, y todo el que salga de ellas será despedazado, porque son muchas sus transgresiones, y numerosas sus apostasías”.

Tengamos en cuenta que, al igual que con Sodoma y Gomorra, el Señor se aseguró de que el mundo sabría que Él sabe cuando no hay buenas personas en una ciudad.

Ezequiel y cualquier otro país

Considera también este pasaje de Ezequiel 14: 13-14,

“Hijo de hombre, si un país peca contra mí cometiendo infidelidad, y yo extiendo mi mano contra él, destruyo su provisión de pan y envío hambre contra él y corto de él hombres y animales, y aunque estos tres hombres, Noé, Daniel y Job, estuvieran en medio de ese país, ellos, por su justicia, sólo se salvarían a sí mismos–declara el Señor DIOS”.

En los siguientes versículos, el Señor dice que esto es cierto ya sea que mate con “bestias salvajes”, o “espada”, o “pestilencia”.

Luego, en el v. 22, el Señor dice:

“Sin embargo, he aquí, en ella quedarán sobrevivientes, hijos e hijas que serán sacados. He aquí, saldrán hacia vosotros y veréis su conducta y sus obras; entonces seréis consolados de la calamidad que he traído contra Jerusalén, de todo lo que he traído sobre ella”.

¿Por qué la gente que presenció su destrucción se consoló al ver a estos sobrevivientes? En el próximo versículo, el Señor nos dice:

“Te consolarán, cuando veas sus caminos y sus obras, y sabrás que no he hecho sin causa todo lo que hice en él, declara el Señor Dios”.

Nuevamente, veamos que al Señor le importó que la gente de ese tiempo se diera cuenta de que aquellas personas que eliminó eran profundamente depravadas y merecían morir.

En pocas palabras: en base a lo anterior, no tenemos motivos para creer que había una sola persona justa viviendo entre los cananeos que permanecieron en la tierra cuando Israel los expulsó. Pero la pregunta sigue siendo, ¿qué pasa con el asesinato de los animales y los niños? Examinaremos estos problemas en los próximos escritos.

  1. Richard Dawkins, The God Delusion (Boston: Houghton Mifflin, 2006), 240.

¿Por qué Mandó Dios Eliminar a los Madianitas?

Recientemente se me pidió contestar a un pasaje en Números 31 en dónde Dios manda eliminar a los Madianitas.

Un cristiano, ¿Cómo responde, entiende, e interpreta Números 31:17-18?

En este escrito responderé al pasaje, pero, veremos también porque el ateo-escéptico no tiene fundamentos para condenar ninguna acción como inmoral, incluyendo una masacre. ¡Precisamente de lo que se queja!

El escéptico plantea el siguiente problema, citando el pasaje de Números 31:17-18:

“Amigo creyente de Dios bíblico y que consideras a la biblia como palabra de Dios, mira la siguiente imagen y pregúntate:

(Por cierto, la imagen muestra lo que es, aparentemente, una mujer del medio oriente llorando frente a cinco niños aparentemente muertos. No sabemos nada de la foto o del contexto. Simplemente es usada para apelar a las emociones: una falacia y no un argumento).

¿Por qué si lo hace el pueblo de Dios por visto bueno de Dios y orden de él, la acción está bien o buscas justificarla de alguna manera? Y ¿Por qué si lo hacen los árabes lo condenas tajantemente? ¿No deberías condenar a todo por igual? ¿Por qué darle privilegios a la biblia? ¿Sólo porque creciste pensando que es un libro divino?”

El pasaje citado por el escéptico es el siguiente:

(Números 31:17, 18) Y ahora, maten a todo varón entre los pequeñuelos, y maten a toda mujer que haya tenido coito con hombre acostándose con varón. 18 Y conserven vivas para ustedes a todas las pequeñuelas entre las mujeres que no hayan conocido el acto de acostarse con varón.

El primer problema que hay en el argumento de arriba es la Traducción de la Biblia que se cita. La traducción es la Traducción del Nuevo mundo de los Testigos de Jehová que fue hecha por neófitos en hebreo y griego, y se reconoce en el mundo Bíblico como una traducción no confiable, incluso por estudiosos no creyentes.

Esto no es tan importante. Simplemente nos dice que el escéptico no es alguien que ha estudiado las escrituras seriamente o que posiblemente pertenece a los testigos de Jehová. Cualquiera que sea el caso, proseguiremos a contestar las objeciones usando un texto más confiable y reciente (Traducción NBLH):

Num 31:17  “Ahora pues, maten a todo varón entre los niños, y maten a toda mujer que haya conocido varón acostándose con él. “Pero a todas las jóvenes que no hayan conocido varón acostándose con él, las dejarán con vida para ustedes.

Notemos también que un pasatiempo favorito de los escépticos es el de sacar pasajes de contexto. Así, en estos 2 versículos aislados de Números, lo único que se menciona es una orden de matar a mujeres y niños. Al escéptico no le importa el contexto, solo le importa hacer un dictamen contra Dios—quien ha dado la orden—pero de ninguna manera se nos explican las razones. Esto es muy común. Lo que deduzco aquí es que la persona no está buscando entender el texto con honestidad sino el de justificar su desdén contra un Dios en el que no cree y una Biblia que considera un libro humano.

Comencemos de lo general a lo particular. En la cosmovisión cristiana, la historia de la Biblia es la historia de cómo Dios crea una humanidad con libre albedrío, con capacidad de amar (por cierto, sin libre albedrío no hay tampoco capacidad de amar a nada ni a nadie). Una de las premisas escondidas del escéptico es que Dios tiene la obligación de asegurar el bienestar físico de sus mascotas humanas y protegerlos de absolutamente todo sufrimiento. Esto es un error. El Dr. William Lane Craig así aclara este punto:

“Una razón por la cual el problema del mal es algo tan confuso es porque tendemos a pensar que la meta máxima del ser humano es el de ser feliz en este mundo. Pero en la perspectiva cristiana esto es falso. La meta del hombre no es la felicidad sino el conocimiento de Dios–que finalmente trae una verdadera y duradera realización. Hay muchos males que suceden en el mundo que parecen no tener sentido en cuanto a producir felicidad, pero es posible que tengan justificación en llevarnos a conocer más a Dios. El sufrimiento nos hace codependientes de Dios”.

Por otra parte, el propósito máximo del hombre—en el contexto cristiano—puede resumirse del Catecismo de Westminister: “¿Cual es el propósito máximo del Hombre? La famosa respuesta es:

“Glorificar a Dios y disfrutarlo por siempre”.

Pero para la sociedad relativista moderna, parece ser que el propósito máximo del hombre es “el alcanzar mis propios intereses y disfrutar de la vida el tiempo que me quede”. O si para el individuo postmoderno, Dios existe, entonces dirían que “el propósito de Dios es el de darme la máxima comodidad y bienestar posible en este mundo”.

Por otra parte, la forma en que Dios revela su plan de salvación de la humanidad es por medio del pueblo Judío. Este pueblo no era superior ni en raza ni en moralidad a los otros, pero es el que Dios escogió. ¿Con qué propósito? Con el de salvar a la humanidad de su propia corrupción por medio del Sacrificio de Jesús. Ahora, los escépticos aquí posiblemente dirían: “Yo no creo en Cristo, fue un simple hombre”. ¿Qué evidencia hay de que Jesús fue hijo de Dios, que hizo milagros y que Resucitó? Y aquí invito al amable lector a leer este libro gratis del Dr. Gary Habermas con el detalle de este punto.

Si al escéptico esto no le parece, ¡que pena! Pero lo que estoy haciendo aquí es explicar la razón de la orden de Dios de exterminar a los madianitas desde el punto de vista Cristiano y porque tal orden está justificada vista de un plano superior .

El plan de salvación de la humanidad se puede entender en dos partes: en la primera parte, Dios prepara a un pueblo, se revela, revela su carácter, y su deseo de relacionarse  afectivamente con el hombre, y por medio de este pueblo, viene el complimiento de “bendecir a todas las naciones” que bien se conoce como el tema central de la relación y promesa de Dios a Abraham:

“Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente” ( Gen. 26:4)

En la segunda parte de este plan de salvación (es decir, el cumplimiento de Gen. 26:4), Jesús se encarna, se revela al hombre, y lleva en sí el castigo merecido por el hombre. El hombre, entonces, puede obtener perdón aceptando el sacrificio de Jesús como pago suficiente.

Y aquí viene el punto central. Si el pueblo Judío se hubiese corrompido con las abominaciones de los cananeos—que como ha argumentado el Dr. Clay Jones en este escrito (ver “La Destrucción de Los Cananeos: ¿Genocidio Divino?” —que incluían el sacrificio de niños, bestialismo, idolatría, incesto, adulterio, etc.—entonces TODO el plan de salvación a la humanidad se hubiese venido abajo.

Sin un Israel aislado del baalismo y las religiones cananeas, no habría venido Jesús. Sin Jesús no hay resurrección. Sin resurrección, no hay vida eterna ni esperanza alguna para la humanidad. Pero esto al escéptico no le importa. Citando al Dr. Clay Jones de la Universidad de Biola:

“Richard Dawkins y otros de los llamados “nuevos ateos” han etiquetado la orden de Dios de destruir a los cananeos con palabras como “limpieza étnica” y “genocidio”. Con aires de justa indignación, Dawkins opina que el Dios del Antiguo Testamento es el “personaje más desagradable de todas las historias de ficción”. Pero ¿fue la destrucción de los cananeos un ejemplo de genocidio por parte de Dios? Si usted piensa que los cananeos merecían morir por su profunda depravación Dawkins se daría a la tarea de compararle con el Talibán. Pero un vistazo cercano a varios factores claves nos ayudaran a explicar las razones que tuvo Dios para destruir a los cananeos y revelar como nuestra propia maldad y pecado demuestran nuestra incapacidad para juzgar este acto correctamente. Ver el documento completo aqui.

El hecho de que los ateos sean incapaces de juzgar asuntos espirituales ha llevado a algunos cristianos a preguntarse porqué es que necesitamos contestarles del todo, especialmente si carecen de fundamento moral y epistemológico objetivo para sustentar sus acusaciones.

Pero respondamos: ¿Por qué manda Dios eliminar a los Madianitas en este caso?

RESPUESTA 1:  Dios es Autor y dador de la vida. Para el creyente, la muerte no es más que un cambio en el plano de existencia dado que el alma humana continúa existiendo después de la muerte física. Dios no comete mal alguno en tomar la vida que él mismo creó, y si tiene razones suficientes está en su prerogativa tomar la vida de quien desee. Dios no tiene la obligación de sostener la vida de nadie. Sin embargo, como veremos, aun sin estas razones, Dios tuvo otras razones suficientes. Por cierto, si el escéptico quiere negar la existencia del alma, entonces también tendrá que dejar de ser libre pensador, como argumenta este video de mi amigo Tim Stratton: https://www.youtube.com/watch?v=fhQW4t4GVl0

RESPUESTA 2: Dios mandó la exterminación de los Madianitas como juicio por medio de la pena capital porque conspiraron para seducir a los Israelitas a fornicar y a la idolatría en el incidente de Baal-peor relatado en Números 25:1-9. Los madianitas, al igual que los cananeos se habían infectado con las religiones cananeas. Debido a ese incidente (mezclarse con naciones paganas), Dios Juzga a Israel y de todo esto mueren 24,000 israelitas. El pasaje de Números 31 es una secuela de Números 25. Dios mismo comanda el Juicio a los Madianitas (Números 31:3) enviando una armada de 12,000 hombres. El ataque resultó en la derrota de los cinco reyes de Madián. Balaam, el profeta que había instigado a la apostasía relatada en Números 25, también pierde la vida en el incidente.
Este acontecimiento efectivamente eliminó la confraternización de los Israelitas con el baalismo cananeo. El propósito de Dios no fue de genocidio o limpieza étnica, sino el de mantener puras las líneas genéticas que traerían a fruición a Jesús y por consiguiente, la posibilidad de vida eterna a una humanidad caída. El juicio contra los Madianitas fue un muy lamentable mal necesario. Un ejercicio de cirugía para quitar un cáncer de en medio de Israel para evitar una contaminación aún mayor con consecuencias desastrosas.

Termino con una cita del Dr. Clay Jones:

El problema con los nuevos ateos, los escépticos y sus objeciones de “genocidio divino” contra Dios es más bien simple: Dios odia el pecado, pero los nuevos ateos no lo odian. Como consecuencia, ¡se quejan de Dios! Así que no nos engañemos: finalmente no hay suficiente explicación para los illuminati (o “brillantes”, como algunos de los nuevos ateos gustan llamarse) a considerar los mandatos de Dios como justos. Pero nuestro trabajo como cristianos es el de proclamar sin ambigüedad, especialmente a las fortalezas levantadas contra el conocimiento de Dios, que el ser humano es profundamente corrupto, que la paga del pecado es muerte, y que al confiar en el sacrificio de Cristo podemos ser salvos de la ira venidera, disfrutar de la resurrección de vida, y ultimadamente reinar con Él por siempre y para siempre.”

 

La Destrucción de Los Cananeos: ¿Genocidio Divino?

Dr. Clay Jones. Universidad de Biola – Artículo Original

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Richard Dawkins y otros de los llamados “nuevos ateos” han etiquetado la orden de Dios de destruir a los cananeos con palabras como “limpieza étnica” y “genocidio”.[1] Con aires de justa indignación, Dawkins opina que el Dios del Antiguo Testamento es el “personaje más desagradable de todas las historias de ficción”.[2] Pero ¿fue la destrucción de los cananeos un ejemplo de genocidio por parte de Dios? Si usted piensa que los cananeos merecían morir por su profunda depravación Dawkins se daría a la tarea de compararle con el Talibán.[3] Pero un vistazo cercano a varios factores claves nos ayudaran a explicar las razones que tuvo Dios para destruir a los cananeos y revelar como nuestra propia maldad y pecado demuestran nuestra incapacidad para juzgar este acto correctamente.

El hecho de que los ateos sean incapaces de juzgar asuntos espirituales ha llevado a algunos cristianos a preguntarse porqué es que necesitamos contestarles del todo, especialmente si carecen de fundamento moral y epistemológico objetivo para sustentar sus acusaciones. Más aún, la mayoría de los ateos no acostumbran condenar las mismas prácticas que Dios condena, por ejemplo, idolatría, adulterio, y homosexualidad. Predeciblemente, sus valores chocan con lo que Dios aborrece.

En cuanto a la destrucción de los cananeos, a los ateos les gusta explotar el hecho de que los cristianos condenan el genocidio. Su razonamiento va por estas líneas:

(1) los cristianos condenan el genocidio.

(2) El mandato por parte de Yahweh (Dios) de matar a los cananeos fue un acto de genocidio divino.

(3) Por lo tanto, los cristianos deberían condenar a Yahweh por mandar un genocidio.

Pero aquí la segunda premisa es falsa. Como veremos, existe amplia evidencia para demostrar que Dios tuvo razones de peso para ordenar a Israel la eliminación de los cananeos. En Levítico 18 y otros pasajes, por ejemplo, la Biblia revela que Dios castigó a los cananeos debido a graves y específicas abominaciones. También, es claro que esto no constituyó la destrucción sistemática de una raza por parte de Dios, sino solo la eliminación de aquellos que vivían en un área geográfica específicamente delimitada (Josué 1:4). Las tribus cananeas, especialmente los hititas, excedían grandemente las fronteras a las que se le designo a Israel a conquistar. Y, como veremos, Dios castigó a Israel cuando cometieron los mismos pecados, por lo tanto, lo que sucedió a los cananeos no fue genocidio sino la aplicación de la pena capital.

Esto, por cierto, no fue un mero castigo. Dios tuvo el propósito de revelar Sus estándares de justicia a una humanidad corrupta, y escogió a Israel de entre las naciones para exhibir los requerimientos para tener una relación con El (Deut. 4:5-8). Antes de redimir a la humanidad, Dios necesito demostrar sin ambigüedad de que exactamente los estaba redimiendo: de una maldad descarada y sin restricciones que resultó en una existencia inútil, vacía, y cruel. Dios sabe los que es mejor para la humanidad, pero permitió a sus creaturas libres rebelarse y descubrir por si mismos que El tiene la razón. 

Dios sabe los que es mejor para la humanidad, pero permitió a sus creaturas libres rebelarse y descubrir por si mismos que El tiene la razón.

Si Jesus hubiera muerto para redimir a la humanidad sin antes comprender la profundidad de su depravación, entonces la gente se preguntaría ¿para que murió Jesus? ¿Para que moriría Jesus si la gente es básicamente buena? Dios espero para redimir a la humanidad hasta que fueron, como dice el grupo musical “2 Live Crew”, “tan malévolos como se puede ser”.

LOS CANANEOS FUERON PERVERSOS

La Biblia es muy explícita en cuanto a los pecados de los cananeos: idolatría, incesto, adulterio, sacrificio de niños, homosexualidad y bestialismo (sexo con animales). Mucho de lo que sigue es francamente duro, pero si nos rehusamos a ver, ¿podremos en verdad comprender las razones que tuvo Dios para juzgarlos?

Idolatría: Los cananeos adoraban a otros dioses, lo cual es frecuentemente denunciado por el Antiguo Testamento y comparado con palos de madera y piedra hechos por manos humanas “que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen” (Deut. 4:28). Yahweh ridiculiza a estos dioses/ídolos hechos a mano que no pueden hablar y tienen que ser portados pues no pueden caminar (Jer. 1:16; 8”2-5).

Los cananeos sabían bien del Dios de Israel en el Antiguo Testamento y su revelación, y no perdieron la oportunidad de distorsionar la imagen del Dios Todopoderoso representándolo más bien como un viejito castrado al que le gusta jugar con su propia orina y excremento.[4]

Dawkins se queja de que “la ira monumental de Dios cuando su pueblo escogido coquetea con otros dioses rivales parece más bien como celos sexuales de la peor clase”.[5] Pero qué pasaría si la esposa de Dawkins se fugarse con un desconocido y empezara a hablar mal de él usando los mismos términos. ¿Toleraría Dawkins esa caracterización de su persona y la catalogaría simplemente de “celos sexuales de la peor clase?”

La idolatría corrompe nuestra capacidad de amar lo que Dios ama. Consecuentemente, amamos lo que El aborrece, y odiamos lo que El ama. La historia cananea de incesto, adulterio, sacrificio de niños, homosexualidad, y bestialismo fluyen de la línea de su idolatría. La tragedia de esta historia es que no solo es la idolatría una ofensa contra Yahweh, sino que falla en proveer un final feliz a las comunidades humanas.

Incesto. Al igual que el panteón de dioses del Antiguo Medio Oriente, el grupo de dioses cananeos practicaban el incesto en su mitología.

Al igual que el panteón de dioses del Antiguo Medio Oriente, el grupo de dioses cananeos practicaban el incesto en su mitología.

Baal tenía relaciones sexuales con su madre Asherah,[6] con su hermana Anat, y su hija Pidray,[7] y nada de esto es representado por los cananeos con tono condenatorio o prohibido.

Aunque las leyes cananeas antiguas requerían la pena de muerte o destierro para la mayoría de los tipos de incesto, después del siglo 14 A.C., las penalidades fueron reducidas a no más que una multa.[8] En el contexto del antiguo medio oriente, cabe mencionar que para los egipcios—como lo relata un libro de sueños—el tener relaciones sexuales con tu mama o tu hija era considerado de buen augurio.[9]

Adulterio. La religión cananea, al igual que todas las del antiguo medio oriente, era una religión de fertilidad que promovía el sexo en los templos. Inanna/Ishtar, también conocida como la Reina de los Cielos, “se consideraba como la mujer entre los dioses, matrona del erotismo y sensualidad, amor conyugal al igual que el adulterio, de novias y prostitutas, travestis y pederastas”.[10] Como escribe el profesor Martti Nissinen de la Universidad de Helsinki: “El contacto sexual con una persona cuya vida entera ha sido dedicada a la diosa equivalía a unirse con la diosa en persona”.[11]

Los cananeos incluso rehicieron la imagen del Dios de la Biblia—al que llamaban El—a su imagen y lo representaban ceremonialmente como teniendo relaciones sexuales con dos mujeres (o diosas). La ceremonia terminaba con dos indicaciones: “A repetirse cinco veces por la compañía y los cantores de la asamblea”.[12] En cuanto a esto, John Gray comenta, “Podemos bien suponer que esta actividad de ‘El’ era sacramentalmente experimentada por la comunidad en las orgías sexuales del culto de fertilidad que los profetas hebreos vehementemente denunciaron”.[13]

Sacrificio de Niños. Moloc era una deidad cananea del inframundo[14] representado como un ídolo erguido con cabeza de toro y cuerpo humano en cuyas entrañas se encendía un fuego ardiente y en cuyos brazos estrechados se depositaba un niño para ser quemado vivo.[15] Kleitarchos reportó que “conforme las flamas que quemaban al niño rodeaban su cuerpo, las extremidades de encogían y su boca parecía formar una mueca como si se estuviera riendo, hasta que se encogía los suficiente para caer dentro de la marmita”.[16]

Homosexualidad. Ningún texto del antiguo medio oriente condena la homosexualidad. Adicionalmente, algunos manuscritos antiguos hablan de “muchachitos fiesteros y gente que festejaba cambiando su sexualidad para hacer a la diosa Ishtar una reverencia”.[17]

Recordemos también que el problema de los cananeos en la ciudad de Sodoma no era simplemente de sexo consensual entre adultos: los hombres de Sodoma, tanto jóvenes como adultos, intentaron violar a los visitantes (Gen. 19:5).

Bestialismo. Probablemente la cúspide de la depravación sexual es el sexo con animales. La ley hitita 199 afirma que, “Si alguien tiene relaciones sexuales con un cerdo o un perro, será puesto a muerte. Si un hombre tiene relaciones con un caballo o una mula, no hay castigo”.[18] Al igual que con el incesto, la pena por tener sexo con animales se incrementó cerca del siglo catorce A.C.[19]

No debe sorprendernos que el bestialismo ocurriese entre los cananeos, ya que en la literatura mitológica, sus dioses lo practicaban.

No debe sorprendernos que el bestialismo ocurriese entre los cananeos, ya que en la literatura mitológica, sus dioses lo practicaban. Del poema épico cananeo “El Ciclo de Baal” leemos, “El poderoso Baal escucha / Hace el amor con una vaquilla en la pradera / Una vaca en el campo del Reino de la Muerte. / Se acuesta con ella setenta y siete veces / Monta ochenta veces ocho / [Ella concibe] y le da un hijo”.[20]

No existía prohibición absoluta contra el bestialismo en el antiguo medio oriente.[21] En un libro egipcio de sueños era de mala suerte que una mujer tuviera sueños eróticos con su marido pero era de buen agüero si soñaba en tener relaciones con un mandril, lobo, o carnero.[22] En resumen, sus fantasías sexuales incluían todo lo que se mueve y respira.

Esto explica porque Yahweh, en ciertas ciudades, condena a muerte a todo lo que respira. Si tuvieron sexo con todo tipo de ganado y animal domestico sobre el que pudieran echar mano, y en verdad que lo hicieron, entonces todos esos animales tenían que morir. Dawkins se queja de que “agrega insulto sobre insulto el que las pobres bestias hayan tenido que morir también”.[23] Pero Dawkins no se detiene a reflexionar que a nadie le gustaría tener animales acostumbrados a tener sexo con los humanos.[24] Más aun, esto posiblemente explica las razones por las cuales Dios utiliza un diluvio para destruir lo que Dawkins llama los “inocentes animales” en los días de Noé.[25] Si los humanos, antes del diluvio, tenían sexo con todo animal imaginable, aunque no era la culpa del animal, habría sido dañino el permitir a estos animales ser parte del plan de Dios para el reinicio de la sociedad.

ISRAEL SEDUCIDO Y COROMPIDO

La respuesta de Israel al pecado cananeo es una parábola de cómo su propio pecado les llevó a imitar el pecado de los cananeos y por lo tanto hacerse merecedores del juicio de Dios sobre ellos. Dios no muestra favoritismo. Israel fue advertido a no permitir a los cananeos vivir en sus tierras, sino que fuesen destruidos (Exodo 23:33; Deut. 20:16-18), o de lo contrario los israelitas aprenderían la idolatría cananea (Éxodo 34:15-16). De no ser destruidos, entonces la tierra los “vomitaría”  al igual que a los cananeos (Num. 33:56; Lev. 18:28; Deut 4:23–29, 8:19–20).

Pero en vez de obedecer, los israelitas adoraron a los dioses cananeos e “hicieron lo malo” (Jueces. 10:6; 1 Reyes 14:22; 2 Reyes 17:10). Tuvieron “sodomitas de cultos paganos” (1 Reyes 14:24), cometieron actos de “lascivia”, adulterio e incesto (Jer. 5:7; 29:23; Oseas. 4:13–14; Ez. 22:10–11; Amos 2:7), y aun el mismo Salomón irguió un altar a Moloc (1 Reyes 11:5, 7-8). Pero en lugar de arrepentirse cuando las cosas se pusieron mal, concluyeron que sus males se debían a que no habían quemado incienso a la “Reina del Cielo” Inanna/Ishtar (jer. 44.18). Por lo tanto, Dios dice que Israel se volvió para Él como “Sodoma” (Jer. 23:14). En resumen, Israel fue canaanizada.

Aunque los profetas de Dios advirtieron al reino del norte (usualmente referido como Israel o Samaria) de su eventual perdición/juicio, no se arrepintieron, y en el 722 A.C. el rey de asiria mató o deportó a la mayor parte de ellos, y repobló la tierra con gente conquistada de otras naciones. De manera similar, las tribus del sur (usualmente referidas como Judá) fueron deportadas cuando Nabucodonosor destruyó Jerusalén en el 586 A.C. Justamente de la misma forma en que Dios había demostrado su conocimiento acerca de quien se arrepentiría en las ciudades de Sodoma y Gomorra, antes de destruir Jerusalén le dijo a Jeremías que si pudiese encontrar a un solo justo en Jerusalén El perdonaría a toda la ciudad (Jer. 5:1).

La historia no termina aquí. En Lucas 20 Jesus les relata a los judíos la parábola de los labradores malvados. El amo de la viña manda a sus siervos a los labradores a quienes arrendó un viñedo, pero los siervos son maltratados por los labradores. Así que el amo envía a su propio hijo pero los labradores no solo lo maltratan sino que lo matan. Jesus luego advierte “¿Qué, pues, les hará el señor de la viña? Vendrá y destruirá a estos labradores, y dará su viña a otros”. Y así, en el año 70 D.C., cuarenta años después de la crucifixión de Jesus, Tito, el Emperador Romano destruye Jerusalén. El historiador judío—Flavio Josefo—registra que los judíos en Jerusalén “fueron flagelados, y posteriormente atormentados con todo tipo de torturas, antes de morir, para ser luego crucificados frente al muro de la cuidad…Así pues los soldados, con odio e ira tomaron a los judíos, los clavaron, uno después de otro, y después de otro, en cruces, a modo de burla, y su número era tan grande que faltaron las cruces para los cuerpos”.[26] Tito entonces renombró la región Palestina y por casi 1,900 años no se encontró el nombre de “Israel” en el mapa.

Lo que Dios mando a Israel hacer a los cananeos no fue genocidio—fue la pena capital. En ambos Testamentos vemos que Dios detesta el pecado y eventualmente ejerce su justicia.

Lo que Dios mando a Israel hacer a los cananeos no fue genocidio—fue la pena capital. En ambos Testamentos vemos que Dios detesta el pecado y eventualmente ejerce su justicia.

DIOS SABE QUIEN SE ARREPENTIRÁ

¿Pudo acaso haber algún cananeo justo, especialmente en vista del pecado penetrante, seductivo, y corrosivo de los cananeos? Abraham hizo exactamente la misma pregunta en Génesis 18 acerca de la destrucción de las dos ciudades cananeas—Sodoma y Gomorra: “¿De veras vas a exterminar al justo junto con el malvado?… ¡Lejos de ti el hacer tal cosa! ¿Matar al justo junto con el malvado, y que ambos sean tratados de la misma manera? ¡Jamás hagas tal cosa! Tú, que eres el Juez de toda la tierra, ¿no harás justicia?”[27] Ultimadamente el Señor accede a perdonar ambas ciudades si tan solo diez justos pueden ser encontrados.

Pero cuando llegan los ángeles, los hombres de la ciudad tratan de abusar de ellos y no solo Lot no encuentra a nadie que se arrepienta, el mismo Lot demora tanto que los ángeles prácticamente tienen que jalar a Lot y su familia de los brazos para abandonar la ciudad. Después de esto, las hijas de Lot lo embriagan para tener relaciones sexuales con él y aun Dawkins, en un sorpresivo momento de claridad moral, escribe, “Si esta familia disfuncional era lo mejor que Sodoma podía ofrecer en cuestión moral, algunos podrían sentir cierta simpatía con Dios y su fuego/azufre judicial.”[28]

Muchos escépticos se quejan de que hubo niños que murieron en la destrucción de Sodoma y Gomorra. Tal queja normalmente viene con una premisa enmascarada: Dios no debió haberlos dejado morir porque entonces no tendrían la oportunidad de rechazar el pecado cananeo. Curiosamente esto simplemente se relaciona con la conversación anterior entre Abraham y Dios. Dios sabe quién o quién no se va a arrepentir de su pecado y si Él concluye que los niños habrían sido corrompidos de la misma manera entonces está en su derecho de instituir la pena capital.

Más aun, dada la evidencia del pecado cananeo, no es difícil imaginar que aun muchos niños jóvenes ya habrían aprendido los modos de los cananeos. Por lo tanto, si Dios quería deshacerse de su corrupción, entonces habría querido evitar que crecieran imitando a los padres con los que tuvieron lazos estrechos. ¡Imagine la rebelión de estos niños en su adolescencia! ¿Aun los más pequeños, al crecer empezarían a preguntar, “¿Que fue lo que hicieron mis padres que ameritó que los eliminaran?” Esto es triste, y simplemente apunta hacia las terribles consecuencias del pecado. Los padres pueden corromper a sus hijos fácilmente.[29]

¿Pero, en primer lugar, porque tomar con seriedad estas quejas de los escépticos acerca de los niños cananeos? ¿Qué no suenan huecas estas objeciones de los nuevos ateos dado a que frecuentemente son ellos los que están a la vanguardia defendiendo los derechos de las mujeres a succionar, desmembrar, o escaldar a muerte sus bebes, aun no nacidos, en cualquier momento y con cualquier pretexto?

¿O tal vez el escéptico está más bien preocupado por si los cristianos piensan que la destrucción de los cananeos les da licencia a matar al pecador? La respuesta es: ¡claro que no! Ya no vivimos en una teocracia, y como Pablo nos dice en 2 Corintios 10:4-5, no peleamos “con las armas del mundo,” sino que “destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios” (NVI). En otras palabras, hoy en día batallamos con las armas de la oración y en el dominio de ideas.

NUESTRO PECADO Y LAS AFIRMACIONES DE LOS NUEVOS ATEOS

Los nuevos ateos ejemplifican inmaculadamente lo que la Biblia ha proclamando desde el inicio: el pecado corrompe nuestra autoridad para juzgar justamente;

 lo que pensamos que es un justo dictamen contra Dios Todopoderoso termina siendo nada más que una furiosa diatriba de un corazón lleno de pecado.

Consideremos un ejemplo básico acerca de la manera en que las racionalizaciones de los nuevos ateos se asemejan a la propensión del pecado cananeo y en efecto son simplemente racionalizaciones del corrupto corazón humano. En cuanto al deseo sexual, Dawkins pregunta por qué es que los Cristianos están tan “obsesionados” con las “inclinaciones sexuales privadas” de la gente.[30] El aparentemente no obsesionado Christopher Hitchens considera que “los peligros de la represión sexual” sean tan severos que la llama, una de las “cuatro objeciones irreductibles de la fe.”[31] Dawkins y Hitchens no solo están promoviendo un tipo de libertinaje sexual. Ellos insisten que Dios y los cristianos en efecto son venenosos y deben ser diligentemente resistidos y vencidos. En un reciente debate con el Dr. William Lane Craig, Hitchens exhortó a la audiencia cristiana a “emanciparse de la idea de un dictador celestial y a tomar el primer paso hacia la libertad.”[32]

Aunque Dawkins de ninguna manera promueve el sexo con animales, ratifica y aprueba al ateo y especialista en ética de Princeton, Peter Singer como un “elocuente abogado” por nuestra necesidad de volvernos “post-especie-istas.”[33] Según Singer, el afirmar que una especie de animal es mejor que otra (especie-simo) tiene graves consecuencias porque, después de todo, “Nosotros somos animales…Esto no quiere decir que el sexo entre especies sea normal, o natural—lo que sea que esas palabras frecuentemente mal usadas signifiquen—pero implica que deja de ser una ofensa a nuestro estatus y dignidad como seres humanos”.[34]

El problema con los nuevos ateos y sus quejas de genocidio divino es más bien simple: Dios odia el pecado, pero los nuevos ateos no lo odian.[35]

El problema con los nuevos ateos y sus quejas de genocidio divino es más bien simple: Dios odia el pecado, pero los nuevos ateos no lo odian.

 Como consecuencia, ¡se quejan de Dios! Así que no nos engañemos: finalmente no hay suficiente explicación para los illuminati (o “brillantes”, como algunos de los nuevos ateos gustan llamarse) a considerar los mandatos de Dios como justos.[36] Pero nuestro trabajo como cristianos es el de proclamar sin ambigüedad, especialmente a las fortalezas levantadas contra el conocimiento de Dios, que el ser humano es profundamente corrupto, que la paga del pecado es muerte, y que al confiar en el sacrificio de Cristo podemos ser salvos de la ira venidera, disfrutar de la resurrección de vida, y ultimadamente reinar con El por siempre y para siempre.

Amen!

 

[1] Richard Dawkins, The God Delusion (Boston: Houghton Mifflin, 2006), 247.

[2] Ibid., 31.

[3] Ibid., 246.

[4] Ver Ulf Oldenburg, The Conflict between El and Ba‘al in Canaanite Religion (Leiden, Netherlands: E. J. Brill, 1969), 172.

[5] Dawkins, 243.

[6] Ver: “El, Ashertu and the Storm-god,” trans. Albrecht Goetze, ed. James B. Pritchard, The Ancient Near East: Supplementary Texts and Pictures Relating to the Old Testament (Princeton, N.J.: Princeton University, 1969), 519.

[7] W. F. Albright, Yahweh and the Gods of Canaan: A Historical Analysis of Two Contrasting Faiths (Winona Lake, IN: Eisenbrauns, 1968), 145.

[8] Harry A. Hoffner, Jr., “Incest, Sodomy and Bestiality in the Ancient Near East,” in Orient and Occident: Essays Presented to Cyrus H. Gordon on the Occasion of His Sixty-fifth Birthday, ed. Harry A. Hoffner, Jr. (Neukirchen Vluyn, Germany: Neukirchener Verlag, 1973), 82.

[9] Ver el Papiro Chester Beatty III recto (BM10683) desde 1175 BC como se referencia en Lise Manniche, Sexual Life in Ancient Egypt (London: Routledge, 1987), 100.

[10] Gwendolyn Leick, Sex and Eroticism in Mesopotamian Literature (New York: Routledge, 1994), 57.

[11] Martti Nissinen, Homoeroticism in the Biblical World: A Historical Perspective, trans. Kirsi Stjerna (Minneapolis: Fortress, 1998), 33.

[12] John Gray, The Legacy of Canaan (Leiden, Netherlands: E. J. Brill, 1965), 101–2.

[13] Ibid., 101.

[14] John Day, Molech: A God of Human Sacrifice in the Old Testament (Cambridge: Cambridge University, 1989), 62.

[15] Shelby Brown, Late Carthaginian Child Sacrifice and Sacrificial Monuments in Their Mediterranean Context (Sheffield, England: Sheffield Academic, 1991), 14.

[16] Kleitarchos, Scholia on Plato’s Republic 337A as quoted in Day, 87.

[17] Stephanie Dalley, “Erra and Ishum IV,” Myths from Mesopotamia (Oxford: Oxford University, 1989), 305.

[18] Hoffner, 82. HL §§ 187–88, 199.

[19] Ibid., 85.

[20] Mark S. Smith, trans. Ugaritic Narrative Poetry, ed. Simon B. Parker (Atlanta: Society of Biblical Literature, 1997), 148.

[21] Hoffner, 82.

[22] Manniche, 102.

[23] Dawkins, 248.

[24] Para un ejemplo de lo vergonzoso y peligroso que esto puede ser, ver Robert M. Yerkes, “The Mind of the Gorilla: Part III. Memory,” Comparative Psychology Monographs 5, 2 (1928): 68–69.

[25] Dawkins, 237–38.

[26]  Flavius Josephus, The Works of Flavius Josephus, trans. William Whiston (Hartford, CN: S. S. Scranton, 1905), WORDsearch CROSS e-book, 822.

[27]  Genesis 18:23–25 NVI.

[28]  Dawkins, 240.

[29]  Aunque no hay ninguna escritura definitiva que diga que todos los niños son salvos, muchos cristianos piensan que así es el caso basándose en Mateo 19:14. Y si todos los niños son salvos, entonces un niño cananeo se beneficiaria de estar vivo en un mejor lugar, lejos de corrupción.

[30]  Dawkins, 238.

[31]  Christopher Hitchens, God Is Not Great: How Religion Poisons Everything (Boston: Twelve Books, 2007), 4.

[32]  El debate entre Craig y Hitchens ocurrió el 4 de Abril, 2009 en la Universidad de Biola. La cita es de Gail Patches, “The Great Debate: Craig, Hitchens ask ‘Does God Exist?’” Whittier Daily News, April 5, 2009, A1, A4.

[33]  Dawkins, 271.

[34]  Peter Singer “Heavy Petting: Review of Midas Dekkers, ‘Dearest Pet: On Bestiality’ (London, 2000),” Nerve.com, 2001, http://www.nerve.com/opinions/singer/heavypetting/main.asp. Accesado 5 November 2008.

[35]  Triste y frecuentemente, nosotros tampoco.

[36]  Dawkins, 338..