¿Había Acaso Algún Cananeo Inocente?


¿Había Acaso Algún Cananeo Inocente?

Por Dr. Clay Jones. Universidad de Biola

En mi último escrito, expresé que Dios ordenó la pena capital de los habitantes de la tierra que Dios le había dado a Israel porque eran culpables de profunda depravación y violencia. Los cananeos escucharon del avance milagroso de los israelitas y sabían que el Dios de Israel los estaba ayudando, pero algunos optaron por pelear en lugar de huir. Como la ramera cananea, Rahab, les dijo a los espías de Israel que habían entrado en Jericó:

“Sé que el SEÑOR os ha dado la tierra, y que el terror vuestro ha caído sobre nosotros, y que todos los habitantes de la tierra se han acobardado ante vosotros. Porque hemos oído cómo el SEÑOR secó el agua del mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y de lo que hicisteis a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a quienes destruisteis por completo.   Y cuando lo oímos, se acobardó nuestro corazón, no quedando ya valor en hombre alguno por causa de vosotros; porque el SEÑOR vuestro Dios, Él es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra. “(Josué 2: 9-11).

Por lo tanto, aquellos que fueron sensibles a la advertencia del Señor tuvieron la oportunidad de huir, pero muchos se quedaron. Los escépticos se opondrán, sin embargo, que ciertamente debe haber habido algunos cananeos adultos inocentes.

La respuesta a eso es simple: ¡no había ningún inocente cananeo adulto!

La idea de que había algunos cananeos inocentes viviendo en esa área se basa en la presunción de que seguramente no todos habrían cometido estos actos, pero eso es meramente una afirmación sin respaldo y sin evidencia.

Abraham y Sodoma y Gomorra

Dios sabe quién se arrepentirá o no y las ciudades cananeas de Sodoma y Gomorra sirven como una ilustración asombrosa. El Señor le dice a Abraham que la protesta contra Sodoma y Gomorra “es verdaderamente grande, y su pecado es sumamente grave”. Después de que el Señor dijo esto, fue obvio para Abraham que el Señor destruiría esas ciudades, Abraham le preguntó:

¿Vas a destruir a los justos con los malvados? ¿Qué pasa si hay cincuenta personas justas en la ciudad? ¿Realmente los destruirás y no perdonarás el lugar por el bien de las cincuenta personas justas en él? Lejos de ti hacer tal cosa: matar a los justos con los malvados, tratar a los justos y los malvados por igual. ¡Lejos de ti! ¿No hará bien el Juez de toda la tierra?

Note la súplica de Abraham: “¡Lejos de ti hacer tal cosa, matar al justo con el malvado!” En otras palabras, Abraham está preocupado precisamente por el tema de la justicia de Dios. Abraham está preocupado precisamente por lo que los escépticos lamentan. ¿Cómo responde el Señor? Entonces el Señor acepta salvar ambas ciudades si hay cincuenta personas justas.

Abraham luego le pidió al Señor que perdonara a las ciudades por cuarenta y cinco personas justas, y el Señor estuvo de acuerdo. Luego le bajó a cuarenta, luego a treinta, luego a veinte, y finalmente le pidió al Señor que perdonara a ambas ciudades si sólo había diez personas justas. ¡Sospecho que cuando Abraham dijo “diez” estaba casi seguro de que habría al menos diez personas justas en esas ciudades! Después de todo, su sobrino Lot, su esposa y sus dos hijas ya son cuatro personas. Todo lo que necesitaban hacer fue encontrar a otros seis para salvar a ambas ciudades. Y el Señor responde “Por el bien de los diez, no lo destruiré”. No puedo enfatizar suficiente el significado de esto. Abraham hace exactamente la misma pregunta que muchos preguntan: ¿es justo que Dios mate al inocente?

En Génesis 19 aprendemos que después de la conversación de Abraham con el Señor, dos ángeles llegan a Sodoma y se quedan en la casa de Lot, pero esa noche, los hombres de la ciudad, “jóvenes y viejos”, rodean la casa y demandan que Lot envíe a los ángeles fuera para que puedan tener sexo con ellos. Imagina el horror de ese momento. Los hombres quieren violar a los invitados de Lot y cuando se niega a enviarlos, amenazan con hacerle algo peor. Incluso después de que los ángeles los ciegan, “se cansaron de buscar a tientas la puerta” (v.11).

A la mañana siguiente, a pesar de que la noche antes muchas personas en esa ciudad habían sido cegadas, Lot no puede encontrar a nadie dispuesto a irse. Además, a pesar de que los hombres de la ciudad intentaron violar a sus invitados, Lot es reacio a partir. Pero el Señor fue misericordioso con Lot, así que los ángeles “tomaron a Lot, su esposa y sus dos hijas de la mano y los sacaron de la ciudad”.

¿Y qué sucede una vez que Lot y sus hijas salen de la ciudad? Las hijas de Lot lo emborrachan y tienen relaciones sexuales con él para tener hijos con su padre. Incluso Richard Dawkins, en un sorprendente momento de claridad moral, escribe:

“Si esta familia disfuncional era lo mejor que Sodoma tenía para ofrecer en cuestión moral, algunos podrían comenzar a sentir cierta simpatía con Dios y su azufre judicial”. 1

Francamente, No sé cómo Dios podría dejarnos más claro a los humanos que Él sabe quién se arrepentirá y quién no y que todos eran malvados. Realmente, eso está bastante claro, ¿Cierto? ¿Necesitamos que este pasaje esté en parpadeantes luces rojas de neón en nuestras Biblias para entender su significado?

El mal que sedujo a la gente de Sodoma y Gomorra tal vez sorprendió a Abraham y puede sorprendernos a nosotros, pero no sorprendió a Dios. Ciertamente, aprendemos varias cosas de este pasaje. Uno, Sodoma y Gomorra fueron completamente depravados. Dos, Dios conoce los corazones y, por lo tanto, sabe quién se arrepentirá y quién no . Tres, Dios habría perdonado a las ciudades enteras si eso significaba que un puñado de justos no morirían. Cuatro, Dios estuvo dispuesto a dar testimonio de la maldad de Sodoma y Gomorra para que no se le pudiera acusar de matar a los justos con los injustos. Y cinco, cuando Dios destruyó estas ciudades, solo mató a los injustos.

Jeremías y Jerusalén

¡Y no es sólo este pasaje! Vemos un recuento similar en Jeremías. El Señor advirtió a Israel que si permitían que los cananeos vivieran, serían seducidos por su pecado y entonces Dios haría lo mismo con Israel. Bien, sabemos que sucedió, y entonces el Señor envió profetas para advertirles que se arrepientan, sin éxito. Entonces el Señor dijo en Jeremías 5:1-2:

“Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora, e informaos; buscad en sus plazas, a ver si halláis algún hombre, si hay quien haga justicia, que busque la verdad, y yo la perdonaré. Pues aunque digan: “Vive el SEÑOR”, de cierto juran falsamente”.

Luego, en los versículos 3-5, Jeremías informa que buscó, pero que no pudo encontrar a nadie que se arrepintiera. Entonces en el v. 6 él concluye:

“Por tanto los herirá el león de la selva, el lobo de los desiertos los destruirá; un leopardo acecha sus ciudades, y todo el que salga de ellas será despedazado, porque son muchas sus transgresiones, y numerosas sus apostasías”.

Tengamos en cuenta que, al igual que con Sodoma y Gomorra, el Señor se aseguró de que el mundo sabría que Él sabe cuando no hay buenas personas en una ciudad.

Ezequiel y cualquier otro país

Considera también este pasaje de Ezequiel 14: 13-14,

“Hijo de hombre, si un país peca contra mí cometiendo infidelidad, y yo extiendo mi mano contra él, destruyo su provisión de pan y envío hambre contra él y corto de él hombres y animales, y aunque estos tres hombres, Noé, Daniel y Job, estuvieran en medio de ese país, ellos, por su justicia, sólo se salvarían a sí mismos–declara el Señor DIOS”.

En los siguientes versículos, el Señor dice que esto es cierto ya sea que mate con “bestias salvajes”, o “espada”, o “pestilencia”.

Luego, en el v. 22, el Señor dice:

“Sin embargo, he aquí, en ella quedarán sobrevivientes, hijos e hijas que serán sacados. He aquí, saldrán hacia vosotros y veréis su conducta y sus obras; entonces seréis consolados de la calamidad que he traído contra Jerusalén, de todo lo que he traído sobre ella”.

¿Por qué la gente que presenció su destrucción se consoló al ver a estos sobrevivientes? En el próximo versículo, el Señor nos dice:

“Te consolarán, cuando veas sus caminos y sus obras, y sabrás que no he hecho sin causa todo lo que hice en él, declara el Señor Dios”.

Nuevamente, veamos que al Señor le importó que la gente de ese tiempo se diera cuenta de que aquellas personas que eliminó eran profundamente depravadas y merecían morir.

En pocas palabras: en base a lo anterior, no tenemos motivos para creer que había una sola persona justa viviendo entre los cananeos que permanecieron en la tierra cuando Israel los expulsó. Pero la pregunta sigue siendo, ¿qué pasa con el asesinato de los animales y los niños? Examinaremos estos problemas en los próximos escritos.

  1. Richard Dawkins, The God Delusion (Boston: Houghton Mifflin, 2006), 240.

¿Por Qué Dejó Dios Morir a Aquél Niño?

¿Por Qué Dejó Dios Morir a Aquél Niño?

Por Clay Jones

Usado con Permiso. Artículo Original.

Traducción. Chris Du Pond

Posiblemente la pregunta más difícil y cargada de emoción que un pastor o apologista haya enfrentado es, ¿por qué dejó Dios que muriera cierto niño o niña? La pregunta raramente es abstracta. Nunca se me ha preguntado por qué Dios permite que mueran los niños. Se me pregunta por qué Dios dejó que el pequeño Esteban, de seis años de edad, muriera en un accidente de auto mientras patinaba o por qué dejó que Ana, de cuatro años de edad, muriera de leucemia. La respuesta cristiana típica es, “No lo sabremos hasta que estemos en el cielo”. Obviamente sabremos más cuando estemos en el cielo, pero ¿es esto lo único que podemos contestar? Creo que ya sabemos más que esto. Tal vez no sepamos las razones por las que Dios ha dejado morir a un niño en particular en cierto momento específico, pero sí podemos responder por qué Dios permite que mueran los niños.

Nótese que este artículo no está dirigido a aquellas personas que acaban de perder a un hijo. Mi esposa Jean y yo experimentamos cinco abortos involuntarios, los que conllevaron a que ya nunca pudiésemos concebir y sabemos de primera mano lo que es que algún cristiano quiera “resolver” tu aflicción. 1 Aquellos en medio del sufrimiento raramente buscan explicaciones acerca de cómo Dios trabaja en el universo. Más bien necesitan un abrazo y compañía. La Escritura nos dice que “lloremos con los que lloran” (Rom. 12:15). Pero llega un momento, cuando la angustia inicial mengua, en que la gente busca una respuesta y perspectiva general de lo que Dios está haciendo en el universo.

 

¿QUÉ ES LO QUE CAUSA QUE LOS NIÑOS SUFRAN Y MUERAN?

Los niños sufren y mueren por tres causas principales. Primero, los niños sufren y mueren debido a pestilencias y enfermedades que surgieron cuando el Señor maldijo a la tierra después de que Adán y Eva pecaron. Él desterró a Adán y Eva del Jardín del Edén, separando a los humanos del poder rejuvenecedor del Árbol de la Vida. Dios advirtió a Adán y Eva que si comían del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, “morirían ciertamente” (Gen. 2:17), y no agregó “en su vejez y de causas naturales”. Simplemente dijo “ciertamente morirán”, y hemos estado asistiendo a funerales desde entonces. Segundo, los niños sufren y mueren por errores y pecados de otros, como es el dejar la puerta de la piscina abierta, conductores ebrios, asesinatos, etc. Tercero, los niños sufren y mueren porque las leyes naturales deben de operar de forma regular: la gravedad que nos mantiene sobre el planeta Tierra también causa caídas mortales; la llama que calienta también quema; el agua en la que chapoteamos puede ahogarnos.

Enfermedad, pecado, y leyes naturales constantes, entonces, son las razones principales por las que mueren los niños. Y esto nos lleva a la pregunta, ¿Por qué  no les da Dios protección especial a los niños?

LA IMPORTANCIA DE SER HUMILDES

Aunque dije anteriormente que podemos hacer más que simplemente decir, “Ya sabremos cuando estemos en el cielo”, ¡esto no significa que la humildad no sea parte de nuestra respuesta! Lo es. Después de todo, hay mucho que no sabemos, especialmente en tales circunstancias, y la forma en que juzgamos el significado de una situación requiere que demos a Dios el beneficio de la duda. Es ahí donde la humildad y la fe juegan sus papeles correspondientes.

Sin embargo, debo decir que cada cristiano que he conocido que ha sufrido una pérdida severa, y se ha mantenido fiel, con el tiempo entiende cómo Dios ha usado ese sufrimiento para bien. Existe un, “ya, aunque aún no” aspecto de nuestra comprensión. Y espero que en el reino por venir entendamos completamente el propósito global de Dios.

Con esto dicho, podemos ir más allá de, “ya sabremos en el cielo”, así que veamos primero por qué el libre albedrío requiere que Dios esté oculto y qué papel juega esto en la respuesta de porque Dios deja a los niños morir.

LA NECESIDAD DE LIBRE ALBEDRÍO Y UN DIOS OCULTO

En Mateo 12:38-39, cuando algunos de los “escribas y fariseos” dijeron a Jesús, “Maestro, queremos ver una señal (un milagro) de parte Tuya”, Él contestó, “Una generación perversa y adúltera demanda señal, y ninguna señal (ningún milagro) se le dará, sino la señal de Jonás el profeta”, haciendo aquí referencia a su propia resurrección. Debido a que no quiere interferir con nuestro libre albedrío, Él nos da suficiente evidencia de Su existencia para que aquellos que quieran creer tengan su creencia justificada, pero no tanta evidencia que cause a aquellos que no quieran creer a tener que fingir lealtad a Dios. El filósofo de Oxford, Richard Swinburne así lo pone en perspectiva:

Si Dios nos va a permitir adquirir conocimiento por medio del aprendizaje con experiencias y sobre todo el de permitirnos escoger si queremos adquirir conocimiento del todo o incluso permitirnos tener un muy justificado conocimiento de las consecuencias de nuestras acciones—conocimiento que necesitamos para tener una libre y eficaz elección entre el bien y el mal—Él necesita permitir que males naturales ocurran en formas regulares como consecuencia de procesos naturales. O más bien, él necesita hacer esto si en su lugar no nos va a dar una conciencia obvia y evidente de su presencia.2

Isaías escribió, “En verdad, Tú eres un Dios que te ocultas, ¡oh Dios de Israel, Salvador!” (Isa. 45:15). Un mundo repleto de milagros disminuye la significancia de nuestras acciones y obligaría al rebelde, en su lugar, a fingir lealtad.

EL PROBLEMA CON LA INMORTALIDAD INFANTIL

Para aquellos que desean que Dios otorgue mayores protecciones a los niños, surge el problema de cómo exactamente Dios evitaría que les ocurran cosas malas a los niños sin echar mano de millones de milagros cada día.

He tenido este tipo de conversación muchas veces, y típicamente así es como va. Alguien pregunta si Dios fue injusto al dejar a Anita morir de leucemia. Yo respondo, “¿Pero no es sólo Anita la que te preocupa, cierto? Digo, ¿supongo que no crees que Dios deba dejar morir a ningún niño de cáncer, cierto?” Y ellos siempre están de acuerdo en este punto. Después de todo, serías un sucio egoísta inmoral si dices que solo te importa si un niño muere de cáncer sin importar los otros. Luego señalo que no es sólo el cáncer, ¿verdad? Digo, ¿no crees que los niños deban morir de otras enfermedades terribles, cierto? Ellos siempre están de acuerdo aquí también. Luego pregunto, pero no son sólo enfermedades, ¿verdad? ¿Tú no crees que Dios deba dejar a los niños ahogarse, o ser aplastados por rocas, o quemados en incendios, o asesinados, cierto? Siempre están de acuerdo. Pero luego señalo que no es sólo la muerte, ¿verdad? Después de todo, ¿no crees que los niños deban sufrir violados o mutilados, cierto? Siempre están de acuerdo. Así que finalmente pregunto, bueno, si todo esto es verdad, si los niños no deberían sufrir ser violados, mutilados, o morir de accidentes, asesinatos, o enfermedades, entonces ¿hasta qué edad consideras que los niños deban ser indestructibles?

A esto la mayoría comienza a reír porque se dan cuenta de lo absurdo que es un niño indestructible. De hecho, cuando cambias la pregunta de por qué Dios permitió a un niño en particular morir a por qué Dios permite a los niños morir, la pregunta casi se responde a sí misma.

Pero rara vez alguien proporciona una edad. Una mujer exclamó una vez, “Doce”. Pero esto pronto se desmorona. Después de todo, ella no pensó que estaría bien si Dios deja a los de trece años ser violados, o que mueran de asesinato, accidente o enfermedad, ¿cierto? ¿Y es esto diferente para el de diecisiete años? ¿Qué no sería el caso que los que argumentan que los niños deberían ser indestructibles hasta cierta edad aún acusarían a Dios de ser injusto?

Pero posiblemente el mayor problema con la inmortalidad de los niños reside en el mecanismo que se requiere para evitar que se lastimen seriamente o que mueran. De nuevo, Dios no podría causar decenas de millares de milagros cada día sin ocasionar que aquellos que no quieran adorarlo le tengan una lealtad fingida.

Por cierto, las acciones de un niño no tendrían significado alguno. Por ejemplo, si Juanito se encuentra cortando su bistec junto a su hermano Carlitos y de pronto Juanito le clava el cuchillo a Carlitos en la cabeza, Dios podría simplemente convertir el acero del cuchillo en caucho. En tal caso toda la familia se reiría a carcajadas—pero es un mundo de caricatura. 3 En tal mundo, podríamos animar a nuestros hijos a ir a jugar canicas a la autopista: “Simplemente vas a rebotar muchísimo”. En tal mundo los niños no aprenderían nada de moralidad porque muchas de sus acciones carecerían de consecuencias morales.

Ahora, supongo que una respuesta más seria podría ser que Dios, debería organizar cada día decenas de millares de ocurrencias providenciales para proteger a los niños. Pero si Dios todo el tiempo trabaja por medio de providencia, entonces de cualquier forma terminaría interfiriendo constantemente con el libre albedrío. Por ejemplo, ¿cómo evita que los padres se embriaguen, o que manden textos, o se duerman, mientras manejan? ¿Cómo es que Dios, providencialmente mantiene a todos los niños del mundo a salvo todo el tiempo de las ocurrencias fatales que podrían afligir a otros miembros de la familia? ¿Cómo evitaría Dios providencialmente que todos los niños sean lastimados por la crueldad intencional de los adultos? No podría hacer todas estas cosas al menos que decida revelarse abierta e inequívocamente. Después de todo, incluso la persona más torpe se daría eventualmente cuenta de que hay algo en el universo que evita que los niños sean lastimados. En el mundo real, los padres y sus hijos deben aprender a ser responsables porque las leyes naturales funcionan de manera regular. Y el sufrimiento tiene otros beneficios.

 ¿EXISTE ALGÚN BIEN QUE PUEDA SURGIR DE UN MUNDO DONDE LOS NIÑOS MUEREN?

Muchas lecciones espirituales importantes se aprenden del sufrimiento y/o de la muerte de un niño—valentía, paciencia, compasión, abnegación, altruismo, humildad, etc. —pero voy a enfocarme en lo que es posiblemente lo más importante. De la muerte de niños, ya sea de otras personas o los nuestros, aprendemos que no podemos centrar nuestra felicidad definitiva en este mundo. El Sueño Americano—que podemos tener a nuestros hijos, verlos crecer, graduarse, terminar sus carreras, casarse con buenos cónyuges, tener hijos maravillosos, y por medio de esos hijos, y los hijos de sus hijos, obtener un cierto sentido de inmortalidad—queda por siempre en peligro. No hay nada en este mundo que sea seguro, incluyendo lo que la mayoría ama más en el mundo: sus hijos. En su lugar, debemos tornarnos hacia Dios para obtener una satisfacción completa y eterna.

Sólo un adorador de Dios puede aceptar esto. No deberíamos esperar que aquellos que viven sólo para esta vida dejen de quejarse amargamente de que Dios es injusto por amenazar lo que para ellos es supremamente valioso y su mejor oportunidad de obtener algo remotamente parecido a la inmortalidad.

El sufrimiento puede ser valioso para los niños también. Cuando era niño, la fiebre reumática dañó mi corazón, lo que causó que mis padres y médicos temieran por mi vida. Pero agradezco a Dios porque me dio una fuerte apreciación de mi propia mortalidad, ¡cosa que me ha beneficiado espiritualmente desde entonces!

¿CUÁL ES EL DESTINO ETERNO DE LOS NIÑOS QUE MUEREN?

Aunque los cristianos difieren acerca de esto, muchos de ellos, incluyendo muchos apologistas como Norman Geisler, William Lane Craig, y Greg Koukl, han argumentado que todo aquél que muere antes de la edad de la responsabilidad (Ver Deut. 1:39) serán salvos. 4 Ellos se basan en pasajes tales como Lucas 18:16-17, dónde Jesús dijo, “Dejen que los niños vengan a Mí, y no se lo impidan, porque de los que son como éstos es el reino de Dios. En verdad les digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él” (Lucas 18:16–17 NBLH). Así cuestionó el teólogo Millard Ericksons, “¿Será posible que Jesús estuviese usando como el objeto de su lección a individuos que no personificaran tal cualidad? Esto sería en verdad extraño. Por lo tanto, si Jesús estaba afirmando que aquellos que entrarían en el reino deberían ser como estos niños, parecería estar afirmando, como premisa de su argumento, que estos niños ya pertenecen al reino”.5

En cuando a infantes [bebés], Christopher W. Morgan y Robert A. Peterson indican, “Aunque sus razones puedan diferir dependiendo de sus compromisos teológicos, y aunque algunas de sus razones son mejores que otras, los evangélicos en general están de acuerdo en que [los infantes fallecidos] estarán en el cielo”.6

Es verdad que no hay escritura que garantice sin lugar a dudas que los niños serán salvos, pero si lo son, Dios tendría buenas razones para no clarificar este punto sin ambigüedades, de lo contrario ¡el aborto e infanticidio garantizarían la salvación de un niño! ¡Imagine los abusos que se cometerían con ese conocimiento! Cualquiera que sea el caso, podemos descansar en el amor y misericordia de Dios en cuanto a su destino.

Algunos consideran el hecho que Dios permite a los niños morir o sufrir como una mancha a Su carácter. Pero cuando vemos los problemas de un mundo en el que los niños no pueden ser dañados o morir, nos damos cuenta de parte del plan maestro de lo que Dios hace para preparar a los humanos para la vida eterna. Podemos adorar y confiar en un Dios que es más sabio que nosotros.

Muchos cristianos que he conocido y que han perdido hijos toman consuelo en saber que debido a Jesús, Dios sabe lo que es el perder a un hijo, y Él promete que habrá un mundo en el que “y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado” (Ap. 21:4).

 

Clay Jones es profesor en la maestría de Apologética Cristiana en la Universidad de Biola y se especializa en cuestiones relacionadas al problema del mal. Sus escritos más recientes se pueden encontrar en www.clayjones.net.

  1. Jean ha escrito acerca de su experiencia: Jean E. Jones, “The Journey of Childlessness,” Today’s Christian Woman, April 2010, available at http://www.todayschristianwoman.com/articles/2010/april/journeychildlessness.html.
  2. Richard Swinburne, Providence and the Problem of Evil (Oxford: Oxford University, 1998), 188–89.
  3. Adaptado de una cátedra de Charles Hughes circa 1994.
  4. Ver Norman Geisler, “What about Those Who Die Before the Age of Accountability?” The John Ankerberg Show, 2003. https://www.youtube.com/watch?v=hFEUUUgN9tA&list=PLhZsAfleY-EY03_t8elVPxY_FV09Hb-wi&index=6; William Lane Craig, “Q & A with William Lane Craig #23—Middle Knowledge,” Reasonable Faith, September 24, 2007, http://www.reasonablefaith.org/middle-knowledge; Greg Koukl, “The Canaanites: Genocide or Judgment?” Solid Ground, January/February 2013, 8; Ronald H. Nash, When a Baby Dies (Grand Rapids: Zondervan, 1999).
  5. Millard Erickson, How Shall They Be Saved? The Destiny of Those Who Do Not Hear of Jesus (Grand Rapids: Baker, 1996), 238.
  6. Christopher W. Morgan and Robert A. Peterson, Faith Comes by Hearing: A Response to Inclusivism (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2008), 243–44.

El Suero (SERUMM) de la Verdad contra el Relativismo

Dr. Clay Jones – Departamento de Apologética.
Universidad de Biola
Articulo original usado con permiso.

Hoy en día, constantemente escuchamos enunciados como, “Eso es tu verdad”, “Esa es TU realidad”, “¿Quien eres tú para Juzgar?” Tristemente esto es un síntoma de una enfermedad del pensamiento llamada relativismo. El relativismo es la creencia que no hay verdades o realidades absolutas o moralidad objetiva. En resumen, el relativista cree que tú tienes tu verdad y yo tengo la mía y que no existe la verdad con “V” mayúscula.1 Esta enfermedad del pensamiento esta tan arraigada en la sociedad que de acuerdo con estadísticas del grupo Barna solo una tercera parte de los adultos creen en verdad absoluta [objetiva]. 2

Desde luego esta enfermedad no es nueva. Cuando Jesús le dijo a Pilato que venía “para dar testimonio a la verdad” Pilato preguntó “¿Qué es la verdad?” (Juan 18:37-38). En realidad los romanos eran sincretistas—no tenia problema en adorar otros dioses. Como indica Frances Shaffer, los Romanos no odiaban a los cristianos por adorar a Jesús—los Romanos odiaban a los cristianos porque adoraban solamente a Jesús.

Igualmente, hoy, los relativistas ignoran a los cristianos aparentes que no creen que el cristianismo es más cierto o verdadero que cualquier otra religión. Los relativistas aceptan estos cristianos-sin-verdad a brazos abiertos. Lo que irrita a los relativistas es que los verdaderos cristianos afirman que el cristianismo es VERDAD y otras religiones son falsas. Esta creencia no es solo poco popular, sino que ha llevado a la muerte a miles de cristianos a través de los siglos.

Esto es de suma importancia para nuestro evangelismo porque si antes de comenzar a testificar no lidiamos con la enfermedad del relativismo, entonces escucharán nuestra proclamación del evangelio como algo que “funciona para mí” en “mi realidad” y que en sus mentes es tan carente de verdad como los unicornios rosados.

Afortunadamente, los síntomas del relativismo son obvios. Aquellos bajo su control recitan sentencias como, “eso es tu verdad”, “esto es mi realidad” o “quien eres tú para juzgar”. Cuando me topo con estas personas—lo que ha sucedido en numerosas ocasiones—les doy lo que he denominado mi SERUMM (Suero) de la verdad.

Pero antes de explicar el acrónimo, necesito explica la ley de la no-contradicción, la cual es el fundamento de la lógica. La ley de no-contradicción afirma que X no pude ser no-X en el mismo sentido y al mismo tiempo. Sentencias contradictorias no pueden ser verdad. En otras palabras, no puedes tener un(a) día/noche, caliente/frio, adentro/afuera en el mismo lugar al mismo tiempo y en el mismo sentido. No puedes tener un auto rojo incoloro o un triangulo con dos lados. Tampoco un cuadrado circular porque los cuadrados tienen líneas paralelas y esquinas, cosa de la que los círculos carecen.

Los círculos cuadrados y autos rojos incoloros en lógica se denominan incoherencias auto-referenciales. En cuanto las mencionas se auto-refutan. Por ejemplo, si escribo “no existen frases en castellano de más de cuatro palabras”, sería una declaración auto-referencialmente incoherente porque es una declaración en castellano de más de cuatro palabras.

Algunos tratan de salirse de la lógica afirmando algo así como que la “lógica es occidental”. Lo que pasan por alto es que la declaración “la lógica es occidental” de hecho afirma la ley de no-contradicción porque afirma que la lógica es una cosa específica y no otra cosa: es “occidental” más “no oriental”. Esto afirma la ley de no-contradicción.  Ravi Zacharias tiene una historia acerca de su almuerzo con un profesor de filosofía. Este profesor elocuentemente disertaba acerca de la ley de no contradicción llegando eventualmente a la siguiente conclusión: “Esta lógica de [uno U otro] es la forma occidental de ver la realidad….El verdadero problema es que estás viendo esta contradicción como un occidental cuando que lo deberías ver como un oriental. El “esto y otro” es la forma oriental de ver la realidad…”.3

Luego de elaborar estas dos idea acerca de la lógica [uno U otro] y la lógica [uno Y otro] por algún tiempo y avanzando en su verborrea afirmando que NO debemos estudiar la verdad como occidental sino como oriental finalmente le pregunte si podía interrumpir por un momento para hacer una pregunta. Accedió poniendo su lápiz sobre la mesa.

Le dije, “Señor, me está usted diciendo que cuando estudio hinduismo debo usar exclusivamente la lógica [uno Y otro], o nada, es decir, debo usar la lógica occidental  [uno u otro]? Al darse cuenta de su error, el profesor echó la cabeza hacia atrás y afirmó: “la lógica [uno U otro] parece resaltar…”

“Desde luego que sobresalta”, le dije, “y de hecho, aun en la India volteamos a ver ambos lados de la carretera—porque lógicamente o pasa el autobús O pasa uno [uno U otro] mas no ambos.”

¿Ve usted el error que estaba cometiendo el profesor? Estaba tratando de usar lógica [uno U otro] para intentar demostrar la lógica [uno Y otro]. Mientras más trata uno de de eliminar la ley de no contradicción, mas se afirma a sí misma.4

Con esto en mente, revelemos lo disparatado del relativismo—que la verdad o realidad objetiva no existe—inyectándole el SERUMM (suero) de la verdad. El acrónimo SERUMM nos explica seis cosas acerca del relativismo.

S          Se auto-refuta

E          Enaltece la maldad

R         Realza el Racismo

U          Ultimadamente Hipócrita

M          Moralmente Estancado

M          Mente Cerrada

Se Auto-Refuta

El primer problema con el relativismo es que se auto-refuta. ¿Por qué? Porque el afirmar que no existe la verdad objetiva es una verdad objetiva.

Un día en la universidad estaba esperando el inicio de una clase cuando escuche detrás de mí a alguien decir, “¡Puedes tener sexo con quien quieras!” Esto me llamo la atención. Al voltear vi a un sujeto decirle a una atractiva compañera rubia: “es verdad: tu puedes inventar tus propias reglas y tener sexo con quien quieras.” Inmediatamente me introduje en la conversación y dije, “creo que entiendo lo que dices. Estas diciendo que tú tienes tu verdad y yo tengo my verdad y tu verdad no es mejor que mi verdad y mi verdad no es mejor que tu verdad, así que por lo tanto no hay verdad con V-mayúscula. ¿Verdad?

El contestó (complacientemente), “Es Verdad.”

“¿Estas absolutamente seguro?” Le pregunté.

El dijo: “Si, ¡estoy seguro!”

“¡Entonces existe la verdad absoluta!” Exclamé.

El inmediatamente señalo el reloj y de prisa dijo, “¡ya va a comenzar la clase!”

Y la rubia le dijo, “¡te pillaron!”

He contado esta historia muchas veces porque ilustra el problema más serio con el relativismo: el afirmar que no hay verdad objetiva es el afirmar una verdad objetiva. Es triste considerar que la mayoría de los occidentales creen en algo que finalmente se auto-refuta tan pronto como se escurre de sus labios.

Enaltece la Maldad

El segundo problema con el relativismo es que enaltece la maldad y con eso me refiero a que el relativista, para ser consistente, no puede condenar o enjuiciar las maldades más horrorosas. Esta es la pregunta clásica que les he hecho a muchos relativistas: ¿es objetivamente malo torturar bebes como pasatiempo? Greg Koukl tiene una variante de la pregunta: “¿es malo patear bebes en las calles como diversión?” Y la respuesta de los relativistas siempre es la misma: “¡Oh, que horrible, eso no me gusta!”

Yo: “No te estoy preguntando si te gusta la idea. No te estoy pidiendo que me digas algo acerca de tus sentimientos. Estoy preguntando que si es objetivamente malo torturar bebés como diversión.”

Relativista: “¡Oh, que horrible, eso no me gusta!”

Yo: “De nuevo, no te estoy preguntando si en tu realidad  o personalmente no te gusta, te estoy preguntando que si es objetivamente perverso.”

Relativista: “¡Bueno, que pregunta tan tonta!” (He escuchado esto muchas veces y usted la escuchara también).

Yo: “Es una simple pregunta y no la puedes contestar.”

Relativista: “¡Oh, que horrible, eso no me gusta y es una pregunta tonta!”

Yo: “Es una pregunta simple con una respuesta de ‘SI’ o ‘NO’—puedes contestarla.”

Relativista (dócilmente): “Bueno, no puedo decir objetivamente que en la realidad de todos sería malo torturar a un bebe como diversión.”

Yo: “¿Ya viste a donde te lleva tu filosofía? ¡No puedes ni siquiera condenar la mayor maldad en el mundo!

¿Qué pasa aquí? Hay un dicho árabe que dice que si dejas a un camello meter la cabeza en la tienda, pronto va a querer meterse por completo. Aquí es que se dan cuenta que sí admiten lo obvio—que siempre es perverso y malo para toda persona en todo tiempo y en todo lugar el torturar bebes por diversión—entonces sería como dejar que el camello meta la cabeza, ya que yo diré algo así como, “Bueno, acabamos de descubrir una verdad objetiva que no depende de tu realidad, veamos si podemos encontrar otras. Y así podemos continuar y pronto el relativista se encuentra durmiendo junto a un camello apestoso.

Realza el Racismo

El tercer problema con el relativismo es que realza el racismo, y esto se deriva lógicamente del punto anterior.

Yo: “¿Fue acaso absolutamente perverso que los Nazis asesinaran a los Judíos?”

Relativista: “¡Oh, que horrible, eso no me gusta!”

¡Y aquí vamos de nuevo! En serio, he tenido esta conversación un sinnúmero de veces. Cuando presiono al relativista, finalmente admiten, tristemente, “¡no puedo decir que fue objetivamente perverso que los nazis mataran a los Judíos”! Eso es depravado, ¿cierto?

Hace tiempo enseñaba una clase de introducción a la apologética Cristiana en Los Ángeles formada casi en su mayoría por afro-americanos. Bueno, resulta que esta mujer de color, profesional, atractiva, comenzó a discutir conmigo afirmando que la verdad objetiva no existe. A esto pregunte, “¿No crees que fue objetivamente perverso que los americanos esclavizaran a los africanos?”

Ella contesto, “Bueno, yo entiendo como una joven mujer blanca, en el sur, podría pensar que no fue malo.”

Tuve que conceder que se necesitan muchas agallas para afirmar en un aula llena de gente de color que no fue objetivamente malo que fueran esclavizados por los blancos. ¿Por qué dijo ella este disparate? Porque se dio cuenta (al igual que todos los relativistas) que si cedía en un solo punto que su filosofía de vendría desplomando al piso (ella cambio de parecer al final del curso, por cierto).

El relativismo, es de hecho el mejor amigo del racista.

Ultimadamente Hipócrita

El cuatro problema, y esto sorprende a muchos relativistas y no-relativistas por igual, es que el relativismo es ultimadamente hipócrita. Esto parece ser contra-intuitivo porque la afirmación del relativista por excelencia es que “aceptan” a todos y “no juzgan” a nadie. Pero resulta que los relativistas solamente aceptan a otros relativistas. Todos los que afirman la verdad objetiva son, a su parecer, “¡hipócritas legalistas que juzgan y son intolerantes!” Usted escuchado esto antes ¿cierto?

Usted puede llevar esto a sus últimas consecuencias. La próxima vez que alguien le diga, “No debes juzgar a otros,” pregúntele, “¿es eso tu sistema de valores morales? “ Ellos asentirán. “¿Entonces quieres decir que está mal que yo diga lo que dije?” Aquí es donde se dan cuenta que están en problemas. Hay otros ejemplos de cómo desenmascarar su hipocresía y les invito a leer el libro Relativism: Feet Firmly Planted in Mid-Air por Frank Beckwith y Greg Koukl.5

Cuando llegué inicialmente a la Universidad de Biola, daba una clase donde los estudiantes tenían que entregar un escrito en diferentes etapas de desarrollo y uno de los estudiantes decidió defender el relativismo en su escrito. En una de sus entregas le puse una nota “¡Vas a reprobar la materia!” (No estoy inventando). A la hora del almuerzo llegó enfurecido a verme. Yo le conteste, “¿Pero porque te molesto mi nota? Esta es mi realidad y la forma en que mi comunidad toma el concepto de verdad. ¿Por qué no vas a tu comunidad en tu realidad y les dices a todos que reprobar quiere decir “fantástico” en realidad?” Hasta hoy no sé si estuvo de acuerdo conmigo o simplemente mintió para pasar la materia, pero finalmente decidió no defender el relativismo en su documento final. El relativismo se siente cómodo hasta que eres tú el corneado por el mismo. He aquí un ejemplo en el que Deepak Chopra es tomado infraganti en este tipo de hipocresía.

Moralmente Estancado

El quinto problema es que el relativismo estanca la moralidad. Con esto quiero decir que el relativista nunca puede afirmar una mejora en la moralidad. Por ejemplo, pregunte a un relativista si un hombre es más moral ahora que ha dejado de golpear a su mujer e hijos. ¡No se ponen de acuerdo! Esto es más chiflado que el lobo de Tasmania en crack, pero eso es lo que el relativista consistente se ve forzado a conceder. Pregúntele, “¿Es América mas moral ahora que ha dejado de esclavizar africanos? ¿Es Alemania mas moral ahora que ha dejado de matar judíos?” ¡No se pueden poner de acuerdo! Esta es interesante: pregunte a un relativista, “¿crees que puedes mejorar moralmente?” ¡No lo pueden afirmar objetivamente!

Mente Cerrada

Finalmente, el relativismo promueve una mente cerrada. Esta declaración pone en shock a los relativistas que afirman ser de mente abierta. ¿Pero que tan abierto de mente eres cuando no crees que verdades morales son mas verdaderas o falsas que otras verdades morales? En otras palabras, todo estatuto moral es igualmente verdadero e igualmente falso. Después de todo, si no hay objetividad moral, entonces no tiene caso descubrir cuáles son estas verdades morales. Como dice Allan Bloom en su libro The Closing of the American Mind: “Hay una cosa de la que un profesor puede estar absolutamente seguro: casi todo estudiante que entra a la Universidad cree, o dice que cree, que la verdad es relativa. Si esta creencia es puesta a prueba, uno puede contar con la reacción de los estudiantes: se quedaran sin entender. El que alguien no pueda discernir esta proposición como evidente los confunde como si estuvieran cuestionando la validez de 2 + 2 = 4… El peligro es que se les ha inculcado a temer, no al error sino a la intolerancia. El relativismo es necesario para ‘ser abierto’; y esta es la virtud, la única virtud a la cual las instituciones de educación primaria se han dedicado a inculcar por más de 50 años… El estudio de la historia y la cultura enseña que todo el mundo estaba loco en el pasado; la gente siempre pensaba tener la razón, y eso llevo a guerras, persecuciones, esclavitud, xenofobia, racismo y chauvinismo. El punto no es el de corregir los errores y realmente tener la razón; sino mas bien el negar que tienes la razón del todo.6

¿Debemos entonces examinar las raíces del anti-semitismo, esclavitud, opresión a la mujer? ¿Pero para que si nada de eso esta objetivamente mal? No tiene sentido el tener cursos de ética o discusiones acerca de la ética. Se terminó la clase! Las palabras “bien”, “mal”, “bueno”, “malo”, “moral”, “inmoral” y otras pierden significado. No tendría sentido discutir si está mal pilotear un 787 en las torres gemelas, manejar un autobús de escuela en el monte, o hacer una operación quirúrgica en estado de ebriedad. Así que el relativismo se auto refuta, enaltece el mal, realza el racismo, es ultimadamente hipócrita, moralmente estancado, y de mente cerrada. Debemos eliminarlo con extremo prejuicio.

¿Ahora, por que debería alguien creer que el cristianismo es objetivamente verdad? Porque la evidencia apunta a que Jesús realmente resucito de entre los muertos. ¡Esto es un hecho histórico!

Después de escuchar que sus creencias morales, y realidad, tienen tanto sentido como un mosquitero en la estación espacial, el relativista podría simplemente replicar, “Oh, que conveniente para ti, Clay, que el cristianismo es una religión de varones occidentales blancos y sucede que tu eres un varón occidental blanco.” Pero eso simplemente es una gran confusión. Si abres un mapa verás que el cristianismo es una religión del medio oriente. También, en el libro Their Blood cries Out (Su sangre clama), Paul Marshal indica que el cristianismo “llegó a África antes que a Europa, India antes que Inglaterra, China antes que América. Tres-cuartas partes de los cristianos del mundo viven en el tercer mundo.”7 También mas gente atendió servicios dominicales en China que en cualquier otro país de Europa combinado—Inglaterra, Francia, España, Portugal, Suecia, Noruega, Holanda, etc. Y no solo es esto cierto de China, esto es verdad en África y Sudamérica. Mas personas no-blancas son cristianas que blancos y más mujeres son cristianas que hombres. Así que cuando vemos todo en su conjunto resulta que soy adherente a una religión de no-blancos, tercermundista y de mujeres en su mayoría.

Proverbios 21:2: “Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; Pero Jehová pesa los corazones.” Amén.

  1. Estoy en deuda con mi primer profesor de filosofía, el Sr. Graham por esta corta definición
  2. http://www.barna.org/barna-update/article/12-faithspirituality/325-barna-studies-the-research-offers-a-year-in-review-perspective?q=absolute+truth
  3. Por “uno y otro” el profesor quería decir que en el oriente aceptan la ley de no-contradicción pero al mismo tiempo la rechazan!
  4. Ravi Zacharias, Can Man Live Without God? (Nashville: W Publishing, 1994), 128-129.
  5. Francis J. Beckwith and Gregory Koukl, Relativism: Feet Firmly Planted in Mid-Air (Grand Rapids: Baker, 1998).
  6. Allan Bloom, The Closing of the American Mind (New York: Simon and Schuster, 1987), 25-26
  7. Paul Marshall, Their Blood Cries Out (Dallas: Word, 1997), 7-8.

Cristianos Notables: Dr. Clay Jones. Universidad de Biola

En esta ocasión me gustaría compartir acerca de ciertas personas que han influido mi vida espiritual positivamente porque creo que le pueden ser de bendición y beneficio a usted también.

Un hombre que me ha ayudado no solo con su conocimiento teológico como maestro sino con su ejemplo como cristiano es el Dr. Clay Jones. Profesor de Apologética de la Universidad de Biola, Doctor en Ministerio graduado de la universidad Trinity Evangelical Divinity School. Anteriormente anfitrión de un programa de radio nacional durante 8 años llamado Contend for Truth. Especialista en contestar la pregunta “Por Qué permite Dios el mal en el Mundo?” Acerca de este tema está actualmente escribiendo un libro y es orador frecuente en conferencias sobre el tema.

Su blog tiene un estilo honesto, agudo y algunas veces controversial, pero siempre con el propósito de descubrir las verdades—a veces olvidadas—del cristianismo y su defensa ante un mundo cada vez mas secularizado.

Sub blog en inglés está disponible en su página personal con traducciones al castellano de algunas de ellas en mi blog personal.

El Dr. Jones está disponible en facebook también.

Su blog titulado Una Pregunta que los Testigos de Jehová no Pueden Contestar es el más popular tanto en castellano como en inglés.

Otros artículos en español del Dr. Jones:

Si Eres Honesto, Vives Deprimido (o Eres Cristiano)

¿Qué Discutir no Sirve de Nada? ¡Claro que Sí Sirve!

¿Cual es el Pecado Imperdonable?

Porqué Anhelo la Eternidad, es personalmente mi favorito.

¿Cual es el Pecado Imperdonable?

Por el Dr. Clay Jones.

La blasfemia al Espíritu Santo es llamada el “pecado imperdonable,” un pecado jamás perdonado. La mera posibilidad de cometer tal pecado frecuentemente preocupa a muchos cristianos. De hecho mientras cursaba el segundo año de secundaria pensé que yo mismo había cometido esta blasfemia al Espíritu Santo—y consecuentemente caí en depresión. Evidentemente, nuestro estado emocional puede influenciar nuestra percepción de la escritura. En las últimas cuatro décadas desde entonces, me he topado con muchos cristianos que temen haber cometido la blasfemia al Espíritu Santo y siempre me ha sido grato el decirles que no lo han hecho.

La enseñanza de Jesús en cuanto a la blasfemia al Espíritu Santo—el pecado imperdonable—se encuentra en Mateo, Marcos y Lucas, pero en Mateo encontramos la presentación más detallada y cohesiva. En Mateo 12:22 leemos que Jesús cura a un hombre endemoniado que también estaba ciego y mudo. No entenderemos completamente el significado de lo que sigue al menos que comprendamos la maravilla de este momento en Palestina durante el siglo primero. Una persona ciega y muda era una gran carga y una plaga—alguien sucio y digno de evadir—aparte este estaba poseído.

¡Pero Jesús lo sano! De pronto el hombre podía hablar y ver. En un instante fue restaurado. Podía valerse por sí mismo y expresar sus pensamientos. La gente estaba “atónita.” ¡Que cosa tan asombrosa! Que indescriptible alegría y alivio debe haber sido para las personas que lo cuidaban.

Pero en respuesta a este gran e innegable milagro de restauración completa—innegable aun para los fariseos—los fariseos se mofaron, “Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios.”1 Por tanto, los fariseos atribuyen la sanación milagrosa a Satán—el “señor de las moscas,” el “Príncipe de las Tinieblas,” el “enemigo malo.” La respuesta de los fariseos muestra una dureza inequívoca contra Dios.

En respuesta, Jesús acentúa lo obvio en el verso 26: “Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino?” Tal comportamiento esquizofrénico incapacitaría el reino de Satanás. Pero Jesús eleva la lógica indicando que nadie saquea la casa de un hombre fuerte si no le ata primero, demostrando así que sacó a los demonios por una “autoridad mayor a la de Satanás.”2 En resumen, la sencilla conquista de poderosos seres malignos demuestra lo que la dureza del corazón se niega a conceder: Jesús sanó con el poder del Espíritu Santo.

Y ahora llegamos a uno de los pasajes Bíblicos más serios: “Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero” (v. 31-32).

Para empezar, cabe hacer notar que los fariseos nunca mencionaron o enunciaron las palabras “Espíritu Santo” o cosa parecida. Por tanto debe ser posible de cometer la blasfemia del Espíritu Santo sin siquiera mencionar la palabra “Espíritu” o “Espíritu Santo.” ¿Qué fue entonces lo que hicieron los fariseos? Notemos el contexto. Ellos atribuyeron una innegable y clara obra del Espíritu Santo—en este caso la liberación de un hombre torturado por un demonio que resulto en su ceguera y sordera—al poder de Satanás. Esto no fue un simple malentendido. El profesor de estudios neo-testamentarios D. A. Carson esta en lo cierto al afirmar que la blasfemia de los fariseos al espíritu santo es un rechazo de “la verdad con total conciencia de lo que se está haciendo—en pensamiento, voluntad y conciencia rechazando el trabajo del Espíritu a pesar de no haber otra explicación a los exorcismos  de Jesús. Para tal pecado no hay perdón.”3

Luego, en los versos 33 y 34, Jesús continúa aclarando la dura condición de los fariseos. Jesús les dice que “por el fruto se conoce el árbol” y que son una “generación de víboras” que son “malos” y hablan de la “abundancia del corazón.” En otras palabras, la blasfemia de los fariseos no fue un arrebato de la lengua o simplemente una percepción equivocada de la realidad. Más bien fue un rechazo consciente, deliberado, y final por el que darán cuentas en el Día de Juicio.

Toda persona de tierno corazón hacia Dios entraría en estado de pánico después de escuchar la lógica de Jesús, su reprensión y advertencia de condenación eterna. Pero no los fariseos. En su lugar, en el v.38 leemos, “Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti señal.” Es como si dijeran, “A pesar de que has curado a un hombre ciego y mudo en nuestra presencia, demostrado tu dominio sobre seres espirituales, y refutado nuestros argumentos—aun necesitamos más pruebas de que lo que haces viene de Dios.” En el verso 39, Jesús les contesta que su petición de evidencia demuestra la maldad de su dureza: “La generación mala y adúltera demanda señal.”

Por lo tanto, la blasfemia del Espíritu Santo es más que un rechazo, aun repetido, ya sea verbal o no, del testimonio del Espíritu Santo hacia Jesús.

Consideremos dos ejemplos en la Escritura de personas que inicialmente rechazaron el testimonio del Espíritu a Cristo, pero eventualmente lo aceptaron. Jacobo, el hermano de Jesús, creció con él y estuvo presente durante la inauguración de su ministerio de milagros (Juan 2:11-12), y posiblemente estuvo también en este milagro específicamente (Mateo 12:46), pero Jacobo pensaba que Jesús, al menos, estaba confundido o mentalmente inestable (Juan 7:3-5). Más tarde, sin embargo, Jacobo se convierte en un líder de la iglesia Cristiana (Gal. 1:19). Asimismo, Pablo no solo rechaza el mensaje de Cristo inicialmente sino que persigue a aquellos que lo proclaman (Hechos 8:1,9:1). Más tarde, Pablo se convierte en apóstol. Por tanto, es claro que la blasfemia al Espíritu Santo no es simplemente el errar al no reconocer el testimonio del Espíritu hacia Cristo. Más bien, la blasfemia al Espíritu Santo ocurre cuando alguien, a sabiendas, sin ambigüedad, intencional y permanentemente rechaza el testimonio del Espíritu Santo hacia Jesús. El profesor de estudios neo-testamentarios Darrel L. Buck sintetiza bien la situación: “La blasfemia al Espíritu puede verse como una consecuencia de rechazar al Hijo del Hombre. La diferencia entre blasfemar al Hijo del Hombre y al Espíritu es que la blasfemia al Hijo del Hombre es un rechazo instantáneo, mientras que el rechazo al Espíritu es permanente…Una vez que el testimonio del Espíritu y del trabajo de Dios por medio de Jesús es permanentemente rechazado, entonces nada puede ser perdonado, ya que el plan de Dios ha sido igualmente rechazado.”4

Igual que Jesús, nosotros mismos debemos advertir a aquellos que se endurecen contra el mensaje de las Buenas Nuevas. Debido a que esta blasfemia firme, intencional y permanentemente rechaza el trabajo del Espíritu Santo por tanto también pone a la persona más allá del arrepentimiento.

Más aún, consideremos la razón por la cual este es un pecado imperdonable. Los cristianos no creen que el Padre y el Hijo sean menos merecedores de reverencia que el Espíritu Santo. Finalmente la razón es que, precisamente la tarea del Espíritu Santo es la de convencer al mundo de su pecado y la verdad acerca de Jesús y el endurecimiento permanente es imperdonable (Juan 16:7-9).

No es difícil para cristianos batallando con grandes (aunque fuera de foco) inseguridades el culpar sus ansiedades en algo tangible como, “¡Tal vez ya he cometido un pecado imperdonable!” Pero debemos eliminar tales ansiedades llevando todo pensamiento cautivo (2 Cor. 10:5) y cimentar nuestras vidas en el conocimiento de la clara instrucción de la Escritura. Ya que ninguna persona que ha rechazado el trabajo del Espíritu Santo estaría preocupado de haber ofendido al Espíritu Santo. ¡El mero hecho de que la persona esté angustiada acerca de su relación con Jesús es evidencia de que no se ha endurecido contra el Espíritu Santo!

De hecho, si la blasfemia del Espíritu Santo pudiera ocurrir por medo de palabras arrebatadas en medio de una rabieta de enojo, entonces la escritura se estaría contradiciendo. Esto es el caso dados los muchos versos que garantizan la salvación de una persona que se falsificarían si la persona hubiera cometido un pecado imperdonable (Juan 5:24; Juan 1:12; Juan 3:16; Rom. 10:9). Estos versos no dicen, “Y serás salvo al menos que hayas cometido un pecado imperdonable.” Simplemente dicen, “Serás Salvo.”

Un conocimiento profundo de lo que Jesús dice acerca de nosotros disipa inseguridades infundadas. En realidad, esto fue lo que más me ayudo en mis épocas de estudiante. Memoricé versos de la Escritura similares a los que mencione arriba cada vez que temía el haber cometido el pecado y los recite persistentemente repetidamente hasta recuperar la confianza de mi salvación. Romanos 10:9 dice, “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” Por lo tanto, aquellos que confiesan que “Jesús es Señor” y creen que “Dios le levanto de los muertos” pueden concluir con toda seguridad y confianza que no han cometido un pecado imperdonable, sino que serán salvos.

 

Clay Jones es profesor asociado en el programa de maestría en apologética de la Universidad de Biola y se especializa en cuestiones relacionadas a por que Dios permite el mal. Sus más recientes reflexiones se pueden encontrar en http://www.clayjones.net

Este artículo apareció inicialmente en la columna de hermenéutica práctica del “Cristian Research Journal” volumen 34, numero 4 (2011). Para mayor información o suscripción al periódico ir a: http://www.equip.org

 


 

  1. Todas las citas bíblicas tomadas de la versión RV 1960.
  2. D.A Carson, “Mateo,” The Expositor’s Bible Commentary, ed. Frank E. Gaebelein (Grand Rapids: Zondervan, 1984), 290.
  3. Carson, 291-292.
  4. Bock, 1143. La “Blasfemia del Espíritu Santo no es tanto un hecho de rechazo sino una persistente y decisiva aversión al mensaje del Espíritu concerniente a Jesús. Cuando una persona rechaza y rehúsa obstinadamente el mensaje o evidencia, entonces esa persona ya no es perdonada” (Bock, 1141).

Por qué Anhelo la Eternidad

Dr. Clay Jones. Universidad de Biola.

Artículo original usado con permiso.

Muchos de los engaños más sucios del Diablo tienen que ver con su distorsión doctrinal del Cielo. Nos lo ha presentado como un lugar al que a nadie le gustaría ir. Después de todo, ¿quién querría tener alas y no poder volar, sentarse en una nube a puntear un arpa, sufrir amnesia (una de las distorsiones diabólicas es que no recordaremos a nadie), y sentarse a cantar coros sinfín? Desde luego, los apologistas raramente confrontan esta campaña de distorsión porque ya sea que uno piense que el cielo será un lugar tedioso o no, no es determinante para nuestra salvación.

¡Pero no pensemos que esto no tiene serias implicaciones!
Un día, una alumna mía llegó con un nudo en la garganta confesándome que realmente no quería ir al cielo.
Ella no está sola. He constatado que muchos cristianos piensan que el cielo no les va a gustar. Esto también distorsiona nuestro evangelismo si el mensaje que el mundo escucha es: “¡arrepiéntete de tus pecados para que luego puedas aburrirte para siempre!”
No cabe duda: esto es obra del diablo.
Afortunadamente, durante los últimos 30 años el foco de mi enseñanza ha sido el mensaje de gloria que nos espera en la eternidad.
Es mi intención el escribir más acerca de las mentiras que el Diablo nos inculca acerca del cielo, pero para comenzar, quisiera compartir un poco acerca de por qué anhelo la eternidad.
Por qué Anhelo la Eternidad
Anhelo estar con todos ustedes, conocerlos a todos, compartir experiencias con ustedes y los demás Santos que he conocido a través de los años, y con todos los seres, humanos o no, que conoceré allí.
Anhelo vivir sin culpa (¿se pueden imaginar?), sin lagrimas (ni siquiera lagrimas de alegría porque las lagrimas de alegría vienen como resultado del alivio de las pruebas y no habrá ninguna prueba de la cual sentirse aliviado), sin muerte, sin luto, sin dolor.
Anhelo los banquetes donde disfrutaremos el equivalente a vinos añejos y viandas exquisitas, y compartir esto con todos ustedes (¿saben?, Él habla de banquetes frecuentemente y de dicha por siempre a la diestra de su justicia).
Anhelo la herencia de un cielo nuevo y una tierra nueva. ¿Y me preguntarán qué habrá en ellos? Simple: estarán llenos de florecillas purpuras y amarillas; rosales sin espinas de todo color y fragancia, lirios, orquídeas, arboles cubiertos de musgo, y cascadas; cañones y montañas llenos de secoyas y ríos; riachuelos y prados, playas y rompeolas; leones amigables, tigres, y osos; tucanes y peces tropicales; águilas y colibrís iridiscentes; arboles colmados de duraznos, peras, y ciruelas; toda clase de uva y baya de vid.
Pero si me preguntan, ¿dónde dice la Biblia que todas esas cosas estarán en el nuevo Cielo y Tierra? Y desde luego, tendrían razón. La Biblia no dice que estas cosas estarán en el nuevo Cielo y Tierra, pero el Creador de todas ellas sí estará allí. El Creador de estrellas y lunas y planetas y la Vía Láctea y de atardeceres amarillos, anaranjados, rosados, y purpuras estará allí. El creador no solo de mundos, sino quásares, agujeros negros, cúmulos de estrellas, y galaxias—de las que no hay dos iguales. Vaya, que ni aún ha creado dos copos de nieve idénticos. ¡Estaremos allá!
Puede ser que algunas de las cosas que mencioné no estén ahí, pero si no entonces debemos esperar cosas aun mejores en su lugar—no cosas peores. En el Apocalipsis, Juan nos dice que seis serafines alados con cuatro cabezas y ojos por todas partes estarán ahí, y que un río de cristal fluye del trono y que el río está rodeado por el Árbol de la Vida que produce doce cosechas de fruto cuyas hojas sanan a las naciones.
He probado muchas frutas. Me pregunto: ¿Qué sabor tendrá la vida?
Anhelo heredar estas cosas con ustedes y anhelo reinar con Jesús y levantar obras que no se oxiden o corrompan y que jamás serán deshechas. Y sabemos que hay Uno cuya voz era “como el estruendo de muchas aguas y retumbar de truenos, y la voz que escuché era como el sonido de harpistas tocando sus harpas.” Y se nos dice que hay un trono en el cielo y el que está sentado en el trono “era semejante a piedra de jaspe y de cornalina.” Había “alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda,” y Su templo estaba “adornado con toda piedra preciosa” incluyendo el profundo zafiro azulado, amatista purpura, berilio verde-azul, topacio dorado, verde esmeralda, Jacinto rojo-anaranjado, y calcedonia azul claro.
Él estará allí.
Anhelo conocer lo a Él, al Único, al Santo, y el estar con Él y que comparta con ustedes y conmigo.
Y anhelo hacer todo esto por siempre.
Apocalipsis 22:4-5: Y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.
Amen y Amen.