La Oscura Cabaña de Wm. Paul Young

La Oscura Cabaña de Wm. Paul Young

Por Priscila Fonseca

            ¿Alguna vez has levantado algo que aparentaba pesar mucho, solo para casi golpearte con él por lo ligero que estaba? Esa misma burla visual me sobrecogió cuando leí “La Cabaña”. Una especie de espejismo y sinsabor me abrumaron.

            Una serie de cuestionamientos empezaron a invadirme cuando tocaba heridas profundas del hombre: la infancia perdida, el padre abusivo, la muerte de un hijo, la desesperanza. Y es que, siendo honestos ¿a quién no le gusta oír del amor de Dios, de Su paciencia, de Su misericordia y sobretodo, de saber que ante cualquier dificultad será Él quien nos levante? Todo esto lo van a encontrar en este libro…pero es un espejismo.

            Entiendo perfectamente que es un libro, como su autor lo define, de “ficción”; pero página tras página, me da la impresión de que tanto el autor como muchos cristianos se escudan detrás de ésta etiqueta, para decir que es algo maravilloso y más,  mientras hacen a un lado su Biblia y prefieren leer sobre el amor y el dolor desde una perspectiva meramente humana y dejan cubierto todo conocimiento del Dios Soberano y Justo.

Bienvenidos a la oscuridad detrás de la cabaña…

            De principio, todos logramos empatizar con el dolor de Mack, ya sea por una infancia con padres abusivos o ausentes, con la desesperanza, con el sentimiento de que Dios es un dios lejano o con la muerte de alguien preciado para nosotros. En algún momento, podemos generar esta conexión con el sufrimiento, todos hemos pasado por algo similar o hemos estado muy cerca de alguien que lo ha vivido. El problema empieza cuando el autor trata de formar (o deformar) a Dios a NUESTRA semejanza.

Muchos conocidos me decían “el problema del libro es cómo retrata la Trinidad”. ¿En serio? ¿Ese fue el único problema que encontraron?

            Nos basta la introducción a ésta trinidad: una mujer de color que se goza en escuchar a West Coast Juice mientras pasa su tiempo horneando; una asiática que va de un lado a otro con hiperactividad y de un moderno carpintero a quien en algún momento del libro se le llama “feo”. ¿Si conocieras a Jesús le dirías que es feo? No lo creo.

Ésta es la trinidad de Paul Young, y puedo comprender que la “pintó” de ésta manera porque Mack necesitaba una figura materna, alguien que lo mimara, que le hiciera sentir amado y protegido. Pero si lo analizamos por un segundo (basta eso), ni Dios, ni Jesús ni el Espíritu Santo toman la forma humana que nosotros gustemos. Estamos rebajando la Plenitud de Dios a una imagen que nos resulte agradable, porque “es lo que necesitamos” para aceptarlo. ¡No! ¿En qué parte de la Biblia dice eso? ¿Dios tiene que moldearse a nuestros prejuicios para que lo podamos aceptar? Dios es quien nos acepta, no al revés.

 Agradecidos debemos de estar de que nos cobije con Su Gracia aún cuando estamos llenos de fango.

            Seguimos caminando por la cabaña, y estamos con Mack y Jesús admirando el cielo estrellado. Jesús admira la belleza del cielo, a pesar de haber sido testigo de la creación, pero lo hace como humano…Espera, ¿qué? Jesús regresó a tierra para admirar las estrellas como humano. Ah, vaya…Pensé que el regreso de Jesús sería en caballo blanco, triunfante y vestido de Rey: COMO DICE LA BIBLIA.

No me malinterpreten, no estoy diciendo que Jesús no se comunica ya con nosotros; claro que lo hace por medio del Espíritu Santo quien vive dentro de nosotros, y claro que podemos gozar de la maravillosa creación de Dios; cada minuto del día hay una hermosa cosa qué admirar. Pero no nos dejemos llevar por este espejismo de que Jesús se nos va a aparecer físicamente para consolarnos.

            Aquí es cuando Mack le dice a Jesús que se siente más cómodo con él que con las “otras dos mujeres”, y es la humanidad de Jesús lo que lo hace sentir cómodo. Espejismo número tres. Por supuesto que es fácil engañarnos, y decir: “claro, nos podemos relacionar más con un hombre que con alguien divino”. Pero…¿no es ese el caso? Imagínense esto: Nosotros pecadores, vamos por la vida en nuestras actividades, de pronto, en un abrir y cerrar de ojos estamos ante Dios. Lo más razonable es que nos pase como a Isaías, que sabiéndose inmundo y estando ante la presencia de lo MÁS divino, gritemos: “¡Ay de mí, que soy muerto!” Sabríamos de inmediato que merecemos esa muerte. No soy una persona que sepa demasiado en la vida, pero una cosa les puedo garantizar: cuando estemos en la presencia de la Trinidad, no diremos: “¿Sabes qué Dios? Me incomoda un poco estar contigo y ella, mejor déjame estar un rato con el feo de Jesús”.

Cuando estemos en la presencia de la Trinidad, no diremos: “¿Sabes qué Dios? Me incomoda un poco estar contigo y ella, mejor déjame estar un rato con el feo de Jesús”.

Hermanos, hasta aquí les quiero preguntar. ¿Entonces el libro se equivoca sólo en cómo interpretó a la Santísima Trinidad?

            Para el capítulo 10, Jesús le dice a Mack: “Mi vida no fue destinada a ser un modelo a seguir” (La Cabaña, pg. 161). Más adelante hace referencia a que Él no habla de ser cristiano, ya que ni Él mismo es cristiano (es ampliamente sabido que Jesús era judío, pero al tiempo que es el Mesías), pero va más allá al decir que quienes le aman no tienen religión, sean budistas, mormones, bautistas o musulmanes. “No tengo el menor deseo de volverlos cristianos.” (pg. 196). ¿No es esto ecumenismo y universalismo?

            Si eres un cristiano que mientras leías “La Cabaña”, no te sentiste en lo mínimo incómodo, déjame invitarte a leer más tu Biblia y a estudiar con calma los atributos y la Soberanía de Dios.

También me gustaría alentarte a buscar el camino que lleva a la santidad, no al amor del mundo, disfrazado de amor de Dios. Dios es la fuente de amor, Dios ES amor y nunca va a perderte de vista. Pero no confundas Su amor, con un espejismo de lo que nosotros como hombres creemos que es el amor.

Te dejo con una última pregunta: Entonces, “La Cabaña” ¿sigue siendo un libro maravilloso?

Dios nos guarde, amigos y hermanos.


Acerca del Autor:
Priscila Fonseca es guionista de profesión, lectora por convicción. Actualmente estudia la Lic. en Teología en el Seminario Bíblico de México. Congregante en Unifam Campanario. Edo. Mex.