Respondiendo: “No hay hechos históricos de Jesús”


Respondiendo: “No hay hechos históricos de Jesús”

Por Chris Du-Pond

Después de un debate reciente con mi amigo, el apologista Santiago Alarcón, el historiador argentino Walter Burriguini emitió la siguiente declaración:

“Los apologistas cristianos desinforman a sus seguidores cuando les enseñan que hay evidencias históricas sobre la resurrección de Jesús, ya que no hay ni un historiador serio (ni siquiera uno cristiano) que piense eso….de otro modos las estarían usando. Y eso no está pasando”.

Más aún, durante una conversación posterior en redes sociales (con un servidor), afirmó que los Cuatro Evangelios están, históricamente, al mismo nivel que las novelas de Harry Potter.

Finalmente, aseguró:

“No hay testimonios oculares directos de una persona de carne y hueso llamada Jesus Nazareth que vivió en el siglo I. Así que ni siquiera sabemos si hay ‘hechos de Jesús’ para estudiar y por eso ningún historiador se toma en serio el tema”.

Al citar al Dr. Gary Habermas, Burriguini aseguró:

“Gary Habermas es un teólogo y apologista… La “historia mínima” de Habermas es un plagio de la “microhistoria” de Carlo Ginzburg… Los historiadores serios tienen criterios para validar una fuente. Y los apologistas como Habermas no las respetan y por eso no publican sus especulaciones en revistas históricas especializadas ni las exponen en congresos de historia. Quedaría como un bufón”.

Dado que algunas de estas declaraciones fueron pronunciadas directamente contra el Dr. Habermas y sus credenciales, me tomé la libertad de escribirle para darle la oportunidad de responder. La siguiente publicación fue amablemente cotejada por el Dr. Habermas para mayor precisión, sin embargo, cualquier falla en el documento (si aplica) es de mi exclusiva responsabilidad. Sin embargo, he intentado ser objetivo, preciso y veraz.

Ahora, respondamos algunas de las afirmaciones del Sr. Burriguini en orden:

Afirmación:

“No hay testimonios oculares directos de una persona de carne y hueso llamada Jesus Nazareth que vivió en el siglo I. Así que ni siquiera sabemos si hay ‘hechos de Jesús’ para estudiar y por eso ningún historiador se toma en serio el tema”.

Respuesta:

Si este es el caso, ¿debemos creer seriamente que Alejandro Magno –y muchos otros personajes históricos del pasado antiguo—no existieron ya que no hay testimonios oculares directos de una persona de carne y hueso? Esta afirmación muestra que el Sr. Burriguini está completamente fuera de contacto con el método histórico y la historiografía antigua. Hay muchos otros métodos historiográficos (aparte del testimonio ocular directo) para establecer la historicidad de un personaje o evento. Parece que Burriguini los ignora. Cosa muy extraña viniendo de un historiador.

Afirmación:

“Los apologistas cristianos desinforman a sus seguidores cuando les enseñan que hay evidencias históricas sobre la resurrección de Jesús, ya que no hay ni un historiador serio (ni siquiera uno cristiano) que piense eso….de otro modos las estarían usando. Y eso no está pasando”.

Respuesta:

La respuesta a esto es simple. Todo lo que tenemos que hacer es establecer un argumento histórico a favor de la resurrección de Jesús que use al menos un dato histórico que al menos un historiador “serio” respalde. Ya tenemos eso del Dr. Gary Habermas y tengo una síntesis de su argumento de los hechos mínimos aquí. Dado que Burriguini rechaza a prácticamente todos los eruditos bíblicos (aunque muchos son ateos y agnósticos), centrémonos en algunos historiadores con credenciales impecables.

1) J. K. Elliott. Elliott, un agnóstico, tiene doctorados de Oxford y Leeds. Ha publicado acerca de Crítica Textual y Escritos Apócrifos además de numerosos artículos históricos en una de las revistas históricas más prestigiosas de la Gran Bretaña: History Today. En el Volumen 29, Elliott admite que los discípulos de Jesús tuvieron experiencias que interpretaron como apariciones de Jesús resucitado. Esto no prueba la resurrección. Simplemente afirma el hecho histórico de que los discípulos creían sinceramente en la resurrección. Sería muy sorprendente y confuso de parte de los editores de History Today si han permitido que un individuo sin credenciales como historiador escriba 10 artículos en una prestigiosa revista histórica secular. Fuente: https://www.historytoday.com/author/jk-elliott

2) El Dr. Michael Grant fue un erudito entrenado en Cambridge en materia de historia clásica grecorromana. Su traducción de los Anales de Tácito es una de sus mejores obras hasta nuestros días. Escribió más de 70 obras históricas que abarcan temas como la acuñación de moneda romana, la erupción del Monte Vesubio y los Evangelios. En su revisión histórica de los Evangelios (Jesus: An Historian’s Review of the Gospels), concluye lo siguiente acerca de Jesús: 1) murió por crucifixión, 2) sus discípulos creyeron haber visto a Jesús vivo después de su crucifixión, 3) los discípulos fueron transformados de cobardes a embajadores de la fe cristiana, 4) la proclamación de la fe cristiana ocurrió muy temprano después de la muerte de Jesús, 5) Santiago (hermano de Jesús) y Pablo (un perseguidor de cristianos) se convirtieron al cristianismo poco después de la muerte de Jesús. Además, Grant afirmó que la tumba vacía de Jesús se puede demostrar a través del método histórico.

3) Geza Vermes fue historiador y erudito Judío de la Universidad de Oxford, especialista en historia judía y los Rollos del Mar Muerto de Qumrán. Vermes declaró que “sabemos más acerca de Jesús que casi cualquier otro judío del primer siglo”. Vermes incluso admitió que la tumba de Jesús se encontró vacía (Jesus the Jew) y ofreció refutaciones a las explicaciones naturalistas de la resurrección. Es más que obvio que Vermes, como historiador, creía que Jesús existió y que hubo hechos históricos acerca de su vida.

4) Paul Barnett es un respetado historiador clasicista. Hizo su tesis doctoral sobre la interacción entre el Nuevo Testamento y la historia judía del primer siglo. Barnett acepta los mismos cinco hechos históricos antes mencionados sobre Jesús, al igual que Michael Grant. Además, Paul Barnett concede:

“La comparación cuidadosa de los textos de Marcos y Juan indica que ninguno de estos Evangelios depende del otro. Sin embargo, tienen una serie de incidentes en común: por ejemplo. . . el entierro de Jesús en la tumba de José de Arimatea”.1

5) El Dr. Paul L. Maier es Profesor Emérito de Historia Antigua en Western Michigan University y autor de obras académicas y populares. Sus novelas incluyen dos documentales históricos: Poncio Pilato y Las llamas de Roma. Sus obras de no ficción incluyen In the Fullness of Time, un libro que correlaciona lo sagrado con la evidencia secular del mundo antiguo que afecta a Jesús y al cristianismo primitivo; Josephus: The Essential Works, una nueva traducción/comentario sobre los escritos del historiador judío del primer siglo; y Eusebio: La historia de la iglesia. Más de cinco millones de libros de Maier están ahora impresos en veinte idiomas, así como más de 250 artículos académicos y reseñas en revistas profesionales. Paul Maier también acepta los mismos cinco hechos acerca Jesús al igual que Barnett y Grant.

Podríamos agregar muchos, y quiero decir, muchos más historiadores con credenciales impecables a esta lista. Debo agregar que la mayoría de estos son académicos no-cristianos. Finalmente, importa muy poco lo que piense la gente—incluyendo el Sr. Burriguini—acerca de las credenciales de estos individuos. La gente leyendo este escrito es inteligente y puede verificar los datos y las credenciales por sí misma. Esto muestra lo muy desconectado que está Burriguini del núcleo de los estudios históricos de Jesús en la academia. Por si fuera poco, aquí presentamos una lista de académicos (disponible en los escritos y libros públicos del Dr. Habermas) que constituye una pequeña muestra de su investigación de unas 3400 fuentes históricas que afirman los mismos cinco hechos mínimos antes mencionados.

Estos hechos, por sí mismos, no prueban la resurrección, pero sí constituyen los bloques y el fundamento del argumento de los hechos mínimos que establece la resurrección como la mejor explicación de tales datos, ya que las explicaciones naturalistas alternativas fracasan miserablemente. Cabe señalar que estos hechos mínimos son aceptados por la gran mayoría (alrededor del 90%) de los eruditos (incluidos ateos, agnósticos, judíos y otros). Del mismo modo, la mayoría de estos mismos estudiosos también rechazan las explicaciones naturalistas de la resurrección porque, históricamente, no explican los hechos.

Con los datos anteriores bien establecidos, las afirmaciones del Sr. Burriguini resultan ser simplemente falsas y/o mal informadas. Descartar eruditos acreditados solo porque su área de estudio toca la historia religiosa comete la falacia genética y es indicativa de grandes prejuicios contra los documentos históricos de origen cristiano, sólo por ser eso: escritos de cristianos.

Ahora, sobre su afirmación de que los Cuatro Evangelios están, históricamente, al mismo nivel que las novelas de Harry Potter. Esto es sumamente sorprendente de un supuesto historiador serio. Los cinco historiadores postulados anteriormente –y cientos más— ciertamente  creen que los evangelios contienen datos históricos acerca de la vida y la muerte de Jesús y sus seguidores. Hay numerosas publicaciones históricas serias que frecuentemente comentan sobre Jesús.

Permítanme citar a algunos pocos eruditos no cristianos acerca de esto:

“La muerte de Jesús, como consecuencia de la crucifixión es indiscutible”. Gert Lüdemann

“Que Jesús fue crucificado es tan seguro como cualquier cosa histórica pueda ser.” J. D. Crossan

“La pasión de Jesús es parte de la historia”. Geza Vermes

La muerte de Jesús por crucifixión es “ciertamente histórica”. Pinchas Lapide

“El hecho más sólido sobre la vida de Jesús es su muerte: fue ejecutado por el prefecto romano Pilatos, en o alrededor de la Pascua, a la manera en que  Roma reservaba especialmente para los insurgentes políticos, a saber, la crucifixión”. Paula Fredriksen

“Uno de los hechos más ciertos de la historia es que Jesús fue crucificado por orden del prefecto romano de Judea, Poncio Pilato.” Bart Ehrman

Es interesante que Ehrman ha enumerado 15 fuentes históricas antiguas independientes dentro de los primeros 100 años de la vida de Jesús. Por el contrario, Alejandro Magno cuenta con la grandiosa cantidad de CERO fuentes antiguas dentro de los primeros 100 años de su vida. Ehrman no es amigo del cristianismo y se considera ateo. Simplemente está siendo honesto con los datos históricos.

Ahora, permítanme decir algo sobre el Dr. Gary Habermas, no solo porque lo considero un amigo sino también como mi ex-profesor en la Universidad de Biola.

El Sr. Burriguini aseguró:

“Gary Habermas es un teólogo y apologista… La “historia mínima” de Habermas es un plagio de la “microhistoria” de Carlo Ginzburg… Los historiadores serios tienen criterios para validar una fuente. Y los apologistas como Habermas no las respetan y por eso no publican sus especulaciones en revistas históricas especializadas ni las exponen en congresos de historia. Quedaría como un bufón”.

Lo que el Sr. Burriguini parece ignorar, es que, temas relacionados con la historia de la religión, cuestiones históricas de Jesús, e incluso temas relacionados con milagros son discutidos frecuentemente en revistas históricas seculares. Por ejemplo, la revista secular de habla inglesa más importante, sí, ¡la más importante! en el área más teórica de la historia, History and Theory, dedicó un tomo completo a la cuestión de los milagros: un tomo completo más aparte unos pocos artículos aislados en otros tomos. Usted puede ver ejemplos de estos artículos aquí, aquí, aquí y aquí. Esta es una revista completamente secular, muy respetable, que discutió la cuestión histórica de los milagros en más de un tomo.

En cuanto a la acusación de que el Dr. Habermas plagió los “hechos mínimos” de Carlo Ginzburg:

El afirmar que el argumento de los hechos mínimos fue plagiado de la “microhistoria” de Carlo Ginzburg indica el nivel tan superficial de la crítica de Burriguini. Ginzburg no escribió absolutamente nada parecido a este tema, ni tampoco la microhistoria se especializa en temas religiosos, y tampoco es plagio cuando ¡no hay nada que plagiar, para empezar!

Finalmente, sobre la insinuación de que el Dr. Habermas no es un verdadero historiador:

Para obtener su doctorado (Ph.D.) Habermas tuvo que satisfacer los requisitos del Departamento de Historia de la Universidad Estatal de Michigan (no un seminario). Además, uno de los historiadores (no cristiano) del cuerpo docente de MSU sirvió en el comité de su disertación.

Ahora, para poner esto en su perspectiva correcta: El Dr. Habermas es reconocido mundialmente como erudito, historiador, filósofo y una autoridad en la cuestión del Jesús histórico. Sus numerosos libros y publicaciones son testimonio de su erudición y credenciales. Las declaraciones del Sr. Burriguini no son más que eso: afirmaciones vacías y ataques personales enfocados a evitar el meollo del asunto: la evidencia real.

Me pregunto por qué hay centenares de académicos y eruditos interesados en la vida de Jesús como un asunto meramente histórico y ningún erudito interesado en Harry Potter como personaje histórico. Si Jesús de Nazaret y Harry Potter se encuentran al mismo nivel, como afirma el Sr. Burriguini, desafío al Sr. Burriguini a explicar por qué, históricamente, los académicos están interesados en uno y no en el otro. Esperaremos muy pacientemente su respuesta.

 

© Copyright 2018 por Chris Du-Pond.  Se otorga permiso para compartir y hacer referencia a este documento en su totalidad sin modificaciones, con referencias otorgadas, sin fines de lucro.
  1. Paul Barnett, Jesus and the Logic of History (Grand Rapids, Mich.:Eerdmans, 1997), 104–5.

Resurrección: ¿Qué dicen los Eruditos?

Resurrección: ¿Qué dicen los Eruditos?

Por Chris Du-Pond

En varios escritos como este y este, he defendido la resurrección de Jesús usando un método acuñado por el Dr. Gary Habermas llamado el método de los “hechos mínimos”.

Estos hechos son usados por Habermas por tres razones principales:

  1. Porque la gran mayoría de los estudiosos aceptan estos hechos como históricos.
  2. Porque están bien establecidos por el método histórico.
  3. La única explicación que puede dar cuenta de la existencia de todos estos hechos es la resurrección de Jesús.

En realidad Habermas usa unos 11 o 12 Hechos mínimos pero la resurrección se puede demostrar usando incluso unos 3 o 4, pero vamos a agregar los 6 que cubren el requisito de ser aceptados por estos historiadores. Estos hechos son:

  1. Jesús murió por crucifixión
  2. Los discípulos tuvieron experiencias que ellos interpretaron como apariciones de Jesús resucitado.
  3. Los discípulos sufrieron una transformación de escépticos cobardes a valientes anunciadores de su muerte y resurrección (y estuvieron dispuestos a sufrir y morir por esa creencia)
  4. La proclamación sucedió muy tempranamente en la iglesia primitiva
  5. Santiago, quien había sido un escéptico (hermano de Jesús), se convirtió en líder de la iglesia en Jerusalén (luego de ver a Jesús resucitado).
  6. Pablo también se convierte al cristianismo luego de una experiencia que él describe como una aparición de Jesús resucitado

Habermas sabe esto porque ha rastreado unos 3400 eruditos neotestamentarios que incluye a ateos y agnósticos en Francés, Inglés y Alemán. Frecuentemente cuando converso con escépticos, se me piden las fuentes. Este escrito cumple la función de proporcionar una buena base de fuentes documentadas. Por otra parte, no conozco a un solo erudito con doctorado acreditado y que enseñe en una universidad acreditada que crea que Jesús no existió (Richard Carrier y Robert Price son dos de ellos pero ninguno enseña en universidad acreditada y pocos estudiosos los toman en serio).

Estas fuentes son del libro Risen Jesús and Future Hope del Dr. Gary Habermas por Rowman & Littlefield Publishers, Inc. 2003.

  1. Rudolph Bultmann, Theology of the New Testament, 2 vols., trans. Kendrick Grobel (New York: Scribner’s
    Sons, 1951, 1955), 1:44-46, 52, 60, 80-83.
  2. Paul Tillich, Systematic Theology, 3 vols. (Chicago: University of Chicago Press, 1957), 2:153-58.
  3. John Hick, Death and Eternal Life (Louisville, Ky.: Westminster John Knox Press, 1994), 171-77.
  4. Gunther Bomkamm, Jesus of Nazareth, trans. Irene and Fraser McLuskey with James M. Robinson (New York: Harper and Row, 1960), 179-86.
  5. Helmut Koester, Introduction to the New Testament, 2 vols. (Philadelphia: Fortress Press, 1982), 2:84., 2:84-86, 100.
  6. Karl Barth, Church Dogmatics, 13 vols., ed. G. W. Bromiley and T. E Torrance (Edinburgh: T. and T. Clark, 1961), vol. 4, part 1,334-36,351-53.
  7. Emil Brunner, Dogmatics, 3 vols., trans. Olive Wyon (Philadelphia: Westminster Press, 1950-79), 2363-78.
  8. Jürgen Moltmann, Theology of Hope: On the Ground and the Implication of a Christian Eschatology, trans. James W. Leitch (New York: Harper and Row, 1967), 165-66, 172, 197-202.
  9. H. Dodd, “Appearances of the Risen Christ: An Essay in Form-Criticism of the Gospels,” in More New Testament Essays (Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1968), 124-25, 13 1-33.
  10. Norman Perrin, Resurrection according to Matthew, Mark, and Luke (Philadelphia: Fortress, 1977), 78-84.
  11. John A. T. Robinson, Can We Trust the New Testament? (Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1977), 113-29.
  12. Reginald H. Fuller, Formation of the Resurrection Narratives, rev. ed. (Philadelphia: Fortress Press, 1980), 27-49.
  13. Michael Grant, Jesus: An Historian’s Review of the Gospels (New York: Scribner, 1977), 174-79.
  14. Wolfhart Pannenberg, Jesus: God and Man, 2nd ed., trans. Lewis L. Wilkins and Duane A. Priebe (Philadelphia: Westminster Press, 1977), 88-106.
  15. Ulrich Wilckens, Resurrection: Biblical Testimony to the Resurrection: An Historical Examination and Explanation, trans. A. M. Stewart (Edinburgh: Saint Andrew Press, 1977), 6-16, 112-14.
  16. Joachim Jeremias, “Easter: The Earliest Tradition and the Earliest Interpretation,” New Testament Theology: The Proclamation of Jesus, trans. John Bowden (New York: Charles Scribner’s Sons, 1971), 300-311.
  17. Wemer Georg Kummel, The Theology of the New Testament: According to its Major Witnesses: Jesus-Paul-John (Nashville: Abingdon Press, 1973), 102-5.
  18. Raymond E. Brown, The Virginal Conception and Bodily Resurrection of Jesus (New York: Paulist Press, 1973), 80-82, 128.
  19. Leonard Goppelt, “The Easter Kerygma in the New Testament,” in The Easter Message Today, 35-37, 43-53.
  20. Elaine Pagels, The Gnostic Gospels (New York: Random House, 1979), 3-12.
  21. Marcus Barth and Verne H. Fletcher, Acquittal by Resurrection (New York: Holt, Rinehart and Winston, 1964), part 1 (Barth), 11-15,37-39.
  22. Paul Van Buren, The Secular Meaning of the Gospel: Based on an Analysis of its Language (New York: Macmillan, 1963), 126-34
  23. William Wand, Christianity: A Historical Religion? (Valley Forge, Pa.: Judson Press, 1972) 51, 59, 84, 93, 108.
  24. M. Hunter, Jesus: Lord and Saviour (Grand Rapids, Mich.: Eardmans, 1976), 98-107.
  25. M. Ramsey, The Resurrection of Christ (London: Collins, 1961), 35-45.
  26. T. Jones, A History of Western Philosophy, 5 vols, 2nd ed., (New York: Harcourt Brace Jovanovich, 1969), 2:34-35, 39.
  27. George Eldon Ladd, I Believe in the Resurrection of Jesus (Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1975), 36-43, 93, 109-11.
  28. Daniel Fuller, Easter Faith and History (Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1965), 208-29
  29. Helmut Thielicke, “The Resurrection Kerygma,” in The Easter Message Today, trans. Salvator Attanasio and Darrell Likens Guder (London: Thomas Nelson, 1964), 59-62, 86-91.
  30. Grant Osborne, The Resurrection Narratives: A Redactional Study (Grand Rapids, Mich.: Baker Books, 1984), 231-33, 276-77, 281-88.
  31. Pheme Perkins, Resurrection: New Testament Witness and Contemporary Reflection (Garden City, N.Y.: Doubleday, 1984), 84-95, 196-210.
  32. Howard Clark Kee, What Can We Know about Jesus? (Cambridge: Cambridge University Press, 1990),1-2,21-23,60-61,85-86,90.
  33. Pinchas Lapide, The Resurrection of Jesus: A Jewish Perspective (Minneapolis: Augsburg, 1983),91-99, 125-31
  34. Thomas Sheehan, The First Coming: How the Kingdom of God Became Christianity (New York: Random House, 1986), 101-18.
  35. Paul Barnett, Jesus and the Logic of History (Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1997), 115-34, 159-61.
  36. William Lane Craig, Assessing the New Testament Evidence for the Historicity of the Resurrection of Jesus (Lewiston, N.Y.: Edwin Mellen Press, 1989), 36-38, 53-82, 163-96, 379-420.
  37. P. Sanders, The Historical Figure of Jesus (London: Penguin Books, 1993), 10-13, 125-26, 133-36, 277-81.
  38. Gerald O’Collins, Jesus Risen: An Historical, Fundamental and Systematic Examination of Christ’s Resurrection (New York: Paulist Press,1987), 99-147.
  39. Luke Timothy Johnson, The Real Jesus (San Francisco: Harper San Francisco, 1996), 110-22, 133-36.
  40. John Shelby Spong, Resurrection: Myth or Reality? (San Francisco: Harper San Francisco, 1994), 47-56, 239-43, 255-60.
  41. John Drane, Introducing the New Testament (San Francisco: Harper and Row, 1986), 77-107.
  42. Robert Funk, Honest to Jesus (San Francisco: Harper San Francisco, 1996), 33-40, 260, 267-7.
  43. Murray Harris, Raised Immortal: Resurrection and Immortality in the New Testament (Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1983), 5-11, 60.
  44. Gerd Ludemann y Alf Ozen, What Really Happened to Jesus: A Historical Approah to the Resurrection, trans. John Bowden (Louisville, Ky.: Westminster John Knox Press, 1995), 9-7, 102-5, 125-34.
  45. Thonvald Lorenzen, Resurrection and Discipleship: Interpretive Models, Biblical Reflections, Theological Consequences (Maryknoll, N.Y.: Orbis Books, 1995), 13 1-36, 141-44, 184-87.
  46. Neville Clark, Interpreting the Resurrection (Philadelphia: Westminster Press, 1967), 89-101.
  47. Paul L. Maier, In the Fullness of Time: A Historian Looks at Christmas, Easter, and the Early Church (San Francisco: Harper San Francisco, 1991), 164-88, 204-5.
  48. John Dominic Crossan, The Historical Jesus: The Life of a Mediterranean Jewish Peasant (San Francisco: Harper Collins, 1991), 372-75, 397-98.
  49. John Dominic Crossan, Jesus: A Revolutionary Biography (San Francisco: Harper Collins, 1994), 135, 145, 154, 165, 190.
  50. Stephen T. Davis, Risen Indeed (Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1993), 15, 177-85.
  51. Bart D. Ehrman, Jesus: Apocalyptic Prophet of the New Millennium (New York: Oxford University Press, 1999), 227-31.
  52. John Meier, A Marginal Jew: Rethinking the Historical Jesus, 3 vols. (New York: Doubleday, 1987-2001), 3:67-71, 146-47, 234-35, 251-52, 625.
  53. J. M. Wedderburn, Beyond Resurrection (Peabody, Mass.: Hendrickson, 1999), 4-15,47, 113-17, 188.
  54. T. Wright, The New Testament and the People of God (Minneapolis: Fortress Press, 1992), 111,353-54,400-401.
  55. T. Wright, Jesus and the Victory of God, vol. 2 of Christian Origins and the Question of God (Minneapolis: Fortress Press, 1996), 109-12, 480,487,551-52,659.

Otra lista relacionada es una muestra de eruditos que incluye, de nuevo, a ateos, agnósticos, judíos y escépticos (entre otros), que creen que los discípulos tuvieron experiencias que los llevaron a concluir que tuvieron apariciones del Jesús Resucitado, sea o no cierto que esto haya ocurrido. El punto es que el afirmar “Los discípulos CREYERON haber visto lo que ellos interpretaron como Jesús resucitado” es considerado como histórico. Es decir que esa creencia de parte de los discípulos era una creencia sincera.

La lista de eruditos que afirman esto como hecho histórico es:

  1. Helmut Koester, Introduction to the New Testament, 2 vols. (Philadelphia: Fortress Press, 1982), 284.
  2. Michael Goulder, “The Baseless Fabric,” in Resurrection Reconsidered, ed. Gavin D’Costa (Oxford: Oneworld Publications, 1996), 48.
  3. Marcus Borg, “Thinking about Easter,” Bible Review 10 (1994): 15.
  4. John Dominic Crossan, Jesus: A Revolutionary Biography (San Francisco: Harper Collins, 1994), 190.
  5. Robert Funk, Honest to Jesus (San Francisco: Harper San Francisco, 1996), 40, 266.
  6. Roy W. Hoover, “A Contest between Orthodoxy and Veracity,” in Jesus’s Resurrection: Fact or Figment, 131, 92-97, 111, 141.
  7. Rudolf Pesch, The Resurrection of Jesus as History 47“Zur Entstehung des Glaubens an die Auferstehung Jesu: Ein neuer Versach,” Freiburger Zeitschrift fur Philosophie und Theologie 30 (1983): 87.
  8. Anton Vogtle in Vogtle and Rudolf Pesch, Wie kam es zum Osterglauben! (Dusseldorf, Germany: Patmos- Verlag, 1975), 85-98.
  9. John Galvin, “Resurrection as Theologia Crucis Jew: The Foundational Christology of Rudolf Pesch,” Theological Studies 38 (1977): 521-23.
  10. Hans Conzelmann, I Corinthians (Philadelphia: Fortress Press, 1975), 258-66.
  11. Norman Perrin, The Resurrection according to Matthew, Mark, and Luke (Philadelphia: Fortress, 1977), 80-83.
  12. Gerd Ludemann in collaboration with Alf Ozen, What Really Happened to Jesus: A Historical Approach to the Resurrection, trans. John Bowden (Louisville, Ky.: Westminster John Knox Press, 1995), 37, 50, 66.
  13. Jack Kent, The Psychological Origins of the Resurrection Myth (London: Open Gate Press, 1999), 18-19.
  14. James Keller, “Response to Davis,” Faith and Philosophy 7 (1990): 114.
  15. Hans Werner Bartsch, “lnhalt und Funktion des Urchristlichen Osterglaubens,” New Testament Studies 26 (1980): 180, 194-95.
  16. James M. Robinson, “Jesus from Easter to Valentinus (or to the Apostles’ Creed),” Journal of Bibilical Literature 101 (1982): 8, 20.
  17. A. Wells, Did Jesus Exist? (London: Pemberton, 1986), 32, 207.
  18. Michael Martin, The Case against Christianity (Philadelphia: Temple University Press, 1991), 83, 90.
  19. John Shelby Spong, The Easter Moment (San Francisco: Harper and Row, 1987), 51-53, 173.
  20. Thomas Sheehan, The First Coming: How the Kingdom of God Became Christianity (New York: Random House, 1986), 91.
  21. K. Elliott, “The First Easter,” History Today 29 (1979): 209-10, 220.
  22. J. M. Wedderburn, Beyond Resurrection (Peabody, Mass.: Hendrickson, 1999), 47, 188.
  23. Karl Rahner, Foundations of Christian Faith: An Introduction to the Idea of Christianity, trans. William V. Dych (New York: Seabury Press, 1978), 265, 277.
  24. Wolfhart Pannenberg, “Die Auferstehung Jesu: Historie und Theologie,” Zeitschrift fur Theologie und Kirche 91 (1994): 320-23.
  25. Jurgen Moltmann, Theology of Hope: On the Ground and the Implications of a Christian Eschatology, trans. James W. Leitch (New York: Harper and Row, 1967), 172-73.
  26. Raymond E. Brown, The Virginal Conception and Bodily Resurrection of Jesus (New York: Paulist Press, 1973), 125-29.
  27. James D. G. Dunn, The Evidence for Jesus (Louisville, Ky.: Westminster Press, 1985), 75.
  28. Luke Timothy Johnson, The Real Jesus (San Francisco: Harper San Francisco, 1996), 136.
  29. Walter Kasper, Jesus the Christ, new ed., trans. V. Green (Mahweh, N. J. Paulist Press, 1976), 124-25.
  30. Stephen T. Davis, Risen Indeed (Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1993), 182.
  31. E.B Cranfield, “The Resurrection of Jesus Christ,” Expository Times 101 (1990), 169.
  32. Hugo Staudinger, “The Resurrection of Jesus Christ as Saving Event and as ‘Object’ of Historical Research,” Scottish Journal of Theology 36 (1983), 312, 318-20.
  33. Rowan Williams, Resurrection: Interpreting the Easter Gospel (London: Darton, Longman and Todd, 1982), 97, 117-19.
  34. John Alsup, (The Post-Resurrection Appearance Stories of the Gospel Tradition: A History-of-Tradition Analysis with Text-Synopsis, Calwer Theologische Monographien 5 [Stuttgart, Germany: Calwer Verlag, 1975], 55), 274.
  35. Reginald H. Fuller, The Formation of the Resurrection Narratives, rev. ed. (Philadelphia: Fortress Press, 1980), 47-49, 181.
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Podcast-09 Evidencias de la Resurrección parte 2/2

Evidencia Historica de la Resurrección de Jesus – Hechos Minimos. Parte 2/2

En este audio presentamos el argumento de los “Hechos Mínimos” que avalan la Resurrección de Jesus usando material del Dr. Gary Habermas, quien fue mi profesor de cátedra en la universidad de Biola en Junio del 2013.

Link a la Presentación Correspondiente.

Podcast-09 Evidencias de la Resurrección parte 1/2

Evidencia Historica de la Resurrección de Jesus – Hechos Minimos. Parte 1/2

En este video presentamos al argumento de los “Hechos Mínimos” que avalan la Resurrección de Jesus usando material del Dr. Gary Habermas, quien fue mi profesor de cátedra en la universidad de Biola en Junio del 2013.

Link a la Presentación Correspondiente.