La Doctrina de la Predestinación de Luis de Molina


La Doctrina de la Predestinación de Luis de Molina

Por Kirk MacGregor
Traducción de Allan Sánchez

 

Este artículo fue presentado en la 67ª Reunión Anual de la Sociedad Teológica Evangélica el 17 de noviembre de 2015.

Este artículo emplea trabajos actualmente no traducidos de Molina, especialmente el libro siete de la Concordia, para delinear su doctrina de la predestinación, mostrando en el proceso sus principales diferencias con la doctrina de Arminio de la predestinación (con la que a menudo se confunde). Como Calvino, Molina interpretó Romanos 9 como la enseñanza de la predestinación soberana de Dios de cada individuo para salvación o condenación. No menos que para Calvino, Molina estaba preocupado por realzar la soberanía de Dios. Sin embargo, Molina afirmó que un Dios que puede infaliblemente lograr la salvación o condenación de cada individuo sin comprometer su libertad libertariana era más soberano que un Dios que sólo puede lograr sus destinos eternos si carecen de libertad libertariana y si él, a su vez, predispone sus voluntades atadas a sus fines predestinados.

Molina definió la predestinación como aquel segmento de la providencia de Dios perteneciente a la vida eterna. [1] Al formular su doctrina de la predestinación, Molina intentó reconciliar tres conjuntos de textos bíblicos—pasajes que afirman la soberana predestinación individual, pasajes que afirman la libertad libertariana humana, y pasajes que afirman la voluntad salvífica universal de Dios. Molina interpretó cada conjunto de textos literal y directamente, de acuerdo con su significado al pie de la letra. Cabe señalar que Molina no encontró ninguna contradicción entre estos conjuntos de textos. A pesar de que es desconcertante para muchas personas, cómo los tres conjuntos pueden ser simultáneamente verdad, sin embargo, Molina señaló que no hay inconsistencia lógica entre ellos. Tampoco puede haber ninguna inconsistencia lógica entre ellos, porque todos ellos son la Palabra inerrante de Dios. [2] Por lo tanto Molina rechazó firmemente cualquier estrategia interpretativa que leyera los textos que afirman la predestinación individual a través de los lentes de los textos que afirman la libertad libertariana más la voluntad salvífica divina (así como Molina sentía que Arminio había hecho) o cualquier estrategia interpretativa que leyera los textos que afirman la libertad libertariana más la voluntad salvífica divina a través de los lentes de los textos que afirman la predestinación individual (así como Molina sentía que Calvino había hecho). Mientras que uno debe utilizar una exégesis sólida para determinar lo que enseña cada conjunto, Molina creía que la forma de conciliar estos tres conjuntos de textos no era exegética sino filosófica. En otras palabras, la exégesis sólida de cada conjunto nos deja sólo con tres piezas de rompecabezas no contradictorias que no encajan. Como parte de amar a Dios con todas nuestras mentes, Molina insistió en que usemos la reflexión filosófica para detectar el rompecabezas más grande en el que encajan las tres piezas. Molina intentó evitar lo que él consideraba como dos intentos filosóficos fallidos para detectar el rompecabezas: basando la predestinación en la presciencia, la cual Dios eligió a aquellos a los que antes conoció que creerían libremente en Cristo; y hacer de la predestinación un don arbitrario de Dios ajeno a su presciencia.

Veamos primero la exégesis de Molina de los textos escriturales pertinentes y luego volvemos a su análisis filosófico de la predestinación basado en el conocimiento medio.

Exégesis de Molina

             Molina creyó que Romanos 9, Éxodo 33:19, Malaquías 1:2-3, 2 Timoteo 2:20, Efesios 1:4-5, Efesios 1:11, Ezequiel 11:19-20, Ezequiel 36:26-27, Romanos 8:29-30, y 1 Pedro 1:1-2 constituían el conjunto de textos que afirmaban la soberana predestinación individual de Dios. En otras palabras, Molina afirmó que estos textos enseñan que, para cada individuo, Dios ha escogido libremente desde antes de la fundación del mundo si ese individuo sería salvo (elegido) o condenado (reprobado). Esto fue demostrado de manera concluyente para Molina por varios versos en Romanos 9. Molina afirmó que el ejemplo de Jacob y Esaú en Romanos 9:11-13 se refería estrictamente a esos dos individuos, de tal manera que Jacob y Esaú no eran, como Arminio decía, representantes de dos grupos diferentes. [3] En Romanos 9:15 (una cita paulina de Éxodo 33:19), “Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca,” Molina llamó la atención sobre el hecho de que los pronombres “del que/al que” son singulares en lugar de plurales, indicando así la elección misericordiosa y compasiva de Dios de individuos específicos. [4] Que Dios no sólo elige, sino también reprueba individuos específicos, Molina lo encontró claro en Romanos 9:18, “Así que del que quiere tiene misericordia, y al que quiere endurece”. Nuevamente, Molina argumentó que esta conclusión estaba garantizada por el uso de pronombres singulares del verso para “del que/al que” en lugar de pronombres plurales. [5] Un individuo específico que Dios reprobó, o endureció, fue el faraón, como descrito en Romanos 9:17. [6] Que algunos están predestinados a la salvación y otros reprobados a la destrucción se hizo aún más evidente para Molina en Romanos 9:13 (una cita paulina de Malaquías 1:2-3), Romanos 9:20-23, y su paralelo en 2 Timoteo 2:20. A la posible objeción de que Romanos 9:20-23 (paralelo a 2 Timoteo 2:20) enseña la predestinación corporativa porque se refiere a dos grupos (los vasos de ira/deshonra y los vasos de la misericordia/honra), Molina respondió que el contexto de la predestinación individual a lo largo de Romanos 9 y que conduce a los versículos 20-23 requiere que estos versículos significan que Dios eligió a los individuos específicos para la elección y la reprobación los cuales formaron los dos grupos. [7]

La naturaleza eterna de la predestinación de Dios fue confirmada para Molina por Efesios 1:4-5, “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad”. Antes de que Dios creara el mundo, y por lo tanto antes que comenzara el tiempo, Dios predestinó, según su placer y voluntad, varios individuos para ser sus hijos adoptados, santos y sin culpa en y a través de Cristo. [8] Molina insistió en que, debido a los efectos de la Caída, nadie puede venir a Cristo por sus propios medios. [9] Más bien, para que alguien venga a Cristo, Dios primero debe dar a ese individuo un corazón nuevo, suave y un nuevo espíritu para reemplazar el viejo corazón de piedra y el espíritu muerto forjado por la Caída. Por lo tanto, la gracia previa dada por el Espíritu Santo, que Molina llamó gracia preveniente, gracia suficiente, o gracia que hace clemente, es necesaria para que alguien reciba a Cristo. Tal gracia atrae a la gente a seguir a Cristo. [10] Molina afirmó que esta era la conclusión ineludible de Ezequiel 36:26-27. [11] Como resultado, Molina sostuvo que es “necesario para nuestra conversión” que “Dios agite y mueva nuestra facultad de elección con la ayuda de la gracia sobreviniente”. [12]

Molina entonces llegó a Romanos 8:29-30 y 1 Pedro 1:1-2, dos textos que históricamente se habían utilizado para enseñar que la predestinación se basó en la presciencia de Dios de quien libremente depositaría su fe en Cristo. Esto fue porque Romanos 8:29 (“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo”) coloca la presciencia lógicamente antes de la predestinación, y 1 Pedro 1:1-2 (“Elegidos según la presciencia de Dios Padre”) hace que algún tipo de presciencia sea un factor en la elección. Mientras afirmaba estas claras observaciones, Molina rechazó la inferencia de estas observaciones a la interpretación histórica de los textos en dos frentes.

Primero, Molina declaró que la interpretación histórica es descartada por el contexto más amplio de la Escritura, especialmente los datos en Romanos 9. Porque si nuestra libre creencia en Cristo es la razón por la cual Dios nos predestinó, entonces somos nosotros quienes, de hecho, nos predestinamos por nuestra fe en lugar de que Dios nos predestine. Forzamos la mano de Dios en predestinarnos al realizar el acto espiritualmente meritorio de poner la fe en Cristo. Por el contrario, el reprobado fuerza la mano de Dios en reprobarse al negarse a poner fe en Cristo. En tal caso, ninguno de los elegidos podría haber sido reprobado o viceversa; la elección y la reprobación llegan a ser por las elecciones de los seres humanos en lugar de las de Dios. Todo esto, afirmó Molina, es directamente contradictorio con Romanos 9, y la Escritura no puede contradecir la Escritura. [13] Por lo tanto, Molina preguntó retóricamente “Si la causa de la predestinación puede atribuirse a la parte del predestinado [los elegidos]” y “si la causa de la reprobación puede atribuirse a la parte del reprobado”. [14] Él respondió a ambas preguntas decididamente en negativo, alegando que cualquier respuesta positiva equivalía a seguir “los errores de Orígenes y Pelagio”. [15] Sobre la base de la declaración paulina, “Porque cuando aún los mellizos no habían nacido, y no habían hecho nada, ni bueno ni malo, para que el propósito de Dios conforme a su elección permaneciera, no por las obras, sino por aquel que llama… A Jacob ame, pero a Esaú aborrecí.” (Romanos 9:11-13), Molina declaró que “la fe prevista no puede ser el fundamento de la justificación o la predestinación” [16], ya que afirmar de otra manera socavaría la implicación al pie de la letra de que el decreto de Dios para elegir a Jacob y reprobar a Esaú no tomó en cuenta ningún bien futuro o actos malos de su parte, tales como la creencia o la incredulidad. De este modo, Molina dedujo que Dios elige a las personas “con su santo llamamiento, no conforme a nuestras obras, sino conforme a su propósito y gracia que nos fue dada en Cristo Jesús”. [17] Del mismo modo, la persona reprobada “no es reprobada por los pecados previstos, y verdaderamente no tiene ni la causa ni el motivo de reprobación dentro de él”. [18] Dado que “el efecto total de la predestinación… depende sólo de la libre voluntad de Dios” [19], Dios podría haber predestinado a “cualquiera de los elegidos a haber sido realmente reprobados” y a cualquiera “de los reprobados a haber sido verdaderamente elegidos”. [20] En consecuencia, Molina era un firme creyente en la elección incondicional, sosteniendo que Dios elige puramente de acuerdo a su placer, sin considerar ninguna fe prevista o buenas obras y reprueba sin tener en cuenta cualquier incredulidad o pecados previstos. [21]

En segundo lugar, Molina argumentó que la interpretación histórica de Romanos 8:29-30 y 1 Pedro 1:1-2 entendía anacrónicamente los términos “preconoció” y “presciencia” a la luz de las distinciones filosóficas patrísticas y medievales que eran desconocidas y por lo tanto ajenas a la intención de Pablo y Pedro. Según Molina, escritores bíblicos como Pablo y Pedro no diferenciaron entre las especies de la presciencia de Dios, sino que simplemente clasificó todos los casos de presciencia bajo el término “preconocimiento” y sus derivados. [22] Sin embargo, los pensadores patrísticos y medievales sólo entendieron el conocimiento libre (el conocimiento posvolicional de Dios del futuro) como constitución de la presciencia en el sentido filosófico. En consecuencia, la mayoría de los exegetas patrísticos y medievales leen el “conocimiento del futuro” en los términos “preconocí” y “presciencia” en Romanos 8:29-30 y 1 Pedro 1:1-2. Pero Pablo y Pedro podrían haber denotado tan fácilmente el conocimiento natural (el conocimiento prevolicional de Dios de todas las verdades posibles) o el conocimiento medio (el conocimiento prevolicional de Dios de todas las verdades contrafácticas) por estos términos como podrían haber denotado el conocimiento libre, porque no distinguían entre estos tres tipos de conocimiento. Así que toda esa sólida exégesis de Romanos 8:29-30 y 1 Pedro 1:1-2 puede establecer que algunas especies de presciencia (conocimiento natural, medio o libre) es lógicamente anterior a la predestinación y que algunas especies de presciencia son un factor en la elección. [23] Puesto que Romanos 9 descarta la posibilidad del conocimiento libre (ya que esto nos convertiría en los determinantes de nuestra elección o reprobación), el principio de comparar la Escritura con la Escritura nos deja ya sea con conocimiento natural o conocimiento medio como el referente preciso de Romanos 8:29 y 1 Pedro 1:1-2. Aquí, sostuvo Molina, el análisis filosófico debe integrarse con la hermenéutica para discernir la respuesta. [24] En el caso de ambos textos, Molina creía que el conocimiento natural era eliminado por el reductio ad absurdum. Pues Dios entiende en su conocimiento natural que es lógicamente posible que alguien sea salvo. Pero si, en el caso de Romanos 8:29, Dios predestinó a aquellos a quienes él sabía que podrían simplemente ser salvos y si, en el caso de 1 Pedro 1:1-2, Dios eligió a aquellos que él sabía que simplemente podrían ser salvos, entonces todos estarían predestinados a la salvación. Pero el universalismo es negado explícitamente a través de la Escritura, incluyendo Romanos 9, que presentan a Esaú, Faraón, y los vasos de ira como eternamente condenados. Por proceso de eliminación, entonces, la presciencia descrita en Romanos 8:29-30 y 1 Pedro 1:1-2 debe ser el conocimiento medio. [25] Por lo tanto, de alguna manera, Dios predestinó y eligió a aquellos que él sabía que serían salvos bajo diversas circunstancias de su elección.

Molina tenía conocimiento de otras dos interpretaciones de la presciencia descritas en estos textos, una de las cuales rechazaba y la otra de las que creía implicaba su propia interpretación. La interpretación rechazada supuso que el preconocimiento era sinónimo de predestinación, una visión que primero propuso Agustín y, en los tiempos de Molina, adelantada por Calvino. [26] Por lo tanto, Dios sabe por adelantado qué personas serán salvas porque hace que esas personas sean salvas, dándoles una gracia irresistible que es lógicamente imposible que se opongan. Consciente de las intenciones de su voluntad y de su omnipotencia, Dios preconoce que todas sus intenciones serán cumplidas. Molina acusó a esta interpretación de contradecir un conjunto de más de veinte textos bíblicos, incluyendo Génesis 4:6-7 y Ezequiel 18:30-32, afirmando que los seres humanos poseen libertad libertariana después de la caída. La clave para Molina era Deuteronomio 30:11-19, donde Moisés exhortó a los israelitas antes de entrar en la Tierra Prometida:

Este mandamiento que yo te ordeno hoy no es muy difícil para ti, ni está fuera de tu alcance. No está en el cielo, para que digas: “¿Quién subirá por nosotros al cielo para traérnoslo y hacérnoslo oír a fin de que lo guardemos?” Ni está más allá del mar, para que digas: “¿Quién cruzará el mar por nosotros para traérnoslo y para hacérnoslo oír, a fin de que lo guardemos?” Pues la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la guardes. Mira, yo he puesto hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal; pues te ordeno hoy amar al Señor tu Dios, andar en sus caminos y guardar sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y te multipliques, a fin de que el Señor tu Dios te bendiga en la tierra que vas a entrar para poseerla. Pero si tu corazón se desvía y no escuchas, sino que te dejas arrastrar y te postras ante otros dioses y los sirves, yo os declaro hoy que ciertamente pereceréis. No prolongaréis vuestros días en la tierra adonde tú vas, cruzando el Jordán para entrar en ella y poseerla. Al cielo y a la tierra pongo hoy como testigos contra vosotros de que he puesto ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tu descendencia.

Pero Dios haciendo que ciertas personas sean salvas destruye su libertad libertariana: “Porque si, al no tener idea de lo que la libre elección creada iba a hacer en su libertad, Dios por la libre determinación eterna de Su voluntad y por Su influencia lo determina a todo lo que Él quiere, y si, mientras permanezca esa determinación e influencia divina, la libre elección no puede hacer otra cosa que aquella a la que está tan determinada, entonces no veo en qué sentido permanece genuinamente libre de esforzarse por lo que quiere”. [28] Debido a la libertad libertariana, es lógicamente imposible que Dios haga que cualquier ser humano sea salvo. Esta consecuencia llevó a Molina a negar que la gracia previa o preveniente es irresistible. Más bien, la gracia preveniente restaura a las personas su facultad mental de elegir el bien espiritual (una facultad que había sido eviscerada en la Caída) y así provee a las personas de su libertad libertariana. Además, atrae a la gente a poner su fe en Cristo. [29] Significativamente, puesto que el mencionado conjunto de textos escriturales atestigua que todos los seres humanos poseen la libertad libertariana (incluso los israelitas que cometieron idolatría), le siguió a Molina que Dios le da a todos los humanos gracia preveniente. Pues no podrían poseer la libertad libertariana sin ella. [30] Por lo tanto, Molina afirmó que la predestinación de Dios no es su decisión de dar a algunas personas la gracia previa irresistible y retenerla de los demás (porque todos reciben gracia previa, y no es irresistible), pero debe ser su decisión de hacer otra cosa al elegir incondicionalmente ciertas personas para ser elegidas y otras para ser reprobadas. [31]

Originalmente propuesto por Bernard de Clairvaux, la interpretación que Molina sentía implicaba la suya propia era que la presciencia descrita en Romanos 8:29-30 y 1 Pedro 1:1-2 equivalía al conocimiento relacional previo de Dios de las personas a las que él predestinaría. [32] Porque si Dios tuviera un conocimiento relacional previo de las personas a las que predestinaría antes de que esas personas existieran, ese conocimiento relacional técnicamente sería de sus esencias individuales, que existían como ideas en la mente de Dios. Y el conocimiento relacional completo de la esencia individual de alguien abarcaría saber todo lo que la esencia individual, si es instanciada, haría libremente bajo cualquier circunstancia. [33] Así, Molina sostuvo que el conocimiento relacional completo no excluye, sino más bien implica un conocimiento fáctico completo. [34] Así que Dios conoce la esencia individual de cada individuo posible tan íntimamente que sabe en qué condiciones ellos se salvarían o no libremente, y es este conocimiento previo, contrafáctico, que está relacionado con los textos bajo consideración.

Además de los conjuntos de textos que afirman la predestinación individual y la libertad libertariana, Molina identificó 1 Timoteo 2:4, 2 Pedro 3:9, Ezequiel 18:23-32, Ezequiel 33:11 y Apocalipsis 3:20 como el conjunto de textos que enseñan la voluntad salvífica universal de Dios, o el deseo absoluto de Dios de que cada persona que crea reciba su salvación. [35] Con los datos bíblicos sobre la mesa, Molina ahora se volvió al análisis filosófico para la tarea de revelar el rompecabezas más grande en el que encajan los datos.

Un Análisis Filosófico de la Predestinación Basado en el Conocimiento Medio.

 Cualquier individuo que escogiera libremente abrazar la oferta de salvación de Dios en el mundo que Dios elige es, por lo tanto, predestinado a la salvación y también elegido por Dios, aún cuando Dios pudiera haber elegido un mundo igualmente bueno en el cual ese mismo individuo elegiría libremente rechazar la oferta de salvación de Dios o un mundo igualmente bueno en el que ese mismo individuo no existiría. Cualquier individuo que escogiera libremente rechazar la oferta de salvación de Dios en el mundo que Dios elige es reprobado por Dios, aún cuando Dios podría haber escogido un mundo igualmente bueno en el cual ese mismo individuo elegiría libremente abrazar la oferta de salvación de Dios o un mundo diferente igualmente bueno en el cual ese mismo individuo no existiría. [43] Por eso Molina afirmó que podríamos finalmente entender por qué Pablo insistió que, en la predestinación, no hay injusticia con Dios:

“¿Qué diremos entonces? ¿Qué hay injusticia en Dios? ¡De ningún modo!… Me dirás entonces: ¿Por qué, pues, todavía reprocha Dios? Porque ¿quién resiste a su voluntad? Al contrario, ¿quién eres tú, oh hombre, que le contestas a Dios?” (Rom. 9:14, 19-20).

Dios no puede contradecirse al elegir a algunas personas y reprobar a otras, ya que todos los mundos factibles disponibles para él en esta etapa son igualmente buenos, y Dios eligiendo a algunos y reprobando a otros es simplemente la consecuencia lógicamente inevitable de su elección de crear un mundo en absoluto.

Aquí vemos que la doctrina de Molina de la predestinación reconcilia probablemente la discrepancia aparentemente más nudosa dentro del conjunto de textos que afirman la predestinación individual. Esta es la supuesta discrepancia entre Romanos 8:29-30 y 1 Pedro 1:1-2, que afirman que la predestinación concuerda con el conocimiento previo de Dios sobre las respuestas criaturales libres a la gracia preveniente, y Romanos 9, que afirma que la predestinación no se basa en el conocimiento previo de Dios de las respuestas criaturales libres a la gracia preveniente. Molina señaló que no hay ninguna contradicción lógica entre estas dos afirmaciones. La predestinación literalmente va de acuerdo o está de acuerdo con el conocimiento previo de Dios de las respuestas criaturales libres a la gracia preveniente, ya que cualquiera que acepte libremente la gracia de Dios en el mundo factible que Dios elige crear es elegido y cualquiera que rechace libremente la gracia de Dios en el mundo factible que Dios elige crear es reprobado. Para expresar el mismo sentimiento de manera negativa, nadie que acepte libremente la gracia de Dios en el mundo factible que Dios elige es reprobado y nadie que rechace libremente la gracia de Dios en el mundo factible que Dios elige es elegido. [44] Así que hay plena conformidad o acuerdo entre la predestinación y el conocimiento previo de Dios sobre las respuestas criaturales libres. Sin embargo, la predestinación no se basa en el conocimiento previo de Dios de las respuestas criaturales libres a la gracia preveniente. Cuando Romanos 9:11-13 dice que

“porque cuando aún los mellizos no habían nacido, y no habían hecho nada, ni bueno ni malo, para que el propósito de Dios conforme a su elección permaneciera, no por las obras, sino por aquel que llama… A Jacob ame, pero a Esaú aborrecí”,

sólo afirma que la elección no se basa en el conocimiento previo de sus acciones. No afirma que Dios carezca de conocimiento previo de sus acciones, y parece que nadie que afirma una comprensión tradicional de la omnisciencia de Dios (como lo hacen los calvinistas) podría negar que Dios tiene conocimiento previo de sus acciones. Así que, mientras que Dios tiene conocimiento previo de lo que Jacob, Esaú y todas las otras criaturas harían libremente en cualquier mundo factible, su predestinación no se basa en este conocimiento. No toma en cuenta este conocimiento. La predestinación de Dios de Jacob a la salvación y Esaú a la condenación se basa puramente en su elección soberana para actualizar un mundo factible donde Jacob es elegido y Esaú reprobado (es decir, donde Jacob acepta libremente su gracia y Esaú rechaza libremente la gracia de Dios) en lugar de un mundo factible donde Esaú es elegido y Jacob reprobado (es decir, donde Esaú acepta libremente su gracia y Jacob rechaza libremente la gracia de Dios) o un mundo factible donde Jacob es elegido y Esaú no existe, Esaú es elegido y Jacob no existe, o ni Jacob ni Esaú existen. Todos estos mundos están dentro del poder de Dios para crear. Por lo tanto nada (tal como el conocimiento previo de los actos criaturales) influye en la elección de Dios de un mundo sobre los otros, y la elección se basa puramente en el buen placer de Dios. [45] Dado que esta elección predestinaria no está de algún modo basada en cómo cualquier persona en ese mundo respondería a su gracia, la doctrina de Molina de la predestinación defiende la doctrina de la elección incondicional.

Un Resumen de la Predestinación Molinista

La doctrina de Molina de la predestinación puede ser encapsulada de la siguiente manera. Molina no veía a ningún individuo posible, creado a la imagen de Dios, tan malo como para despreciar libremente la gracia de Dios en todas las circunstancias imaginables. Por otra parte, Molina no veía a ningún individuo posible, sumido en el pecado, suficientemente bueno para que abrazara libremente la gracia de Dios en todas las circunstancias concebibles. Por consiguiente, la posesión de conocimiento medio por parte de Dios lógicamente antes de tomar cualquier decisión sobre el mundo, incluyendo quién sería salvo o perdido, proporciona la clave para la soberana predestinación individual de Dios. Para cualquier individuo posible, Dios puede escoger elegir a ese individuo creando un mundo de circunstancias de preservación de la libertad en las cuales Dios ya sabe que él/ella voluntariamente abrazaría su gracia. Y Dios puede escoger no hacer ese individuo en absoluto creando un mundo diferente, igualmente bueno de circunstancias de preservación de la libertad donde el individuo no existe. Esta elección entre reprobación, elección y no existencia está incondicionada por nada en el individuo, sino que depende exclusivamente de la voluntad soberana de Dios. [46]

Al acoplar el conocimiento medio con la hipótesis de que Dios podría soberanamente actualizar para cualquier individuo posible un estado de cosas en el que esa persona fue salvada libremente, perdida libremente o inexistente, donde la elección no depende en absoluto del individuo posible sino únicamente del buen placer de Dios, me parece que Molina reconcilia ingeniosamente la plena soberanía divina, la libertad humana libertariana y la voluntad salvífica divina universal sin socavar el significado al pie de la letra de ninguna de estas doctrinas o textos bíblicos que las apoyan. La doctrina de Molina tiene por tanto el poder de servir como un acercamiento genuino entre las doctrinas calvinistas y arminianas de la predestinación.

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[1] Molina, Concordia, 7.23.1/2.1.1, 8; Craig, Divine Foreknowledge and Human Freedom, 241.

[2] Ibid., 5.19.6.1.19; 7.23.4/5.1.6.25.

[3] Ibid., 7.23.4/5.4.1, 22-3.

[4] Ibid., 7.23.4/5.4.2, 24. La observación de Molina se aplica igualmente al griego original de Romanos 9:15, el cual usa el singular ὅν en lugar del plural ὅντινα.

[5] Ibid., 7.23.4/5.4.2. Sobre exactamente las mismas bases lingüísticas como Romanos 9:15 (ὅν en lugar de ὅντινα), el argumento de Molina también se aplica al griego original de Romanos 9:18.

[6] Ibid.

[7] Ibid., 7.23.4/5.1.6.4.

[8] Ibid., 7.23.1/2.1.2; 7.23.1/2.2.4; 7.23.4/5.1.8.25; 7.23.4/5.1.11.12.

[9] Por lo tanto, Molina rechazó vigorosamente la afirmación del teólogo dominicano Domingo de Soto (1494–1560) y el teólogo franciscano Andreas de Vega (d. 1560) que sólo el libre albedrío humano sin la ayuda especial de la gracia preveniente era suficiente para el arrepentimiento y la creencia (Concordia, 3.13.13.39.1-8).

[10] Molina, Concordia, 2.14.13.35.8.

[11] Ibid., 7.23.4/5.1.6.15.

[12] Molina, Foreknowledge, 4.14.13.53.1.8.

[13] Molina, Concordia, 7.23.4/5.1.2.3-4.

[14] “Utrum ex parte praedestinati detur causa praedestinationis….Utrum ex parte reprobi detur causa

reprobationis” (Molina, Concordia, 7.23.4/5.1.1; 7.23.4/5.4.1).

[15] “erroribus . . . Origenis et Pelagii” (Molina, Concordia, 7.23.4/5.1.2.1).

[16] “fides praevisa non sit ratio iustificationis ac praedestinationis” (Molina, Concordia, 7.23.4/5.1.2).

[17] “Vocavit nos vocatione sua sancta, non secundum opera nostra, sed secundum propositum suum et

gratiam quae data est nobis in Christo Iesu” (Molina, Concordia, 7.23.4/5.1.2.1).

[18] “Ergo reprobatio non est propter peccata praevisa atque adeo nec causam nec rationem ex parte reprobi habet” (Molina, Concordia, 7.23.4/5.4.1).

[19] “totius effectus praedestinationis…ex sola libera Dei voluntate pendeat” (Molina, Concordia,

7.23.4/5.1.2).

[20] “illi electi…hi vero reprobi fuerint…illi reprobi…hi vero electi fuerint” (Molina, Concordia,

7.23.4/5.1.2.4).

[21] MacGregor, Molinist-Anabaptist Systematic Theology, 66-8.

[22] Molina, Concordia, 7.23.4/5.1.11.36.

[23] Ibid., 7.23.4/5.1.3.9.

[24] Ibid., 7.23.4/5.1.8.25.

[25] Ibid., 7.23.4/5.1.3.9; 7.23.4/5.1.11.38.

[26] Augustine, De Spiritu et Littera, 7; idem, De Gestis Pelagii, 7; idem, De Correptione et Gratia, 23;

Calvin, Institutes, 3.22.8-10.

[27] Craig, “Middle-Knowledge View,” 135.

[28] Molina, Foreknowledge, 4.14.13.50.9.

[29] Molina, Concordia, 3.14.13.40.2-17.

[30] Ibid., 3.14.13.40.18-27.

[31] Ibid., 7.23.1/2.1.5, 8.

[32] Bernard of Clairvaux, Sermones super Cantica Conticorum, 21.7; cf. idem, De gratia et libero arbitrio, 14.51; idem, De gradibus humilitatis et superbiae, 10.36.

[33] Molina, Commentaria, 15.1.2.4; 16.3.1.

[34] Molina, Concordia, 7.23.4/5.1.11.18.

[35] Ibid., 1.14.13.23.2.7-8; 7.23.4/5.1.8.8, 6.

[36] Ibid., 7.23.4/5.1.6.23.

[37] Ibid., 7.23.4/5.7.1.1.

[38] Ibid., 1.14.13.12.6; 3.14.13.40.13.

[39] Ibid., 7.23.4/5.1.4.13; 7.23.4/5.1.11.41; idem, Foreknowledge, 4.14.13.49.9.

[40] Craig, “No Other Name,” 184. Otros prominentes molinistas que se suscriben a la condenación transmundial incluyen Thomas Flint (Providence, 119), Paul Copan (“True for You, But Not for Me”: Overcoming Objections to Christian Faith [rev. ed.; Bloomington, MN: Bethany House, 2009] 212), y Bruce Little (Creation-Order Theodicy, 154-5). La noción de condenación transmundial se basa en la idea de Alvin Plantinga de la depravación transmundial, según la cual hay ciertas personas posibles que producirían el mal moral en cada mundo factible en el cual existen (Nature of Necessity, 186-8).

[41] Craig, Divine Foreknowledge and Future Contingents, 204.

[42] Molina, Concordia, 7.23.4/5.1.11.7.

[43] Ibid., 7.23.4/5.1.11.8-16.

[44] Ibid., 7.23.4/5.1.2.9, 7.23.4/5.4.24.

[45] Ibid., 7.23.4/5.1.11.8-16.

[46] Ibid., 7.23.4/5.1.11.7. Como bien dice Craig, “Puesto que Dios elige crear cualquier mundo que Él desee sin respecto a cómo una persona dada respondería a Su gracia, la predestinación es inmerecida y gratuita” (Divine Foreknowledge and Future Contingents, 206).

Molinismo

¿Puedes Ser Libre si Dios Sabe lo que Harás?

 

Algunas personas piensan que si Dios ya conoce nuestro futuro, entonces el hombre no es libre realmente sino que todas nuestras acciones ya están predeterminadas—como si fuéramos títeres o robots.

La respuesta corta es que la omnisciencia de Dios es compatible con la libertad humana. Es como tener un termómetro infalible. El termómetro siempre va a darnos la temperatura correcta, pero no es el termómetro el que produce el frío o el calor, sino que simplemente lo registra. Si la temperatura fuese distinta, el termómetro registrará este cambio. El conocimiento de Dios es similar. Dios sabe lo que el ser humano hará libremente.

Respuesta detallada:

Si lo vemos de manera más rígida usando lógica modal, el argumento que postulan algunos para supuestamente mostrar la incompatibilidad de la omnisciencia con la libertad humana es el siguiente:

(1) Necesariamente, si Dios prevé que yo hare X entonces haré X.

(2) Dios prevé que haré X.

(3) Por lo tanto, necesariamente haré X.

Según este argumento, ya que X sucede necesariamente, entonces no es un evento contingente o dependiente de mí. Así, en virtud de la omnisciencia de Dios, X está destinado a ocurrir. Esto en lógica se denomina fatalismo. El problema con el argumento de arriba es que comete un error en lógica modal.

Lo que se deriva con validez de las premisas (1) y (2) no es (3) sino (3′):

(3′) Por lo tanto haré X.

El fatalista aquí se confunde. Es verdad que en un argumento de lógica modal válido, la conclusión se deriva necesariamente (aquí necesariamente significa que algo es así porque no hay alternativa lógica posible). Es decir, es imposible que las premisas sean verdaderas y que la conclusión sea falsa. Pero la conclusión por sí misma no tiene que ser necesaria en ese sentido. Yo me podría refrenar de hacer X, y si yo me refrenara, entonces Dios había previsto algo distinto. Esto es suficiente para preservar el libre albedrío humano.

El fatalista viola las reglas de lógica transfiriendo la necesidad de la inferencia a la conclusión. Lo que se deriva necesariamente de (1) y (2) no es (3) sino sólo (3′). Pero el fatalista en su confusión piensa que la conclusión misma es necesariamente verdadera y así termina erróneamente afirmando (3). Al hacer esto simplemente comete una falacia lógica. La conclusión correcta, (3′), de ninguna manera es incompatible con la libertad humana.

Desde el punto de vista de la omnisciencia divina el que yo vaya a hacer X, no significa que estoy forzado a hacer X. Eso no es de ninguna manera incompatible con la posibilidad de que yo haga X libremente. Sin duda, una gran fuente de confusión para el fatalista es el mezclar certeza con necesidad. En los escritos de teólogos fatalistas modernos, uno puede encontrar frecuentemente afirmaciones de que algo es ciertamente verdadero y de que lo mismo es necesariamente verdadero. Esto es confusión absoluta.
El Dr. Craig Explica esto:

Para un tratado profundo de este tema de omnisciencia y libre albedrío, recomendamos el libro: The Only Wise God del Dr. William Lane Craig. Ver también este artículo en inglés de Max Andrews.1

Este escrito está basado en el libro Divine Foreknowledge: Four Views (Kindle Locations 1557-1565). Kindle.

 

  1. Definiciones para los términos sensu divisio y sensu compisito se pueden encontrar en esta liga correspondiente a la página 8 del libro Hobbes and Bramhall on Liberty and Necessity.

PREDESTINACIÓN y LIBRE ALBEDRÍO: ¿ES EL MOLINISMO BÍBLICO?

PREDESTINACIÓN y LIBRE ALBEDRÍO: ¿ES EL MOLINISMO BÍBLICO?

Introducción

La herejía y falsa doctrina han sido temas de sumo interés en la historia de la iglesia. En un esfuerzo por comprender a profundidad los atributos de Dios, frecuentemente surgen posturas distorsionadas del Ser Divino. Por lo tanto, es comprensible el deseo del cristiano conservador de salvaguardad la doctrina ortodoxa. Pero este celo puede llevar al legalismo y a tener una mente hermética aun cuando una doctrina verosímil es presentada que reta a la persona asentada en décadas de teología—potencialmente incorrecta. Creo que la doctrina del conocimiento medio (scientia media) debe ser seriamente considerada como coherente y bíblica en lugar de ser catalogada—a priori—como herejía. En este documento argumentaré que existen razones positivas para incluir el Molinismo en la lista de doctrinas cristianas ortodoxas y que no existen buenos argumentos para rechazarlo como herético.

La Doctrina del Conocimiento Medio

Para la persona no familiarizada con el Molinismo, la doctrina del conocimiento medio puede levantar sospechas. Personalmente crecí en la tradición evangélica Bautista y cuando escuché de este concepto por primera vez mi reacción fue de rechazo inmediato. No fue sino hasta que comprendí la doctrina directamente del Dr. William Lane Craig—uno de sus máximos proponentes—que pude entender bien la doctrina. En esta sección explicaré lo que es el Molinismo y la doctrina del conocimiento medio.

El término Molinismo fue acuñado por el teólogo Jesuita del siglo XVI Luis de Molina. El Molinismo afirma que Dios lleva a cabo Su voluntad en las creaturas con libre albedrío[1] utilizando su omnisciencia. El Molinismo armoniza dos verdades bíblicas aparentemente irreconciliables: (1) Dios ejercita soberano control sobre toda su creación y (2) los seres humanos son agentes libres, responsables por sus actos.

El Molinismo armoniza dos verdades bíblicas aparentemente irreconciliables: (1) Dios ejercita soberano control sobre toda su creación y (2) los seres humanos son agentes libres, responsables por sus actos.

Es importante notar que tanto el Calvinismo como el Arminianismo afirman estas verdades, pero el Calvinismo tiende mucho a enfatizar la soberanía de Dios, lo cual llevado a un extremo, cae en el fatalismo,[2] haciendo a Dios el autor del mal. Por otra parte, el libertarismo llevado al extremo puede llevar al Pelagianismo.[3] El Molinista debe rechazar ambas posiciones.

El Molinismo enseña que Dios es soberano por medio de su atributo de omnisciencia.[4] La omnisciencia incluye tres tipos de conocimiento divino. Dios tiene conocimiento natural—todas las verdades necesarias—y conocimiento libre—todas las verdades del mundo presente. Lógicamente antes del conocimiento libre está el conocimiento medio, incluyendo verdades contrafactuales—todo el conocimiento de los mundos posibles que podrían llevar a cabo la voluntad soberana de Dios. Contiene conocimiento acerca de todas las elecciones y decisiones de agentes libres si fuesen creados en un mundo en particular usando conocimiento contrafactual. Contrafactuales (CC) son estatutos condicionales del tipo “si…entonces…” en modo subjuntivo. Estos estatutos de tipo CC son indispensables para el mecanismo de decisiones humanas. Por medio del uso del conocimiento medio—antes del decreto divino (creación)—Dios sabe lo que las creaturas harían en cualquier situación dada.

Por medio del uso del conocimiento medio—antes del decreto divino (creación)—Dios sabe lo que las creaturas harían en cualquier situación dada.

Utilizando este conocimiento Él puede entonces materializar el universo por medio de su decreto divino en el que su soberana voluntad se lleva a cabo sin violación de la libertad humana. Una vez que Dios materializa el universo, entonces posee conocimiento libre de todos los hechos futuros. En forma de diagrama, esto podría representarse de la siguiente manera:

Momento 1:  .  .  .        •          •          •          •          •          •          •          .  .  .

Conocimiento Natural: Dios conoce el rango de todos los mundos posibles.

Momento 2: .  .  .                     •                      •                                  •          .  .  .

Conocimiento Medio: Dios conoce los mundos factibles que podría crear.

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Creación del Mundo Actual (Decreto Divino)

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Momento 3:  .  .  .                                            •                                              .  .  .

Conocimiento Libre: Dios conoce todas las verdades acerca del mundo creado/actual.

Estos tres momentos lógicos no son controversiales y fueron afirmados aún por teólogos medievales como Duns Scotus y Tomás de Aquino. Aquí nuestro punto de atención es el conocimiento medio. Así resume Kenneth Keathley los tres momentos lógicos de Dios:

…a partir del conjunto infinito de mundos posibles que pudiesen existir (conocimiento natural de Dios), existe un subconjunto infinito de mundos factibles que podrían llevar a cabo Su voluntad (conocimiento medio de Dios). En el modelo Molinista, Dios controla absolutamente todo soberanamente, y esto a pesar de que los humanos poseen verdadero libre albedrío por el que deben de dar cuentas.[5]

Pero, ¿es la idea de conocimiento medio avalada por las escrituras o es simplemente una mera construcción teológica/filosófica? Como veremos en la sección siguiente, CC de creaturas libres—el fundamento de la doctrina del conocimiento medio—están avalados ampliamente por las escrituras.

Conocimiento Medio: Soporte Bíblico

Antes de presentar una justificación bíblica a favor de la doctrina del conocimiento medio, es importante clarificar algunos factores. En esta sección vamos a (1) asumir que Dios posee presciencia (es decir, conocimiento antecedente, dado que este punto es prácticamente incontrovertido) y (2) ofrecer soporte para la tesis que Dios es posesor de conocimiento contrafactual. Ahora, si el conocimiento contrafactual viene lógicamente antes del decreto divino, entonces eso sería conocimiento medio como lo entiende el Molinista.

Si el conocimiento contrafactual viene lógicamente antes del decreto divino, entonces eso sería conocimiento medio como lo entiende el Molinista.

  Por lo tanto, aunque es posible demostrar bíblicamente que Dios tiene conocimiento contrafactual, la conclusión que Dios posee conocimiento medio es un asunto de “reflexión teológica”.[6]

Como hemos afirmado anteriormente, los contrahechos son estatutos condicionales y contingentes del tipo “si…entonces…” en modo subjuntivo que expresan una condición contraria a un hecho (por ejemplo, “si el archiduque Francisco Fernando no hubiese sido asesinado en Sarajevo, entonces la Segunda Guerra Mundial no habría comenzado en 1914”), pero también expresan un estatuto verdadero del mundo actual. También usamos estos enunciados en la vida diaria. Por Ejemplo: “si no hubiese nacido en México no sabría español”; o “si no hubiese estudiado para el examen de matemáticas no lo habría aprobado”. La Biblia abunda con este tipo de lenguaje contrafactual.

En Juan 15:22 Jesus dice que si él “no hubiera venido, ni les hubiera hablado, [entonces] no  tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado”. De manera similar, en el verso 24 afirma que si Él no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, [entonces] no tendrían pecado; pero ahora han visto y han aborrecido a mí y a mi Padre”.

En el contexto de la traición a Jesus por Judas, Jesus dice que “Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido (Mat 26:24) y en Mat 11:21-23 advierte a las ciudades donde hizo los milagros más portentosos de manera similar:

“«¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Si se hubieran hecho en Tiro y en Sidón los milagros que se hicieron en medio de ustedes, ya hace tiempo que se habrían arrepentido con muchos lamentos. Pero les digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón que para ustedes. Y tú, Capernaúm, ¿acaso serás levantada hasta el cielo? No, sino que descenderás hasta el abismo. Si los milagros que se hicieron en ti se hubieran hecho en Sodoma, ésta habría permanecido hasta el día de hoy”.

Un ejemplo muy claro puede apreciarse en Mat 17:27. Aquí Jesus le pide a Pedro: “ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo, y al abrirle la boca, hallarás un estatero; tómalo, y dáselo por mí y por ti”. Si entendemos tuvo la libertad de ya sea obedecer o desobedecer a Jesus, entonces se deriva lógicamente que existe un escenario posible en el que Pedro no echa el anzuelo para sacar un pez.

Jesus también afirmó la posibilidad de un escenario alterno cuando dijo:

“¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!”

También tenemos ejemplos de los apóstoles. Cuando Ananías y su esposa pecaron al extraer del precio de su ofrenda en Hechos 5:4, Pedro insinúa que pudieron haber actuado de manera distinta: “¿no estaba bajo tu poder?” (NBLH).

Pablo afirma en 1 Corintios 10:13 que los humanos siempre tienen la posibilidad de no pecar cuando son tentados. Esto significa que cuando una persona peca, existe un escenario (mundo posible) en donde la misma persona en las mismas circunstancias podría no haber pecado. Dios genuinamente provee una salida y el ser humano tiene libertad de tomarla o rechazarla. De manera similar, en 1 Corintios 2:8 Pablo escribe que “ninguno de los príncipes de este siglo conoció [la sabiduría de Dios en misterio]; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria”. Otros ejemplos claros de contrahechos incluyen Mat 12:7; 23:30; 24:43; Mc 13:20; 13:57-58; 6:47-49 ; Jn 4:10; 15:19; 16:36; 18:36; 21:6 y Heb 4:8.

El Antiguo Testamento está también lleno de conocimiento contrafactual de Dios. En Ex 32:9-14 Dios tiene la intención de destruir a los israelitas, pero Moisés intercede con Dios y así “Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo”. El hecho de que Dios conociera la respuesta de Moisés no hace de esto lenguaje hiperbólico dado que Dios no miente.[7] La advertencia de Dios sería tan cierta como cualquiera de sus promesas y profecías con intención verdadera y accionable. En forma similar, en Amós 7:1-6 Dios muestra al profeta—en imágenes más bien graficas—su intención de Juzgar a Israel. En Isaías 38:1-5, el profeta predice la muerte de Ezequías—a la cual el Señor renuncia como resultado de los ruegos de Ezequías.

Según el Salmo 139:1-6, Dios conoce cada pensamiento de los hombres “desde lejos”, posiblemente indicando una distancia temporal[8]. De nuevo, el Antiguo Testamento contiene numerosos ejemplos de conocimiento contrafactual: 1 Sam 23:1-14; 38:1-5; 13:13-14; Jonás 3; Gen 19:2-3[9]; 18:16-33; 22:12[10]; 2 R 13:19; Ezequiel 21:21-23[11]; 14:14-16; 33:5; Jer 23:22; 37:9-10.

Dada esta evidencia bíblica establecida, se puede afirmar firmemente que Dios es posesor de conocimiento contrafactual de sus creaturas libres como parte de su conocimiento natural, y si este conocimiento es poseído por Dios antes del decreto divino (de creación), entonces tenemos una base sólida para afirmar la doctrina del conocimiento medio.

¿Es el Molinismo Eiségesis Cargada de Filosofía?

Algunos objetores al molinismo lo han tachado de herejía “ideada por los semipelagianos”[12], y que Craig está en peligro “de aceptar un método teológico que se deriva no del texto a una especulación filosófica sino de una especulación filosófica al texto”.[13] Pero esto sería negado severamente por el Molinista bíblico. La escritura afirma que la salvación es completamente un acto divino.

 El Molinista concuerda por completo con la depravación humana—al igual que los teólogos reformados—y su inhabilidad de venir a Cristo al menos que el Espíritu le atrajese (Jn 12:32; 6:44) pero el incrédulo tiene también la libertad de rechazar y resistir[14] esta gracia libremente otorgada y permanecer perdido. Es mérito de Dios si el incrédulo se arrepiente y es culpa del incrédulo si rechaza la gracia salvadora de Dios por medio del Espíritu Santo.  Lo que es innegable es que sin la gracia de Dios nadie seria salvo.

Kirk MacGregor argumenta que la interpretación de Craig de Mateo 11:21-23 “parece ser un caso claro de permitir presuposiciones filosóficas distorsionar la exegesis gramático-histórica del texto”.[15] Pero aquí estoy más bien de acuerdo con Keathley en contra de esta acusación debido a que “los teólogos incluyen presuposiciones gramático-históricas en la exégesis todo el tiempo”.[16] Aquí la pregunta clave es: ¿Son las presuposiciones de Craig incorrectas? Debido a que Craig afirma que (1) Dios desea que todos los hombres vengan al arrepentimiento (Ezequiel 33:11; 1 Tim 2:3-4; 2 Pedro 3:9), (2) Dios juzga al hombre según la revelación que haya tenido (Rom 1-2), (3) Dios determina el tiempo y lugar para que el hombre busque a Dios (Hechos 17:26-28), y que (4) los humanos son juzgados por su pecado. Estas presuposiciones son consistentes con un estudio sistemático de la escritura y constituyen un marco de referencia correcto para interpretar Mateo 11:21-23 de tal forma que, si fuese factible para Dios actualizar un universo/mundo en el que la gente de Tiro, Sodoma y Sidón se hubiesen arrepentido entonces Dios habría actualizado tal mundo dados (1) y (3). Jesús luego juzga estas ciudades con mayor severidad debido a la revelación que tuvieron (2) y los condena por su pecado (4). Por lo tanto las cuatro presuposiciones de Craig provienen de la escritura. La apelación y acusación de MacGregor de uso de filosofía eisegética es inválida.[17]

Paul Kjoss (un Calvinista) afirma que 1 Corintios 2:8 sugiere que “los gobernantes de este mundo…crucificaron al Señor de la gloria” no por haber estado ajenos a las grandes maravillas del molinismo, ni porque no tuvieron la habilidad intelectual de entender el contenido proposicional de lo que el apóstol Pablo denomina “la locura de lo que predicamos” (1 Cor. 1:21). Mas bien, crucificaron al Señor de gloria porque, como Richard Gaffin ha argumentado incisivamente, estaban “vacios del Espíritu” y por lo tanto sin habilidad moral de entender las cosas del Espíritu. En resumen, aquellos que no toleran el Dios de la tradición Agustino-Calvinista tendrían bien a recordar que Dios no es “tolerante a las personas” (Col 3:25), ni siquiera de filósofos brillantes.[18]

Pero este razonamiento de Kjoss presupone un sistema filosófico: el determinismo divino universal, que convierte a Dios en el agente responsable del pecado de la gente. Dios luego procede a condenarlos de algo que El mismo predetermina. Esta posición de ninguna manera “es fiel al testimonio de las Escrituras ni tampoco honra a Dios”.[19] Más aún, la traducción utilizada  por Kjoss en Col 3:25 acerca de que Dios no es “tolerante a las personas” puede traducirse mejor como “Porque el que procede con injusticia sufrirá las consecuencias del mal que ha cometido, y eso, sin acepción de personas” (LBLA). Irónicamente el texto claramente afirma que Dios no muestra favoritismos, lo cual hace difícil explicar ¡porqué es que, en algunas teologías reformadas, Dios destina a algunos para salvación y a otros para destrucción si es realmente imparcial! Por lo tanto, el pasaje del “alfarero y el barro” de Romanos 9 usado como objeción al Molinismo no es nada preocupante, porque simplemente resalta la libertad de Dios de escoger a quien quiera para cumplir sus propósitos y elige—por medio del conocimiento medio—a aquellos que responderían libremente a su gracia salvadora. El incrédulo sigue existiendo para demostrar la justicia de Dios y su justicia contra la maldad y el pecado. Esta manera de entender el texto presupone que Dios es justo, soberano, pero también quiere que sus creaturas tengan libertad genuina. Todas estas son presuposiciones derivadas de la escritura que se pueden resumir como una posición filosófica.

La pregunta no debería ser si Craig está introduciendo presuposiciones filosóficas a su interpretación bíblica (exegesis)—francamente todos lo hacemos—la pregunta es más bien, ¿son las presuposiciones filosóficas de Craig válidas y consistentes con un estudio fiel y sistemático de la Escritura? Y aquí la respuesta parece ser un rotundo “SI”.

Molinismo y el Problema del Mal

El Molinismo no solo provee de una visión armoniosa y coherente de la soberanía divina, omnisciencia y libertad humana, sino que en el proceso explica muchos pasajes difíciles relacionados con el problema del mal. Esta cuestión ha sido problemática para teólogos, filósofos y gente laica durante siglos. Se puede resumir de la siguiente manera: si Dios es omnipotente, tiene el poder de eliminar el mal, si es bueno entonces desea eliminar el mal, pero el mal existe y por consiguiente Dios es, ya sea, impotente, maléfico o simplemente no existe. Más aun, si Dios es el último eslabón en cada cadena de eventos, y el determinismo divino es verdad, entonces él es la causa del pecado. En efecto—de acuerdo con Hechos 2:23—Jesus fue crucificado y muerto de acuerdo al “plan predeterminado y conocimiento previo de Dios”. Hechos 4:27-28 afirma que “Herodes y Poncio Pilato, juntamente con los gentiles y los pueblos de Israel, se unieron contra Jesus” para crucificarle y matarle según el “propósito” y plan “predestinado”. ¿Hace esto a Dios el causante de que la gente peque? Aquí tenemos dos pasajes que inequívocamente afirman la absoluta soberanía de Dios sobre los asuntos humanos que resultaron en el cumplimiento del plan preordinado de Dios. Craig explica como el Molinismo puede ayudar a clarificar esta situación y al mismo tiempo mantener a los humanos como agentes responsables de su maldad:

Si tomamos el término presciencia [conocimiento previo] como inclusive de conocimiento medio, entonces podemos explicar perfectamente el control providencial de Dios sobre un mundo de agentes libres. Por medio de su conocimiento medio, Dios sabía exactamente qué personas, si fuesen miembros del Sanedrín, votarían libremente por la condenación de Jesús; que personas, si en Jerusalén, exigirían libremente la muerte de Cristo, pidiendo la liberación de Barrabás; que es lo que haría Herodes libremente, si fuese rey, en relación con Jesús a la petición de Pilato de juzgarlo; y que haría Pilato, libremente, si tuviese la prefectura de Palestina en el 27 D.C, bajo presión de los líderes judíos y las masa…Dios decreto el crear justamente a esas personas que harían libremente lo que Dios quiso que sucediera.[20]

La misma lógica puede aplicarse, por ejemplo, a pasajes difíciles que afirman que “Dios endureció el corazón del Faraón” pero al mismo tiempo “El Faraón endureció su corazón”[21] o al hecho de que Judas es responsabilizado por la traición de Jesus aunque esto fuera parte del plan de Dios desde el inicio. Por otra parte, “La perspectiva Agustino-Calvinista interpreta los pasajes anteriores afirmando que conocimiento previo es lo mismo que preordinación: Dios sabe que sucederá porque el mismo hace que así pase directamente…pero esta interpretación inevitablemente hace a Dios el autor del pecado”.[22]

Tanto el teísmo abierto, como el Calvinismo y la Presciencia Simple (si se le quita el conocimiento medio) carecen de poder explicativo acerca de la providencia de Dios y—al mismo tiempo—y la absoluta soberanía de Dios sin disminuir la libertad humana. ¡Esto es algo que no existe en ningún otro sistema teológico!

La Objeción Fundacional

Aunque este documento concierne principalmente la argumentación bíblica a favor del conocimiento medio, vale la pena mencionar un último obstáculo que el lector puede encontrar mientras considera la doctrina del Molinismo: la objeción fundacional. Algunos filósofos han preguntado cómo es que Dios simplemente sabe lo que las creaturas libres harían en un mundo que no ha sido actualizado. ¿En otras palabras, cuál es el “fundamento” para el conocimiento contrafactual de Dios en referencia a sus creaturas libres? Y aquí, como lo menciona Craig, el objetor tiene la carga de la prueba de mostrar que es imposible para Dios el tener tal conocimiento:

“¿Pero por qué debería yo saber cómo es que Dios tiene tal presciencia o conocimiento previo? ¿Quiénes somos los humanos para saber cómo es que Dios conoce el futuro?…por lo tanto, no se nos puede requerir una demostración de la forma en que Dios conoce el futuro; simplemente podemos conformarnos en sugerir posibilidades”.[23]

La objeción fundacional se basa en una “construcción particular” de teoría-de-verdades (en inglés: truth-making theory)—como se le conoce en círculos de filosofía—pero la objeción virtualmente nunca es articulada o defendida a profundidad por sus abogados”.[24]

Al menos, y hasta que pueda ser demostrado que Dios no puede poseer tal conocimiento medio lógicamente antes del decreto divino, el molinismo permanece como una opción teológica viable para el cristiano ortodoxo.

Al menos, y hasta que pueda ser demostrado que Dios no puede poseer tal conocimiento medio lógicamente antes del decreto divino, el molinismo permanece como una opción teológica viable para el cristiano ortodoxo.

Conclusión

Hace unos pocos meses presencié un panel de discusión en el cual participaron varios teólogos eminentes. Cerca de la mitad de la conversación, el anfitrión/moderador, Mark Lanier—un eminente abogado y autor cristiano—preguntó:

“¿Si alguna vez has dudado de tu fe, cuál fue el punto más problemático para ti?”[25]

Dos de los panelistas mencionaron el problema del mal y uno mencionó la cuestión de “la soberanía de Dios, libre albedrío y predestinación”. Es interesante que la doctrina del conocimiento medio pueda clarificar eficientemente ambas cuestiones. Aunque el molinismo fuese falso, por lo menos constituye una forma plausible de reconciliar algunos de los aspectos más complejos en la historia del pensamiento teológico y filosófico. Simplemente esto tiene un valor apologético tremendo. Dado a que no hay buenas objeciones contra la doctrina del conocimiento medio y que es consistente con una lectura e interpretación ortodoxa de la Escritura, el cristiano ortodoxo conservador debería considerar al molinismo como un sistema teológico viable. Yo personalmente concuerdo con el Dr. Craig al afirmar que el molinismo es probablemente “el concepto teológico más fructífero” que jamás he encontrado.

[1] Y aquí quiero decir “libre” en el sentido libertario.

[2] El fatalismo es entonces una negación de la libertad humana. Este implica que, si actuamos de cierta manera, entonces no somos libres de actuar de otra forma. Cualquier cosa que vayamos a hacer, tenemos hacer. Ahora, el fatalismo no debe ser confundido con determinismo, la posición que afirma que todas nuestras elecciones y acciones están determinadas por causas anteriores. William Lane Craig, The Only Wise God: The Compatibility of Divine Foreknowledge and Human Freedom (Eugene, OR: Wipf and Stock Publishers, 1999), 14.

[3] El pelagianismo afirma que el hombre tiene en su poder el obedecer y escoger a Dios. El Semipelagiano afirma que el hombre no puede ser salvo aparte de la gracia de Dios pero aun argumenta que el hombre tiene habilidad natural de acercarse a Dios. El Molinista puede (y debe) rechazar ambas posiciones y aun así afirmar libertad libertaria y la soberanía divina.

[4] La omnisciencia aquí se entiende en forma tradicional como la propiedad de Dios de saber todos los estatutos verdaderos y ninguna falsedad. Esto es un rechazo especifico de la omnisciencia como la define el teísmo abierto: como el conocimiento de el futuro establecido (establecido directamente por Dios) y el resto permanece como una posibilidad abierta que Dios simplemente ignora (simplemente Dios no lo sabe).

[5] Kenneth Keathley, Salvation and Sovereignty: A Molinist Account (Nashville, TN: B&H Publishing, 2010), Kindle Locations 385-388.

[6] James Beilby and Paul Eddy, eds., Divine Foreknowledge: Four Views (Downers Grove, Illinois: InterVarsity Press, 2001), Kindle Location 1532.

[7] Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta. ¿Lo ha dicho El, y no lo hará?, ¿ha hablado, y no lo cumplirá? Números 23:19.

[8] Craig, The Only Wise God, 31.

[9] En este caso, los ángeles tenían la intención de pasar la noche en la plaza pero fueron convencidos de entrar a casa de Lot indicando un escenario contrafactual/alterno.

[10] “De manera similar, el lenguaje antropomórfico usado por Dios cuando Abraham va a ofrecer a Isaac apunta a la realidad de la prueba de Abraham. ‘Similarly, the anthropomorphic language used by God at Abraham’s offering of Isaac points to the reality of Abraham’s test. ‘porque ahora sé que temes a Dios, ya que no me has rehusado tu hijo, tu único’ (Gen 22:12). El resultado era tanto contingente como cierto. Contingentemente Abraham pudo haber fallado. Pero de acuerdo al impecable conocimiento previo de Dios, ciertamente Abraham no fallaría”. Keathley, Salvation and Sovereignty, Location 601-602.

[11] Aquí, Dios conoce previamente las adivinaciones de Nabucodonosor para determinar su plan de batalla. Craig, The Only Wise God, 30-31.

[12] Matthew McMahon, “The Heresy of Middle Knowledge,” http://www.apuritansmind.com/historical-theology/heresy-in-the-church/the-heresy-of-middle-knowledge-by-dr-c-matthew-mcmahon (accesado April 24th 2015).

[13] Beilby, Divine Foreknowledge, Kindle Location 2112-2114.

[14] Es aquí donde el Molinista está en desacuerdo con el Calvinista. Para el calvinista, la llamada del Espíritu Santo es irresistible (llamado efectivo) y siempre resulta en salvación. Pero con esta doctrina el calvinista termina encajonándose, ya que resulta un misterio, si Dios quiere que todos sean salvos, ¿Por qué entonces no los salva a todos?

[15] Kirk R. MacGregor, A Molinist-Anabaptist Systematic Theology (Lanham, MD:  University Press of America, 2007), 69.

[16] Keathley, Salvation and Sovereignty, Kindle Location 884-991.

[17] Parrafo sumarizado de Keathley, Salvation and Sovereignty, Kindle Location 908-991

[18] Stanley N. Gundry and Dennis W. Jowers, eds., Four Views on Divine Providence (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2011), Kindle Location 2168-2171.

[19] Ibid.

[20] Beilby, Divine Foreknowledge, Kindle Location 1664.

[21] Ver Exodo 7:13-14; 7:22; 8:15; 8:19; 8:32; 9:7; 9:12; 9:34-35; 10:1; 10:20; 10:27; 11:10; 14:8.

[22] Ibid., 1675.

[23] Craig, The Only Wise God, 118-21.

[24] Beilby, Divine Foreknowledge, Kindle Location 1747.

[25] Mark Lanier, “Seminario – Christianity on Trial – Panel Discussion,” https://www.youtube.com/watch?v=VDSGslqlDfU (accesado Abril 28 2015).