El Horror de la Vida “Familiar” de un Niño Cananeo


El Horror de la Vida “Familiar” de un Niño Cananeo

Por Dr. Clay Jones. Universidad de Biola. Escrito Original.

Aunque este escrito no lidia con las razones que tuvo Dios para tomar la vida de los niños cananeos ni con la justicia de tal hecho, antes de encarar ese asunto es necesario entender el contexto de la vida familiar cananea. También da tristeza leer esto, sin embargo hay que entender que los niños cananeos no gozaban de un estilo de vida como el que experimentamos en el occidente moderno, y ni siquiera era un estilo de vida familiar común para los estándares del antiguo medio oriente. La niñez cananea no era un paseo en el vecindario del “Chavo del Ocho” o una forma de vida familiar moderna: era algo de horror.

La vida era muy dura para los niños cananeos debido a que los cananeos cometían dos tipos de pecado que dañaban a sus hijos. Como lo he demostrado en publicaciones anteriores y en mi artículo “La Destrucción de los Cananeos“, la evidencia arqueológica muestra que los cananeos eran un pueblo incestuoso. El abuso sexual es un crimen horrible en nuestra sociedad—y así debe serlo—pero en la mitología cananea su dios Baal, violó a su hermana cuando se encontraba en la forma de vaquilla “setenta y siete, incluso ochenta y ocho veces”.1 En otras palabras, Baal la violaba constantemente. Baal también tenia relaciones sexuales frecuentemente con su hija Pidray,2 y por orden de su padre, Baal tuvo relaciones sexuales con su madre Asherah para humillarla.3

Es de esperarse que si los cananeos adoran a un dios que viola a su hermana, que tiene relaciones sexuales con su hija y humilla sexualmente a su madre, que los mismos cananeos terminen imitando la conducta de sus dioses. Como dice el Salmo 115:8,

“Aquellos que se hacen de [ídolos] se harán como ellos; así como todos los que en ellos confían”.

El incesto destruye las delimitaciones familiares normales y también, para empeorar las cosas en sobremanera, resulta en una incidencia alta de nacimientos de niños con defectos congénitos.4

Pero había un mal peor que el abuso sexual y la violación: ofrecían a sus hijos en sacrificio a Moloc. Moloc era un dios cananeo del inframundo representado como un ídolo en posición vertical, con cabeza de toro, con cuerpo humano, y en cuyo vientre se avivaba un fuego y sobre cuyos brazos extendidos se colocaba un niño para ser quemado vivo.5 Plutarco reportó que durante los sacrificios fenicios (cananeos)6 “toda el área frente a la estatua se impregnaba con un fuerte ruido de flautas y tambores para que los gritos de los lamentos no llegasen a los oídos de la gente”.7 Y no fueron solo bebés; sabemos que incluso niños de hasta cuatro años de edad eran sacrificados.

Kleitarchos (antiguo historiador Griego) escribió que los fenicios y especialmente los cartagineses que honraron a Kronos, cuando anhelaban tener éxito en alguna gran hazaña, solían dedicar a uno de sus hijos para ser sacrificado si el dios les concedía lo que deseaban. Se erguía un ídolo de bronce de Kronos con sus brazos extendidos sobre un caldero de bronce, lo que quemaría al niño. A medida que la llama que calcinaba al niño rodeaba el cuerpo, las extremidades se encogían y la boca formaba una mueca como si riera, hasta que el cuerpo se encogía lo suficiente y caía en el caldero.8

El profesor de Oxford John Day escribió:

“De hecho, tenemos evidencia independiente de que el sacrificio de niños se practicaba en el mundo cananeo (cartaginés y fenicio) a partir de muchas fuentes clásicas, inscripciones púnicas y evidencia arqueológica, así como representaciones egipcias del ritual que ocurre en Siria-Palestina, y de una inscripción fenicia recientemente descubierta en Turquía. Por lo tanto, no hay razón para dudar del testimonio bíblico del sacrificio de niños cananeos”. 9

El investigador de la Universidad UCLA Shelby Brown escribe:

“La longevidad del sacrificio infantil y la tenacidad con que los cartagineses y otros fenicios se adhirieron a la práctica a pesar de sus frecuentes contactos con vecinos que los aborrecían debido a esto, sugieren que el ritual era crucial para la religión fenicia y para el bienestar de una ciudad y sus habitantes”. 10

Brown cita evidencia arqueológica de que miles de niños fueron víctimas, pero que “los eruditos modernos están quizás demasiado ansiosos por exonerar a los fenicios de un ‘crimen’ (en nuestros ojos) que, según los estándares fenicios, simplemente no era una ofensa” (75). Brown concluye:

“Ningún otro pueblo antiguo, sin embargo, elegía regularmente a sus propios hijos como víctimas de sacrificio, o los equiparaba con animales que a veces podían ser sustituidos por ellos. La práctica fenicia indica una definición de la “familia” y los límites que le pertenecen y su alienación que era incomprensible para otros en el antiguo Mediterráneo”.11

¿Cómo habrá sido la vida en “familia” con abuso sexual desenfrenado y con compañeros de juegos y hermanos siendo quemados vivos? ¿Cuántos niños se preguntaban si serían el objeto del próximo sacrificio?

Pero, como dije, esto no explica por qué el Señor ordenó que estos niños, que fueron ellos mismos víctimas de una cultura cananea depravada, fueran eliminados o que eso haya sido justo. Veremos estos problemas en próximas publicaciones.

 

 

  1. W. F. Albright, Yahweh and the God’s of Canaan: A Historical Analysis of Two Contrasting Faiths (Winona Lake, IN: Eisenbrauns, 1968), 128-129.
  2. Ibid., 145
  3. “El, Ashertu and the Storm-god” Albrecht Goetze, trans., James B. Pritchard, ed., The Ancient Near East: Supplementary Texts and Pictures Relating to the Old Testament (Princeton: Princeton University, 1969), 519.
  4. Hal Herzog, “Un grupo de asesores genéticos revisó la investigación sobre las consecuencias biológicas del sexo entre parientes (aquí). Descubrieron un aumento sorprendentemente pequeño (alrededor del 4 por ciento) en defectos de nacimiento entre los hijos de primos casados. El incesto entre pariente de primer grado, sin embargo, fue muchísimo mayor. Los investigadores examinaron cuatro estudios sobre los efectos del incesto de primer grado en la salud de la descendencia (incluida la investigación checa). El cuarenta por ciento de los niños nacieron con trastornos autosómicos recesivos, malformaciones físicas congénitas o déficits intelectuales severos, y el 14 por ciento de aquellos nacieron con retraso leve. En resumen, las probabilidades de que un bebé recién nacido producto de incesto de hermano o hermana o padre sufra una muerte prematura, un defecto congénito grave o alguna deficiencia mental se acercan al 50%. Hal Herzog, “The Problem With Incest: Evolution, Morality, and the Politics of Abortion,” Huff Post, 10-9-2012, http://www.huffingtonpost.com/hal-herzog/the-problem-with-incest-e_b_1946901.html, accedido el 28-Abril-2015.
  5. John Day, Molech: A god of human sacrifice in the Old Testament (Cambridge: Cambridge University, 1989), 62.
  6. La palabra “cananeo” es históricamente, geográficamente y culturalmente sinónima con “fenicio”. (W. F. Albright, The Bible and the Ancient Near East: Essays in honor of William Foxwell Albright, G. Ernest Wright, ed. Garden City, NY: Anchor, 1965, 438).
  7. Plutarch, De Superstitione 13 as quoted in Day, Molech, 89.
  8. Kleitarchos, Scholia on Plato’s Republic 337A citado en Day, Molech, 87. ver Albright, Yahweh, 234-244 para una discusión acerca de la naturaleza de la arqueología relacionada con el sacrificio de niños
  9. John Day, “Yahweh and the Gods and Goddesses of Canaan” Journal for the Study of the Old Testament (Sheffield, England: Sheffield Academic, 2000), 211-212.
  10. Ibid., 171.
  11. Brown, Late Carthaginian Child Sacrifice, 75. Ver también Albright, Yahweh and the God’s of Canaan, 152. Brown, sigue comentando, “en lugar de cesar con el tiempo y el contacto con otros pueblos, el rito continuó en Cartago hasta la destrucción de la ciudad en 146 a. C. y sobrevivió en el norte de África hasta el siglo III d. C. incluso bajo el dominio romano”.