¿El Cristianismo se Inventó en el año 303? Parte 2: Respuesta de Historiador Ateo

¿El Cristianismo se Inventó en el año 303? Parte 2: Respuesta de Historiador Ateo


La cuestión de la historicidad de Jesús es y será un tema controversial. Sin embargo, hay áreas en la academia que no son, para nada, controversiales en cuanto a Jesús (su muerte en la cruz en el siglo I, por ejemplo, es considerada un hecho histórico incuso por historiadores ateos y agnósticos). Son controversiales en páginas de ateos y de escépticos amateurs en internet, pero no en la academia.

Hoy quiero enfocarme un poco más en otro tema que se ha popularizado en redes sociales por un libro que postula la locura que el cristianismo fue un invento de Constantino y sus secuaces en el año 303. Algo que parecería impensable, pero se ha escrito un libro completo del tema.

No voy a escribir mucho más de esto. Ya lo he cubierto en otro apartado. Si no estás familiarizado con el tema, te recomiendo leer el artículo.

Lo que me gustaría mostrar aquí es lo ridículo que es este argumento del Señor Conde Torrens citando a un opositor del cristianismo que ni siquiera cree que Jesús existió. Así es. El Dr. Richard Carrier es posiblemente el líder del movimiento mitista. El mitismo postula que Jesús no fue un personaje histórico. Tanto Conde como Carrier coinciden en que Jesús no existió. Ambos están en el mismo bando. Sin embargo, Richard Carrier piensa que la tesis de Conde es un disparate. Creo que Carrier está completamente errado en su conclusión de que Jesús no existió, pero al menos propone argumentos serios. De cualquier forma, existen refutaciones formales a sus teorías, pero ese no es el tema por el momento. Carrier tiene las credenciales como historiador y reconoce un disparate histórico cuando lo ve.

Pero veamos lo que ha dicho Carrier de la tesis de Conde. En el Blog de Carrier, a principios de año, un amigo le hizo la siguiente pregunta (mi traducción). Enlace Original.

 

Dr. Carrier,

Me gustaría saber su opinión acerca de esto:

Fernando Conde Torrens, es un ingeniero español que, según él, pasó 24 años haciendo investigaciones (de 1992 a 2016), que se pueden encontrar en su libro “Año 303. Inventan el Cristianismo”. Aprendió griego, hebreo y latín y analizó libros sobre el cristianismo antiguo y llegó a la siguiente conclusión: el cristianismo fue inventado entre los años 303 y 313 por Lactancio y Eusebio de Cesarea por orden de Constantino.

El Sr. Conde, que carece de títulos en historia o estudios del Nuevo Testamento, afirma que los títulos y las universidades no son importantes, que lo que importa es si lo que descubrió es cierto o no. La prensa hispana, que es MUY sensacionalista, dijo que Conde desmanteló 2000 años de historia con su libro, a pesar de que todos sabemos que libros como el suyo han existido por mucho tiempo.

Él afirma que las pruebas que él ofrece son irrefutables. Una de esas pruebas es que encontró el acróstico SIMÓN, que se puede ver en cada capítulo del evangelio de Marcos, el evangelio de Juan, en la Epístola de Santiago, las tres Epístolas de Juan y en varios otros “documentos cristianos falsos” (según él). La palabra SIMON significa “patraña”.

Por supuesto, él dice que no había cristianos antes del siglo IV, que todos los textos que mencionan a los cristianos (antes del siglo IV) son falsificaciones totales y, por supuesto, que Jesús no existió (personalmente, no me importa lo último). Él va tan lejos como para afirmar que los Padres de la Iglesia primitiva (Justino Mártir, Orígenes y los demás) nunca existieron, fueron inventados por Lactancio y Eusebio en todos los años que estuvieron activos.

Hasta ahora, ningún teólogo, pastor o sacerdote ha respondido a Fernando Conde Torrens. La única respuesta que tenemos proviene del Dr. Antonio Piñero, de la Universidad de Madrid, que no ha leído el libro de Conde y dijo que no perderá el tiempo haciendo tal cosa.

Si quiere buscar información sobre él, solo encontrará cosas en español.

Como usted es un historiador calificado, me gustaría saber su opinión sobre este hombre y su libro.

 

Respuesta del Dr. Carrier:

Esto es total paranoia. Tenemos manuscritos cristianos reales que datan mucho antes de 303 (no textos, sino manuscritos, los objetos [arqueológicos] físicos reales). ¿Y él está proponiendo, basado en una disparatada búsqueda de coincidencias (siempre una gran bandera roja para todo tipo de locura), un proyecto increíblemente masivo de falsificación, tan masivo que es totalmente improbable, incluyendo la falsificación de todas las elaboradas escrituras de Orígenes, Celso, Ireneo, Hipólito , Tertuliano, Cipriano, y un sinnúmero de otros, así como todo el Nuevo Testamento (completo con todas sus inverosímiles contradicciones, estilos variados y autores que discuten unos contra otros) e interpolando pasajes al azar de Luciano, Plinio, Marco Aurelio y muchos otros. ¡Es ridículo!

Cita Original usada con permiso del Dr. Carrier.

Como pueden ver, Carrier no es amigo del cristianismo, pero, al igual que Antonio Piñero (un profesor agnóstico), reconoce lo históricamente imposible cuando lo ve.

Es por eso que me parece extraño que haya gente que se deje engañar por este tipo de basura.

Cuando uno de los grandes opositores de cristianismo (con credenciales) le dice a otro gran opositor del cristianismo (sin credenciales) que su tesis es “ridícula”, creo que hemos llegado al fondo del fango anti-cristiano en la cultura. Este es un caso clásico en el que los apologistas cristianos no necesitamos responder a gente como Conde. Simplemente hay que soltar a otros ateos y agnósticos mas razonables para que hagan nuestro trabajo.

Nunca pensé que agradecería al Dr. Carrier por sus aportaciones, pero en este caso lo haré:

¡MUCHAS GRACIAS Dr. Carrier!

 

¿El Cristianismo se Inventó en el año 303?

Hay veces que da vergüenza responder a algunos de los argumentos de los amigos ateos por lo malos que son. Otras veces uno se sorprende que alguien haya dedicado un libro a un mal argumento. Pero pocas son las veces en que el argumento es malo, vergonzoso, y se le dedica un libro completo. En estos casos, uno como apologista cristiano puede dejar que los mismos ateos y agnósticos destruyan tal argumento.

Este es el caso del Señor Fernando Conde Torrens.

La tesis del Sr Conde es la siguiente:

“El Cristianismo, es una religión falsa, inventada en el siglo IV, no en el siglo I. Con un supuesto fundador, Jesús de Nazaret, inexistente”.

Alguien que niega la existencia de Jesús de Nazaret se conoce en círculos populares es incluso académicos como “mitista”. Cabe mencionar que los académicos e historiadores serios rara vez se dedican a refutar a los mitistas porque esta creencia de que Jesús no existió es absolutamente ridícula. Por esto mismo pocos se toman la molestia de refutar libros como el de Conde. El señor ha escrito lo que parece ser un libro de más de 600 páginas tratando de demostrar una tesis inmensamente ridícula.

La razón por la que los académicos serios no creen que Jesús sea un mito inexistente es porque, al aplicar métodos de historiografía que se utilizan en cualquier escrito antiguo, las fuentes revelan la existencia de Jesús de forma prácticamente irrefutable. Estas fuentes son muy anteriores al siglo IV. En el mundo académico que incluye a creyentes, agnósticos y ateos, el debate NO ES si Jesús existió del todo. El debate es si el Jesús de la Historia y el Cristo de la fe son la misma persona

¿Cuántas fuentes de Jesús existen y qué tan antiguas son? Puede dar un vistazo aquí para ver que tenemos más de 30 fuentes históricas de Jesús que datan de entre el año 30 y el año 180 DC. Para darnos una idea de la cantidad de evidencia que tenemos, permítame citar al eminente historiador Paul Maier (Catedrático de la Universidad de Michigan entre 1958 y 2011):

“Muchos hechos de la antigüedad se apoyan en una fuente histórica. Dos o tres fuentes vuelven el hecho intachable.”

Con más de 30 fuentes en los primeros 150 años de la muerte de Jesús, es risible postular que no existió.

De hecho, para responder a la tesis del Sr. Conde, me voy a limitar a citar a otro no-creyente. En este caso, alguien que se auto-identifica como “escéptico, racionalista y agnóstico”. El Dr. Antonio Piñero de la Universidad Complutense de Madrid. Cabe mencionar que no concuerdo en muchas cosas con el Dr. Piñero, pero este hombre es un catedrático de buena fuente con credenciales impecables en su área y yo lo tomo muy en serio. En este caso, creo que el Dr. Piñero está en lo cierto en su crítica. Esto es lo que él escribe en su blog personal directamente al Señor Conde:

¿Se inventó el cristianismo en el año 303? 18 de agosto de 2016. Preguntas y respuestas.

Escribe Antonio Piñero

Pregunta:

A propósito del artículo: “Eterna (y ya aburrida cuestión) sobre la existencia histórica de

Sr. Piñero, es Vd. el que demuestra atrevimiento y osadía calificando de “palabras necias” y de “graves tonterías” algo que ni siquiera ha tenido el valor de leer. Si ha leído mi libro, “Año 303. Inventan el Cristianismo”, dígame en qué página del mismo digo “necedades y tonterías”, como ha afirmado Vd. textualmente. Y si NO lo ha leído, reconozca en este mismo medio que no lo ha leído y que hablaba por hablar.

Atentamente, Fernando Conde.

RESPUESTA [de Antonio Piñero]:

No he leído el libro del Señor Don Fernando Conde Torrens. Lo reconozco. Pero “no hablo por hablar”, sino fundado en razones serias que forman un consenso científico. Y no lo he leído al igual que no he leído muchos otros. En el ámbito universitario se cae enseguida en la cuenta de que por mucho que se estudie, nunca se llegará a saber todo lo que sería necesario para poder llegar a comprender a fondo la disciplina a la que te dedicas.

Pero los títulos y las tesis generales de un libro, resumidas en proposiciones inteligibles, bastan y sobran para saber que un libro está fuera de la órbita de una disciplina científica. En el caso de la historia antigua, sabemos que tenemos pocos datos para reconstruir el rompecabezas de una obra, un personaje o una época. Pero tenemos datos y esos hay que saber combinarlos para lograr algo probable.

No conocemos totalmente, sino que conjeturamos.

El cristianismo y el Nuevo Testamento, todo él escrito en griego, entra dentro del ámbito de la filología griega y de la historia de Israel y del Imperio grecorromano del siglo I. Y conocemos bastante del siglo I, pero no lo suficiente. Es como un rompecabezas de 1.000 piezas de los que la tradición nos ha transmitido cien o unas pocas más. Y con esas cien, tenemos que hacer hipótesis razonables. Cuanto más datos explique una hipótesis, mejor es. Y hay otras hipótesis que por el consenso entre los investigadores se ve que no son razonables y sobre todo que no explican lo que sabemos con cierta seguridad. En una palabra que explican lo que ya es oscuro en si por lo más oscuro y además hipotético.

Y este es el caso de del título del Sr. Conde Torrens: “Año 303. Inventan el

Cristianismo”. Inventar el cristianismo es absolutamente imposible ya que tardó, por lo menos unos 420 años en constituirse. Y si se ha leído el Nuevo Testamento en griego se caerá en la cuenta que es absolutamente imposible que sea un producto del 303. Entonces, un libro que defiende una hipótesis como esa es un libro que no merece la pena leerse. Es sencillamente perder el tiempo cuando hay tantísimas cosas que leer.

 

Y lo dice un filólogo, un escéptico, un racionalista, un agnóstico a quien le da igual que el resultado de su investigación contradiga sus propios presupuestos, que solo busca la posible y probable “verdad histórica”. No tengo ningún inconveniente en aceptar que se inventó el cristianismo en el 303, si la hipótesis que sustenta esta afirmación es razonable y explica los datos. Y voy a dar solo uno: tenemos papiros, del Nuevo Testamento datados por ateos científicos, que centre todos contienen ya el Nuevo Testamento hacia el año 200!!! Y tenemos uno especialmente, el Papiro 52, de más o menos el 150, que contiene ya el texto muy parecido al que se reconstruye científicamente hoy, del Evangelio de Juan 18,31-33.37-38. Este papiro se halla en la John Rylands University Library de Manchester con la signatura “Gr. Pablo 457” y es estudiable a través de cristales protectores por cualquier científico que se acredite.

La hipótesis del Señor Don Fernando Conde Torrens es absolutamente imposible y no perderé el tiempo en leer su libro.

El profesor Piñero y yo no concordamos en mucho, pero en este caso, no podría estar más de acuerdo con él. Tampoco pienso desperdiciar tiempo en una hipótesis tan disparatada al nivel de decir que la luna es de queso. Tengo mejores cosas que hacer y espero que ustedes, amables lectores, hagan lo mismo.
Saludos Cordiales!

Chris Du Pond