¿Las mascotas van al cielo?
Aquellos de nosotros que crecimos con mascotas y que hemos sufrido la perdida de nuestros peludos compañeros nos hemos preguntado si existe un “cielo” para mascotas. A lo largo de mi vida, he perdido varios de estos queridos amigos. Y tristemente el dos de enero del 2026 perdimos a nuestra querida Petite. Una mezcla de Beagle con Terrier hembra que nos acompañó por 16 años y en algunos de los momentos más agudos y difíciles de mi vida.
En lo personal me gustaría saber si voy a ver a Petite en el cielo…
Esta pregunta debe ser respondida desde un marco de fidelidad bíblica, claridad filosófica y sabiduría pastoral. No nada más desde el punto de vista emocional.
Lo que haremos en este apartado es analizar este tema de manera progresiva respondiendo varias preguntas:
- ¿Tienen “alma” los animales?
En la Biblia, el uso de la palabra “alma” es mucho más amplio de lo que asumen la mayoría de los cristianos. En el Antiguo Testamento la palabra que se traduce como “alma” es Nephesh. Esta palabra se refiere de manera más amplia como criatura viva o principio de vida.
En Génesis 1:20 leemos:
“Produzcan las aguas seres vivientes (nephesh נֶפֶשׁ chay חַי)”
-Genesis 1:20
A los animales explícitamente se les llama “nephesh”. En el sentido bíblico, los animales, incluyendo los perros, tienen alma: tienen conciencia, son seres vivos con deseos, sensaciones, emociones e inclusive voluntad. ¡Quien haya tenido un perro lo sabe!
Sin embargo, hay diferencias entre un alma humana y un alma no-humana. Solamente los humanos somos creados a imagen de DIOS (imago Dei).
“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”
-Genesis 1:27
La imagen de DIOS implica algunas características especiales: Racionalidad, responsabilidad moral, auto-conciencia, capacidad de adoración, y un pacto relacional con DIOS.
En Génesis 2:7, DIOS sopa aliento de vida en Adán.
“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”
-Genesis 2:7
Esto es un evento único en la creación que nunca es aplicado a los animales. Es por esto que el consenso de los estudiosos cristianos conservadores es que los animales poseen un alma, pero que solamente los humanos poseen un alma racional, moral e inmortal que ancla su responsabilidad moral y su destino eterno.
Quisiera ahora hacer un sondeo de varios filósofos cristianos de primera categoría en esta área:
1. P. Moreland.
Moreland es lo que en filosofía se llama dualista de sustancia. Es decir, los humanos son almas con cuerpo y no solamente máquinas o robots biológicos. Esta posición la hemos defendido en este artículo usando un poco de lógica. Esto implica que los humanos tenemos propiedades mentales como la razón, el libre albedrío y conciencia moral. Estas propiedades son evidencia sólida de la existencia de un alma inmaterial.
En este sentido, Moreland afirma:
- Los animales están conscientes
- Los animales sienten dolor y placer
- Los animales tienen estados mentales
Sin embargo es cuidadoso y también afirma que los animales no poseen el tipo de alma racional que se necesita para ser un agente moral con responsabilidad eterna. Es decir, lo animales poseen una unidad psicológica de bajo orden pero no poseen un alma racional moral que ancla la libertad moral.
2. William Lane Craig
El Dr. Craig tiene una perspectiva muy similar. Afirma que los seres humanos son unidades alma-cuerpo. Y el alma es el fundamento de la identidad personal más allá de la muerte. Craig es claro en afirmar que las Escrituras no enseñan la resurrección de los animales de manera personal pero si enseña que la creación en general será redimida. Así que es razonable pensar (y esto es también plausible) que los animales existan en la nueva creación por decreto de re-creación divina y no por inmortalidad natural.
3. Alvin Plantinga
El trabajo de Plantinga sobre la función adecuada y la garantía (proper function and warrant) hace hincapié en la racionalidad y la conciencia moral como rasgos distintivos de la personalidad. Aunque no argumenta extensivamente acerca de la vida de los animales después de la muerte, sus argumentos implican que:
- Los seres racionales, moralmente responsables, difieren categóricamente de los animales.
- Los animales pueden ser parte del universo restaurado por DIOS.
Esto va en contra de muchos argumentos materialistas y naturalistas que afirman que los animales (y los humanos) no son más que máquinas biológicas. Esta perspectiva viene de René Descartes y no de la Biblia. La neurociencia moderna y la filosofía rechaza tal idea ya que los animales:
- Tienen capacidad de aprender
- Muestran enlaces emocionales
- Se comportan de manera dirigida y con metas
- Planean evasivas
- Juegan
El negar la conciencia animal es científicamente y filosóficamente anticuado.
El teísmo cristiano afirma que la consciencia es real y que los animales gozan de tal conciencia aunque de manera distinta a los humanos. Sin embargo, el que tengan conciencia no significa que tengan responsabilidad moral. Se debe hacer la distinción entre la conciencia y la agencia moral. Los perros, por ejemplo, pueden sentir miedo y lealtad sin entender lo que es la ley moral. No puede reflexionar en cuanto a “deberes” morales y escoger entre el bien y el mal.
Algunos escépticos podrían afirmar que el cielo es un asunto que concierne solo a DIOS y al alma humana. Y eso es cierto. Pero el cielo también implica la renovación y restauración de la creación como DIOS originalmente la diseñó. La restauración del jardín del Edén y de todo el resto del universo no es algo simbólico o espiritual sino una realidad física. Cuando JESÚS resucitó, lo hizo en un cuerpo físico con capacidad de interacción con el mundo físico e incluso de comer.
La Biblia no representa el cielo como un escape espiritual sino como un mundo físico restaurado y renovado que incluye animales y seres humanos.
Varios textos en la Biblia apoyan la noción de que los animales serán parte de la nueva creación (cielo):
Animales en el reino mesiánico:
“Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora.”
-Isaías 11:6-8
Paz entre las criaturas:
“El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será el alimento de la serpiente. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová.”
-Isaías 65:25
La creación misma será redimida:
“Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.”
-Romanos 8:19-23
“Todo lo creado” alaba y honra a DIOS.
“Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.”
-Apocalipsis 5:13
Si juntamos toda esta evidencia Bíblica, científica y filosófica, podemos concluir varias cosas.
Lo primero es que los animales en verdad sí poseen alma en el sentido de nephesh: conciencia y alma viva. Pero no es el mismo tipo de alma que el ser humano. Es decir, carecen de capacidad moral y no tienen un pacto eterno individual con DIOS. La Escritura no enseña que los animales serán juzgados por sus obras o que experimentarán una resurrección individual. Debemos ser honestos con lo que dice la Biblia y también con lo que no dice.
Pero la Escritura soporta con mucha fuerza la existencia de animales en el nuevo cielo y la nueva tierra. DIOS en este sentido redime Su creación.
Por lo tanto, es muy razonable la esperanza (no la exigencia) de que DIOS va a restaurar a los animales, especialmente como un acto de amor y gracia consistente con su carácter y perfección moral.
La esperanza cristiana en la eternidad es la de que habrá cosas mucho mayores, mejores y grandiosas que en este mundo. Si los animales fueron parte del Edén, y la nueva creación será mejor que el Edén, ¿no deberíamos esperar que DIOS también restaurará todo aquello que no solo Él ha amado (como lo es su creación) sino que también restaurara todo lo que nosotros, sus hijos, hemos perdido en este mundo (incluyendo a los animales que han sido nuestros fieles compañeros en esta vida)?
Creo que la respuesta es un rotundo, Sí.
Por eso creo que el Nuevo Cielo y La Nueva Tierra serán lugares de grandes sorpresas. DIOS no pierde nada en restaurar a los animales que hemos amado, especialmente si esto agrega inmensa alegría y bendición a la eternidad futura de sus propios hijos. DIOS tiene tal poder y no veo por qué no restaurará a Petite (y a todos los peluditos amados que hemos perdido) en el Reino Venidero.
