Respuestas Cortas 32: ¿Por qué DIOS necesita que le adoren?
DIOS es auto-existente y auto-suficiente. Esto en teología se llama Aseidad Divina.
La aseidad (del latín a se, “por sí mismo”) significa que Dios existe por sí mismo, en sí mismo y de sí mismo.
Es decir, Dios es el ser no derivado, autoexistente, autosuficiente y no necesita de nada ni nadie en su existencia o naturaleza.
Dios no depende de nada ni de nadie para existir, ni para ser quien es.
Así entonces, mi primera pregunta sería: ¿En donde dice la Biblia que DIOS «necesita» que le adoren?
De hecho dice lo contrario:
“El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que hay en él, es Señor del cielo y de la tierra. No vive en templos hechos por los hombres, ni necesita que nadie haga nada por él, pues él es quien nos da a todos la vida, el aire y las demás cosas.»Hechos 17:24-25
A DIOS se le adora porque así lo merece. Porque su grandeza lo hace DIGNO de ser exaltado y adorado. Es reconocer que tu no eres DIOS y que así lo reconoces.
Dios es digno, y no necesita de nada ni nadie.
Apocalipsis 4:11: “Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria y la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas…”. Romanos 1:25: condena a quienes “adoraron y sirvieron a la criatura antes que al Creador”.
Por eso, adorar a Dios es ontológicamente apropiado: los seres creados deben reconocer la fuente infinita de su existencia.
Aunque Dios es autosuficiente, nosotros no lo somos. Adorar reordena el corazón humano hacia lo que realmente es supremo.
C. S. Lewis (en Reflexiones sobre los Salmos) explicó que Dios no nos ordena adorarlo porque Él lo necesite, sino porque nosotros necesitamos verlo correctamente.
Al adorar, el alma humana se alinea con la verdad y la bondad (2 Corintios 3:18: “somos transformados de gloria en gloria…”).
La adoración nada tiene que ver con una necesidad, sino surge de la verdad y justicia que indica que somos creación.
Negar adoración a Dios es, dice la Biblia, la esencia misma del pecado (Romanos 1:21: “No le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias…”).
De todas maneras los seres humanos van a adorar a algo o a alguien. Está en nuestra naturaleza. Y si no es DIOS, entonces va a ser algo más. Eso es la esencia de la idolatría.
Pregunta: ¿Si no DIOS, entonces qué es lo más importante en tu vida? La respuesta es tu ídolo.
Conclusión.
Dios no busca adoración porque tenga carencias, sino porque la adoración es la expresión más pura de la verdad, la justicia y el amor.
Cuando el ser humano adora a Dios, se reconcilia con la realidad: reconoce Su soberanía, Su bondad, y su propia dependencia del Creador. Por eso la adoración es un beneficio para la criatura. No para el creador.
