Siete Principios para que el Matrimonio Funcione
“El que halla esposa halla el bien, Y alcanza la benevolencia de Jehová.”
Proverbios 18:22
El matrimonio es una institución fundada por DIOS desde el inicio de la creación del hombre y la mujer. Después de la creación del hombre, DIOS dijo:
“Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.”
Genesis 2:24
Y eso mismo es mencionado varias veces por el Apóstol Pablo y por el mismo JESÚS en Mat 19:5; Mar 10:7, 8; 1 Cor 6:16; Ef 5:31
Así queda instituido el matrimonio como una unión regida por un pacto de porvida entre un hombre y una mujer. Ese es el diseño original de DIOS y cualquier intento de modificar o desvirtuar este diseño no sólo va en contra de los designios divinos, sino que traerá desastrosas consecuencias para individuos y para la sociedad en general. En los últimos 50 años la institución del matrimonio se ha visto bajo ataque y es por eso que apartaremos este espacio para proporcionar consejos prácticos para fortalecer tu matrimonio.
Para que esta unión sea exitosa a largo plazo, por un lado, se deben de respetar ciertas reglas que unen a la pareja a nivel físico, intelectual, espiritual y emocional. Por otro lado, hay ciertos comportamientos que se deben evitarse para que el matrimonio sea feliz y duradero.
A continuación, presentaremos siete principios que el eminente psicólogo y sociólogo Dr. John Gottman ha derivado después de más de cuarenta años de estudiar a fondo a miles de matrimonios.
Las investigaciones del Dr. Gottman sobre el matrimonio predicen el divorcio con un alto grado de precisión, a menudo citado como del 94%. Esta precisión se deriva de su análisis de los patrones de comunicación de las parejas.
Lo curioso es que todos estos principios también se pueden derivar de la Biblia. Así que presentaremos estos siete principios de Gottman con su correspondiente soporte bíblico.
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Mejora tus mapas de amor
– Verso Clave: Genesis 2:24
“Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.”
El primer principio se centra en la importancia de conocer profundamente a la pareja. Los mapas de amor se refieren al marco mental que la pareja desarrolla sobre el mundo del otro: sus sueños, deseos, miedos y recuerdos. Gottman sostiene que el éxito de una relación se basa en un conocimiento detallado del mundo interior del otro. Los miembros de la pareja deben actualizar periódicamente sus mapas de amor hablando de las cosas que les importan, como sus experiencias cotidianas, sus valores personales y sus intereses cambiantes. Y es aquí que entra el concepto bíblico de ser “una sola carne” ya que esto implica una unión no sólo física sino también intelectual, emocional y espiritual.
En la práctica, esto significa hacer un esfuerzo por aprender cosas nuevas sobre la pareja, incluso después de años juntos. Implica escuchar de forma activa, curiosidad y comprobar el bienestar emocional y psicológico del otro. Cuando las parejas tienen mapas de amor sólidos, están mejor preparadas para afrontar los conflictos y apoyarse mutuamente en momentos de estrés.
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Cultiva tu afecto y admiración
– Verso Clave: 1 Pedro 3:1-7
“Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos; como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza.
«Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.”
El segundo principio subraya la importancia de mantener el respeto y el aprecio mutuos. Con el tiempo, las parejas pueden habituarse a los comportamientos del otro, pasando a veces por alto las cualidades positivas que las unieron en un principio. La investigación de Gottman descubrió que las parejas que mantienen un sentimiento de admiración y cariño mutuo tienen más probabilidades de tener éxito a largo plazo. El pasaje citado de 1 de Pedro resalta el respetar, dar honor (sin amenazar), y considerar al cónyuge como “coheredero(a)” de la gracia.
Este principio implica centrarse conscientemente en los aspectos positivos de la pareja, incluso en los momentos difíciles. Se anima a las parejas a expresar gratitud y afecto con regularidad. Un acto tan sencillo como decirle a su pareja que la aprecia, reconocer sus puntos fuertes o recordar momentos pasados de alegría puede fortalecer significativamente la relación. Alimentar la admiración también implica evitar las críticas y el desprecio, que pueden erosionar una relación con el tiempo.
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Volverse hacia su pareja en lugar de alejarse
– Versos Clave: Marcos 10:6-9, Malaquías 2:14-16
“Pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.”
“Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales.”
En todas las relaciones, las parejas se enfrentan a lo que se denomina «ofertas de conexión»: pequeños momentos en los que uno de los miembros de la pareja busca atención, afecto o apoyo. El tercer principio consiste en responder a estas demandas de forma positiva, en lugar de ignorarlas, criticarlas o rechazarlas. Volverse hacia su pareja cuando le necesita, tanto emocional como físicamente, fomenta la conexión y la intimidad.
Gottman señala que las parejas que se vuelven el uno hacia el otro durante estas peticiones tienen más probabilidades de generar confianza y profundizar en su vínculo emocional. Por el contrario, quienes habitualmente se apartan o responden negativamente (por ejemplo, ignorando las necesidades de su pareja o mostrando indiferencia) corren el riesgo de distanciarse emocionalmente ya que este rechazo se puede tomar como hostilidad y deslealtad o simple indiferencia, lo cual daña profundamente la relación.
Volverse hacia la pareja puede adoptar muchas formas: ofrecerle un abrazo, establecer contacto visual, preguntarle cómo le ha ido durante el día o simplemente ofrecerle una palabra de apoyo. Los pequeños momentos cotidianos de conexión ayudan a la pareja a sentirse comprendida y valorada.
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Deja que tu pareja influya en ti
– Versos Clave: Filipenses 2:3-4, Colosenses 3:18-19
“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.”
“Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.”
El cuarto principio aborda la importancia de la influencia mutua en una relación. Esto sugiere que los matrimonios de éxito se caracterizan por la voluntad de compartir el poder y el respeto mutuo por las opiniones, deseos y necesidades del otro. En estas relaciones, ambos miembros de la pareja se escuchan y ajustan sus comportamientos de forma que beneficien a ambos.
Este principio hace especial hincapié en la importancia de que los hombres permitan a sus esposas influir en ellos. Según las investigaciones de Gottman, las parejas en las que el hombre está abierto a la influencia de su esposa suelen tener matrimonios más fuertes. Esto no significa renunciar a la propia individualidad o independencia, sino adoptar un enfoque de colaboración en el que ambos miembros de la pareja sean flexibles y estén dispuestos a transigir.
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Resuelvan los problemas solubles
– Verso Clave: 1 Corintios 13:4-7
“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.”
Cada pareja tiene problemas que pueden solucionarse y otros que son problemas perpetuos, que están más arraigados y son más difíciles de resolver. El quinto principio sugiere que las parejas se centren en resolver los problemas solubles en lugar de estancarse en los problemas perpetuos. Al abordar los problemas solubles, la pareja puede reducir la tensión y evitar conflictos innecesarios.
El Dr. Gottman también subraya que resolver los problemas solubles requiere habilidades de comunicación eficaces, como escuchar activamente, evitar las críticas y encontrar puntos en común. Aquí es donde entra en juego el concepto de arranque suave: sacar a relucir conversaciones difíciles de forma no conflictiva.
Por ejemplo:
Arranque áspero: Ya me cansé de recoger tu ropa del piso. Eres un cocino.
Arranque suave: Te quisiera pedir muy atentamente que por favor ya no dejes tu ropa en el piso. Me parece una falta de respeto hacia mí y me causa mucho estrés. ¿Podrías ayudarme en esto por favor?
También es importante aceptar la influencia del otro y estar abierto a los comentarios, sobre todo cuando uno de los dos ofrece una solución o perspectiva.
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Superar el Estancamiento
– Verso Clave: Efesios 5:22-28
“Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.”
Aunque algunos problemas matrimoniales tienen solución, otros están bloqueados, es decir, se basan en diferencias fundamentales que no tienen fácil solución. Ejemplos de este tipo de problemas son las diferencias en objetivos de vida, religión o las filosofías de crianza de los hijos. El sexto principio anima a las parejas a reconocer estos problemas y abordarlos con respeto y empatía.
En lugar de intentar resolver el bloqueo de inmediato o comprometerse en algo importante, Gottman aconseja a las parejas que comprendan las necesidades subyacentes a la postura de cada uno. A veces, el objetivo no es resolver el conflicto, sino llegar a un punto de comprensión y aceptación mutuas. Esto puede significar estar de acuerdo en no estar de acuerdo, encontrar soluciones creativas o encontrar formas de apoyar los sueños del otro, aunque no estén totalmente alineados a los nuestros.
En este sentido, superar el bloqueo consiste más en respetar las diferencias de los demás y ser compasivos que en intentar forzar una solución.
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Crear un Significado Compartido
– Verso Clave: Eclesiastés 4:9-12
“Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo? Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.”
El séptimo y último principio se centra en crear un sentido compartido de propósito y significado en la relación. Esto implica crear rituales, tradiciones y símbolos que den profundidad y significado a la relación. Se trata de encontrar formas de conectar a un nivel más profundo hablando de objetivos vitales importantes, valores compartidos y sueños.
Crear un significado compartido requiere que las parejas entablen conversaciones significativas sobre sus visiones de futuro, su vida familiar y su crecimiento personal. Ya sea a través de prácticas religiosas, tradiciones familiares o pasatiempos compartidos, se anima a las parejas a encontrar formas de profundizar en su conexión emocional y espiritual a través de objetivos y valores mutuos.
Por ejemplo: el orar juntos como matrimonio es una de estas costumbres que unen a las parejas espiritual y emocionalmente.
Este principio subraya que un matrimonio exitoso no consiste sólo en superar los retos cotidianos, sino también en crear una vida en común que se sienta plena y enriquecida.
La idea básica es que un matrimonio exitoso se construye con pequeñas cosas de manera cotidiana: Tomar un café juntos en la mañana antes de empezar el día, orar, limpiar la casa, caminar juntos por la tarde, etc. Son maneras de crear vida en común y enriquecer la relación.
Conclusión
En resumen, «Los siete principios para que el matrimonio funcione» proporcionan estrategias prácticas, basadas en la investigación con el fin de construir una relación fuerte y duradera. Centrándose en profundizar la conexión emocional, mejorar la comunicación y resolver los conflictos de forma constructiva, las parejas pueden construir una base sólida para un matrimonio feliz. La clave es mantener el respeto mutuo, la franqueza y la voluntad de crecer juntos siguiendo los principios bíblicos básicos que soportan estas estrategias.
Los principios animan a los miembros de la pareja a comprender el mundo interior del otro, fomentar el aprecio, responder a las ofertas emocionales de conexión, compartir la influencia, resolver los problemas solubles, abordar los bloqueos y con empatía crear significado juntos. En última instancia, el mensaje clave es que los matrimonios exitosos no son cuestión de suerte, sino el resultado de un esfuerzo consciente y de acciones intencionadas para alimentar el amor y la conexión a lo largo del tiempo. Y todos estos principios vienen bien delineados en las Sagradas Escrituras.
