La Relación Entre la Ley Mosaica y los Cristianos Modernos

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La Relación Entre la Ley Mosaica y los Cristianos Modernos

Chris Du-Pond, M.A.

Introducción

El nacimiento de mi primera hija sigue plasmado en mi mente de forma muy vívida. Cuando mi esposa y yo regresamos a casa con nuestro bebé recién nacido, la realidad nos cayó como cubeta de agua helada: esta niña necesitará de atención, educación, orientación e instrucción. Pero esta instrucción tiene un objetivo específico: ayudar al niño a convertirse en un adulto independiente, productivo y moral.

La niñez es un proceso de preparación y los padres son instructores para el niño con un alcance y enfoque limitado en el tiempo. En este documento, argumentaré que la relación padre-hijo sirve como modelo de lo que la Ley Mosaica es para el cristiano moderno: una institución y guía importante pero temporal para el pueblo de Dios, reemplazada por una mejor y completa designación: la gracia impartida por la regla de amor en Cristo. Esta postura ha sido etiquetada como “enfoque redentor-histórico del tema Ley-Evangelio” por teólogos modernos.[1]

Los escépticos a menudo acusan a los cristianos de “escoger” qué pasajes deciden seguir literalmente en la Biblia y cuáles no. Esto es especialmente cierto en temas como el juzgar la homosexualidad como pecado y por otro lado ignorar otros mandamientos claros, como observar el sábado o abstenerse de ciertos alimentos. Este documento también explica por qué los cristianos siguen algunos preceptos del Antiguo Testamento (AT) no otros.[2]

¿QUÉ ES LA LEY MOSAICA?

La historia de la Biblia es la historia de la revelación de Dios para salvar a una humanidad perdida y malévola. El papel de la Ley Mosaica (LM) debe entenderse dentro de este contexto. ¿Qué propósito logró la LM en la historia redentora del hombre? ¿Qué nos revela acerca de Dios y la humanidad? ¿Debe ser la LM una institución permanente? ¿Por qué los primeros cristianos dejaron de guardar el sábado y en su lugar conmemoraron el “Día del Señor”? Responder a tales preguntas correctamente es la clave para entender el papel de la LM en la práctica cristiana de hoy.

Por medio del estudio profundo de este tema he llegado a concordar con las conclusiones del Dr. D. A. Carson[3] en las siguientes áreas:

(1) No existe tal cosa como la ‘Teología de Transferencia’ o ‘Sabbatarianismo’ (esta es la idea de que el domingo es la versión “cristiana” del Sabbath y que debe ser conmemorado como lo prescribe el cuarto mandamiento) en el Nuevo Testamento (NT).

(2) El guardar el Sabbath no se presenta en el AT como una norma a seguir universalmente desde la creación y para la posteridad.

(3) La distinción entre la ley moral/civil/ceremonial puede ser útil para explicar estos conceptos y tiene valor apologético pero ni Cristo ni los apóstoles sostuvieron tal distinción.

(4) El guardar el “Día del Señor” surgió históricamente en la iglesia en el siglo primero.

¿Qué es entonces el Sabbath/LM?

La LM es el medio por el cual el Dios del Universo revela su carácter, propósito, y parte de su naturaleza a la humanidad a fin de cumplir su promesa de “bendecir a todas las naciones” en su plan redentor.

Para el pueblo judío, guardar el día de reposo y la LM era una forma de imitar a Dios y de mantenerse separados—ser santos—para Dios y para cumplir la orden:

“Sed santos porque yo soy santo”.

El “reposo” del trabajo rutinario el—SABBATH—es un espejo o un reflejo o una alusión hacia el futuro que nos recuerda al descanso eterno en el Señor que nos espera por medio de la redención. Esta faceta de la LM es una buena noticia para la humanidad, como resume Pablo en Gálatas 3:8,

“Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones'”.

Pero la LM también es una mala noticia para la humanidad, porque la LM es imposible de cumplir como que Pablo bien lo explica un par de versículos más adelante en Gálatas: “Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas”.

La bondad de la LM reside en que separa y distingue al pueblo de Dios de otras naciones paganas, revela el carácter de Dios, sus poderosas obras (liberación de Egipto) y señala el descanso eterno escatológico esperado a través del “Día del Señor” en la muerte y resurrección de Cristo. Hoy podemos continuar estudiando la LM como un medio para comprender el carácter y la voluntad de Dios, pero no como una ética eternamente normativa.

La ley, sin embargo, tiene vigencia hoy en la medida en que enseña principios sobre Dios y lo que él espera de nosotros. Albert H. Baylis explica precisamente esto en su obra De la Creación a la Cruz.[4] Baylis enumera varios principios derivados de ciertos mandamientos específicos en la LM.

(1) Ser fieles y honestos en nuestras relaciones interpersonales—como se enseña en cuestiones de justicia como lo es el uso de escalas de medición balanceadas con honestidad (Lev. 19:35), y apiadarse de los pobres (Lev. 19:9). La ley muestra también una profunda preocupación por la “integridad de la persona”.

(2) El respeto a la sangre como una representación de la vida dada por Dios. Leyes que prohíben comer sangre (Lev. 17:13), expiación por el pecado con sangre, el derramar sangre de una asesino como forma de justicia retributiva, todas estas caen bajo este principio.

(3) Abstenerse de adorar ídolos: las naciones alrededor de Israel adoraban a otros dioses y practicaban el sacrificio humano. La LM fue, por lo tanto, una apología (defensa) en contra del culto falso en medio del paganismo común de aquél tiempo. Este principio se manifiesta en la condenación de los adivinos, los médiums, los tatuajes y las laceraciones, los rituales sexuales, el sacrificio de niños e incluso el corte de las esquinas de la barba y el cabello (Levítico 19: 26-31).[5]

(4) El reconocimiento de que la tierra le pertenece al Señor: El año Sabático se conmemoraba para reconocer el señorío de YHWH por sobre toda la tierra. El hombre es un mayordomo de la creación y no el propietario (Lev 25:1-24).

(5) Reflexiones de YHWH como el Dios Creador: al ofrendar las primicias de la tierra, guardar el Sabbath, evitar mezclar fibras de tela distinta en la ropa (reflexionando sobre la distinción entre especies y clases en la creación de Dios) y otras leyes, el pueblo judío reconoció y respetó a Dios como el Señor y Creador ya que “en seis días hizo el SEÑOR los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y que descansó el séptimo día (Ex. 20:11)”.

Lo que también debería ser evidente es que los estándares impuestos por la ley son completamente imposibles de cumplir. Mientras que el Antiguo Testamento parecería conceder el perdón de pecados al guardar la ley, el hombre rápidamente se dio cuenta de que la ley es imposible de cumplir, lo cual más bien termina “multiplicando” el pecado como Pablo escribe más tarde en Romanos 5:20.

También podemos concluir de un estudio exegético del NT que la LM enseña ciertos principios vinculantes. Primero, revisaremos la perspectiva de Jesús sobre la LM seguida por la de Pablo y otros escritores del NT; sin embargo, las conclusiones ya pueden hacerse evidentes. Una vez más, Baylis proporciona una perspectiva aclaratoria sobre el propósito de la Ley mosaica:

Aunque estas leyes nos parecen complicadas e imprácticas en la vida diaria, en realidad sirvieron para un propósito positivo. Al mantenerlas, Israel demostraría su distinción. Los estándares beneficiosos así como el rico significado simbólico continuarían comunicando su privilegio como posesión preciada de Dios (Deuteronomio 4: 6-8). Al enfocarnos meramente en una gran cantidad de mandamientos individuales, se nos pierde el verdadero énfasis en la relación con Dios. La clave siempre ha sido: “Si ustedes Me aman, guardarán Mis mandamientos” (Juan 14:15).[6]

JESUS Y EL SABBATH/LM

Como hemos estudiado en la sección anterior, la LM y el Sabbath funcionaron como manifestaciones externas de lo que Dios realmente desea de los humanos: el amor y la santidad. Estos se manifiestan en obediencia, respeto, honor y en una alineación general de la voluntad humana con la voluntad de Dios. Es por eso que Jesús tuvo un desdén tan enérgico contra las manifestaciones externas, legalistas y farisaicas de la ley: porque corrompían con el verdadero significado de la ley y tornaban a los mandamientos de Dios en una receta externa y mecánica con el fin obtener justicia—algo para lo que nunca fue diseñada.

Jesús usa un lenguaje colorido para describir esta actitud: dijo que “filtran un mosquito pero se tragan un camello”,[7] que son “guías ciegos”, “hipócritas”, “sepulcros blanqueados” llenos de “huesos y toda inmundicia”, “serpientes”, “generación de víboras” destinada al infierno.[8]

Para Jesús, guardar el Sabbath sin amor era sacrílego. Jesús siempre estuvo más preocupado por el corazón, por la fe verdadera, y por la devoción interna, que por la “limpieza” externa.

Jesús y sus discípulos fueron acusados de violar el Sabbath en múltiples ocasiones;[9] sin embargo, el problema reside en la interpretación y el significado del Sabbath para Jesús versus lo que significaba para los fariseos. Jesús no estaba trabajando para obtener ganancias económicas, sino haciendo buenas obras para el beneficio del hombre (Mateo 2:27). Los fariseos, en cambio, convirtieron la Ley en un ritual externo desprovisto de significado espiritual. En resumen, lo usan incorrectamente para “ganar puntos” con Dios y obtener su favor; algo para lo que las obras de la Ley son totalmente inadecuadas. Jesús entendió esto a diferencia de la mayoría de sus contemporáneos.

Más importante aún, Jesús es el cumplimiento de la ley, el foco de la ley, el fin de la ley y el legislador encarnado, como también concluiremos del estudio de los escritos de Pablo. En el análisis final, Jesús personificó la actitud requerida en Proverbios 21:3, “Hacer lo correcto y justo es más aceptable para Jehová que el sacrificio”, y Oseas 6:6, “Deseo misericordia, no sacrificio, y reconocimiento de Dios en vez de holocaustos”. Ahora bien, esto no quiere decir que Jesús tenía a la LM en baja estima o que él no lo practicaba. De hecho, en Mateo 5 Jesús parece acentuar e incluso posiblemente radicalizar el significado de la ley: “Oísteis que fue dicho… mas yo os digo…” De mayor importancia, en el v.17 Jesús dice que vino a “cumplir” la ley y los profetas, y no para “abolirla”.

En círculos teológicos se debate vigorosamente el significado de lo que Jesús quiso decir en este pasaje y, si somos honestos al respecto, es difícil derivar algo concluyente ya que muchas preguntas permanecen sin respuesta si se analizan aisladamente de la teología paulina. Sin embargo, la lectura más natural de Mateo 5:17 parece indicar que Jesús es la revelación completa de la profecía del AT y también proporciona un significado completo de la LM, porque él es la fuente de ella.

El sistema de sacrificios es una sombra de la crucifixión y la resurrección. Jesús no reemplaza la ley del Antiguo Testamento, sino que completa su significado y cumple sus estrictos requisitos en lugar de la humanidad. La redención a través del sacrificio de Cristo es, por lo tanto, la pieza que falta en el rompecabezas de la LM. Esta perspectiva parece ser consistente con la teología paulina. Creo que Douglas Moo tiene toda la razón cuando afirma que “la ley debe ser vista a la luz de su cumplimiento por Jesús”[10] con el amor como su pieza central.[11]

PABLO Y LA LEY/SABBATH

En sus escritos, Pablo parece concluir de manera bastante decisiva que, si bien la LM es transitoria, está respaldada por principios permanentes que siguen vigentes en la actualidad. Además, la LM funge como guía temporal, guardián o custodio: Pablo usa el término “paidagogos” en Gálatas 3:25. La función de un “paidagogos” en la antigüedad era la de servir como institutriz a los niños pequeños y proporcionar algunas reglas básicas, orientación y restricciones hasta que el niño fuese lo suficientemente maduro.

En tal momento, los “paidagogos” dejan de ser necesarios. El hecho de que el custodio ya no sea necesario no significa que sea inútil, de poca importancia, o que no haya tenido un propósito vital; al contrario, el guardián era necesario “hasta que Cristo venga, para que seamos justificados por la fe”. “Pero ahora que ha llegado la fe [por Cristo], ya no estamos bajo un guardián” (Gálatas 3:24). -25). Insistir en la continuidad de la LM sería como tener a nuestro hijo adulto bajo la supervisión constante de una niñera de por vida—usando la analogía de Pablo.

Al igual que Jesús, Pablo también tuvo sus escaramuzas con los fariseos y judaizantes de su tiempo. Vistas de manera aislada, sus respuestas sobre el uso de la LM pueden parecer contradictorias. Por un lado, Pablo dice que la LM es “santa, justa y buena”,[12] pero luego también afirma que vivir bajo la Ley es vivir bajo una “maldición”. Pero Pablo de ninguna manera cae en una contradicción o aboga por una perspectiva relativista. Pablo está describiendo aspectos distintos, a menudo complementarios, de la LM. En una de sus cartas finales a su hijo espiritual, Timoteo, Pablo escribe que “la ley es buena, si uno la usa legalmente”. Jesús y Pablo tuvieron el mismo problema con los fariseos: un uso “ilegal” de la ley.

Entonces, ¿en qué sentido fue buena la ley y en qué sentido fue una maldición? Como hemos explicado en secciones anteriores, la LM es un reflejo de un Dios justo, amoroso y misericordioso; pero lidiar con un Dios perfecto tiene la desventaja de resaltar el pecado. La humanidad es como una mancha oscura en el centro de un gran manto blanco. La ley no hace que la humanidad sea perversa; simplemente elimina cualquier distracción a su alrededor para que se vea claramente la triste realidad. La realidad del pecado mantiene a los humanos “cautivos” hasta que seamos “liberados de la ley” (Romanos 7: 6) porque por medio de la ley nadie será justificado. Esta es la razón por la cual a Pedro—en Hechos 10—se le da una visión que indica que las leyes de pureza/impureza deben ser anuladas ya que no constituyen una barrera para que los gentiles sean salvos. También es por eso que en Hechos 15—el concilio de Jerusalén con los apóstoles—concluyen que no se impondrá ninguna ley a los gentiles, ya que constituye un yugo que “ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar”.

Es digno de mención que los apóstoles no hicieron uso de la división de la LM en ceremonial/civil/moral. Esto tiene sentido ya que incluso Pablo afirmó que, si decidimos vivir bajo la ley (como sugirieron los fariseos), debemos guardarla toda (Gálatas 5:3). Luego en los siguientes versículos, hace una observación aclaratoria:

“Si decides seguir esta ruta y vivir bajo la ley, no solo debes conservarla toda, sino que te has alejado de la gracia, porque la circuncisión no cuenta para nada, pero solo la fe a través del amor”.[13]

Esto resalta el papel temporal de la LM y el principio subyacente que la sustenta: el amor. Ser eximido de guardar la LM significa vivir bajo el Espíritu, bajo la regla del amor (Gálatas 5:18), que se puede resumir como “bajo la ley de Cristo”[14] ya que “en Cristo”, toda la LM concluye en su cumplimiento. Esto implica que el seguidor de Cristo es una “nueva creación” (Gal 6:15) sin necesidad de ser circuncidado. El pueblo de Dios ya no se identifica con un símbolo carnal, sino con un signo espiritual.

Un aspecto importante del argumento de Pablo acerca de no estar “bajo la ley”[15] es que no puede significar ser “legalista” en la aplicación de la ley (dentro del ámbito cristiano) ya que el término “bajo la ley” no se usa para comparar a creyentes/cristianos con judíos sino que se usa para comparar a gentiles (no creyentes) “fuera de la ley” (ver v.21) con los judíos que vivían “bajo la ley”. Aquí Pablo quiere decir que él mismo, como cristiano, no está “bajo la ley”, sino que voluntariamente se somete a la LM para ganar a los judíos (los que están “bajo la ley”).[16] ¡Pero no estar “bajo la ley” tampoco es sinónimo con vivir en la anarquía! Pablo insiste en que hay principios morales inamovibles e imperativos, tales como amarse unos a otros (Gálatas 5: 13ff) y manifestar el fruto del Espíritu—amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza—los cuales se sostienen más allá de la ley (v. 23). Esta interpretación de no estar “bajo la ley” encaja naturalmente con los temas usados por Pablo en Romanos 6-8, tales como la libertad de la esclavitud del antiguo pacto.[17]

Para Pablo, el punto clave es que todos son culpables ante Dios: los judíos con la LM y los gentiles sin ella. Si la LM no puede salvar a la humanidad de su maldad, entonces debe ser una provisión intencional pero temporal de parte de Dios. Esa provisión se cumple en la cruz del Calvario y en la resurrección de Jesús estableciendo una mejor ley, una ley permanente, una ley perfecta, la regla de Cristo: la regla del amor.

LA LM/SABBATH EN EL LIBRO DE HEBREOS

Las perspectivas de Jesús y Pablo sobre la ley también coinciden de manera concluyente con otras escrituras del Nuevo Testamento para hacer un argumento hermético sobre la discontinuidad de la LM. El autor de Hebreos parece destruir de tajo la idea de que la LM debe de mantenerse hoy vigente. Vale la pena citar este pasaje en su totalidad:

Pues ya que la Ley sólo tiene la sombra de los bienes futuros y no la forma (imagen) misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que ellos ofrecen continuamente año tras año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera, ¿no habrían cesado de ofrecerse, ya que los adoradores, una vez purificados, no tendrían ya más conciencia de pecado? Pero en esos sacrificios hay un recordatorio de pecados año tras año. Porque es imposible que la sangre de toros y de machos cabríos quite los pecados. Por lo cual, al entrar Cristo en el mundo, dice: “SACRIFICIO Y OFRENDA NO HAS QUERIDO, PERO UN CUERPO HAS PREPARADO PARA MI; EN HOLOCAUSTOS Y sacrificios POR EL PECADO NO TE HAS COMPLACIDO. ENTONCES DIJE: ‘AQUI ESTOY, YO HE VENIDO (EN EL ROLLO DEL LIBRO ESTA ESCRITO DE MI) PARA HACER, OH DIOS, TU VOLUNTAD'”. Habiendo dicho anteriormente: “SACRIFICIOS Y OFRENDAS Y HOLOCAUSTOS, Y sacrificios POR EL PECADO NO HAS QUERIDO, NI en ellos TU TE HAS COMPLACIDO” (los cuales se ofrecen según la Ley), entonces dijo: “HE AQUI, YO HE VENIDO PARA HACER TU VOLUNTAD.” El quita lo primero para establecer lo segundo. Por esa voluntad hemos sido santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo ofrecida una vez para siempre.[18]

Hay varios puntos que podemos concluir de este maravilloso pasaje para cobrar claridad a favor de nuestro argumento principal:

(1) la LM no era más que una “sombra” de algo mejor;

(2) la LM resaltó el pecado, más no lo eliminó—ni tampoco el conocimiento ni la conciencia del mismo—y nunca fue concebida como tal. Dios sabía que no podríamos guardar la Ley;

(3) El sacrificio de Cristo “elimina el primero” (los sacrificios y las ofrendas de la LM) “para establecer el segundo” (la obediencia a la voluntad de Dios). Para que la voluntad moral y espiritual de Dios se establezca sobre su pueblo, la LM debe ser abolida. Esta voluntad moral y espiritual se cumple en un sacrificio único por medio de Cristo para alcanzar la santidad para el pueblo de Dios. El trabajo del sacerdote en el Antiguo Testamento fue un ejercicio inútil que termina con un sacrificio final, perfecto y afectivo en la cruz una vez y “para siempre” (v. 14). De esta manera, lo que fue profetizado por Jer. 31:33 se cumple:

“Porque éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días,” declara el SEÑOR. “Pondré Mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré’, luego agrega ‘perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado'”.

CONCLUSIÓN

El cristiano de hoy no es una criatura sin ley, sino una nueva creación en Cristo con la regla del amor escrita en su corazón. La LM, como una maestra gentil pero firme, guió al pueblo de Dios, resaltó su pecaminosidad y presagia una ley mejor, aún por venir. El carácter de Dios no cambia y la LM es un reflejo del carácter de Dios. La base de la LM es un conjunto de principios inmutables, anclados en la naturaleza de Dios, relevantes para siempre. Pablo resumió la actitud que debemos tener como cristianos con respecto a la LM en Filipenses 3:8-11:

“Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por El lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo, y ser hallado en El, no teniendo mi propia justicia derivada de la Ley, sino la que es por la fe en Cristo (el Mesías), la justicia que procede de Dios sobre la base de la fe, y conocerlo a El, el poder de Su resurrección y la participación en Sus padecimientos, llegando a ser como El en Su muerte, a fin de llegar a la resurrección de entre los muertos”.

La promesa de Dios a Abraham fue bendecir a todas las naciones a través de él. ¿Qué bendición fue esa? El plan de Dios para la humanidad siempre ha sido que reine con él para siempre. La fe en Cristo es el medio que Dios dispuso para poder ser incluido en Su Reino. Con esta perspectiva en mente, Pablo consideró todo lo demás como pérdida y entendió que la justicia depende de la fe en Cristo y no de la ley. Es a través de la muerte y resurrección de Cristo que nos reconciliamos con el Padre independientemente de la ley. Los cristianos de hoy pueden ver recordar a la ley de la misma forma en que un niño recuerda la instrucción amorosa de una maestra que nos inició en el camino correcto de la rectitud, un camino que termina en los brazos de nuestro amoroso Señor Jesucristo. Donde termina la ley, Cristo comienza.


[1] Ver Wayne G. Stickland, et. al., Five Views of Law and Gospel (Grand Rapids, MI: Zondervan, 1996), 401.

[2] Como apologistas, a veces es más fácil proporcionar una alternativa plausible a este tipo de reto. Como tal, a veces uso el argumento de la ley ceremonial / civil / moral con escépticos incluso aunque yo mismo no me adscribo este punto de vista. Lo hago porque proporciona una respuesta alterna sólida y es fácil de explicar a un lego.

[3] D. A. Carson, From Sabbath to Lord’s Day: A Biblical, Historical and Theological Investigation (Eugene, OR: Wipf & Stock, 2000), 16.

[4] Albert H. Baylis, From Creation to the Cross: Understanding the First Half of the Bible (Grand Rapids, MI: Zondervan, 1996), 1618, Kindle.

[5] Ibid.

[6] Ibid., 1635-1656. Kindle.

[7] Esto es particularmente ofensivo para un judío ya que ni el mosquito ni el camello son animales “limpios” en la Ley Mosaica”.

[8] Ver Mateo 23.

[9] Ver Lucas 6:1-5, Juan 5:5-8.

[10] Five Views of Law and Gospel, 353.

[11] En Mat. 22:36-39, A Jesús le preguntaron sobre el mandamiento más importante. El amor es parte del núcleo de su respuesta: “Maestro, ¿cuál es el primer mandamiento en la Ley? Y él le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el gran y primer mandamiento. Y un segundo es así: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas.”

[12] Ver Rom. 7:12

[13] Paráfrasis de los versos 3-4.

[14] Gal. 6:2.

[15] Ver 1 Cor. 9:20 en donde “bajo la ley” aparece 4 veces.

[16] Para un análisis detallado de 1 Cor. 9 ver Five Views of Law and Gospel, 363.

[17] Especialmente Rom. 6:1-11; 15-23; 7:4-6; 8:9.

[18] Hebreos 10:1ff (NBLH)

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5 thoughts on “La Relación Entre la Ley Mosaica y los Cristianos Modernos

  1. Excelente, ojalá todos lo entendieran.
    Yo le quitaría lo de Cristianos “modernos”
    Solo cristianos.

  2. “Pondré Mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré’

    Eso sólo representa a Jesucristo!

  3. Excelente trabajo. Claro y fácil de comprender . Ahora mi pregunta hermano es .: Si están bajo la gracia de Jesucristo. Como puede ser que sigan bajo la ley en algunos aspectos ? Como los Adventistas del Septimo Dia ? Además de afirmar y decir que Jesús es el arcangel Miguel ? Dios que tiene encuenta aquí ? La fe en Cristo aunque sea un Ángel y guarden el sábado ? Si pueden despejarme la mente en estas cosas . Porque en realidad ellos creen en La Trinidad .Gracias Jesucristo engendrado ,no creado los proteja con su amor .

    • Hola Jorge,

      Buena pregunta. Creo que hay un mínimo de creencias básicas necesarias para ser salvo. Dios ya verá si la persona tuvo fe y en quién tuvo fe y decidirá…
      El gardar el sábado o no, no es un asunto de doctrina central, por eso no peleo con los adventistas por eso.
      Lo que sí creo es que se debe tener un conocimiento suficientemente maduro de quién es Dios y de cómo funciona la salvación para poder recibir vida eterna.
      Quién cumpla tales requisitos ya será cosa de Dios.

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