¿Fue el Cuerpo de Jesús Puesto en una Fosa Común?

¿Fue el Cuerpo de Jesús Puesto en una Fosa Común?

por Chris Du-Pond


Algunos eruditos escépticos como Antonio Piñero y John Dominic Crossan afirman que Jesús seguramente fue puesto en una fosa común poco profunda para ser devorado por perros.

Esto es lo que escribe el profesor Piñero en su página de Facebook el 18 de Noviembre 2014:

Pregunta:

“He escuchado algunas de sus entrevistas, en una de ellas, le consultan qué pasó con el cuerpo de Jesús, usted da la explicación respectiva, pero usted dice que en \»Hechos de los Apóstoles\», en el capítulo 13, dice textualmente que Jesús fue depositado en una fosa común, sin embargo, he buscado esa frase textual y no la he encontrado por ninguna parte, mi pregunta es: esa frase está en cualquier biblia o se encuentra sólo en el manuscrito original?”

Antonio Piñero responde:

“Le repito lo que ya he escrito varias veces. Pero no se preocupe: no tengo inconveniente en repetirlo, y es que efectivamente el texto no dice expresamente “fosa común”, sino mnemeion, en griego, “monumento funerario”. Lucas embellece el asunto. Pero el contexto lo indica todo. Si bajan a Jesús de la cruz las autoridades judías, que son enemigas suyas, si Jesús acaba de ser condenado por delito de sedición contra el Imperio, junto con otros bandoleros/sediciosos y –si es que puede probarse históricamente— fue condenado también por una vida “blasfema” (por ejemplo, ataque al Templo) según las autoridades judías, es evidente que esa tumba es común para malhechores, del mismo modo que también tenían los judíos un terreno para fosas comunes para aquellos peregrinos que morían durante las fiestas.”

 

Esto es una variante de la teoría de la “Tumba Equivocada” pero en este caso, se asume que como Jesús como fue sentenciado como un ladrón común es de esperarse que fuese enterrado en una fosa común.

Si partimos de los siguientes hechos mínimos de la resurrección como históricos, podemos entonces deducir ciertas cosas para refutar esta idea de la “fosa común”:

1) Jesús murió por crucifixión

2) Sus discípulos verdaderamente creyeron haber visto a Jesús después de su Crucifixión

3) Saulo de Tarso (Pablo) persiguió a los cristianos pero luego se convirtió en uno de ellos.

4) Santiago, el escéptico medio hermano de Jesús, repentinamente se convirtió en cristiano.

5) La tumba de Jesús fue encontrada vacía.

Si suponemos entonces la teoría de que Jesús fue puesto en una fosa común, veamos que podemos deducir:

  1. La teoría de la fosa común no explica 2, 3 y 4
  2. Lucas reporta que en hechos 13:34-37 Pablo afirmó que el cuerpo de Jesús no vio “corrupción” (sino que fue levantado por Dios) Aquí la palabra diafthora (διαφθορά) se refiere a descomposición física. Esto en contraste, en el mismo pasaje, en donde se afirma que el cuerpo de David sí vio corrupción.
  3. Pedro también afirma usando la misma palabra diafthora (διαφθορά) que Jesús no vio corrupción en Hechos 2:25-32.
  4. No hay absolutamente nada de evidencia para afirmar que Jesús fue puesto en una fosa común. Aquí el que tiene la carga de la prueba de dar evidencia de que Jesús fue enterrado en una fosa común es el escéptico. Esto lo tienen que hacer usando al menos dos fuentes históricas cercanas a los hechos. Esto no existe y la teoría es totalmente disparatada.
  5. A veces los romanos dejaban los cuerpos en las cruces para ser desbaratados por animales salvajes, sobre todo en tiempos de guerra. Pero en el caso de Jesús no había guerra y tampoco habría sido sabio por parte de Pilato el dejar un cuerpo colgando en una cruz en la noche de la pascua dado que esto garantizaría una revuelta judía porque esto habría profanado la tierra (ver Deut. 21:22-23).
  6. Si los discípulos estuvieran inventando una historia ficticia acerca de la sepultura de Jesús, ciertamente no lo habrían hecho a manos de Jose de Arimatea–quien era miembro del mismo sanedrín que lo condenó a la cruz. Habrían usado a los mismos discípulos como los responsables del entierro de su Maestro para “quedar bien”. El hecho de que tenemos a Jose de Arimatea como dato histórico y responsable del entierro es soportado históricamente por ser un hecho vergonzoso para los escritores de los evangelios (criterio de historicidad).

(Los Siguientes Puntos son la crítica del Dr. Gary Habermas de este mismo punto tomados de su libro “the historical Jesús” Paginas 127 en adelante):

 Los 4 evangelios están de acuerdo en el escenario de la sepultura de Jesús

  1. Por otro lado, no hay ningún documento temprano que dispute estos reportes. Habría que pedir a quienes soportan esta teoría de dar evidencia del siglo 1 para sostenerse.
  2. Es ingenuo pensar que los líderes judíos, que trataron por tanto tiempo de deshacerse de Jesús, habrían ignorado el lugar de su sepultura.
  3. La idea de Jean Dominic Crossan que los soldados simplemente pudieron haber olvidado la ubicación de la tumba es absurda.
  4. La sepultura y la tumba vacía son admitidos por la polémica Judía en contra del mensaje de los cristianos. La respuesta de los judíos no solo es registrada en Mateo 28:11-15 sino que también sabemos por Justino Mártir (Diálogo con Tifón, 108) y Tertuliano (Sobre Espectáculos, 30) que este fue el mensaje de los Judíos al menos hasta el siglo segundo. Sería increíble que los judíos no hubiesen afirmado la teoría de la fosa común si esto fue en realidad lo que ocurrió dado que es una tesis más simple. Desde luego algunos podrían pensar que el reporte de la tumba vacía es una invención Cristiana temprana pero esto es solamente afirmar lo consecuente. Se necesitan pruebas.
  5. Desde una muy temprana fecha, el relato de la pasión pre-marquiana afirma la tumba vacía. (Willaim Lane Craig data este testimonio pre-marquiano, a por lo menos 37 D.C. Ver su ensayo, “The Empty Tomb of Jesús”).
  6. Si la historia de la tumba vacía es un invento posterior, ¿por qué poner entonces a las mujeres como testigos principales dado que su testimonio no era creíble en una corte de la ley?
  7. Mas aún, la sepultura tradicional de Jesús es afirmada por declaraciones confesionales en 1 Cor. 15:3-4 y Hech. 13:29. Estas tradiciones tempranas reportan la antigua creencia que Jesús fue sepultado en una tumba y no en una fosa común.
  8. Finalmente, la proclamación temprana del mensaje de resurrección en Jerusalén, la misma ciudad donde Jesús murió, estaba en directa oposición con la voluntad de los líderes judíos. Esto habría sido suficiente motivación para mantenerse al tanto de los detalles de la sepultura y asegurarse de que la tumba estuviera en verdad vacía.

Específicamente, Antonio Piñero afirma que en Hechos 13:29, cuando por primera vez habla Pablo a los judíos en una sinagoga de Antioquía de Pisidia, el apóstol da a entender que los esbirros ejecutores descendieron de la cruz el cuerpo del Nazareno y que lo enterraron en una fosa o tumba común. Esto es absurdo y refleja un rigor histórico laxo.

El término o concepto de “fosa común” no aparece en este pasaje por ninguna parte. Ni siquiera su colega Jesús Peláez, de la Universidad de Córdoba, se atreve a deducir que con Jesús de Nazaret se hiciera lo mismo que con cualquier otro criminal ajusticiado:

“A la vista de la costumbre judía de enterrar a los delincuentes en un lugar aparte y humillante, algunos autores se preguntan si los relatos evangélicos de la sepultura de Jesús contienen algún núcleo histórico” [v. Antonio Piñero (ed.), Orígenes del cristianismo. Antecedentes y primeros pasos, 1991, pág. 252]

Además, inmediatamente, en el versículo 30, se certifica el triunfo de Jesús sobre la corrupción, al ser resucitado por Dios Padre.

Lo que está haciendo Pablo en Hechos es un resumen, un recorrido breve por la verdad de lo ocurrido con Jesús, sin entrar en detalles; solo responsabilizando de la muerte de Jesús a los judíos de Jerusalén, que fueron los que exigieron del gobernador romano su condena definitiva.

Más aún, tenemos pruebas históricas/arqueológicas fehacientes que refutan la idea que los crucificados no eran dignos de ser sepultados en sepulcros familiares por los Judíos y se les ponía en un lugar aparte (fosa común):

Yehohanan_Ben_Hagkol1En 1968 se descubrió un osario con la inscripción de, Yehohanan Ben (hijo de) Hagkol. Fue encontrado durante la excavación de una cueva (sepulcro) en el norte de Jerusalén. El examen de los restos óseos conservados en el osario reveló que el talón derecho había sido perforado por un gran clavo de hierro, a la que se adjuntan fragmentos de madera. El hallazgo muestra claramente que Yehohanan había sido condenado a muerte por crucifixión. Los huesos son del siglo primero, antes de 7O AD, el hombre tenía cerca de 29 años de edad.

La idea que Jesus fue puesto en una fosa va contraria a la evidencia histórica y refleja simplemente una filosofía y sesgo naturalista por parte del escéptico.

13 comentarios en “¿Fue el Cuerpo de Jesús Puesto en una Fosa Común?”

  1. HOLA, FELICITO Y ME REGOCIJO DE QUE HAYA PERSONAS COMO TU, QUE ESTUDIAN LAS EVIDENCIAS NO SOLO EN LAS SAGRADAS ESCRITURAS, SINO TAMBIEN EN TEXTOS DIVERSOS. Y QUE HAYAS SIDO UN ESTUDIANTE DE EL DR GARY HABERMAS, Y OTROS, LA VERDAD, DA CREDITO A TUS ESCRITOS. SON POCOS LOS APOLOGISTAS SERIOS, EN HABLA HISPANA.
    TE PEDIRIA SI PUEDES, RECOMENDACIONES DE LIBROS SERIOS EN ESPAÑOL SOBRE APOLOGETICA, LEÍ LOS DE LEE STROBEL, ALGUNOS DE RAVI ZACHARÍAS Y NORMAN GEISLER, OTRO DE DESOUSA, ME GUSTO MUCHO EL DE JOSH MACCDOWALL, PERO ME GUSTARIA MAS. SI ES POSIBLE EN ESPAÑOL. NO MANEJO MUY BIEN EL INGLES. MUCHISIMAS GRACIAS.
    HECTOR GABRIEL ALVAREZ DE PAMPA DEL INDIO, CHACO, ARGENTINA

  2. Muy interesante e instructivo. Solo una observación: José de Arimatea es presentado en el Evangelio de Juan como un discípulo secreto de Jesús…así que finalmente no quedan tan mal los discípulos ¿no?

    • Pues creo que el principal problema es que los discípulos ni siquiera se unieron a José de Arimatea para sepultar a su maestro.
      Una vergüenza tremenda.
      Por eso sabemos que es cierto. Si los discípulos estuvieran inventando la historia, no habrían puesto a un casi completo desconocido a sepultar a Jesús mientras ellos huyen como Forest Gump…

  3. Los «hechos mínimos» se pueden explicar de la siguiente manera:

    – El cuerpo de Jesús fue robado (posiblemente por ladrones de tumbas, que a eso se dedican).

    – Varias personas tuvieron visiones de Jesús resucitado

    Para el primer punto no hace falta mucha justificación: los ladrones de tumbas existen desde que existen tumbas, es posiblemente uno de los trabajos más antiguos del mundo. Además, es una de las primeras hipótesis (las mujeres piensan que alguien se robó el cuerpo). Si fue una tumba vacía o una fosa vacía, sería una cuestión irrelevante.

    Para el segundo punto tenemos la literatura judía apocalíptica del período del Segundo Templo. Desde Daniel hasta los libros de Henoc y otros pseudoepígrafos, tenemos ejemplos de visiones celestiales, ángeles, monstruos, y de vez en cuando incluso el mismo Dios. Incluso el mismo NT tiene ejemplos de visiones (Esteban, Pablo, Pedro, y hasta Jesús son relatados teniendo visiones). Esto prueba que las visiones de seres celestiales no eran cosa de otro mundo en aquélla época y lugar.

    • La hipotesis de que hallan robado el cuerpo no exxplica la conversion de Pablo y Santiago al cristianismo ya que dificilmente unos escepticos cambiaran radicalmente por una mentira.
      Con respecto a lo de las visiones pues se te olvido recalcar que esas visiones eran momentanias mientras que la de Jesus fue por 40 dias y que incluso lo tocaron. Ademas no explica del todo porque los apostoles dieron la vida por esa creencia, dado que difilmente hallan muerto por sola apariciones momentanias y que estos hallan cambiado de cosmovicion ( hablo de Pablo y Santiago)

      • Pablo relata revelaciones internas («Dios reveló a su hijo en mi…», Gálatas 1:15), y lo que Pablo enseñaba Jesús se lo revelaba desde el cielo (Gálatas 1:11-12). Son experiencias místicas/religiosas, ese fue el motivo de su conversión. No veo qué tiene que ver el robo de cuerpo. En cuanto a Santiago, sabemos muy poco de él, quizá se subió al movimiento por presión, o por ser familiar del líder (como ya ha pasado con muchos movimientos religiosos). No veo que el robo del cuerpo sea relevante para eso.

        //esas visiones eran momentanias mientras que la de Jesus fue por 40 dias y que incluso lo tocaron//

        Salvo que eso no es histórico. Es histórico que los seguidores de Jesús experimentaron apariciones, pues era algo relativamente común en esa época, que la gente experimentara apariciones de difuntos, dioses, seres divinos, etc. Pero los relatos de las apariciones tal cual están en los evangelios, no son históricos.

        // Ademas no explica del todo porque los apostoles dieron la vida por esa creencia//

        Salvo que no tenemos evidencia de ello. Pero incluso si fuese así, no tiene nada de raro, la gente muere todo el tiempo por sus creencias. Por ejemplo Joseph Smith, que murió por hablar de sus visiones, el libro de Mormón, y todo ese asunto.

        Es curioso notar que los primeros mormones sufrieron persecusiones, algunos incluso formaron otra «rama mormona». Pero de entre los 8 y 3 testigos de las planchas de oro, ninguno negó su testimonio jamás. Incluso 3 de ellos afirmaron haber visto a un ángel, quien les mostró las planchas de oro. Incluso tras el asesinato de Smith, ninguno de los testigos negó su relato. Murieron sosteniendo su testimonio.

        • Tenemos una tradición temprana transmitida por Pablo según la cual Santiago experimentó una aparición de Jesús. Posteriormente encontramos a Santiago como dirigente de la comunidad de Jerusalén. Podemos investigar qué significa esa “aparición”, pero no conocemos suficientemente las circunstancias de su incorporación al movimiento como para reconstruir con certeza su proceso de conversión.

    • Tu explicación es posible, pero todavía no has demostrado que sea probable, porque en realidad has presentado dos posibilidades generales y las has convertido en acontecimientos particulares sin aportar evidencia específica de que ocurrieran.
      Empecemos por el cuerpo.
      Que existieran ladrones de tumbas demuestra que las tumbas podían ser saqueadas. No demuestra que la tumba de Jesús fuera saqueada.
      La estructura del argumento sería:
      «Existían ladrones de tumbas».
      «Jesús fue enterrado».
      «Por tanto, unos ladrones robaron el cadáver de Jesús».
      La conclusión sencillamente no se sigue.
      Necesitamos evidencia que conecte el fenómeno general con este caso particular.
      ¿Tenemos alguna fuente antigua que diga que ladrones de tumbas robaron el cadáver de Jesús?
      No.
      ¿Tenemos identificado algún ladrón?
      No.
      ¿Tenemos algún motivo para robar precisamente un cadáver recién ejecutado?
      No se ha proporcionado.
      ¿Tenemos evidencia material de un saqueo?
      No.
      ¿Tenemos una tradición temprana que atribuya la desaparición del cadáver a saqueadores profesionales?
      No.
      Por tanto, los ladrones de tumbas establecen una posibilidad histórica, no el acontecimiento histórico que se pretende explicar.
      Y decir que «las mujeres pensaron que alguien se había llevado el cuerpo» tampoco demuestra ladrones de tumbas. En Juan 20:2 María dice que «se han llevado del sepulcro al Señor», y en 20:15 supone que el hortelano podría haberlo trasladado. Eso demuestra que, dentro de la narración de Juan, María inicialmente interpreta la ausencia del cadáver como traslado, no como resurrección. Pero convertir ese desconcierto narrativo en evidencia independiente de ladrones profesionales sería nuevamente añadir algo que el texto no dice.
      Ahora vayamos a las visiones.
      Aquí concedo mucho más.
      Sí: las experiencias visionarias formaban parte del mundo religioso antiguo.
      Sí: la literatura apocalíptica judía contiene visiones de ángeles, cielos, seres divinos y revelaciones.
      Sí: Pablo afirma haber tenido visiones y revelaciones.
      Por tanto, no existe ninguna razón histórica para declarar imposible que Pedro, Pablo u otros seguidores de Jesús tuvieran experiencias visionarias.
      Pero nuevamente hemos demostrado solamente posibilidad.
      El hecho de que existieran experiencias visionarias en el judaísmo del Segundo Templo no demuestra que las experiencias que dieron origen a la proclamación de la resurrección fueran simplemente visiones subjetivas de un muerto.
      Y aquí aparece una distinción crucial:
      visión no significa resurrección.
      La literatura apocalíptica que citas demuestra precisamente eso.
      Un judío podía ver un ángel en una visión sin concluir que un cadáver había salido de una tumba.
      Podía contemplar a un personaje celestial sin concluir que había ocurrido su resurrección corporal.
      Podía recibir una revelación divina sin anunciar que había comenzado anticipadamente la resurrección escatológica.
      Por tanto, demostrar que «los judíos tenían visiones» no explica todavía por qué ciertos judíos interpretaron determinadas experiencias mediante la afirmación mucho más específica:
      «Dios resucitó corporalmente a Jesús de entre los muertos».
      Eso necesita explicación adicional.
      Y aquí el contexto judío resulta especialmente importante.
      La esperanza de resurrección que encontramos en textos judíos del Segundo Templo era normalmente escatológica y corporal: Dios levantaría a los muertos dentro de la consumación futura. Lo extraordinario de la proclamación cristiana no consiste simplemente en que «Jesús está vivo en el cielo», sino en que un individuo habría experimentado anticipadamente aquello que se esperaba para los muertos al final.
      Por tanto, la literatura apocalíptica proporciona el vocabulario conceptual mediante el cual los primeros cristianos podían entender una resurrección.
      Pero eso no demuestra que las visiones generaran esa creencia.
      Es la diferencia entre disponer de una categoría conceptual y demostrar la causa histórica que hizo que alguien la aplicara.
      Y aquí surge otro problema para tu explicación.
      Has propuesto:
      Unos ladrones desconocidos robaron el cadáver.
      Independientemente, algunos seguidores tuvieron experiencias visionarias.
      Interpretaron esas experiencias específicamente como resurrección.
      Las experiencias se produjeron entre diferentes personas, incluyendo a Pedro y posteriormente Pablo y, según la tradición que Pablo recibió, Santiago.
      Esos acontecimientos independientes terminaron integrándose en una única proclamación: Jesús había sido resucitado.
      Cada uno de esos acontecimientos puede ser posible.
      Pero reunir varias posibilidades no produce automáticamente una explicación probable.
      De hecho, acabas de construir una hipótesis compuesta:
      robo no documentado + ladrones no identificados + experiencias visionarias + interpretación resurreccionista de esas experiencias + integración posterior de ambos fenómenos.
      Y cada componente necesita evidencia.
      Especialmente porque los dos primeros elementos ni siquiera se explican mutuamente.
      Los ladrones no causan las visiones.
      Las visiones no causan el robo.
      Por tanto necesitas dos cadenas causales independientes que, por coincidencia, ocurren alrededor del mismo individuo y terminan reforzándose mutuamente.
      ¿Es posible?
      Por supuesto.
      Pero la pregunta histórica no es si puedo construir un escenario naturalista posible
      La pregunta es:
      ¿qué evidencia tenemos de que ese escenario ocurrió?
      Y aquí aparece el problema metodológico central:
      «Sabemos que existían ladrones de tumbas» demuestra que un cadáver podía ser robado.
      «Sabemos que existían experiencias visionarias» demuestra que una persona podía experimentar una visión.
      Pero:
      posibilidad de A + posibilidad de B ≠ evidencia de que A y B ocurrieron conjuntamente en este caso.
      Sería como explicar un asesinato diciendo:
      «Sabemos que existen asesinos a sueldo y sabemos que existen venenos; por tanto, probablemente un asesino a sueldo envenenó a la víctima».
      No.
      Primero hay que demostrar que hubo veneno y después conectar al asesino con la víctima.
      Finalmente, hay una cuestión que tu explicación todavía no ha resuelto:
      ¿por qué debemos preferir «ladrones + visiones» frente a las alternativas?
      No basta demostrar que una explicación naturalista es concebible. Debemos compararla con las demás según su evidencia, alcance explicativo, poder explicativo y número de supuestos adicionales.
      Y exactamente la misma exigencia debe aplicarse a la resurrección.
      El cristiano tampoco puede decir:
      «Las resurrecciones son posibles si Dios existe; por tanto Jesús resucitó».
      Eso cometería exactamente el mismo error.
      Debe argumentar positivamente que la resurrección explica mejor los datos.
      Por tanto, tu hipótesis merece estar sobre la mesa.
      Pero hasta ahora has demostrado dos cosas:
      los cadáveres pueden ser robados y las personas pueden experimentar visiones.
      Todavía falta demostrar las dos afirmaciones históricas que realmente necesitas:
      que el cadáver de Jesús fue robado y que las experiencias que originaron la creencia pascual fueron experiencias visionarias de ese tipo.
      Y entre «eso puede ocurrir» y «eso ocurrió» sigue estando exactamente lo mismo:
      la evidencia.

  4. //No hay absolutamente nada de evidencia para afirmar que Jesús fue puesto en una fosa común//

    //Esto lo tienen que hacer usando al menos dos fuentes históricas cercanas a los hechos. //

    Hay que tener en cuenta que las únicas fuentes cercanas que dicen algo relevante son cristianas, por lo que no es de esperar una fuente cristiana que diga que literalmente Jesús fue puesto en una fosa común. Sin embargo, hay 3 cuestiones extrañas que podrían apuntar a que eso fue lo que ocurrió, y que los evangelistas intentaron ocultarlo.

    1) Partiendo de la Prioridad Marcana, se observa que la tumba de Jesús es embellecida a través del tiempo. Esto lo explica mejor el profesor Álvarez Valdés.

    https://www.youtube.com/watch?v=0gpNthbhNug

    2) En una parábola en Marcos se hace una alusión indirecta al destino del cuerpo de Jesús («lo mataron y lo echaron fuera»), que -nuevamente- Mateo y Lucas modifican («lo llevaron afuera y lo mataron», dejando en duda el destino del cadáver).

    En este audio lo explica el profesor Valdés:

    https://www.ivoox.com/1-predijo-jesus-parabola-su-muerte-audios-mp3_rf_51202012_1.html

    3. El pasaje de Hechos 13, que relata que fueron los judíos quienes acusaron a Jesús y «enterraron» el cuerpo.

    //Si los discípulos estuvieran inventando una historia ficticia acerca de la sepultura de Jesús, ciertamente no lo habrían hecho a manos de Jose de Arimatea–quien era miembro del mismo sanedrín que lo condenó a la cruz//

    Allí está el detalle: Marcos dice que TODO el sanhedrín acusó a Jesús. Si José era parte del Sanhedrín, ¿José estaba entre los que acusaron a Jesús? Marcos no nos indica que no estuviese entre ellos. Si José era un enemigo de Jesús, entonces le habría enterrado en una fosa común.

    //Sería increíble que los judíos no hubiesen afirmado la teoría de la fosa común si esto fue en realidad lo que ocurrió //

    Esto es un argumento de silencio. No tenemos ningún texto judío sobre Jesús (salvo Josefo) hasta unos siglos después. Lo que hayan escrito se ha perdido, no sería válido decir con seguridad que «no afirmaron» la teoría de la fosa común si no tenemos suficientes textos al respecto.

    • Pues si tenemos evidencia de que Jesus no fue puesto en una fosa comun, ya que los cuatro evangelios coinciden en que Jose de Arimatea tuvo que ver en la sepultura de Jesus. Y el hecho de que fuera embellecida no demuestra que Jesus fuera sepultado en una fosa comun. Despues con el tema de las diferencias de los evangelios no se que quieres decir, puesto que los tres concluyen que Jesus fue asesinado afuera (aunque no me queda claro que quisiste decir con eso). Sin mencionar que tu argumento no tiene mas credito por nombrar a un teologo, que por cierto la teologia no es historia, pero eso no tiene nada que ver con el tema, asi que yo te nombrare historiadores que consideran de que Jesus no fue puesto en una fosa comun, Gary Habermas, N.T Wright, Yamouchi, Raymond Brwon y para compensar a Valdes, Willian Laine Craig.
      Y con el tema de hechos 13, pues aun queda la duda de porque los evangelios nombran a Jose de Arimatea, puesto que seria increible que un miembro del sanedrin fuera el que le da sepultura a Jesus, aunque esto se puede interpretar de que seria absurdo que los discipulos pusieran a Jose como responsable de sepultar a su maestro, por lo tanto es una prueba mas de que los discipulos no inventaron estas cosas, si no que estaban diciendo la verdad aunque doliese contarla.
      Y bueno como tu lo has dicho, hasta el momento no hay ningun registro que pruebe la fosa comun, asi que esto sigue como hipotesis

    • El argumento basado en Marcos 12:8 tiene un problema metodológico serio: está intentando obtener de una parábola información que el texto nunca proporciona.
      Marcos 12:8 dice que los viñadores «lo mataron y lo echaron fuera de la viña». De ahí se quiere inferir que esto conserva una tradición primitiva según la cual el cadáver de Jesús fue arrojado a una fosa común.
      Pero para que esa conclusión funcione hay que demostrar, no simplemente suponer, al menos tres cosas:
      Que “echarlo fuera de la viña” pretende describir literalmente el destino del cadáver histórico de Jesús.
      Que “fuera de la viña” representa específicamente una fosa común.
      Que Marcos 12:8 conserva en este detalle una tradición histórica más antigua que Marcos 15:42-47, donde el mismo autor describe explícitamente qué ocurrió con el cadáver.
      ¿Dónde está la evidencia de cualquiera de esas tres premisas?
      El texto no dice “fosa”, no dice “fosa común”, no dice “cadáveres de criminales”, no dice “fue dejado sin sepultura” y ni siquiera identifica el lugar al que es arrojado el cuerpo. Dice simplemente que el hijo es expulsado de la viña después de ser asesinado.
      Pero el problema se vuelve todavía mayor: cuando Marcos quiere decirnos literalmente qué ocurrió con el cadáver de Jesús, lo hace apenas tres capítulos después. Marcos 15:43-46 identifica a José de Arimatea, relata que solicita el cuerpo a Pilato, que Pilato verifica la muerte, que José recibe el cadáver, lo baja, lo envuelve y «lo puso en un sepulcro excavado en una peña».
      Por tanto, la hipótesis exige que interpretemos una frase metafórica de una parábola como información histórica sobre la disposición del cadáver, mientras descartamos como encubrimiento el relato explícito del mismo autor acerca de la disposición del cadáver.
      Eso invierte la carga de la prueba.
      Y el cambio realizado por Mateo y Lucas tampoco demuestra una fosa común. Que Mateo y Lucas inviertan “matar → echar fuera” por “echar fuera → matar” puede requerir una explicación redaccional, pero incluso si demostráramos que realizaron el cambio deliberadamente para relacionar la escena con la muerte de Jesús fuera de Jerusalén, todavía no habríamos demostrado absolutamente nada acerca de una fosa común.
      Una modificación literaria no nos dice automáticamente cuál fue su motivo, y mucho menos demuestra la reconstrucción histórica que queremos colocar detrás de ella.
      En otras palabras:
      Marcos: «lo mataron y lo echaron fuera de la viña».
      Hipótesis propuesta: «esto significa que Jesús fue ejecutado y su cadáver arrojado a una fosa común».
      ¿De dónde salió “fosa común”?
      No salió de Marcos.
      Fue introducida por el intérprete.
      Y ahí está precisamente el problema: el argumento utiliza la hipótesis que pretende demostrar para interpretar el texto como evidencia de esa misma hipótesis. Primero supone que “echar fuera” alude al abandono del cadáver; después interpreta esa supuesta alusión como evidencia de que el cadáver fue abandonado.
      Eso es razonamiento circular.
      Marcos 12:8 puede estudiarse legítimamente como una posible anticipación literaria de la muerte y rechazo de Jesús. También podemos estudiar por qué Mateo y Lucas cambiaron el orden de las acciones. Pero utilizar ese versículo como evidencia histórica de una fosa común requiere introducir información que el versículo sencillamente no contiene.
      Por tanto, la pregunta sigue intacta:
      ¿Dónde está una fuente antigua que diga que Jesús fue puesto en una fosa común, o qué evidencia independiente permite identificar “lo echaron fuera de la viña” con una fosa común?
      Mientras no aparezca ese puente argumentativo, Marcos 12:8 no es evidencia de la hipótesis de la fosa común; es un texto que puede hacerse compatible con ella solamente después de asumirla.

  5. Estimados, la cuestión teológica que plantean quienes apoyan la teoría de la fosa común sería la siguiente:
    Nosotros poseemos un cuerpo con determinada cantidad de átomos, el cual -al morir-, sufre la corrupción dado que ya no hay espíritu que lo anime. Nuestra fe nos enseña que resucitamos con un cuerpo glorificado (es decir, compuesto de átomos, pero no los mismos que componían nuestro cuerpo al momento de haber muerto). Este cuerpo glorificado será también material, pero sujeto ahora a las operaciones del espíritu (se invierten los procesos de operación de cuando gozábamos de la vida terrenal, en la cual el espíritu estaba sujeto a la realidad material o corporal).
    En tal sentido, si Cristo fue igual en todo a nosotros, menos en el pecado, por qué motivo su cuerpo material -o sea los átomos que lo componían al momento de su muerte- no debieron estar también sujetos a la misma suerte que la que correrán nuestros cuerpos (nótese que a pesar de ello, no dejamos de creer en nuestra propia resurrección futura). Y, dado que la corrupción de los cuerpos posterior a la muerte física no constituye ningún pecado, se sigue que Jesucristo en eso también debió ser igual a nosotros. En esta hipótesis, nada tendría que ver la Resurrección del Señor, dado que -de suyo- no implicaría volver a tener los mismos átomos que componían el cuerpo terrenal. El cuerpo de Cristo que se apareció a los discípulos era glorioso (su corporeidad ya no estaba sujeta a las leyes físicas que gobiernan la actividad de la materia, sino que estaba sujeta a las leyes del espíritu, por lo que podía atravesar las paredes, cambiar de aspecto, etc.).
    Ahora bien, siguiendo este planteo, ¿qué más da que -hipotéticamente y siguiendo la teoría de la fosa común- se pudiesen encontrar un día los restos óseos del cuerpo material de Jesús tuvo en la tierra? Esto no debería alterar la fe del creyente. Y -en tal caso- si fue enterrado en una fosa común o en otra parte, sería un dato menor.
    Al margen de la inclusión que Lucas hace en los versículos que alegan que el cuerpo de Cristo no conoció la corrupción (esto merece una exégesis más profunda), una respuesta a la cuestión de la incorruptibilidad del cuerpo de Cristo la da Santo Tomás en la Suma teológica (III, q. 51, a. 3, ad. 1; in c; I-II, q. 85, a. 6, in c., etc.).

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