¿Por Qué Dejó Dios Morir a Aquél Niño?

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¿Por Qué Dejó Dios Morir a Aquél Niño?

Por Clay Jones

Usado con Permiso. Artículo Original.

Traducción. Chris Du Pond

Posiblemente la pregunta más difícil y cargada de emoción que un pastor o apologista haya enfrentado es, ¿por qué dejó Dios que muriera cierto niño o niña? La pregunta raramente es abstracta. Nunca se me ha preguntado por qué Dios permite que mueran los niños. Se me pregunta por qué Dios dejó que el pequeño Esteban, de seis años de edad, muriera en un accidente de auto mientras patinaba o por qué dejó que Ana, de cuatro años de edad, muriera de leucemia. La respuesta cristiana típica es, “No lo sabremos hasta que estemos en el cielo”. Obviamente sabremos más cuando estemos en el cielo, pero ¿es esto lo único que podemos contestar? Creo que ya sabemos más que esto. Tal vez no sepamos las razones por las que Dios ha dejado morir a un niño en particular en cierto momento específico, pero sí podemos responder por qué Dios permite que mueran los niños.

Nótese que este artículo no está dirigido a aquellas personas que acaban de perder a un hijo. Mi esposa Jean y yo experimentamos cinco abortos involuntarios, los que conllevaron a que ya nunca pudiésemos concebir y sabemos de primera mano lo que es que algún cristiano quiera “resolver” tu aflicción. 1 Aquellos en medio del sufrimiento raramente buscan explicaciones acerca de cómo Dios trabaja en el universo. Más bien necesitan un abrazo y compañía. La Escritura nos dice que “lloremos con los que lloran” (Rom. 12:15). Pero llega un momento, cuando la angustia inicial mengua, en que la gente busca una respuesta y perspectiva general de lo que Dios está haciendo en el universo.

 

¿QUÉ ES LO QUE CAUSA QUE LOS NIÑOS SUFRAN Y MUERAN?

Los niños sufren y mueren por tres causas principales. Primero, los niños sufren y mueren debido a pestilencias y enfermedades que surgieron cuando el Señor maldijo a la tierra después de que Adán y Eva pecaron. Él desterró a Adán y Eva del Jardín del Edén, separando a los humanos del poder rejuvenecedor del Árbol de la Vida. Dios advirtió a Adán y Eva que si comían del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, “morirían ciertamente” (Gen. 2:17), y no agregó “en su vejez y de causas naturales”. Simplemente dijo “ciertamente morirán”, y hemos estado asistiendo a funerales desde entonces. Segundo, los niños sufren y mueren por errores y pecados de otros, como es el dejar la puerta de la piscina abierta, conductores ebrios, asesinatos, etc. Tercero, los niños sufren y mueren porque las leyes naturales deben de operar de forma regular: la gravedad que nos mantiene sobre el planeta Tierra también causa caídas mortales; la llama que calienta también quema; el agua en la que chapoteamos puede ahogarnos.

Enfermedad, pecado, y leyes naturales constantes, entonces, son las razones principales por las que mueren los niños. Y esto nos lleva a la pregunta, ¿Por qué  no les da Dios protección especial a los niños?

LA IMPORTANCIA DE SER HUMILDES

Aunque dije anteriormente que podemos hacer más que simplemente decir, “Ya sabremos cuando estemos en el cielo”, ¡esto no significa que la humildad no sea parte de nuestra respuesta! Lo es. Después de todo, hay mucho que no sabemos, especialmente en tales circunstancias, y la forma en que juzgamos el significado de una situación requiere que demos a Dios el beneficio de la duda. Es ahí donde la humildad y la fe juegan sus papeles correspondientes.

Sin embargo, debo decir que cada cristiano que he conocido que ha sufrido una pérdida severa, y se ha mantenido fiel, con el tiempo entiende cómo Dios ha usado ese sufrimiento para bien. Existe un, “ya, aunque aún no” aspecto de nuestra comprensión. Y espero que en el reino por venir entendamos completamente el propósito global de Dios.

Con esto dicho, podemos ir más allá de, “ya sabremos en el cielo”, así que veamos primero por qué el libre albedrío requiere que Dios esté oculto y qué papel juega esto en la respuesta de porque Dios deja a los niños morir.

LA NECESIDAD DE LIBRE ALBEDRÍO Y UN DIOS OCULTO

En Mateo 12:38-39, cuando algunos de los “escribas y fariseos” dijeron a Jesús, “Maestro, queremos ver una señal (un milagro) de parte Tuya”, Él contestó, “Una generación perversa y adúltera demanda señal, y ninguna señal (ningún milagro) se le dará, sino la señal de Jonás el profeta”, haciendo aquí referencia a su propia resurrección. Debido a que no quiere interferir con nuestro libre albedrío, Él nos da suficiente evidencia de Su existencia para que aquellos que quieran creer tengan su creencia justificada, pero no tanta evidencia que cause a aquellos que no quieran creer a tener que fingir lealtad a Dios. El filósofo de Oxford, Richard Swinburne así lo pone en perspectiva:

Si Dios nos va a permitir adquirir conocimiento por medio del aprendizaje con experiencias y sobre todo el de permitirnos escoger si queremos adquirir conocimiento del todo o incluso permitirnos tener un muy justificado conocimiento de las consecuencias de nuestras acciones—conocimiento que necesitamos para tener una libre y eficaz elección entre el bien y el mal—Él necesita permitir que males naturales ocurran en formas regulares como consecuencia de procesos naturales. O más bien, él necesita hacer esto si en su lugar no nos va a dar una conciencia obvia y evidente de su presencia.2

Isaías escribió, “En verdad, Tú eres un Dios que te ocultas, ¡oh Dios de Israel, Salvador!” (Isa. 45:15). Un mundo repleto de milagros disminuye la significancia de nuestras acciones y obligaría al rebelde, en su lugar, a fingir lealtad.

EL PROBLEMA CON LA INMORTALIDAD INFANTIL

Para aquellos que desean que Dios otorgue mayores protecciones a los niños, surge el problema de cómo exactamente Dios evitaría que les ocurran cosas malas a los niños sin echar mano de millones de milagros cada día.

He tenido este tipo de conversación muchas veces, y típicamente así es como va. Alguien pregunta si Dios fue injusto al dejar a Anita morir de leucemia. Yo respondo, “¿Pero no es sólo Anita la que te preocupa, cierto? Digo, ¿supongo que no crees que Dios deba dejar morir a ningún niño de cáncer, cierto?” Y ellos siempre están de acuerdo en este punto. Después de todo, serías un sucio egoísta inmoral si dices que solo te importa si un niño muere de cáncer sin importar los otros. Luego señalo que no es sólo el cáncer, ¿verdad? Digo, ¿no crees que los niños deban morir de otras enfermedades terribles, cierto? Ellos siempre están de acuerdo aquí también. Luego pregunto, pero no son sólo enfermedades, ¿verdad? ¿Tú no crees que Dios deba dejar a los niños ahogarse, o ser aplastados por rocas, o quemados en incendios, o asesinados, cierto? Siempre están de acuerdo. Pero luego señalo que no es sólo la muerte, ¿verdad? Después de todo, ¿no crees que los niños deban sufrir violados o mutilados, cierto? Siempre están de acuerdo. Así que finalmente pregunto, bueno, si todo esto es verdad, si los niños no deberían sufrir ser violados, mutilados, o morir de accidentes, asesinatos, o enfermedades, entonces ¿hasta qué edad consideras que los niños deban ser indestructibles?

A esto la mayoría comienza a reír porque se dan cuenta de lo absurdo que es un niño indestructible. De hecho, cuando cambias la pregunta de por qué Dios permitió a un niño en particular morir a por qué Dios permite a los niños morir, la pregunta casi se responde a sí misma.

Pero rara vez alguien proporciona una edad. Una mujer exclamó una vez, “Doce”. Pero esto pronto se desmorona. Después de todo, ella no pensó que estaría bien si Dios deja a los de trece años ser violados, o que mueran de asesinato, accidente o enfermedad, ¿cierto? ¿Y es esto diferente para el de diecisiete años? ¿Qué no sería el caso que los que argumentan que los niños deberían ser indestructibles hasta cierta edad aún acusarían a Dios de ser injusto?

Pero posiblemente el mayor problema con la inmortalidad de los niños reside en el mecanismo que se requiere para evitar que se lastimen seriamente o que mueran. De nuevo, Dios no podría causar decenas de millares de milagros cada día sin ocasionar que aquellos que no quieran adorarlo le tengan una lealtad fingida.

Por cierto, las acciones de un niño no tendrían significado alguno. Por ejemplo, si Juanito se encuentra cortando su bistec junto a su hermano Carlitos y de pronto Juanito le clava el cuchillo a Carlitos en la cabeza, Dios podría simplemente convertir el acero del cuchillo en caucho. En tal caso toda la familia se reiría a carcajadas—pero es un mundo de caricatura. 3 En tal mundo, podríamos animar a nuestros hijos a ir a jugar canicas a la autopista: “Simplemente vas a rebotar muchísimo”. En tal mundo los niños no aprenderían nada de moralidad porque muchas de sus acciones carecerían de consecuencias morales.

Ahora, supongo que una respuesta más seria podría ser que Dios, debería organizar cada día decenas de millares de ocurrencias providenciales para proteger a los niños. Pero si Dios todo el tiempo trabaja por medio de providencia, entonces de cualquier forma terminaría interfiriendo constantemente con el libre albedrío. Por ejemplo, ¿cómo evita que los padres se embriaguen, o que manden textos, o se duerman, mientras manejan? ¿Cómo es que Dios, providencialmente mantiene a todos los niños del mundo a salvo todo el tiempo de las ocurrencias fatales que podrían afligir a otros miembros de la familia? ¿Cómo evitaría Dios providencialmente que todos los niños sean lastimados por la crueldad intencional de los adultos? No podría hacer todas estas cosas al menos que decida revelarse abierta e inequívocamente. Después de todo, incluso la persona más torpe se daría eventualmente cuenta de que hay algo en el universo que evita que los niños sean lastimados. En el mundo real, los padres y sus hijos deben aprender a ser responsables porque las leyes naturales funcionan de manera regular. Y el sufrimiento tiene otros beneficios.

 ¿EXISTE ALGÚN BIEN QUE PUEDA SURGIR DE UN MUNDO DONDE LOS NIÑOS MUEREN?

Muchas lecciones espirituales importantes se aprenden del sufrimiento y/o de la muerte de un niño—valentía, paciencia, compasión, abnegación, altruismo, humildad, etc. —pero voy a enfocarme en lo que es posiblemente lo más importante. De la muerte de niños, ya sea de otras personas o los nuestros, aprendemos que no podemos centrar nuestra felicidad definitiva en este mundo. El Sueño Americano—que podemos tener a nuestros hijos, verlos crecer, graduarse, terminar sus carreras, casarse con buenos cónyuges, tener hijos maravillosos, y por medio de esos hijos, y los hijos de sus hijos, obtener un cierto sentido de inmortalidad—queda por siempre en peligro. No hay nada en este mundo que sea seguro, incluyendo lo que la mayoría ama más en el mundo: sus hijos. En su lugar, debemos tornarnos hacia Dios para obtener una satisfacción completa y eterna.

Sólo un adorador de Dios puede aceptar esto. No deberíamos esperar que aquellos que viven sólo para esta vida dejen de quejarse amargamente de que Dios es injusto por amenazar lo que para ellos es supremamente valioso y su mejor oportunidad de obtener algo remotamente parecido a la inmortalidad.

El sufrimiento puede ser valioso para los niños también. Cuando era niño, la fiebre reumática dañó mi corazón, lo que causó que mis padres y médicos temieran por mi vida. Pero agradezco a Dios porque me dio una fuerte apreciación de mi propia mortalidad, ¡cosa que me ha beneficiado espiritualmente desde entonces!

¿CUÁL ES EL DESTINO ETERNO DE LOS NIÑOS QUE MUEREN?

Aunque los cristianos difieren acerca de esto, muchos de ellos, incluyendo muchos apologistas como Norman Geisler, William Lane Craig, y Greg Koukl, han argumentado que todo aquél que muere antes de la edad de la responsabilidad (Ver Deut. 1:39) serán salvos. 4 Ellos se basan en pasajes tales como Lucas 18:16-17, dónde Jesús dijo, “Dejen que los niños vengan a Mí, y no se lo impidan, porque de los que son como éstos es el reino de Dios. En verdad les digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él” (Lucas 18:16–17 NBLH). Así cuestionó el teólogo Millard Ericksons, “¿Será posible que Jesús estuviese usando como el objeto de su lección a individuos que no personificaran tal cualidad? Esto sería en verdad extraño. Por lo tanto, si Jesús estaba afirmando que aquellos que entrarían en el reino deberían ser como estos niños, parecería estar afirmando, como premisa de su argumento, que estos niños ya pertenecen al reino”.5

En cuando a infantes [bebés], Christopher W. Morgan y Robert A. Peterson indican, “Aunque sus razones puedan diferir dependiendo de sus compromisos teológicos, y aunque algunas de sus razones son mejores que otras, los evangélicos en general están de acuerdo en que [los infantes fallecidos] estarán en el cielo”.6

Es verdad que no hay escritura que garantice sin lugar a dudas que los niños serán salvos, pero si lo son, Dios tendría buenas razones para no clarificar este punto sin ambigüedades, de lo contrario ¡el aborto e infanticidio garantizarían la salvación de un niño! ¡Imagine los abusos que se cometerían con ese conocimiento! Cualquiera que sea el caso, podemos descansar en el amor y misericordia de Dios en cuanto a su destino.

Algunos consideran el hecho que Dios permite a los niños morir o sufrir como una mancha a Su carácter. Pero cuando vemos los problemas de un mundo en el que los niños no pueden ser dañados o morir, nos damos cuenta de parte del plan maestro de lo que Dios hace para preparar a los humanos para la vida eterna. Podemos adorar y confiar en un Dios que es más sabio que nosotros.

Muchos cristianos que he conocido y que han perdido hijos toman consuelo en saber que debido a Jesús, Dios sabe lo que es el perder a un hijo, y Él promete que habrá un mundo en el que “y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado” (Ap. 21:4).

 

Clay Jones es profesor en la maestría de Apologética Cristiana en la Universidad de Biola y se especializa en cuestiones relacionadas al problema del mal. Sus escritos más recientes se pueden encontrar en www.clayjones.net.

  1. Jean ha escrito acerca de su experiencia: Jean E. Jones, “The Journey of Childlessness,” Today’s Christian Woman, April 2010, available at http://www.todayschristianwoman.com/articles/2010/april/journeychildlessness.html.
  2. Richard Swinburne, Providence and the Problem of Evil (Oxford: Oxford University, 1998), 188–89.
  3. Adaptado de una cátedra de Charles Hughes circa 1994.
  4. Ver Norman Geisler, “What about Those Who Die Before the Age of Accountability?” The John Ankerberg Show, 2003. https://www.youtube.com/watch?v=hFEUUUgN9tA&list=PLhZsAfleY-EY03_t8elVPxY_FV09Hb-wi&index=6; William Lane Craig, “Q & A with William Lane Craig #23—Middle Knowledge,” Reasonable Faith, September 24, 2007, http://www.reasonablefaith.org/middle-knowledge; Greg Koukl, “The Canaanites: Genocide or Judgment?” Solid Ground, January/February 2013, 8; Ronald H. Nash, When a Baby Dies (Grand Rapids: Zondervan, 1999).
  5. Millard Erickson, How Shall They Be Saved? The Destiny of Those Who Do Not Hear of Jesus (Grand Rapids: Baker, 1996), 238.
  6. Christopher W. Morgan and Robert A. Peterson, Faith Comes by Hearing: A Response to Inclusivism (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2008), 243–44.

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6 thoughts on “¿Por Qué Dejó Dios Morir a Aquél Niño?”

  1. Después de buscar algo coherente por algunas páginas de varias religiones veo con tristeza que ninguna contesta realmente la pregunta de porque Dios siendo omnipotente y omnipresente, siendo todo amor y todos los sentimientos buenos permite el abuso y muerte de un menor ya no hablemos de las enfermedades etc… lo único bueno que encontré aquí es que puedo expresarme…

  2. Es devastador ver a un niño en esa fase de muerte!!! y aun así, en el pequeño espacio que les da la medicina de sentirse mejor, vuelven ha ser niños!!!

  3. Para nada contesta mi respuesta de porque Dios dejo morir a mi sobrina de sólo 15 años , y creo que es porque realmente no existe en la biblia una respuesta , esa tal vez , la dara Dios cuando muramos y nos encontremos con El , aunque también es difícil creer eso porque la Biblia dice que los muertos nada saben y que su memoria es puesta en el olvido, pues entonces nada que hacer , para mi como título personal Dios es omnipotente y lo hace sólo por eso porque es omnipotente y nada que hacer

  4. Todo lo que dicen que Dios no puede hacer, Él lo puede hacer, pero no quiere. No digan que no puede rebelarse, porque puede, Él es Dios, Él puede cambiar todo. No quiere, y eso es lo interesante.

  5. Bendiciones para los Lectores argumento acerca de porque los niños mueren es que se debe al pecado inicial de Adán y Eva, para la muerte no hay edades y si así lo dispone nuestro Creador no somos nadie para rechazar lo que El haga o deje de Hacer. Para estar fortalecidos con respecto a este tema o a cualquier otro solo debemos ser hijos obedientes y estar sujetos a nuestro Señor Jesucristo.

  6. Dios en su soberanía decide cuando dejarnos y cuando sacarnos de este mundo… Sólo el que sigue en sus caminos acepta su soberana voluntad… Todos moriremos algún día.. Simplemente algunos se nos adelantan…

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